#Encasa ( unas mascarillas…)

Para distensionar un domingo de confinamiento, he aquí una selección de mascarillas que ya han llegado para quedarse.

Ya era algo habitual en muchos países asiáticos para paliar el efecto de la contaminación, pero aún nos sorprendía verlas por estas latitudes, aunque cada vez menos, la verdad.

De utilizarla para protegernos de las barbaridades que le estamos haciendo al planeta, a llevarla para proteger/protegernos de un virus. Es multiusos…

 

Rolling Stones de Urban Outfitters

Andy Wong (AP)

Tendremos que aprender a sonreír tras la mascarilla, aprender a leer los ojos y a dejarnos esas arruguitas que marcan las veces que nos hemos reído.

La diseñadora Danielle Baskin tiene una solución. Ha creado la N95 Resting Risk Face, una variedad de mascarillas personalizadas que incluyen una fotografía impresa de nuestro rostro.

#Encasa (lo de la rutina 2)

El tema de la planificación: sigo sin perfeccionarla. Hay una serie de tareas que marcan el inicio del día y que , dependiendo del estado de la situación , pueden trastocar mis planes porque…¡ tengo planes!  e, incluso,  antes de ir a dormir, pienso lo que voy a hacer el día siguiente.

Lo primero tras toda la rutina del despertar, es “la ronda de llamadas”. Y la duración de estas, depende de muchos factores, pero me pueden consumir un tercio del tiempo. Bien invertido, por cierto.

Después están los factores externos. Planificar limpiar los cristales o aceitar la mesa de teca ( porque el año pasado compre más aceite del que debía y lo tenía guardado) y…que llueva. Vale. O querer ordenar todos los cajones del despacho y que, antes de hacerlo, no encuentre la pieza fundamental del trípode de la cámara que siempre está en un lugar concreto e, inexplicablemente, durante el confinamiento, ha desaparecido de mi vista. Resultado: dos horas buscando la pieza sin éxito. Ni San Antonio, ni San Cucufato. Y de ordenar, nada. Más bien, desordenar. Y es que , enseguida, enlazo con la hora de cocinar.

La rutina de ejercicio es la más estable, junto con la ducha diaria y sacarme el pijama sí o sí. Sólo un día, deambulé estilo zombie y despeinada aunque,  como dice Mafalda, lo que tenía mi pelo es libertad de expresión…La verdad,  la experiencia no me ha compensado.

Por lo demás, van pasando los días y no hago nada de lo que tenía previsto, pero, a la vez, no paro de hacer cosas.

Eso sí, el momento de escribir estos posts #Encasa, ya se han convertido en obligatorios y, como ya preveía, totalmente terapéuticos.

Gracias!

#Encasa (lo de la ciencia)

Oriol Mitjà es un científico experto en Enfermedades infecciosas . La primera vez que oí su nombre fue hace cuatro años.

En la isla de Lihir (Papúa Nueva Guinea)Desarrolló un tratamiento para una enfermedad infecciosa de las llamadas “olvidadas” en África que afecta a más ocho millones de personas, sobre todo niños : el pian. No es mortal, pero tiene consecuencias similares a las de la lepra. Me quedé impactada con el documental “Dónde acaban los caminos” .  El título hace referencia a que esta enfermedad afecta a personas que viven en lugares recónditos y asolados por la pobreza. Su equipo (Instituto de Salud Global de Barcelona),trabaja para erradicar completamente esta enfermedad antes del 2030. Oriol Mitjà ha sido premiado por múltiples instituciones, pero te da la sensación de que es un científico centrado en su trabajo , con poco tiempo para florituras.

En esta pandemia, al principio, la comunidad científica creyó estar enfrentándose a algo de menor impacto. Tipo gripe. Cuando este médico comprobó que era algo más ( más contagioso, más agresivo) empezó a dar la voz de alarma. Para mí, incluido en mi selección de “personas-muy-inteligentes-que-hay-por-el-mundo”, fue muy impactante oírlo pedir la suspensión del Mobile World Congress, mucho antes de que nadie lo hiciera.

Odio la actitud de “a toro pasado”. No me gusta ese tipo de gente que te anuncia y especifica profusamente lo que hubiese hecho , cuando ya no sirve de nada. Un nada total y brutal. Nada de Nada. En cambio, el sí que lo dijo cuando aún había posibilidades pero sin resultado . Hace un par de días, escribió en Twitter “Hace un mes y medio 15-Febrero fui a la televisión a explicar qué pasaría si no se tomaban medidas para evitar la propagación del #COVID19. Parecía exagerado. Lo peor de todo es que #siento_una_pena_profunda de no haber logrado convencer a los políticos ni a los medios.”

Pero no hay más tiempo para penas . La realidad es que ahora mismo, en este preciso instante en el que estás leyendo estas líneas, el Doctor Mitjà y su equipo están investigando el Coronavirus. A una velocidad vertiginosa, encabeza una investigación para recortar la transmisión del Covid-19. Están haciendo algo efectivo. Sin perder un minuto. Una estrategia que permite ir más rápido que la búsqueda de la cura (la vacuna) y podría tener efectos profilácticos y disminuir la agresividad del virus a la hora del contagio y hacerlo menos peligroso. Esperan tener resultados en cuatro semanas. La OMS lo ha aprobado en tiempo récord.

La solución vendrá única y exclusivamente de la ciencia. Yo he escrito de Oriol Mitjà pero hay más.En estos momentos, los científicos más brillantes del mundo están investigando una misma cosa. Esta concentración de fuerza es algo histórico para la humanidad.

La ciencia, traerá la luz.

NB : En este link, se puede aportar para la investigación. YoMeCorono

 

 

#Encasa (lo de ir a comprar)

Como siempre en la vida, la actitud y sensaciones al ir a comprar en tiempo de confinamiento, varia muchísimo.

La premisa general para las tipologías que relacionaré, es que siempre, se deben cumplir las medidas de seguridad y no abusar de los “tiempos”.

Dicho esto, cada uno interactúa con la situación de forma diferente :

1-. Alivio. Hay gente a la que le supone un alivio salir de casa . Por poco tiempo, pero respirando en el exterior…

2-.Tranquilidad. Hay gente que sale con tranquilidad. No tiene una actitud dramática : salen, compran y vuelven.

3-.Aprensión. Hay gente que sale con una cierta aprensión, pero lo superan rápidamente y no les inhabilita la acción de comprar.

4-.Batalla Final .Hay gente que sale como si fuera a librar la Batalla Final. En este grupo hay dos sub-tipologías :

4.1-. Parcial. Hasta que no llegan a casa , se quitan la mascarilla y los guantes y se lavan las manos, no respiran tranquilos.

4.2-. Total. Hasta que no llegan a casa, se quitan la mascarilla y los guantes , se lavan las manos, se quitan la ropa, la lavan a 60ºC, limpian los envases y se duchan, no se sienten seguros.

Y, finalmente, no hay que olvidar a la gente buena , que podría estar en cualquiera de las anteriores tipologías (aliviado, tranquilo, aprensivo, Batalla Final) pero sale por voluntariado, aunque tengan miedo. Podrían no hacerlo, pero compran para ayudar a sus vecinos más mayores…

NB 1 : Yo soy Batalla Final, 4.1.Parcial.

NB 2 : La fotografía es de un  diseño de escafandra anti Covid-19 del arquitecto chino Sun Dayong (Estudio Penda)

 

 

 

#Encasa ( lo de la Sanidad)

Además de ese aplauso diario y la emoción que siento cada vez que veo a todos esos equipos de personal de la Sanidad, todos , dejándose la piel por nosotros, no me queda más que invocar al recuerdo permanente.

Ojalá existiera un conjuro, una pócima mágica que sirviera para no olvidar, nunca,  lo que hoy está pasando. He oído dos veces, en diferentes momentos de mi vida, la frase “Estamos haciendo medicina de guerrilla”. Una fue, durante la crisis anterior, cuando se aplicaron los recortes en sanidad por las políticas de austeridad. Mi padre ya estaba enfermo y visitaba a los médicos en el Hospital de Sant Pau, el lugar donde ejerció como cirujano pediátrico . Lo hacía como paciente y como colega. Mi padre adoraba su hospital y siempre salía de las visitas, incrédulo, ante lo que sus amigos le narraban.

La crisis se superó, pero la Sanidad , no. Se quedó congelada en el modo de “guerrilla”.

En estos últimos días, ocho años después, he vuelto a oír la frase. ““Estamos haciendo medicina de guerrilla”.

Y sé que el hombre, es ese animal tonto e inepto que va tropezando con la misma piedra, varias veces en su vida y  en la historia, pero, esta vez, el golpe ha sido tan fuerte que nos duele muchísimo el pie. Y casi, no podemos caminar.

Cuando aplaudo, lo hago también por el recuerdo permanente, para no olvidar que , cuando esto acabe, urge revisar como distribuimos los recursos para que nuestro sistema de salud sea sólido, que nuestros médicos y personal sanitario estén bien renumerados, que haya más, que nuestras Universidades ( de las más prestigiosas en este campo) puedan formar e integrar a los nuevos profesionales, que nuestras estructuras no sean deficitarias en tecnología y material.

Seguro que estamos gastando en cosas innecesarias, en burocracia y en ineficacia.

No hay que olvidar cuando esto acabe.

 

 

#Encasa (lo de lavarse las manos)

Hay unas normas sanitarias básicas que debemos cumplir a rajatabla: el correcto lavado de las manos y evitar acercarlas al rostro. Son muy fáciles de ejecutar, pero deben ser más frecuentes y precisas ( zonas y tiempo de lavado).

Lo que he aprendido estos días es :

-. Me he estado lavando mal las manos, toda mi vida. Más rápido y sin prestar atención a las áreas de pliegues y recovecos.

-. Evito los picaportes como si me fuera la vida. El codo se ha convertido en mi aliado. Cuando intento abrir una puerta ( sobre todo es cuando voy a casa de mi madre y paso por dos filtros de puerta “común”), no puedo evitar recordar a Sheldon Cooper. Desde que vi el capítulo en el que se planteaba la incongruencia de lavarnos las manos al salir de un WC público y después, abrir la puerta, que han tocado muchos otros que no se las lavan. Ahora ya no sirve, porque todo el mundo se las lava, sí o sí, pero en el pasado reciente, os puedo asegurar que me quedé alucinada de la de gente que sale del baño y se va directamente…

-. Me toco mucho la cara. Muchísimo más de lo que yo pensaba que era “muy poco o casi nada”. De repente, he descubierto gestos rutinarios , como apoyar la mejilla en la mano mientras leo , que no se ajustan a los protocolos de prevención.

Este es el gesto…

Y así estoy, separando las manos de mi rostro cada vez que , involuntariamente, se acercan, gastando más crema hidratante para las manos que en toda mi vida  y convirtiéndome en una virtuosa de la apertura de puertas con codo.

Textura de mis manos.

La próxima entrega de #Encasa : ¿Qué pasa con la luna?

 

#Encasa (mi madre hace videollamadas)

Mi madre , viuda, vive sola. Tiene 82 años, pero está estupenda. Unos meses antes del Covid-19, se había apuntado a unas clases de AquaGym -ella lo llama AguaChim– que, de verdad, ha sido la mejor de las medicinas, tanto física como mentalmente. Ella, que nunca había pisado un gimnasio en su vida, me ha llevado loca con la compra de bañadores, gorro, zapatillas, albornoz de microfibra, etc.

Pero eso fue hace unos meses y parece que ha pasado un siglo…Cuando hablo con ella, me dice que nunca, en toda su vida, ha vivido una cosa así. Ahora está confinada en su casa, porque, aunque está muy bien, es grupo de riesgo y está cumpliendo todas las prescripciones oficiales al pie de la letra.  Le llevamos la compra, pero se la dejamos en la entrada de su casa. Nos hablamos a 4 metros de distancia, pertrechados detrás de la mascarilla que le ha hecho su vecina. De estampado muy alegre, eso sí.

Hace ejercicio, se prepara “paellitas” individuales , riega sus plantas,  tenemos largas charlas por teléfono y ve sus novelas. Mi madre tiene tres grabadores de DTV que programa y después ve cuando quiere. ¡Incluso traslada USB’s de un aparato a otro! Las telenovelas turcas tienen la culpa…Que toda la logística de su sistema de TV funcione es un milagro, pero, hemos conseguido que domine las funciones básicas. Esos sí, la familia somos un servicio de teleasistencia las 24 horas , porque suele cambiar la fuente de la televisión – una teclita del mando que toca sin querer-y nos llama : “El grabador no se dispara”. Como nos funciona, no nos planteamos que acceda a la Smart TV vía Internet que parece más fácil. Para mi madre, no. Su uso del teléfono móvil nos marca la senda.

Mi madre es de las que no oye el móvil y si lo oye, se equivoca y corta la llamada, pero ya vamos mejorando. Con el WhatsApp, las notas de voz le han salvado la vida. Las domina bien y ya reenvía cosas con soltura. Desde que se apuntó al AguaChim, descubrió los grupos de WhatsApp. El suyo se llama “Las Mengual” y aún no sabe si cuando envía la nota de voz, la oyen todas y me pregunta si las componentes del grupo saben que es ella.

En el pasado, intentamos las videollamadas sin éxito, pero, ayer, de forma inesperada, mi madre me llama y ¡la veo en la pantalla! Estaba muy contenta porque había descubierto el invento y me hizo reír un montón. Al final de la tarde, nos había llamado a todos.

Una de las cosas que le queda clara es que solo lo hará con los muy allegados porque va sin maquillar. Cuando pase todo esto, que se preparen sus amigas. Ya más guapa, va a atacar con la videollamada, seguro.

Nos ha demostrado que , aunque aparenta ser frágil, es fuerte , resignada y pragmática. Siempre dice que es lo que le dejó mi padre al irse porque él si que lo era, por naturaleza. En estos tiempos, estoy segura de que se hubiese reincorporado como voluntario a su profesión de médico sólo por ayudar.

En fin, tengo ganas de abrazar a mi madre ( y comer una de sus paellas).

 

La próxima entrega de #Encasa : Lo de lavarse las manos.