Investigación Privada.

No supe cuando la perdí. Dicen que ya hace un tiempo, pero a mí me parece que fue ayer. Sí, tengo la extraña sensación de que no han pasado más de veinticuatro horas desde que la tenía y , después… Después, desapareció.

Para mí es un misterio y algo inesperado . Me he encontrado sin ella de una forma repentina. Sin previo aviso aunque los que me rodean insisten en que ha sido una pérdida anunciada, que se veía venir, vamos…

Por mucho que argumenten y me demuestren con hechos objetivos que la he perdido, que ya no la tengo, creo que debo invertir mis recursos económicos y mi esfuerzo intelectual en recuperarla. Dinero, tengo pero lo que no poseo son dotes detectivescas ni capacidad para seguir pistas… Algún rastro habrá dejado. Nada ni nadie se evapora de este mundo sin dejar la más mínima huella. Por mucho que insisto en la necesidad de buscarla y recuperarla, no hay ningún miembro de mi familia que me preste atención. Ya la dan absolutamente por perdida.

Sólo yo, conservo la esperanza…pero soy el único. Tras varios días de intentos infructuosos, creo que voy a recurrir a la ayuda “profesional”.

Me han bloqueado las cuentas en el banco para que no pueda acceder a mi dinero para contratar a “Investigaciones Privadas Cuerdo” pero lo que no saben es que, en un calcetín ( es una blanco de tenis, con unas franjas azules y rojas en la zona tobillera), envuelto en una bolsa de plástico y bajo una losa suelta del garaje, guardo más de lo que ellos puedan imaginar nunca. De vez en cuando, me preguntan si tengo de esos billetes de colores en algún lugar de la casa, pero yo me hago el tonto…

He hablado con el Sr. Cuerdo, investigador privado, por teléfono. Hemos acordado que vendría hoy a visitarme y a recabar datos para poder iniciar la búsqueda. Es experto en recuperar objetos y personas desaparecidas y me ha parecido muy agradable. No ha querido que le diera la información de “mi caso” hasta que no nos viéramos personalmente.

Ya casi es la hora de nuestra cita. Estoy nervioso .Creo que, si el Sr. Cuerdo es lo que parece, puede encontrarla.

Alberto Cuerdo nunca olvidaría aquella extraña visita. No sabía que es lo que sentía con más intensidad : si la decepción por haber perdido un posible cliente en estos tiempos de dura crisis o la compasión y pena por el hombre que le había requerido. Le abrió la puerta , vestido con un taparrabos y unos zuecos rojos, de madera. Cubría su cabeza con un viejo gorro de Papa Noel …Lo llevó a una sala en la que había una mesa en el centro,  con montones de billetes apilados .Lo hizo sentar, cosa que hizo impactado y sin palabras, incapaz de reaccionar. Llamó a una inexistente criada para que preparara un café y tras un diálogo con el aire, le sonrió y le dijo :

-Sr. Cuerdo, estoy encantado de conocerle por fin. Creo que Ud. Es la persona indicada para encontrar lo que busco. Es algo que he perdido y necesito recuperar.

-¿Qué es lo que ha perdido?- le preguntó Alberto, intrigado.

-. Sr. Cuerdo, he perdido la razón. ¿Me ayudará a encontrarla?.

N.B : Este es el texto con el que he participado en el Taller de Escritura Colaborativa de Ciberlalia. Ciberlalia es un nuevo portal para los amantes de las letras que nos propone un intercambio cultural y creativo . Es muy interesante y está empezando a rodar…

Carta de amor…

… de un teléfono amarillo.

Me he enamorado.

De aquella manera tonta y suave. Sin darme cuenta… No sabía que esto podía pasar así : primero, un amigo. El hablar por hablar, el hablar por conocerse, el hablar por saber del otro, el hablar porque sí… para llegar, después de tanta charla, a la necesidad imperiosa de tocar, de tener, de marcar…¿ Cómo me he metido en este lío? ¿Cómo he podido pasar a este estado de enamoramiento intenso?…

No me importa su color. No me importa que su tono , cuando me llama, sea más estridente de lo que es habitual. Ni que ya esté un tanto viejo de tantos amores que lo han toqueteado y lo han dejado roto y gastado… Nada de eso me importa. Sólo sé que me enamorado hasta el dial.

Cuando sé que vamos a contactar, algo se acelera en mí. Siento que algo late desenfrenadamente y me marea, me ilusiona, me …pone comunicando.

Su cordón rizado se entrelaza con el mío y nos acariciamos los auriculares con sensualidad…  Siento el dial que da vueltas y pasa del 1 al 9, girando, y me pongo tan loco que el tono de llamada adquiere una velocidad de vértigo hasta que se convierte en un sonido continuo, expresión de mis gloriosos momentos de éxtasis con mi amor.

Cada día, nos amamos locamente. Nos hemos regalado un reloj de compromiso que luce, hermoso, en nuestro dial. A las doce de la noche, siempre a las doce, enroscamos nuestros cordones, friccionamos auricular contra auricular y le damos vueltas al dial, marcando los números de nuestro amor interracial ( o es interdial?).

Me he enamorado… Podía haber sido un teléfono rosa, blanco, color crema… Incluso uno de esos teléfonos inalámbricos que ya no tienen dial pero, no…

Me he perdido en los tonos del comunicar de este viejo teléfono negro.

 

 

 

El Thriller de los huevos (II)

Mis problemas en la cocina vienen de lejos. Ya hace un tiempo, unos huevos se proclamaron en guerra contra mi persona , recibieron refuerzos de un pan de kilo y me acorralaron en una habitación… Tras esta experiencia traumática y sin más incidentes , supuse (erróneamente) que ya había puesto fin a mi problema pero…no ha sido así.

Debía haberme extrañado por la ausencia de sonidos. Los ruiditos… Esa vibración tenue de la nevera, el termostato de la cafetera cuando regula la temperatura, …Nada. Y me pareció escuchar esa sinfonía de rutinas cuando fui a abrir la puerta de la cocina pero, al entrar… Stop. Aquel profundo silencio… Tuve la misma sensación que en esa circunstancia en la que cuando tu entras en un lugar, la gente se calla…pero necesitaba mi café con leche de la mañana. El que me despierta del todo…

Abrí la nevera para coger la leche y me pareció ver algo extraño en el tetrabrik.  Los huevos enamorados que se habían instalado en la nevera , tras la rebelión, seguían coqueteando. No había tenido fuerzas para tirarlos a la basura , junto con el resto de huevos y pensé que podían tener algo que ver pero seguían a lo suyo. Sin hacerme caso.

Una sombra redonda y oscura se movió por mi retaguardia y percibí por el rabillo del ojo que era una galleta que se estaba precipitando al vacío desde la nevera al suelo. Se hizo migas, con mi consiguiente disgusto ( no hay nada peor que tener que realizar actividades antes de mi café!). Recogí las miguitas, mientras oía unos débiles gemidos de dolor…

La etiqueta de la leche era extraña. ¿Estaría caducada? No quise tener problemas y abrí un nuevo tetrabrik, casi sin mirar.

Me preparé mi café con leche y me lo tomé con un suspiro de alivio. La cafeína se iba integrando en mis fluidos corporales, camino hacia el cerebro con el fin de despertarme del todo. Ese día, además, me estaba poniendo de buen humor. Muy buen humor…

Mientras sorbía y paladeaba, leía la prensa del día y en eso estaba cuando oí una voz profunda : Oye, guapa, ¿Te apetece ver algo increíble?. Del susto, solté el vaso y me levanté como impulsada por un resorte, buscando por la cocina al propietario de la voz varonil. Canela fina, chata. Venga, atrévete. Busqué y busqué, pero no había nadie en mi cocina. Ni en mi casa.

Te lo voy a enseñar…todo. Y después de esa frase, una carcajada… Ya con la espumadera en la mano y preparada para lo que fuera, abrí la nevera y le pregunté a los huevos enamorados ¿Sabéis de qué va esto? Y el huevo, apiadándose de mí , me dijo: Es tu vaso . Es un exhibicionista. Ayer, ya se lo hizo a mi huevo y, la verdad, fue muy desagradable. Yo de ti, lo tiraría a la basura.

Supe que era un nuevo episodio de mis Thrillers de Cocina.

Miré hacia la mesa y lo vi.

Un escalofrío me recorrió la columna vertebral : se había puesto un tanga de lunares…

Sigo encadenada…

En un post de hace unos días, os hablaba del Concurso de Microrrelatos  ( Relatos En cadena) que promueve la Cadena Ser y la Escuela de Escritores.

100 palabras y una frase de salida ( la última del microrrelato ganador)… Estamos en la Semana 3. Cada domingo, a las 12 a:m, se acaba el plazo semanal y llevo tres semanas en las que a las 11:30 aprox, yo envío mi microrrelato. La primera semana, lo publiqué en este blog ( y no pueden estar publicados digitalmente con anterioridad!) , el de la segunda, es el que os presento ahora y el tercero, es el que he enviado esta mañana, que voy a dejar libre de pecado , según las bases del Concurso . Os lo presentaré la próxima semana… ; – )

La cosa ha ido así :

Semana 1 . Frase de partida: “La noche es una estrella en tu cucharilla”.

Mi microrrelato fue LA BRUJA.

“La noche es una estrella en tu cucharilla” me dijo .

Dos meses de romance apasionado y ella, desde el principio, diciéndome que era una bruja… Mi diminuto cuerpo está agotado. Cada brazada es un esfuerzo colosal. De vez en cuando, me atraganto con ese líquido oscuro y dulce .

Me tiendo , con los brazos en cruz y floto , mirando al cielo. Y entonces veo los granos de azúcar, adheridos a la cucharilla, brillando con intensidad.

Oigo a la bruja : “A mí nadie me abandona. Serás un ser insignificante y te ahogarás en una taza de café.”

El ganador fue :

Autor:Sara Barbera Sánchez

Reflejo

La noche es una estrella en tu cucharilla, la que atrapas cada noche en su reflejo metálico. La observas titilar hasta que el sueño te vence y caes sobre la almohada, agotada. Yo, alertado por el sonido de la cuchara al caer al suelo, me acerco sigiloso para arroparte. Te beso en la frente, aflojo la cadena de tu tobillo y te susurro al oído que, cuando aprendas a quererme, tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Semana 2 .Frase de partida :  Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Mi microrrelato fue : ROMEO Y JULIETA

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Me lo susurrabas , abrazándome , mientras el azúcar se desmoronaba en mi sangre y la somnolencia daba paso a la inconsciencia y, de allí, a la muerte.

Entonces, te vi, abrazándome. Comprendí que ya estaba en ese lugar , exiliado de un cuerpo y convertido en un alma y que debía esperarte… para pasear bajo las estrellas que ya nos pertenecían.

Elegiste la combinación química más rápida. Un vaso de agua.

Te tendiste a mi lado, abrazándome . Te esperé, con mis brazos abiertos, para abrazarte al llegar …

Aquí estás y te abrazo.

Y el ganador fue :

Autor:Alberto Corujo Corteguera

Principio de incertidumbre

—Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.
Todos los días, a la misma hora, Carlos hace su llamada, pronuncia una frase romántica y recibe una réplica exacta:
—Son las doce horas, un minuto y quince segundos.
Todos los días menos hoy. Hoy, por primera vez, le ha respondido el silencio. Carlos se pregunta si no habrá marcado un número equivocado.
—Podríamos ir mañana —escucha decir al fin. Es ella, la misma voz sensual de siempre.
Carlos siente que el tiempo se detiene, y cuenta hasta diez antes de contestar:
—Son las doce horas, un minuto y quince segundos.

La frase de partida de la Semana 3 ha sido : Son las doce horas , un minuto y quince segundos.
El título del microrrelato que he enviado, hoy , a las 11:51 ha sido : FELIZ AÑO NUEVO, QUERIDA. ; – )
Encadenada, sigo.

 

Encadenada al microrrelato.

Via facebook ( increíble, porque es la herramienta que menos utilizo y a la que he entrado para responder a «solicitudes de amistad»), descubro el Concurso de Relatos Encadenados que convoca la Escuela de Escritores y la Cadena SER.

Una frase de partida y cien palabras para configurar un microrrelato… Un reto de esos que me escuecen ( y me tientan).

Hasta hoy domingo a las 12:00 hay tiempo para la primera fase. Dura toda la temporada…

La frase de inicio de esta Edición 2011-2012 es :

«La noche es una estrella en tu cucharilla».

Mi microrrelato es este :

«LA BRUJA»

“La noche es una estrella en tu cucharilla” me dijo .

Dos meses de romance apasionado y ella, desde el principio, diciéndome que era una bruja… Mi diminuto cuerpo está agotado. Cada brazada es un esfuerzo colosal. De vez en cuando, me atraganto con ese líquido oscuro y dulce .

Me tiendo , con los brazos en cruz y floto , mirando al cielo. Y entonces veo los granos de azúcar, adheridos a la cucharilla, brillando con intensidad.

Oigo a la bruja : “A mí nadie me abandona. Serás un ser insignificante y te ahogarás en una taza de café.”

Si alguien se anima :

http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser

El telefonazo.

Ese bla, bla, bla…. sin parar. Verborrea incontrolada por ambas partes : ahora tú / ahora yo….

Diálogos ( y en ocasiones monólogos) de larga duración, solo amenazados por la poca resistencia de las baterías de nuestros móviles….

Hay a quien le gusta hablar por teléfono , hay quien lo odia y después estamos (en este grupo me incluyo) los que “ni-si-ni-no .Si se dan las circunstancias apropiadas, podemos disfrutar de una buena y reconfortante conversación pero, si los designios no son propicios , hacemos de la llamada una cuestión de trámite (pura burocracia) y no nos dejamos embaucar por las palabras. Los ni-si-ni-no, no siempre entablan una conversación telefónica fluida. Cómo bien indica su nombre, a veces sí y a veces no.

Cuando todo encaja , las palabras fluyen y el tiempo se transforma y pasa más rápido de lo que tienes previsto. No te has dado cuenta y has pasado una hora , pegado -literalmente-al teléfono. La oreja arde y está molesta por la invasión pero el resto de tu organismo, solo responde a la conversación. No hay otro estímulo . Ni tan siquiera una oreja hirviendo­ que lo distraiga…Eso es un “telefonazo”.

Ocurre que en ocasiones es mejor un “telefonazo” que una conversación en directo. Tu intimidad esta salvaguardada y puedes estar en pijama ( y con una mascarilla purificante de color verde) o moviéndote por tu espacio. Todo se concentra en las palabras.

No hay un “cara a cara” pero este se sustituye por un “oreja a oreja” que funciona de forma similar . A través de un teléfono puedes adivinar una sonrisa o un ceño fruncido. También existen unas reglas tácitas en el juego de los silencios que vienen a decir lo mismo que según que miradas. Así, el intercambio de información es profundo y puede ser muy rico, entretenido, divertido, reconfortante…

Y esto os lo digo con conocimiento de causa: yo soy un teléfono amarillo aunque , para este post, me haya camuflado de rosa… Presumido que es uno…

Perdedores.

Entre dos de los temas propuestos ( «Los Sentidos» y «Perdedores») en el Grupo de Escritura de Soopbook, he elegido el segundo.

Las normas del grupo permiten como máximo, 1200 palabras y he condensado una idea que me daba para unas cuantas palabras más…

Perdedores

-. … ¡Qué pasen Amancio y Borja, los concursantes que han llegado a la gran final de la I Edición del Reality Show : Los Perdedores.

Un estruendo en forma de aplauso , enmudeció la voz del famoso presentador de televisión, Javier Mario Numberone, conocido por J.M. Inclinó la cabeza , en un gesto reverencial hacia el público y esperó que los aplausos fueran más tenues para levantar la mirada y fijar su vista en un punto indeterminado del plató.

-. Durante seis semanas, hemos seguido las andanzas de nuestros perdedores. La audiencia ha ido conociendo a los concursantes y han ido evaluando su evolución en el concurso. Ustedes han sido los verdaderos protagonistas de Perdedores ya que con sus votos, hemos llegado a esta noche.- JM inspiró y dejó que la pausa se alargará un poco más… Tensión…Millones de personas estaban siguiendo la Gala en directo – Sólo dos perdedores han conseguido superar las difíciles pruebas de supervivencia. Sólo dos, optaran esta noche al premio de Perdedor del año.

 JM se dirigió a una gran puerta metálica que había en un extremo del plató – No esperemos más, aquí están : Amancio y Borja. Un gran aplauso para nuestros Perdedores... Mientras se unía al aplauso del público, se maravilló, una vez más, que le hubiese llegado el éxito , presentando un Reality Show como aquel. Cuando más se hundían los concursantes y más miserias eran grabadas en directo, más subía la audiencia…y más famoso era él…JM, , presentador de fama mundial, observó a los concursantes.

Amancio : Hombre de 43 años. Los reporteros encargados de la selección de concursantes, lo encontraron en la cola de la Oficina de Empleo. Era el último de una larga fila que daba la vuelta a la manzana. Su mirada era un fiel reflejo de la derrota. Amancio no había podido conservar un empleo, jamás. No era por su culpa : las empresas en las que trabajaba, cerraban por quiebra, por traslado, por jubilación…

Se decidió a montar su propia empresa de jardinería que era su gran pasión, pero aunque tenía muchos clientes, menos de la mitad hacían efectivos los pagos, por lo que al cabo de un tiempo, fue él el que tuvo que cerrar el negocio. Mimos para Tu Jardín, se llamaba…

En el interludio, su novia se cansó de esperar que pudieran tener una estabilidad para alquilar un pisito e iniciar una vida en común. Lo abandonó tras quince años de noviazgo y se casó . Estaba esperando gemelos. Amancio se sumió en una depresión profunda.

Vivía con sus padres , aunque ahora pendía una orden de desahucio sobre el piso que habitaban. Con lo que les quedaba de pensión de jubilación y los gastos de Amancio, no les llegaba para pagar la hipoteca.

Hace unos meses , tuvo un accidente con su vieja motocicleta. Justamente, un día después de que venciera su póliza del seguro. Ahora, está realizando trabajos sociales para poder pagar los destrozos que ocasionó en la terraza del Restaurante contra el que embistió su vieja vespino.

En el centro social ha conocido a Lucía, una voluntaria que realiza trabajos en la cocina y que le ha conseguido un trabajo de jardinero en la casa de unos familiares. Está sentada entre el público. Le brillan los ojos cuando ve aparecer a Amancio.

Borja : Hombre, de 55 años. Abogado matrimonialista. Lo encontraron en la puerta de un cajero automático, durmiendo encima del suelo y tapado con cartones. Estaba muy lejos de su barrio, de su ciudad. Vivía en las calles de un lugar en el que nadie lo conocía .

Tenía tres casas, un yate, varios coches y una mujer que no era modelo, porque él no la dejaba. Era coleccionista de relojes y un gourmet de gustos muy caros . Además de todo eso, era cocainómano. Siempre mierda de la mejor calidad . La más pura. Cuando se le rayó el cerebro por exceso del polvo blanco, su exitosa carrera en el mundo del derecho se vino abajo. Su carácter presuntuoso y tirano se fue gangrenando hasta llegar a ser en extremo violento. Si no tenía coca, se le comían los demonios. Al final, los demonios se le acabaron comiendo toda su fortuna, se quedó sin casas, sin yates, sin coches …

Su mujer lo abandonó cuando les embargaron la segunda de las casas ( la de la playa , en Ibiza) . Después, lo dejaron todos y pasó de ser cocainómano a ser alcohólico. Siempre tenía alguna moneda para comprar vino en tetra-brick y entrar en un sopor automático. Aún hundido en la miseria, no dejó que su carácter soberbio y agresivo se hundiera con él. Antes de poder ofrecerle participar en el Reality Los Perdedores, los reporteros habían recibido un buen baño de escupitajos e insultos.

Tanto Amancio como Borja, habían sido escogidos por la audiencia para llegar a la gran final. Amancio tenía una mirada triste y entró , andando con inseguridad y la cabeza gacha. Borja, al contrario, en esos momentos no parecía un perdedor. Duchado, vestido con ropa nueva y con el pelo engominado lucía cómo lo que no era. Sólo cuando veías aquellas profundas sombras oscuras debajo de los ojos, apreciabas su aspecto demacrado.

Se sentaron en unos taburetes en el centro del plató, bajo un foco de luz cruel. El ganador de Perdedores, conseguiría una importante suma de dinero y un trabajo en la televisión como tertuliano político. El perdedor, recibiría una compensación económica menor.

Amancio levantó la cabeza y buscó entre el público. Cuando sus ojos identificaron a Lucía y sus miradas conectaron, sintió millones de mariposas revoloteando en su estómago. Haber llegado a la final ya era un gran éxito. Con la cuantía del premio, podría solucionar el problema de la hipoteca de la casa de sus padres y devolverles el dinero que le habían prestado para su empresa de jardinería. Sólo le quedaba ese último tramo…Ya casi había acabado…Le lanzó una tímida sonrisa a Lucía…

Borja también estaba buscando a alguien. No sabía a quién, ya que había expulsado a todos los seres queridos de su vida pero, entonces, descubrió a la rubia despampanante con grandes pechos redondos y una sonrisa estirada al límite. ¡Su ex mujer! La observó y reparó en sus ojos de grandes pupilas dilatadas y supo que en aquel bolsito bombonera , aquella tipa llevaba algunos gramitos de ala de mosca…Algo se contrajo en sus tripas… Le guiñó un ojo , con gesto lascivo.

-. Uno de ellos se convertirá, por fin, en “el ganador” y será con su participación y sus votos.- JM afinó su entonación– No olviden enviar su mensaje(*) al 666 con la palabra Amancio si él es su elegido o al 666 seguido del nombre de Borja, si prefieren a éste concursante.

 (*)  3 $ por mensaje

 (…)

Borja miró el cheque. “Él” era el ganador. Había vencido, con diferencia, … Dinero, fama … Una sonrisa se expandió en su rostro. Miró los pechos de su ex mujer que habían aumentado un par de tallas desde la última vez que la vio. Después, se inclinó, cogió el rulo que había hecho con un billete y aspiró con fuerza…

 

 

La primera vez.

Making Of

Esta semana he escogido el tema para el Grupo de Escritura de Soopbook.

El lema propuesto es : «La primera vez».  Lo decidí pidiendo a una persona que lo eligiera por mí, para poder trabajar el texto bajo las mismas condiciones que los demás. El tema me pareció muy sugerente y flexible . Para dar juego, vamos.

Inexplicablemente, cuando hablamos de «la primera vez» , pensamos ( en la primera vez que hicimos el amor. Digo , inexplicable, porque hay tantas primeras veces de tantas cosas que me parece alucinante que si pones esta frase en Google, los resultados que aparezcan sean todos respecto a este tema. Pero hay un no-se-qué inevitable que te lleva ahí, lo admito. Esta «primera vez» quedaba descartada de mis ideas de relato más que nada por su obviedad . Yo tiro hacia los giros peligrosos. Durante estos días, he estado pensando en «las primeras veces» ( sobre todo cuando estoy en la bici elíptica , cosa que agradezco porque me enajena ; – )  ), buscando un punto de inicio: desde la primera vez que asesinas hasta la primera vez total , que es el nacimiento… Primeras veces por aquí, primeras veces por allá. Pero lo de «nacer» me provocaba un «crick-crick» ( esa es mi señal interna para seguir con una idea) y de «nacer» a «morir» hay un paso ¿no?.

El texto que he presentado esta semana bajo el lema La primera vez se titula «Sala Re» y es más siniestro de lo que me esperaba cuando pensaba en «las primeras veces» …

Ha salido así.

SALA RE

–          ¿Es su primera vez?

–          ¿Mi primera vez? ¿De qué?- miré a mi alrededor y vi que estaba en una gran sala de espera. A derecha e izquierda se ubicaban filas de mullidas sillas blancas, configurando un pasillo que se perdía en el infinito.  Al inicio de la fila había una pequeña mesa también blanca, a modo de recepción y tras la mesa, estaba sentada la mujer que me hablaba.

–          Veo que es la primera vez. No se preocupe, esto es muy sencillo: se sienta en una de las plazas vacías y espera que lo llamen para entrar en la “Sala Re”.– me sonrió dulcemente y por un momento, creí que estaba viendo a mi vieja profesora de Literatura- Si lo desea, puede hacerlo en la silla número 22. Está libre.

Dirigí mi mirada hacia la numeración de las sillas y me sobresalté al comprobar que en la número 23 estaba sentada mi vecina, la anciana señora que vivía en la quinta planta del edificio.

–          Oiga, pero..¿Dónde estoy exactamente?-le pregunté a mi profesora , ya seguro que era ella .

–          Bueno, no me gusta decirlo así, de sopetón, pero … ¿no te acuerdas de nada, hijo?. Le respondí negativamente y la animé a continuar .- Errr, te diría que          ” has traspasado y que estas en tránsito para pasar por la “Sala Re” pero , viendo que estás tan confuso, mejor te lo digo directamente : hace dos minutos y treinta y cuatro segundos que has fallecido. Te has muerto, vamos.

–          No.

–          Sí, Sí- Me señaló un lugar a mi espalda con la mano y se removió en su silla con impaciencia- Y te agradecería que ocuparas tu plaza en la silla número 22… Me estás formando una cola larguísima, querido.

Me dirigí a la silla nº 22 y me senté. Estaba asustado. Aterrorizado …pero, a la vez, me embargaba un sentimiento de certeza: estaba en el lugar correcto, en el que tenía que estar. Aún me estaba reponiendo de la noticia de mi muerte cuando mi vecina, sentada en la silla nº 23, se giró hacia mí.

–          Quería decirte cuanto lo siento. No sé qué pudo pasar , algo se aflojó y …! Mira que desgracia!. ¿Te dolió mucho?.¡Pobrecillo!. De verdad que lo siento.

–          ¿Usted sabe lo que me ha pasado?- le pregunté . Por fin , alguien que me diría qué hacía allí, en aquel pasillo blanco e infinito.

–          ¿No lo sabes?. ¡Uy!¡Qué apuro tener que explicártelo yo!. Como cada mañana, salí a regar mis macetas de geranios. Cuando llegué a la tercera, esa tan bonita con los barquitos pintados a mano, y empecé a regar, oí un crujido y vi como la ,maceta se precipitaba hacia la calle… Y justo en ese momento, salías tú por el portal de casa.

–          ¿Me está diciendo que he muerto porque se me ha caído una maceta de geranios en la cabeza?

–          Sí. Y no sabes cuánto lo siento.

Fue en ese mismo instante cuando me di cuenta que , realmente, estaba muerto. La extraña ausencia de sentimientos era una de las señales más evidentes. Dejé de tener miedo.

Estaba muerto. Vale .

Y siguiendo una secuencia lógica,  mi vecina también lo debía estar. Estaba sentada en la silla número 23…

–          No se preocupe, no ha sido culpa suya. A veces las cosas pasan pero… ¿y usted? ¿Qué está haciendo aquí, hablando conmigo?…¿Está muerta?

–          Calla, calla. ¡Qué humor tienes! – me respondió, riéndose a carcajadas- ¿Cómo voy a estar? ¡Pues muerta, claro! . Uno se muere cuando se cae desde el quinto piso a la calle. Me asomé a ver qué había pasado y te ví, allí en el suelo, todo espachurradito y con la maceta hecha añicos encima de tu cara y al inclinarme un poco más, me caí detrás del geranio. Me han dicho que quedé muy bien porque me hiciste de colchoneta…pero …me dio un paro cardíaco mientras me precipitaba al vacío y ya me estrellé” traspasada”

–          Vaya, lo siento. Yo no me acuerdo de nada. ¿Y qué es eso de la “Sala Re”?. En la entrada no me han explicado nada.

–          ¿Es tu primera vez?.

–          Supongo que sí- contesté ya un poco harto de que me preguntaran si era la primera vez que me moría.

–          Pues mejor que veas tú mismo lo que pasa. Si nadie te lo ha explicado y no te acuerdas de nada, es que debe ser así.

Iba a responderle pero una voz con matices celestiales, pronunció  mi nombre por megafonía : Era mi turno . Me despedí de mi vecina que me deseó suerte y me dirigí hacia la puerta de la Sala . Como era de esperar, también era blanca pero tenía un rótulo en azul celeste con la palabra “RE”. La abrí y , de repente, la oscuridad de absorbió.

La atmósfera cambió y la ingravidez tomó el control de mi cuerpo. Por un momento, pensé que me había tocado el infierno pero, entonces, mis oídos detectaron un sonido que me reconfortó. Tum, Tum, Tum… Estaba oyendo el latido de un corazón …Dejé que mi cuerpo flotara y se adaptara al espacio. Era un lugar pequeño y húmedo, caliente y abrigado. Armonioso. Tum, Tum, tum…  Los latidos se empezaron a acelerar y la cómoda cueva en la que habitaba empezó a menguar por momentos. Lo hacía a intervalos: se contraía y se dilataba, se contraría y se dilataba. Sentí que me iba deslizando por un túnel estrecho y a cada contracción, mi cuerpo se propulsionaba hacia adelante, hacia…

Sólo hubiese faltado oír la voz del médico, anunciando a los padres el nacimiento de un niño hermoso y sano, para haber culminado aquel sueño pero, gracias a Dios, me desperté.

¿Qué había sido eso? ¿Una pesadilla?… ¡Había parecido tan real!… Mi propia muerte, mi reencarnación  con parto incluido…

Me levanté de la cama y me preparé un café. Sentía la extraña inquietud que me había dejado aquella experiencia  y, sobre todo, una sensación de advertencia . La alarma que parecía sonar en mi mente era tan intensa que decidí ir a trabajar en coche. Si aquel había sido un sueño premonitorio, mejor tomar medidas preventivas …

Cuando circulaba por la calzada, por delante del portal de mi casa, oí un estruendo que me sobresaltó. Una maceta de geranios , pintada con barquitos de colores, se había estrellado contra el suelo. Sonreí inmensamente aliviado y me felicité por haber hecho caso a mi intuición .

Para ser mi primera vez en esto de los sueños premonitorios, había sabido actuar con calma e inteligencia… Silbando, me puse en marcha de nuevo, cuando vi  a mi vecina asomándose al balcón, mirando su maceta hecha añicos.

¡No¡, ¡No¡

Un segundo impacto me dejó helado. Delante de mis ojos , aquella simpática señora del quinto, yacía en una posición imposible,  en la acera, cerca de los  geranios destrozados…

Mi sentimiento de culpa es inmenso…Y ya sólo me salva de la locura pensar que estará, sentada en la Silla nº 22, esperando su paso a la “Sala Re”.

 

N.B : Foto «Esencia de Geranios» de Groc (fotógrafo de Barcelona)

Echarse flores ( o bombones)…

O no tener abuela…Que viene a ser lo mismo que el autobombo .

Spoiler : que es , exactamente, lo que voy a hacer en este post .

Es un poco feo, lo sé, pero no puedo evitar escribirlo y, echarme las flores pertinentes, claro.

En primer lugar, está el amigo Arístides , contribuyendo a crear un «monstruo» al dejar su comentario que me ha llegado a mi alma de escritora y que ha impactado profundamente en casa, donde ahora me llaman «bombonera» ; – ) .

Hoy, mientras saboreaba una pastilla de chocolate me ha dado en pensar en que su dulzor amargo recuerda a la grandeza de esos escritores cotidianos. Sí, cotidiano de diario. De todos los días. Gente que escribe sin cobrar derechos de autor y que nos dejan todos los días su dulzor sin que lo sepamos degustar.
Plumillas que transmiten en sus textos un poquito de su alma y que se convierten en bocados de delicatessen. Algo de eso me sucede con esta bitácora. Me siento afortunado de leer a una escritora de bombonera, con chocolatinas de muchas texturas y sabores en su interior.
Un abrazo.

Lo he copiado y pegado y al reelerlo aún lo veo más bonito…Gracias, Arístides.

Esto ya me plantó una sonrisa en la cara en la noche del viernes que funcionó como una perfecta noche de viernes ( y en ambiente primaveral-veraniego).

Hoy, tras un buen despertar, descubro que he ganado la Semana4 del Grupo de Escritura de Soopbook con el relato «El increíble caso de Apola Calíope» y me ha invadido esa extraña y profunda alegría que aún me dura y que he contagiado al entorno…

La fluidez-esa del universo confabulado a mi favor, me ha regalado un día en el que todo parece estar en equilibrio , en armonía. Los colores son especiales, está todo tranquilo y tengo todo el tiempo del mundo para hacer lo que me plazca…

Exactamente lo que se merece una escritora de bombonera… ; – ) – ¿Lo veís? : Un monstruo!

Feliz Fin de Semana.

 

 

 

 

 

 

El sillón de los abrazos.

Me llaman pija pero yo digo que lo que soy es fashion. Cool total. Tampoco me importa mucho que me llamen pija, la verdad . Me da absolutamente igual : ni juro por Snoopy ni hablo arrastrando el osea’s. Simplemente, me gustan las cosas de marca:  lujo y trendy.

Si entras en mi casa, en esta preciosa urbanización residencial tipo Wisteria Lane, te encontrarás con un mundo que parece sacado de una revista de decoración y… estarás en lo cierto: lo he copiado de las revistas de decoración… Y, además, copiar, lo que se dice copiar total.  Pero no a base de imitaciones. ¡Eso nunca!. Todo lo que ves original.

Ese jarroncito tan mono , el gabinete lacado, la mesa tallada, las velas gigantes, el cuadro del tiburón y la escultura de látex …todas esas cosas están firmadas por diseñadores de prestigio . Los más in del momento, por supuesto. Así que no sé porque estoy escribiendo esto en “Objetos sencillos que tienes en casa” porque yo, en casa tengo de todo menos “Objetos Sencillos”.

Pero…también tengo el sillón. Mi lujoso y super-fashion sillón que no tiene nada de sencillo ( que conste) pero que hace cosas increíbles como todos estos objetos que aparecen por aquí.

Por cierto, debo decir que el salero ese es horroso ( parece de restaurante de menú de polígono industrial) y…la cafetera vieja. ¿Nadie le ha hablado a esa persona de George Clooney y sus deliciosas ( y monísimas) capsulitas?…No sé, me parece que aquí no se tiene en cuenta el diseño. Quiero decir al que lleve este tema del libro, que  tenga más cuidado al seleccionar los objetos.

El sillón es uno de los últimos diseños de Giacomo Abbraccio y lo adquirí en la Feria de Milán . Es una serie limitada. Sólo se han fabricado tres ( tengo un certificado en el expediente del sillón que confirma esto que os digo. Es más, siempre que puedo, enseño a mis invitados estos certificados…Para que quede claro que todo es o-r-i-g-i-n-a-l ).  No os diré lo que cuesta , eso me parece una vulgaridad, pero para que os hagáis una idea, el día que lo compré, se organizó una pequeña fiesta para que conociera al Signore Abbraccio . Os confesaré que me llevé una decepción cuando lo vi por primera vez, ya que era un hombre mayor con una larga barba blanca ( odio las barbas) , vestido con una túnica de lino marrón y una extraña gorra. Me pareció muy excéntrico  pero no del tipo Monsieur Dior Galiano. Más bien, en plan anacoreta.

No conectamos.

Cuando me lo presentaron, me miró a los ojos y negó con la cabeza. Por un momento pensé que no quería firmarme mi sillón de Edición Limitada pero, con ese mismo gesto de negación , cogió un rotulador indeleble y rubricó su firma en la parte trasera del mueble. Si me hubiese dejado elegir, le hubiese pedido que lo hiciera en el frontal (que se ve más) pero prácticamente, no pude ni abrir la boca. El artista, al que acompañaba una traductora , le pidió que me explicara yo sé qué tontería de los abrazos.

Si amas o te ama, la persona que abrazas puedes obtener un estado de paz y confort inigualable en esos brazos”.

Bla, bla, bla… Le dije que: Gracias, que muy bonito y tras tomarme una copita de Champagne, salí de allí lo más rápidamente que pude y que me dejaron los preciosos zapatos Louboutin que me había comprado para la ocasión.

El sillón es  un éxito. Todos mis invitados quieren sentarse en él y, algunos, se pasan allí horas, abrazados… No sólo me dan las gracias efusivamente. Lo hacen “muy efusivamente”, tanto que me molestan esos achuchones y esos besos en la mejilla. ¿Qué no saben que sólo hay que rozar el aire entre-pómulos?…pero no, ellos se levantan del sillón absolutamente emocionados y con ganas de hacérmelo saber.

Y los entiendo. Sólo lo he sentido una vez. En una única ocasión.

Mi madre vino a visitarme y se sentó en el sillón. Yo me coloqué en mi lugar ( ¿ Os he dicho que es un sillón de dos plazas? ) y, sin saber muy bien por qué, la abracé. Rodeé su cuerpo con mis brazos y me dejé caer sobre su hombro. Aspiré su suave perfume de lilas y…sentí como una gran caricia, recogida .Interna. Llegó hasta mi corazón y lo meció suavemente. Después, una sensación de paz inmensa que, en vez de quedarse por dentro, irradiaba hacia fuera y, finalmente , el confort de mi alma, absolutamente sosegada y dulcemente adormecida…

El impacto es tan profundo que te engancha como una droga. Hasta ahora, venía mi madre una vez al mes y nos abrazábamos para recibir mi dosis pero ,ahora, ella está ocupada. De crucero en crucero… En estos momentos, exactamente, en Aruba… Supongo que tuvo algo que ver, el abrazo de tres horas con el Sr. Martínez, un hombre que conoció en la consulta del dentista. Un Jubilado que tenía una Colchonería de barrio en la que vendía unas almohadas muy cutres. ..Por cierto, fue él el que me habló de esta web….

Como mamá está de viaje, he tenido que recurrir a amigos y conocidos. Incluso vecinos.   Me he ido sentando ahí, en el sillón, y me he dejado abrazar pero… no he vuelto a sentir nada igual. Y ya llevo demasiado tiempo sin “eso”.

No me gusta  que me arruguen la ropa, ni que me opriman los pechos-que son perfectos -, ni que me despeinen,…Poneos en mi lugar y entenderéis que para mí es un sacrificio  tener que hacer todas esas cosas para poder sentir lo que se siente en el sillón pero estoy dispuesta a todo.

Incluso, estoy dispuesta a que me toquen…

Si sabéis de alguien –si puede ser bien situado, de apariencia agradable y sin barba-que quiera venir a abrazarme, que contacte aquí.

Urgentemente.

NB1 : Para ByPils: Adjunto la foto del sillón para que no ponga una de esas fotos sosas con las que ilustra” Los objetos”.

NB2 : NO, N-O vendo el sillón. Abstenerse los interesados.

 

Otro relato del libro «Objetos sencillos que tienes en casa» en Soopbook.com