El sofá amarillo nº 3 : Prohibido el fútbol.

Está a punto de empezar. Se apretujan, alrededor del que tiene la pantalla táctil. Nadie quiere perderse ni un solo detalle.

Nos hemos reunido en una nave industrial abandonada. La descubrimos hace meses, solitaria y grande, muy grande… Eso es una ventaja para el Grupo que no para de crecer.

Cada vez, somos más.

Mi condición de pionero, me da acceso a una plaza reservada. No importa que seamos cientos. Yo siempre tengo mi lugar, en el viejo sofá amarillo. Ya estaba aquí cuando llegamos. Abandonado y solo. Ahora, los sofás tienen masajeador, regulador de temperatura, auriculares ergonómicos HiFi virtual, conexión a Internet, control por voz… Los últimos modelos, captan tu estado de ánimo y te suministran antidepresivos si es necesario ¿Quién querría ese viejo sofá?

Me suelo sentar en el centro. Soy el que sostiene la pantalla. Mi dispositivo conecta con gran rapidez y tiene una gran calidad de imagen tridimensional.

Lo que vamos a hacer está prohibido. Somos infractores y si los Vigilantes Gubernamentales nos encuentran, podemos tener problemas muy serios pero… nosotros nos consideramos “guardianes de las tradiciones” y vamos a llegar hasta el final. Hace ya cuatro siglos, se prohibió el fútbol en todo el planeta. No se puede jugar. Primero, fue el fútbol profesional pero, más tarde, ante el peligro de evolución, se vetó en las calles, en las escuelas…Desaparecieron las pelotas, los torneos, las peñas…

No fueron las únicas prohibiciones: afectaron a las/los top models, a los star-system del cine, a los divos,… Fueron medidas de urgencia ante un movimiento social mundial que empezó con artículo de prensa y acabó con la revolución del planeta. De repente, el mundo fue consciente que se podían pagar miles de millones de euros a una modelo o a un futbolista de élite, por un concepto tan banal como “un cuerpo perfecto” o “un cuerpo potente” pero que, esto no ocurría con las mentes “perfectas” o “potentes” de los investigadores que investigaban la cura del cáncer.

Era una sociedad desequilibrada que premiaba la superficialidad mientras el mundo se desmoronaba. Nadie, en estos tiempos, discute esta circunstancia pero esto ocurrió en un momento histórico, en el remoto Siglo XXI, y este es otro. Nuestro sistema de valores, ha priorizado el valor de los que hacen un bien común a la humanidad y eso, lo tenemos claro. Insertado en nuestro código genético. Ya hemos superado ese oscuro período patológico y lo único que queremos es recuperar el espíritu de la competición.

Es difícil evitar que un niño, fabrique una pelota con papel. Y que la haga rodar con los pies…

Es difícil, también, evitar que algo que está prohibido no nos atraiga irremediablemente. La rebeldía es lo único que no han sabido eliminar de nuestro complejo genoma humano.

Y nos atrae el fútbol prohibido. Irresistiblemente.

Somos infractores, igual que los dos Grupos de Resistencia que compiten entre ellos. Los Topos y Los Estrellados. Unos llevan topos en sus camisetas y los otros, estrellas. Hoy, van a jugar en un campo camuflado, retransmitiendo en directo con señal tridimensional pirata.

Espero que esta vez, no se tenga que interrumpir el partido por una redada de los Vigilantes Gubernamentales. La última vez, los topos nos quedamos sin nuestro mejor delantero. Aún está retenido…

Me siento en el viejo sofá amarillo y sintonizo la señal. Saco mi bufanda de topos de colores y me la coloco en el cuello. Mi osadía provoca muestras de respeto entre los que me rodean. Si vienen los Vigilantes, no habrá tiempo de esconder esa prueba pero debo arriesgarme. Por la Resistencia.

El partido está a punto de empezar.

¡Venga, Topos!

Oé, oé, oé, oéééé …

NB : Este “sofá amarillo”, está inspirado en el excelente artículo de Angeles Caso en el dominical de La Vanguardia. El Cuerpo, Por Angeles Caso. No dejéis de leerlo.

13 pensamientos en “El sofá amarillo nº 3 : Prohibido el fútbol.

  1. Que raro me suena que esté prohibido ver fútbol. Creo que eso no ocurrirá nunca, aunque el sofá amarillo tiene poderes y puede conseguir cualquier cosa. ¡Que gane el mejor!
    Besos
    Ana

  2. ¡Ah! si es futuro fuera presente… me alegraría tanto. No porque no me guste el espectáculo, que tampoco, pero lo que me revuelve el estómago, son las cantidades ingentes de dinero que se mueven en fichar futbolistas, contratar en modelos, estrellas y un largo etc.
    Estupendo, este sofá amarillo número 3.
    Un abrazo grande.

    • Este sofá se inspiró en el artículo de Angeles Caso, “El cuerpo” en el que reflexiona acerca de este desequilibrio extraño que vive nuestra sociedad.
      Lo que pasa es que lo que se prohibe… Dime que no y lo quiero.
      Recibo tu abrazo.
      Otro va para allí.

  3. BUENÍSIMO. Es el que más me ha gustado de los sofás amarillos hasta ahora.. me recordó algo que leí hace poco, se hacía un paralelismo entre los jóvenes del Mayo del 68 y los del 15 M, el autor decía que los primeros querían salir del sistema establecido mientras que los actuales piden poder tener acceso a ese mismo sistema. Al final todo es cíclico…

    • Una buena paradoja.
      Al final, la crisis es del sistema .Habrá que romperlo…
      No creo que falten muchas generaciones para eso.Poco a poco, pero ya se está empezando la ” demolición”.Por lo menos, ha provocado “reflexión”.
      Gracias por el adjetivo en mayúsculas.
      Un abrazo, TD

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