Razones para dejar de leer. (Sant Jordi 2015)

Día del Libro

Día de Leer…

Según un estudio del CIS (2014)  : El 35% de los encuestados no lee “casi nunca” o directamente “nunca”. El  65% lee al menos “alguna vez al trimestre” y  el 29,3%  lo hace “todos o casi todos los días”.

(Relato presentado al Concurso de SttoryBox)

razones3

Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

Santa Teresa de Jesús

Estoy temblando. Se me mueven tanto las manos que no sé si podré acabar de escribir este mensaje…Este teclado es muy rudimentario y me cuesta pulsar los caracteres, las letras… ¡Letras! Si alguien me encontrara escribiendo, me condenarían al vaciado inmediato y definitivo.

Los oigo. Ya se están acercando. Debo actuar rápidamente.

Escribir este texto supone uno de los mayores delitos que un hombre puede cometer en este Tiempo pero asumo el riesgo y escribo mientras los pasos de mis represores se escuchan en las calles colindantes.

Tengo que darme prisa.

Mis palabras quedarán aquí registradas para ser leídas. Es nuestra única esperanza…

La razón por la que debo dejar de leer es que no quiero morir. Ni quiero que mueran los que forman mi Clan, uno de los más antiguos Grupos de Resistencia del 23. Este número se refiere al siglo en el que vivimos… Ya hace dos centurias que dejamos de escribirlos con números romanos. Ahora, en este mundo, hay otras cosas que ya no hacemos. En estos tiempos, el mar está contaminado y no nos bañamos en él. Por motivos de salud, sólo está permitido acercarse a un máximo de 20 metros de distancia y con una mascarilla especial.

Tampoco leemos.

Leer es un delito. Está penado con el cese de la vida semiótica y si existe reincidencia, con la muerte.

Tampoco escribimos.

Sin lectores, ¿para qué escribir? Estamos dominados por los símbolos. Concreciones visuales en formatos gráficos. Lo de “Una imagen vale mil palabras” elevado al infinito.

Nos comunicamos con símbolos que mostramos en un ordenador biológico insertado en nuestras manos. Enviamos una señal desde nuestro cerebro y recreamos pantallas de plasma suspendidas en el aire en las que se reflejan nuestros signos…pero ni una sola palabra.

Están prohibidas…

Después del gran apagón, a finales del 21, la Tierra se quedó sin fuentes de energía. Por lo menos, las que se conocían. En los momentos más críticos de la supervivencia, se quemaron todas las existencias de papel. Todo el papel. Todos los libros. El planeta se quedó sin celulosa….

Mientras esto ocurría, la población mundial se esforzaba en comunicarse, utilizando otros medios. Empezaron con los emoticonos y acabamos con los símbolos.

Este nuevo estilo de comunicación se fue imponiendo, simplificando al máximo, la utilización del lenguaje, tanto en su faceta escrita como en la verbal. La gente ya no hablaba. Elevaba sus palmas y dejaba brotar de sus manos una pantalla en la que se concentraba toda la expresión. Se creó un lenguaje universal y común a toda la especie. Por fin, en toda la historia de la humanidad, se consiguió unificar nuestro sistema de comunicación en todo el planeta. Sin distinción de naciones y lenguas. Y poco a poco, se dejó de escribir…

En ese Tiempo, ya en los inicios del 22, personas lectoras y escritoras de muchos lugares del mundo, se unieron en lo que se llamó “Grupos de Resistencia”, con la misión de preservar la palabra escrita.

Yo formo parte de uno de ellos.

Creo que los Guardianes del Símbolo ya han asaltado el edificio contiguo. Sé que me están buscando. No oigo gritos pero sí sus pasos. No oigo ninguna palabra pero, de refilón, veo los destellos rojos de nuestros ordenadores biónicos. Es el símbolo del miedo.

Para evitar que los Grupos de Resistencia actuemos, los Guardianes del Símbolo han sido especialmente crueles con los lectores apresados. La mayoría han sido vaciados o asesinados.

Es importante que conozcas a lo que te enfrentas. Si todo sigue igual que en el día en el que escribo estas letras, Séptimo día del mes 4 del Tiempo del 23, estás en peligro sólo por leer estas palabras.

Los Grupos de Resistencia siempre hemos creído que la Autoridad Total aprovechó la crisis energética, para eliminar la presencia de las palabras.

Aldous 1, el primer líder de nuestro Tiempo, creía que la libre expresión del ser humano a través de las letras, había sido la causa de las revueltas sociales del 21 y lo que llevó al mundo al caos total. En concreto, una modalidad de la escritura llamada tweet. ¿Quién podía imaginar que una frase de 140 caracteres, compartida con el mundo, acabaría con el orden establecido? Para nuestros dirigentes, la figura del mal se concretaba en la de un pajarito azul, llamado Twitter. Era eso lo que enseñaban en las clases de Deshumanización a los niños de estos tiempos del 23: Twitter era el diablo y escribir y/o leer, lo que sea y como sea, es un delito muy grave. El más grave de todos…

Toda expresión escrita quedó eliminada del planeta.

En el papel, en las redes,…en la vida.

Por eso, estamos a punto de dar un paso muy importante. Trascendental. Sabemos que podemos volver a hacer que la gente lea y escriba. Hemos encontrado los últimos papeles escritos que existían en la Tierra y los vamos a blindar para que las próximas generaciones en Los Tiempos que Vendrán, las tengan a su disposición. Millones de palabras que esperaran a ser liberadas para la gloria de la especie humana.

Recuerdo como si fuera ayer, el día que encontré los papeles escritos. Sí, fui yo, el mismo que tiene el gran privilegio de escribir esta crónica prohibida…

Hice unas perforaciones en el espacio de ocio de nuestro hábitat para poder ubicar un contenedor de gelatina para los niños (en tiempos pasados, lo llamaban piscina). Enterrado, a más de 25 metros de profundidad, encontré un artefacto de una piel orgánica repugnante.

Nosotros, en El Tiempo del 23, no utilizamos pieles de seres vivos para ningún tipo de ornamento, prenda de vestir u objeto pero sabíamos que era habitual en Los Otros Tiempos. Descubrí que aquella estructura de piel de animal se llamaba “maletín”.

Actuaba como contenedor de un extraño objeto de cartón, que se abría cómo un abanico y un ordenador que podía estar en nuestro Centro de Historia de la Humanidad por su antigüedad. Lo llamé “La Manzana” porque tenía el símbolo de esta fruta extinguida, grabado en la parte exterior.

Dentro del objeto-abanico, que era de celulosa dura, había papeles. P-a-p-e-l-e-s.

¡Papel!.

La emoción que me recorrió el cuerpo al descubrir los papeles, fue tan inmensa que no conozco palabra que la pueda definir. Los papeles estaban plegados y ordenados en el extraño abanico. Reconocí un orden alfabético y me dediqué a leer, ¡leer!, todo lo que allí había.

Unos términos me eran desconocidos “Hipoteca” o “TAE” pero pude entender que eran transacciones comerciales. Había papeles de nombre “Factura” con el consumo de energía eléctrica o el consumo de agua. Recuerdo lo difícil de entender el concepto de pagar por el agua, un bien común, que no es de nadie y que nadie puede vender…por lo menos en El Tiempo del 23…Disfruté con aquellas “Declaraciones de la Renta” y “Escrituras” … Durante muchas noches, acudía a mi escondite y leía , leía, leía… La adrenalina fluía por mis venas y no podía dejar de leer, aunque me estuviera jugando la vida.

Pero no fueron los papeles lo que hizo peligrar mi existencia… Fue “La Manzana”… Era una pantalla rígida, plana con un símbolo de la fruta en la parte posterior. Tuve que investigar cuál era su nombre, ya que el aspecto era desconocido para mí. La fruta se había agotado en el planeta. Descubrí que la palabra era “Manzana” y me pareció preciosa: sonaba bien y era bonita de escribir. Ese fue el nombre que puse a la reliquia que tenía en mis manos.

El aparato, muy rudimentario, se denominaba iPad y cuando conseguí ponerlo en funcionamiento, descubrí que en su interior se almacenaban miles de libros electrónicos.

Miles de historias, de relatos, de ensayos! Millones de palabras…

Llevo varios meses escondido, leyendo todo lo que contiene “La Manzana”. He descubierto que en el mundo del 21, la gente se agrupaba y convocaba unos eventos llamados #Concursos dónde unos escribían libremente y otros, leían de igual manera. Y comentaban lo que leían y escribían…¡No me imagino un Mundo más Feliz! He leído que en el remoto 2014, un 63% de la población de esta zona se declaraba “lectora habitual”. Estos porcentajes se consideraban bajos… ¡Qué ironía! ¡Si hubiesen sabido que dentro de doscientos años leer y escribir iba a estar prohibido!

Los oigo de nuevo. Están muy cerca…Debo darme prisa.

En este tiempo, nos gobierna Aldous 6 y, para desgracia de los Grupos de Resistencia, es uno de los líderes más sanguinarios que se han conocido en La Nueva Historia de Símbolo. Los asesinatos están creciendo de forma alarmante y el vaciado semiótico se está realizando de forma masiva. El vaciado es el peor de los castigos para los lectores rebeldes: vacían nuestros cerebros del significado de las palabras. De todas y cada una de ellas…

Mi gente está sufriendo y debo cesar en la lucha para preservar sus vidas… y sus palabras.

Saben que tengo “La Manzana” y quieren destruirla. No lo puedo permitir. Es la esperanza. La posibilidad de un futuro pleno. La voy a esconder, con la piel del animal y una caja biónica de nuestro siglo, para que nada le afecte. Volverá a estar debajo del Contenedor de Gelatina de los niños. No creo que busquen en ese lugar. Los Guardianes sienten repulsión por los niños…Les entregaré los papeles. Me cuesta desprenderme de las facturas, los recibos y todos esos documentos que se pueden leer pero será un sacrificio necesario para desviar la atención de “La Manzana”.

Estoy seguro que alguien, algún día, encontrará esta reliquia y sus miles de libros y liberará su contenido para toda la humanidad.

En “La Manzana”, entre todas esas palabras, estará este mensaje del Grupo de Resistencia del 23 :

Hoy, vamos a dejar de leer.

Para vivir.

Para custodiar las palabras.

Si alguien está leyendo esto, habremos conseguido nuestro objetivo.

Que así sea.

 

Bernardo Marx

Líder del Grupo de Resistencia

Séptimo día del mes 4, en El Tiempo del 23.

 

Ocho gazapos.

Esto va de un traficante de antigüedades que está hablando con un posible comprador para un ejemplar valiosísimo.

Te va a costar unos 200.000 euros. No te quejes. Sólo es un 1% de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el Papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al Rey. Tú quieres éste, ¿verdad? El guión verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo cambies. Decídete ya. Hay un jeque de Qatar interesado.

En este texto hay ocho normas lingüísticas incorrectas.

correcionSi un corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española lo revisara, me diría que hay ocho gazapos. Mi excusa, por eso, sería que yo lo aprendí así hace más de cuatro décadas y que ellos lo han cambiado en el año 2010. Además, me pondría de pie,( me imagino sentada delante de la mesa del “corrector”) , me inclinaría hacia delante y en un acto típico de pagando-justos-por-pecadores ( sé que el corrector no tiene ninguna responsabilidad), le señalaría con el dedo y preguntaría ¿Por qué? ¿Era necesario cambiar las cosas? ¿Qué les ha hecho esa tilde?

Al “sólo”, pobre adverbio, lo han despojado de la tilde ¿Y qué pasa con la ambigüedad?

solo

¿Estará sin nadie en casa en el día de hoy? ¿Hará una cosa concreta en el día de hoy? ¿Qué responderían a eso?

¿Guión? Ahora es monosílabo. También le sobra la tilde…Y ¿Desde cuándo “Papa” (el del Vaticano) no se escribe en mayúscula? ¿Eh?

El corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española me respondería ( no sé si de forma calmada o ya enfadado conmigo) que las normas son las normas y que el texto correcto, en el 2015, es así :

Te va a costar unos 200 000 euros. No te quejes. Solo es un 1 % de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al rey. Tú quieres este, ¿verdad? El guion verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo descambies. Decídete ya. Hay un jeque de Catar interesado.

Y que si quiero escribir correctamente, que me lo aprenda.

Vale. Pero antes, un último acto de rebelión:

errores

Hala.

NB : Estas nuevas normas lingüísticas: Diez normas lingüísticas que sabemos que no gustan.

Tocar fondo…

marnoche

Estoy muy cansado… Me asfixio, me falta el aire…

Prefiero dejarme ir, flotar, hundirme, morir,…No hacer nada porque ya no tengo fuerzas para hacer nada. Nada. Eso es lo que siento que soy en estos momentos, una gran Nada que pesa toneladas de Nada, en medio de la Nada absoluta…

¿Qué se va a perder?, ¿Una vida triste y gris?…

¿Quién me va a echar de menos? En mi Nada no hay Nadie. Los he ido expulsando de mi vida, poco a poco… He sido egoísta y no he querido amar.  Ha sido tanto el dolor que ha padecido mi alma,  que escogí no amar para no perder… Para no sufrir…

Si no hay Nada ni Nadie que me importe, Nada ni Nadie me hará sufrir. Y no he sufrido pero… me he quedado vacío. Tan, tan hueco de todo, que me extraña que ahora mismo no pueda flotar…

Me estoy meciendo, empiezo a bajar. No quiero moverme. No quiero respirar.

Me sorprende un tópico: mi vida pasa por delante de mis ojos en pequeños retazos de imágenes y sensaciones.

Me veo de niño, sonriendo, con aquel gran paquete envuelto con papel de regalo, que contenía ese velero auto dirigido con el que tantos mares exploré.

La sonrisa de mi madre, a la vera de la barbacoa en la playa, asando unas sardinas mientras nos observaba chapotear en la orilla.

Veo la cara de Mar, sus ojos irisados y también brillantes diciéndome que sería mi compañera de vida.

Una imagen de una rosa blanca encima de una lápida y la tristeza inmensa al decir adiós al amor de mi vida.

La mano de mi sobrino, envuelta en la mía. Sus ojos arrobados mientras le explico los secretos de mi antiguo velero de juguete.

Una comida familiar salpicada de risas. Oigo las risas.

Las oigo.

El rostro de mi madre, de nuevo pero envejecido… con esa gran sonrisa eterna mientras me abrazaba, ayer, antes de lanzarme a este viaje maldito.

Oigo a Mar diciéndome Vive por mí.

Todo brilla.

Resplandece.

Siento que he vivido con los ojos cerrados y no he podido percibir esos deliciosos destellos de luz que irradian los que me rodean pero, ahora, a punto de dejar que mis pulmones se inunden de agua, estoy abriendo los ojos y, aunque todo está oscuro, yo veo como brilla.

Y no quiero dejar de verlo.

Mis manos y mis pies despiertan y empiezan a moverse, buscando el mejor movimiento para emerger hacia la luz que yo veo, aunque ahí fuera la noche sea profunda.

La sonrisa de mi madre y la voz de Mar, me impulsan hacia arriba. Mis pulmones están a punto de estallar pero una fuerza brillante me anima.

Subo, subo, subo…y, por fin, respiro. Lo hago con furia, mientras el agua se mezcla con ese aire frío que me vuelve brillante y poderoso. Me bebo el oxígeno a grandes bocanadas, mientras mi cuerpo reacciona con violencia a esta nueva situación.

No quiero hundirme.

Estoy exhausto pero feliz. He visto toda la luz que me rodea y no quiero perderme en este mar oscuro.

Lentamente, mi respiración se acompasa. Me tiendo sobre el agua, mirando hacia el cielo, con los brazos en cruz. Me río, pensando que estoy haciendo el muerto cuando lo que he decidido es vivir.

El agua me mece y me lleva. Mis músculos se relajan y se preparan: hay que nadar hacia ese mundo brillante que me espera.

Algo me roza el brazo y me inquieta pero me hace sentir vivo. Tengo miedo y después de tanto tiempo sin Nada ni Nadie, recibo con placer un sentimiento, aunque sea ese.

Nado, nado, nado y nado.

Mi mente me tatarea una canción y acoplo el ritmo de mis brazos a lo que oigo en mi cabeza.

Nado, nado y nado.

Sólo me importa avanzar.

Nadando.

Cuando acaba la música,  mis brazos y piernas se hacen más pesados. Me preparo para descansar, de nuevo. Parar, relajarme y seguir nadando hacia la luz pero, cuando mis piernas alcanzan la posición vertical, siento algo en la punta de los dedos.

Es algo mórbido y mullido, que me acaricia los pies y que siento como una delicada caricia.

Me conforta.

Me deleito en la sensación, intentando mantenerme a flote hasta que mi cerebro procesa una posibilidad.

El fondo.

Estoy tocando fondo.

Me impulso pero esta vez hacia abajo y las plantas de mis pies chocan con una superficie arenosa que me llena de alegría.

La energía es tan poderosa que me permite dar unas brazadas más, venciendo a mi cuerpo que ahora es de plomo, e incorporarme, emergiendo del agua, con mis pies firmemente clavados en la fina textura de esa arena milagrosa.

Camino sin ver, arrastrándome, dejando surcos que anuncian que estoy vivo.

Me derrumbo en una playa pequeña, en la arena seca que aún conserva la tibieza del sol.

Encima de mí, un manto de estrellas relucientes me da la bienvenida.

Todo brilla.

playanoche

El «Caza-Personas-Felices».

Hoy,  me he acordado de esta entrada que escribí hace ( ya!) dos años y medio. Será porque me he encontrado con una persona feliz y he tenido ganas de… cazarla.

cazafelicidad

Hoy he salido de casa con un “caza-personas-felices” a ver si me animaba un poco…La cosa no ha ido muy bien pero …tampoco mal.

Mi  Caza-personas-felices  tiene una capacidad de 10 unidades  y me he vuelto a casa con una cifra muy respetable : tres. No he llegado al 50% de la capacidad de mi  caza-personas-felices  pero tal como está el asunto, lo veo más lleno que vacío ( esto es por dar al texto un aire esperanzador). Podía haber recolectado un cero absoluto o sea, mi caza-personas-felices totalmente vacío pero, no, hay tres personas por ahí que se consideran felices. Y las he cazado!.

Un señor mayor, jubilado,  que cuida un huerto de alquiler ( ahora se alquilan parcelas de 25 a 50 m2 para que te montes tu cultivo ). Viudo.  Su casa, pagada. Su pensión, suficiente. Su salud, en buen estado. Su familia, bien, gracias. Contemplaba su huerto , tras un ratito de trabajo que se veía reflejado en la perfección de la tierra labrada. A mí me los enseñaban ( he ido a informarme sobre esos huertos) y me han puesto como ejemplo a este señor. He conversado con él, respetando su paréntesis antes de volver a sus labores hortelanas, y he confirmado que la excitación de mi caza-personas-felices no era en vano. Una …

La segunda persona es una cajera del supermercado dónde habitualmente hago la compra. A su hijo, de seis años, le han dado el alta de una grave enfermedad. Su gozo hacía brillar la caja en la que estaba sentada. Su sonrisa radiante ,  no pasaba desapercibida.  Su hijo, bien. Fenomenal. Su marido de nuevo trabajando. El futuro, fulgurante como el sol…Le he preguntado si me permitía cazarla, y me ha dicho que sí. Sonriendo.

Los terceros  son dos. Dos adolescentes. Él y Ella. Esta ha sido una pieza que he me he cobrado haciendo caso a mi intuición. Parada en un semáforo, he visto como una pareja se besaba. No un beso cualquiera. No. Uno de esos largos, de abrazo en fusión y de mucha,mucha entrega. Miles de mariposas surcando los estomágos…Esos  que te das a esa edad, vamos. Después de los besos,  han empezado a caminar cogidos de la mano, parándose, tocándose, haciéndose arrumacos…Y he intuido ese sentir , esa cosa extrañay fascinantemente bella  que te mueve en la juventud. No creo que estuvieran pensando en que el paro juvenil está al 50%, ni que heredarán la hipoteca de sus padres, ni… Nada de nada.

Están en esa fase de felicidad biológica , en la que no hay nada más trascendente que esos besos. En vista de lo que me han hecho recordar ,  he sacado mi caza-personas-felices y he me hecho con ellos. Curiosamente, el artilugio no me los ha contabilizado como dos personas… En mi medidor de personas-felices son una.

Al llegar a casa, he pasado revista a mi botín. En un mundo de malas y malas noticias, delante de mis narices se despliegan tres (cuatro) vidas que , por lo menos, por un instante, se han considerado felices.

Tengo en mi poder, la contemplación serena del señor del huerto, la alegría eufórica de la madre feliz y la pasión desbordada de los dos tortolitos. Las voy a guardar a buen recaudo para tener provisiones para el futuro. Pero antes, no puedo evitar tomarme un sorbito de lo uno y de lo otro…Y de lo otro… ; – )

Si a alguien le interesa un Caza-personas-felices, sé dónde los venden a buen precio. Ah! Y no son chinos…

 

 

 

 

La Caja de las Palabras (5)

(viene de aquí)

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Pasaron las semanas e intenté olvidar el incidente de la Adivina Palín pero…

Una noche, estaba cenando con un amigo “especial”, al que me interesaba conocer en profundidad, cuando se produjo el primer incidente. Pronuncié la palabra “sometemos” en un contexto de charla política. La verdad es que la conversación me estaba irritando un poco. No sabía de las ínfulas conservadoras de mi amigo y la sorpresa y la decepción me habían llevado a un estado de…enfado.

Fue pronunciarla y el pobre hombre se encontró las manos atadas a la espalda y la cara incrustada en el plato. Después, cuando lo desaté y pudo alzar la mirada, me explicó que había sentido una extraña fuerza que le empujaba la nuca hacia abajo… Yo pensé que estaba loco. Él pensó lo mismo de mí. Tardó dos minutos en recoger sus cosas y largarse.

El siguiente incidente se produjo con la palabra “rallar” y , desgraciadamente, mi cuñada se ralló un dedo ( sin querer, por supuesto) al querer servir queso para la pasta. En Urgencias no entendían como no había parado de “rallarse” el dedo, al saltar las primeras briznas de carne… ¡Qué asco, por Dios!

En ambos casos, hablaban de fuerzas misteriosas que obligaban a hacer algo… Después vino “ata”, “arañará”, “rajar” y…”oso”.

No es que estuviera obsesionada con la Maldición de Palín, pero me resultaba inquietante que pasaran todas esas cosas extrañas en mi entorno así que me dediqué a escribir las descripciones de los incidentes para buscar elementos comunes hasta que una noche de insomnio, descubrí la respuesta.

Eran las palabras.
Eran los Palíndromos.

Observé, también que tenía que estar en un estado negativo: enfadada, o irritada o triste… O sea, mal. En ese estado, cualquier palabra Palíndroma que pronunciara o escribiera, se convertía en un “algo” maligno. Hice la prueba con “oso” y mi piso quedó destrozado…

Intenté hacer partícipes de mi teoría a mis familiares, a mis amigos, a los compañeros del trabajo… Me trataban como si estuviera loca… Yo seguí investigando y me di cuenta que sólo podía utilizar tres palabras al día. La cuarta, ya no tenía efecto… Serían cosas de la maldición…

Nadie me creyó y acabé aquí, en el hospital Psiquiátrico Luz Azul…

No hay pruebas que me incriminen de la brutal agresión a la enfermera. Es más, lo que se grabó en las cámaras, me exculpa completamente pero aun así, me han aislado de los demás pacientes y me han encerrado en una habitación de paredes acolchadas como las que salen en las películas. Gracias a Dios, no me han puesto la camisa de fuerza…

Me tienen miedo…

La Caja de las Palabras (4)

 

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Una figura de negro, encorvada y sentada tras una mesa plegable con un mantelito negro con estrellas plateadas. Lo típico. Esa era la Adivina Palín…Observaba a los demás con atención. Me recordó a un ave rapaz, buscando una presa…

En su recorrido visual de acecho, sus ojos velados por las cataratas se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso…

Me hizo un gesto con la mano para que me acercara. Ese fue el principio de todo…Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos, que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica.

-. No, no, no– me susurró inquieta- ¿Quién eres?

 -. Soy Ana Sotos- recuerdo que en ese momento pensé que lo más inteligente era dejar allí a la señora y marcharme pero…no me levanté de la mesa.

-. Estás maldita. Sal de aquí.– empujó la mesa plegable con violencia. Yo estaba atónita. ¿Maldita? ¿Maldita, yo? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldita y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó.

-. ¿Cómo que “maldita”, señora?– le pregunté alzando la voz. –Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que contestar- frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo! Que la maldición de Palíndro caiga sobre ti!

 Me fui como alma que lleva el diablo. Me reuní con mis amigas en la pista de baile, deseando irme de allí lo antes posible, pero se lo tomaron como una anécdota graciosa del fin de semana. Mientras tanto, la vieja ya más calmada, seguía mirándome desde su ceguera. Me vigiló toda la noche…

Cuando llegue al hotel, busqué en mi iPad “La maldición de Palíndro” pero no encontré nada. Lo que más se acercaba a esa palabra era “Palíndromo”, el nombre del pueblo aunque tenía otro significado: Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás…

Ojo.

 

La Caja de las Palabras (3)

( viene de aquí)

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No tardaron en llegar. Yo lo oía todo. Como las otras veces…

Primero, los gritos horrorizados de las enfermeras y los pacientes. Después, las corredizas por los pasillos y finalmente, aquellos pasos firmes.

Levanté la vista y vi a los dos guardias de seguridad plantados ante mí. El resto de la tarde, me mantuvieron aislada en una habitación del hospital mientras la policía examinaba la escena del crimen. Revisaron las cintas de vídeo de todas las dependencias y vieron lo que allí pasó y, aun así, no se lo creían. Mi psiquiatra no estaba de guardia y tardaron mucho en contactar con él. Durante más de tres horas, me estuvieron interrogando.

 -. A ver, Ana, ¿No has entrado para nada en la habitación?

 -. No, yo sólo he abierto la puerta para mirar. Me he asustado y he vuelto a la sala de espera. Yo ya le advertí que mis palabras son peligrosas. ¿No lo han visto? ¿No han visto lo que hacen?

 Y es que en la cinta, han visto a una mujer sola en una habitación. Una cuerda que se movía sin nadie que lo hiciera y la ataba. Unos arañazos que aparecían en su cuerpo espontáneamente y, finalmente, la hoja afilada que flotaba-¡Flotaba! ¡Por Dios!- y la rajaba de arriba abajo.

-. Las imágenes se pueden retocar. No sabemos si esa cinta es la original.

Me pidieron que les demostrara lo que hacían mis palabras peligrosas…No pude. Ya había constatado por mis experiencias anteriores que sólo puedo utilizar tres palabras por día. Se lo dije a los agentes y les invité a visitarme al día siguiente. Por cómo se miraron, supe que no me creían. Desesperada, les quise explicar cómo me había pasado esto. Que yo era la víctima inocente de una maldición.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Palíndromo, un pueblecito en medio de la montaña. Había ido de fin de semana con unas amigas. El sábado por la noche, la fiesta estaba en su máximo apogeo. Una orquesta ocupaba el escenario principal y la gente del pueblo bailaba animadamente. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina: La Adivina Palín.

Jodida vieja…

La Caja de las Palabras (2)

En Sttorybox me han dejado continuar la historia. Tengo tres likes ( espontáneos) más el de Alberto ( Desafectos) que vale por mil .Gracias!! ; – )

La verdad es que ya no voy a poder dejar la historia. Ya me posee…

La Caja de las Palabras (2)

(viene de aquí…)

story1La enfermera se aleja. En una mano, lleva una bolsa de plástico con todos mis objetos personales. En la otra, sostiene la pequeña caja de cartón con las palabras que he escrito “Ata” y “Arañará”. No cree que esas palabras sean peligrosas. Ella piensa que es un actividad más de una terapia cognitivo-conductual…Como todos…

Pero esas palabras, aparentemente inofensivas, provocan…cosas. Cosas palpables, constatables. Con consecuencias…

¿Y qué no ven con sus propios ojos que esas cosas ocurren de verdad? No lo entiendo. No entiendo nada. Busco mi pequeña libreta en la que he apuntado todas las palabras que sé que pueden provocar los incidentes. Son más de 1900… Me palpo un bolsillo imaginario que ese pijama hospitalario no tiene y me doy cuenta que mi libretita está en la bolsa de los “Objetos personales”.

Inicio una persecución desesperada. ¡Oiga! ¡Oiga, enfermera! Ella se da la vuelta con una expresión de fastidio. Le explico que me he dejado mi preciosa agenda de palabras y me contesta que no puedo tener acceso a ninguna de mis pertenencias. Le insisto. Sigue caminando. Le ruego, sollozo pero ella me aparta de su camino con un empujón. ¿De qué va? Y, entonces, me irrita. Me cabrea muchísimo y…

Perdone, pero me he dejado una palabra peligrosa. ¿Puedo escribirla antes de que se vaya?

 Me tiende la caja, el papel y el boli de mala manera. Vale.

Escribo: “Rajar”.

La enfermera sigue su camino. Abre la puerta de un despacho y desparece.

Me voy a esperar aquí, cerca de esa puerta. No suelen transcurrir más de unos minutos antes de que eso empiece.

Oigo un gritito. Es de sorpresa. Un siseo. Ahora, el grito es de terror.

No me atrevo a mirar pero…No me hace falta. Sé que estará atada. Murmullos desesperados. Seguro que el “Ata” afecta también a su boca en forma de mordaza. Ahora, el sonido estridente e irritante de algo que rasca la puerta : “Arañará”.

La curiosidad me puede. Abro la puerta y veo a la enfermera atada y amordazada, en una silla. Su uniforme, destrozado. Su cuerpo lleno de arañazos profundos. Delante, la caja con mis palabras prohibidas…

Y, entonces, de la nada, aparece una hoja punzante y afilada. Brilla en su camino hacia el cuello de la enfermera. Allí se hunde y con un chasquido, se desliza hasta su pelvis.

“Rajar”.

 Cierro la puerta y desando mis pasos. Me siento en la sala de espera en la que me había dejado la enfermera y espero. Alguien vendrá a por mí…

Empiezo una historia, en una caja de historias…

Me he inscrito en SttoryBox. Así se define : “Sttorybox es una comunidad literaria en la que autores y lectores interactúan desde el comienzo de cada historia .”
Va más o menos así : tienes un espacio limitado (una caja) para el texto que inicia tu historia. Si consigue 3 «Me gusta» de los lectores, puedes continuarla.

storyboxx

( En esta comunidad soy un Minion ; – )

Me ha parecido una propuesta muy interesante y un reto , así que he empezado una historia…

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 La caja de las Palabras (1)

 Me ha dado una caja para poner mis palabras…

Primero, me ha pedido que me sacara toda mi ropa y me ha dado este extraño uniforme… ¿O es un pijama? No lo sé. Aún estoy muy confusa…Después, las joyas y los objetos personales. No llevaba demasiado conmigo, todo lo “personal” había desaparecido en el incidente con el oso. La enfermera ha recogido mis escasos bienes y me ha dado una caja.

-. Ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

 ¿Todas? Esta mujer no sabe lo que dice. Y no sabe a lo que se enfrenta si pronuncio o escribo cualquiera de esas palabras. Ellos, todos, creen que estoy loca . Lo sé. ¿Qué ponga las palabras en la caja? ¿Cómo voy a poner palabras en una caja? ¿Eh?

-. ¿Y cómo las voy a poner ahí, si no las escribo?

 -. Escríbalas.

 -. ¿Sabe lo que me está pidiendo, verdad?

-.Por supuesto. Las palabras peligrosas, por favor. Dese prisa.

 Miro la caja. Dentro hay unos folios y un bolígrafo Bic , de esos de toda la vida, con capuchón azul.

-. Mire, esto es muy arriesgado- le insisto en el tema- No me gustaría tener ninguna responsabilidad si…-Me interrumpe. Está nerviosa, lo noto.

 -.Vale, vale. Déjese de charlas y, por favor, ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

Supongo que es el protocolo médico que le han indicado para mi caso y entiendo que no tenga en consideración mis palabras. Cree que estoy zumbada..

–Tengo un poco de prisa. Hay otros pacientes esperando. ¿Hace el favor de poner aquí, en esta caja, sus palabras peligrosas?- Definitivamente, esta tía es una estúpida. Hay formas de decir las cosas. Hay muchas palabras que escoger y ya que esto va de palabras, voy a poner una en la caja. Sólo una. Se merece que le den una lección.

Cojo una de las hojas en blanco y el boli. Escribo: “Ata” “Arañará” y no escribo “Rajar” porque sé que, en el fondo, es normal que no me crea… NI a mí, ni a mis palabras peligrosas…

Dejo la hoja en la caja y se la entrego.

Y espero.

Espero pacientemente. Sin que los nervios que circulan, en todos los sentidos, en el interior de mi estómago se hagan evidentes.

Espero.

Espero que lea esas dos palabras que están en mi caja…

 

(To be continued …Espero…)

 

 

 

 

 

Gastroruptura.

Esta es un ruptura sentimental cocinada con : berenjenas,  huevos, calabazas, rábanos, arroz, pan ,uva ,naranjas , cebollas, espárragos, queso, leche, tomates, peras, bacalao, gallina, garbanzos, castañas, miel, chocolate, queso, nueces, morcillas, jamón vino, ajos y pimientos.

Es una Gastroruptura.

GASTRORUPTURA

Lo miro fijamente y pienso que lo mejor es no meterse en este berenjenal. Tengo que salir por esa puerta con un poco de dignidad .Me ha costado un huevo decirle que ya no lo quiero, que le doy calabazas, que me importa un rábano…

Al principio, he creído que iba a ser rápido. Una conversación civilizada, cortita pero… ¿No querías arroz?, Pues toma dos tazas.  No sólo no ha sido rápido…Ha sido difícil. ¡Y pensar que creía que iba a ser pan comido!…No he tenido en cuenta que él se iba a poner de mala uva cuando le dijera que no era mi media naranja  y eso es, exactamente,  lo que ha pasado. Mira que lo he fulminado con la mirada y lo he mandado a freír espárragos para acabar con celeridad la escenita pero aquí estamos. A pan duro, diento agudo.

¡Uf! Está como un queso…Qué raro…En medio de una ruptura dramática y estoy pensando que cuando lo veo así, enfadado, es cuando más me gusta. Un poco de mala leche le va bien a ese carácter de trozo de pan… Es uno de esos hombres que se ponen como un tomate cuando le pides peras al olmo…Dulce como la miel… ¡No! Debo olvidar todo y centrarme en cortar el bacalao. Es muy atractivo, sí, pero… Mucho ruido y pocas nueces…

Las cosas claras y el chocolate espeso.

Lo miro por última vez y le digo: Nos van a dar las uvas aquí y no hay nada más que hablar. Lo de “Contigo pan y cebolla “no funciona. Yo necesito a alguien que se gane los garbanzos, que me saque las castañas del fuego.

No hay vuelta atrás. Ya lleva demasiado tiempo viviendo de la sopa boba, dejando que se me pase el arroz . Siempre preocupada porque soy del año de la pera y él… Él no… Es el momento de llamar al pan, pan y al vino, vino. A estas alturas de la vida, no me las van a dar con queso.

-No lo entiendo. ¿Qué importa la diferencia de edad? Gallina vieja da buen caldo y yo te quiero un huevo, me dice él.

–¿Gallin…? – respiro, inspiro, respiro, inspiro y cuando me recupero de la furia que me invade le grito– ¿Gallina vieja? Qué te den morcillas! Me voy dando un portazo. A lo lejos, oigo que dice- Quien se pica, ajos come.

Y no puedo evitarlo. Yo soy la que pronuncia la última palabra.

-Me importa un pimiento.