La bata de boatiné .

 

Este es un relato breve que he presentado al I Concurso de Relatos Eróticos de Falsaria.

Y… un homenaje a las batas … ; – )

 

bata

  1. f. Prenda holgada que se usa al levantarse de la cama o para estar en casa.

bata anafordisíacaEsa, la original, ya pasó a la historia. Con su tejido acolchadito de guata y aquel color de un azul imposible. Aún perdura en mis recuerdos…

Con el tiempo, “la bata” fue sustituida por otras batas hasta llegar a esta que tengo ahora, de color rosa chicle, peludita y abrigante, confortable y con cremallera…Me la pongo cuando nadie me ve. Suele ser el día en el que me regalo mis cuidados corporales y me exfolio y me suavizo… Ese es el día que me pongo “la bata”. En la más estricta intimidad.

Mis amantes, los que han tenido un lugar más perdurable, siempre se han mostrado reacios a mi bata rosa chicle. He llegado a oír que tiene un efecto anafrodisíaco. Nunca, antes, había oído esa palabra… Mi bata y yo, tenemos una relación especial en nuestra soledad compartida. Sólo ella y yo…Hasta ahora.

Oír a este hombre decir “Ponte la bata”, mientras me da uno de esos besos de bienvenida, asfixiantes y húmedos, me conduce directamente a la gloria. Mmmm. Esa bata…

Me la pongo. Claro que me la pongo. Me desnudo totalmente, me embadurno de mi crema hidratante perfumada y me pongo la bata… Entre la bata y mi piel no hay nada más…

Él se me acerca, como aquel primer día en el que llamó a mi puerta, preguntándome si me funcionaba la televisión. Un buen vecino… Me pilló en mi sesión de SPA casero…

Me atrapa entre sus brazos y me besa, acariciándome todo el cuerpo por encima del tejido polar de la bata. No sólo no le importa, le gusta. Juega con la cremallera y la baja lentamente. “Nadie podría imaginar lo que hay aquí debajo”-me susurra, no en el oído si no en la parte baja de mi nuca…Se me eriza la piel, también los pezones. El pecho me pesa. Todo palpita.

Y la cremallera baja y baja y…baja y baja hasta que desliza sus brazos en el interior de la bata, que ahora es para dos, aprisionando mi cuerpo…Y yo que adoro mi bata sobre todas las cosas, aunque me haga parecer un fardo frambuesa, realizo un suave y sensual movimiento con los hombros y la dejo caer, a mis pies.

Después, mi amante se alimenta de mí y yo de él rodeados en un charco de tejido peludo rosa que queda en el suelo, olvidado…

Cuando alguien ve mi bata colgada en el perchero y me dice que es horrorosa y que ahora hay cosas monísimas para estar por casa (home wear, le llaman), yo me sonrío.

Y… “La bata”, también sonríe…

 

NB : En español, tanto decimos “boatiné” como “guatiné” que es la palabra de la calle. La real. En pleno S. XXI esta palabra ya casi está en desuso… Pocas batas quedan del mítico”guatiné”. ; – )