La habitación nº 26.

En la habitación nº 26…

“Me siento triste. Mi tristeza contamina todas las zonas de mi alma y se expande. Se hace grande , gigantesca…A veces, es tan grande que no sé como gestionarla. No me cabe.

Tengo un miedo terrible a explotar. Ese día,  en el que mi tristeza sea tan descomunal que presione las paredes de mi alma y de mi cerebro, sé que estallaré. Los mil pedazos de mi tristeza rota, saldrán desperdigados hacia todos los lugares. Puede que mi tristeza llegue, incluso a la luna…

 Lo de explotar, me preocupa de verdad. A veces pienso que lo que haré será implosionar pero no puedo estar segura. Si me voy hacia afuera, desgraciadamente mis gajos de tristeza  , propulsados por la explosión , pueden tocar a muchos. No quiero que mi tristeza toque a nadie….En cambio, si implosiono, me replegaré en mil recovecos hasta desaparecer. No sé si será más o menos doloroso que saltar por los aires pero creo que sería la forma más responsable…No quiero que nadie se contagie.

No puedo controlar esta tristeza. Ni siquiera cuando soy feliz, consigo vaciarme de ella. Siempre está ahí, acumulativa. Haciéndose grande y fuerte.

Noto que ya estoy rebosante. Una de estas, será la gota que colmé el vaso y entonces…o explotaré o implosionaré. Siento toda esa energía que se acumula y que tensa, tensa, tensa…”

(…)

-. Sé que es científicamente imposible pero, ¿es posible que la paciente de la número 26 se esté haciendo más…pequeña?

-. ¿Pequeña? ¿Qué quieres decir?

-. No sé. Está igual: mide lo mismo, pesa lo mismo pero…me parece …diminuta. ¿Te has fijado que duerme hecha un ovillo?

-. Yo también lo hago, no sé que tiene eso de raro.

-. No, fíjate. Se enrosca, pies y cabeza, protegiéndose con las manos, de una forma especial. Casi parece una contorsionista.

-. Ya me fijaré. Tengo guardia esta noche… La nº 26 me despierta  especial  ternura…Siempre que coincido con ella…No sé…Tiene algo… No entiendo por qué está aquí. Según el historial, sufre de delirios …Dice que va explotar…Ha puesto su vida en peligro en varias ocasiones…

-. ¿Y por qué no la vacían? Cualquier día , tenemos un disgusto…¿No se la puede obligar?

-. No acepta el tratamiento. Ya sabes que es voluntario. Sólo te pueden vaciar de tu tristeza, con tu consentimiento. Hay gente que prefiere no perder los escasos buenos momentos de la vida y elige que no la vacíen. Supongo que en unos años, se podrá vaciar la tristeza sin que te tengas que quitar, también, la felicidad acumulada. Se están haciendo grandes avances .Lo he oído en el laboratorio…

-. No sé. Tengo la sensación de que no le queda mucho tiempo. Está a punto de rebosar…

(…)

La técnico-cuidadora se deslizaba por el pasillo de la Planta 7, con especial sigilo. Era la tercera ronda de la noche y sabía que sus pacientes disfrutaban de un sueño profundo. Respetaba esas horas de calma y serenidad de los espíritus que , en la vigilia, se veían perturbados por la tristeza. Mientras dormían, estaban en paz.

Tras comprobar que todos dormían apaciblemente, volvió sobre sus pasos, hacia la habitación nº 26. Su compañera tenía razón: aquella joven estaba menguando… Era todo lo contrario a lo establecido por las leyes de la naturaleza  tristológica: la tristeza hincha . Te agranda. Te puede hacer explotar pero…¿menguar?

(…)

 “Siento que me encojo. Ya está. Estoy a punto. No quiero que nada me haga olvidar esa sonrisa, ni esa mirada. Es mía y sólo mía y no quiero que desaparezca jamás. “

(…)

La técnico-cuidadora abrió la puerta de la habitación nº 26 con delicadeza. Al dirigir su mirada hacia la cama de la paciente, sintió que algo no iba bien. Lo que le pareció oír en ese momento, según especifican los informes, fue un suspiro seguido de una suave carcajada. Sintió, también, una brisa perfumada, agradable. No supo identificar aquel aroma.  Declaró que la habitación estaba vacía. Se precipitó hacia la cama y movió las sábanas que se mostraban huecas y sin volumen. Especifica que al realizar esa acción, notó como algo pequeño y brillante, del tamaño de un guisante, caía en el suelo. Emitió unos preciosos destellos, durante unos segundos y desapareció.

No se supo nada más de la paciente nº 26. Se comunicó su desaparición a las autoridades pertinentes y se procedió a eliminar los datos de su expediente.

(…)

La técnico-cuidadora que ese día, estaba de guardia en la Planta 7, debe realizar una sesión de vaciado.Ya le toca…

Nadie sabe por qué no ha acudido a la cita. No duele y te deja como nuevo. Vacío pero como nuevo….

Hace tiempo que no saben de ella. Se acogió a una excedencia y apenas ha tenido contacto con el Centro…Todos saben que algo ocurrió en la habitación nº 26 …

(…)

No se va a vaciar…. Ya está decidido. Convivirá con sus tristezas …No sabe explicar qué es lo que pasó  en la habitación nº 26 y por eso, no lo mencionó en la investigación pero, por unos instantes, disfrutó de una intensa sensación de felicidad, plena, que la dejó conmocionada. A su mente acudió una imagen : una sonrisa, después…una mirada. Fueron unos instantes, ridículos, diminutos , al compás de un simple destello pero sintió como su cuerpo absorbía aquella sensación y la hacía suya.

Ya han pasado más de tres meses desde aquel suceso y debería haberlo olvidado pero , de forma increíble, ha conseguido rememorar “ese” instante en varias ocasiones y apreciar, aunque sea de refilón, esa felicidad deliciosa. Son pequeñas dosis , muy pequeñas, pero ya sabe que no va a poder renunciar a ellas…

En algún lugar,  hay una sonrisa, hay una mirada que le pertenece…

El sofá amarillo nº 7 : Túmbese

Es la primera vez que voy a hacer esto y estoy muy nerviosa. No me he atrevido a preguntar a nadie como proceder. No conozco persona  que pueda ayudarme en tal menester… Además, me da una vergüenza terrible.

Es la primera vez que me voy a mostrar tal como soy.  Sin maquillaje ni máscaras. Desnuda. Sólo pensar en el término, ya me produce escalofríos. Desnuda…No sé que hacer con las manos. Veo el sofá y me imagino el momento en el que me pedirá  que me tumbe porque ¿Se hace así, no? Me hubiese gustado más que fuera un diván que un sofá amarillo. Me hubiese parece , no sé, más profesional.

¿Cómo se empieza? ¿Me hará preguntas? ¿Debo ser yo la que hable? ¿Le digo, de entrada, lo que creo que me gusta y lo que no? ¿Estoy segura de esto?

Creo que no. No estoy segura. Me es imposible desnudarme delante de un desconocido. No podré soportar que fisgue en todos los rincones de mi ser. No. No puedo hacerlo. ¿Por qué me habré dejado convencer?

Recuerdo esa mirada grave, el tono de seriedad en la voz . Mi amiga más íntima, diciéndome que debía solucionar mis problemas. Que ya empezaba a ser urgente, que debía recurrir a un servicio profesional. Lo había llamado: recurso terapéutico.

¿Me siento o lo espero de pie? No sé que hacer. Las cuatro revistas que hay en la mesita de centro, son antiguas y están descoloridas.  Veo un cuenco lleno de caramelos y no puedo evitar, meterme un puñadito en el bolso. Son los nervios. Cojo el cuenco y lo guardo en el bolso. No me controlo…

Ya sé que yo pedí que fuera una cita informal. Contesté a todas las preguntas que me formularon por teléfono  así que más o menos, me puedo imaginar que es lo que me espera …Un recurso terapéutico.

Oigo pasos . Ya se acerca. Me pasó las palmas humedecidas, por los pliegues de mi falda. Trago saliva. Siento como se desliza por mi laringe. Se mueve el picaporte, gira levemente.

Sé que por esa puerta entrará el Doctor…

 

 

 

 

Este relato tiene dos finales.

 

 

FINAL 1

Sé que por esa puerta entrará el Doctor Robbe , una eminencia en el campo de la Psiquiatría y especializado en lo mío.  Me estrecha la mano, amablemente . Tiene un aspecto de bonachón que me hace sentir más segura.  Observo como su mirada se dirige hacia mi bolso.

Es cierto que el cuenco de los caramelos,  hace que adopte una forma extraña . No me extraña que le llame la atención. Estoy en una sala especial, sin objetos que puedan ser robados…A excepción, claro, de ese precioso cuenco de cristal.

Me invita a sentarme y hace lo propio en una butaca situada en uno de los laterales. Cruza las piernas y saca una pequeña Moleskine del bolsillo de su americana. Fisgoneo lo que escribe y leo : «comprar un cuenco nuevo». Me muero de vergüenza.

Él, en cambio, me sonríe e inicia una ronda de preguntas, similares a las que me hicieron por teléfono. Su voz, muy modulada y profunda me invita a ser sincera.

Me pregunta si estoy cómoda y le digo la verdad. Me imaginaba un diván y no un sofá. Es más propio de un psiquiatra, le razono. Además, estaría mejor estirada.

Vuelve a sonreír. No hay problema, me dice.  Túmbese.

Lo hago. Una vez estirada, siento que de mi cuerpo, escapa un gran suspiro.

Lo voy a hacer. Me voy a desnudar.

Me llamo Tea y soy cleptómana.

 

FINAL 2

 

Sé que por esa puerta entrará el Doctor Amor. Ufff! Sólo pensar en el cuerpo macizo que aparecía en aquella foto que me enviaron por mail, las piernas se me convierten en mantequilla…batida. ¡Qué vergüenza , por Dios!

Nunca hubiese imaginado que mi regalo de cuarenta cumpleaños, fuera un servicio sexual, ¿Cómo si no, llamo yo a esto?… Basado en una fantasía…Nunca debí hacer caso a Pepa. Que te hace mucha falta, que hace más de cinco años que no…que no… , que te irá muy bien, que te olvidarás del divorcio, que ya es hora, que tengo una amiga viuda que es clienta habitual y está encantada…

Vale. No dije que no , pero ahora que estoy aquí, me doy cuenta que esto no va conmigo… Estoy a tiempo.  ¿Un Gigolo? ¿ Qué clase de regalo es ese?

Cuando el Doctor Amor abre la puerta y lo veo , dejo de pensar.  Lleva unos tejanos y una americana azul marino. Saca una Moleskine del bolsillo y me guiña un ojo.

Wow! Es muy, muy guapo. Esto, debe haber costado un ojo de la cara porque, me doy cuenta que la fotografía que me enviaron.,está libre de Photoshop. Es igual que el tío macizo de la foto.

Es el tío macizo de la foto…

Oigo la voz del Doctor Amor.

Me susurra : Túmbese.

 

 

 

 

 

El sofá amarillo nº 6 : Aquí lo hicimos

El «Aquí lo hicimos» daba mucho juego. Desde un apasionado encuentro sexual a un asesinato ( aún me dura lo de Stephen King) o algo tan tierno como la concepción de una nueva vida.

¿Qué hicimos aquí?, me pregunté. ¿En un sofá amarillo?

Teodora trabajaba como restauradora en el Museo de Historia de la ciudad. Se había doctorado en  la especialidad de “Objetos del Siglo XXI” y pasaba largas horas, restaurando los objetos que se encontraban en los yacimientos arqueológicos de las llamadas Urbanizaciones que poblaban ese siglo.

El último trabajo, del que estaba especialmente orgullosa, había sido la restauración completa de un primitivo teléfono llamado “iPhone” que había llamado la atención de sus superiores por su calidad y detalle.

No se sorprendió cuando la citaron en la planta de Dirección .Entró en el despacho preparada para recibir la felicitación de su jefe y salió de allí emocionada y feliz. Se habían superado sus expectativas y tras el halago y la palmadita en la espalda, había recibido el encargo más importante de su vida: restaurar el mueble más emblemático del Siglo XXI.

El sofá amarillo.

El sofá de la Revolución.

Ese sofá.

Acababa de desembalar la pieza y la estaba examinando con atención. Era un modelo Chester, diseñado a principios del Siglo XIX pero reeditado en los siglos XX y XXI.  Poseía su característico relieve en capitoné y los brazos y el respaldo a la misma altura. Estaba fabricado en piel vacuna de un suave color amarillo. El cuero estaba muy gastado y requeriría de su máxima destreza para devolverle su apariencia original.

Tomó muestras y preparó el sofá para el escáner molecular. Cuando se imprimió el informe de la composición del armazón, vio que se había detectado un trozo de celulosa, entre los muelles del respaldo en la zona central.

¿Celulosa? ¿Papel? Con mucho cuidado, procedió a extraer el trozo de papel y lo protegió en atmósfera cero para evitar que se desintegrara al contactar con el oxígeno .

Era una carta. No era una de esas memorias USB o un disco DVD…!Había descubierto una carta de papel del siglo XXI!

Emocionada, conectó el tecno-lector y procedió a su lectura .

 

 

Aquí lo hicimos.

 Aquí nació todo. Fue en este sofá. Este mismo.

 Eran malos tiempos para todos. Muy malos.La pobreza alcanzó al 80 % de la población y los recursos y el poder estaba concentrado en unos pocos. No había forma de intervenir en sus decisiones .Nos habían vetado con sistemas burocráticos que no nos permitían participar. No existía el diálogo….y la pobreza seguía creciendo.

 Empezamos a reunirnos en las calles. Centenares de personas desilusionadas , sin actividad laboral, intentando conseguir el mínimo para sobrevivir…Nos encontrábamos alrededor de los contenedores de basura o en los parques. Nos reconocíamos y hablábamos,  como en una gran terapia de grupo.

 Una mañana, en una de las calles que yo recorría buscando trabajo o alimento, apareció este sofá amarillo. De repente, me sentí muy cansado. Exhausto de la vida y…me senté. Cerré los ojos y deseé poder descansar unos minutos  pero oí una voz amable que me saludaba. Un hombre se sentó a mi lado y empezamos a charlar. Era un hombre lleno de ideas. De posibles soluciones. Su conversación me encandiló y no me di cuenta que se habían unido dos personas más. Entre todos, nos dedicamos a dar la vuelta a todos los problemas del mundo, aportando nuestros puntos de vista diferentes e ideas, muchas ideas. Al día siguiente, el mismo grupo me esperaba en el sofá amarillo. Me senté y cuando lo hice, se inició otra apasionante sesión de diálogo. Más tarde, vimos que otras personas , se situaban a nuestro lado, transportando un sofá , esta vez de estampado floreado.

 Había pasado un mes y la calle estaba ocupada por decenas de sofás que, cada mañana, recibían la visita de una multitud silenciosa que, cuando ocupaba su plaza, estallaba en una algarabía de voces, de gentes que compartían conocimiento, experiencias e ideas…Muchas ideas.

 Fue lo que llamaron la “Revolución del sofá”.

 Los sofás se propagaron por todas las calles, por todas las ciudades…Los había de rayas, de topos de flores  y de todos los colores y formas. Siempre repletos, siempre activos. Y en su epicentro, este sofá amarillo.

 Cuando la invasión de sofás, se contaba por miles, nos dimos cuenta que teníamos en nuestras manos algo importante : muchas ideas y la capacidad de dialogar así que hicimos que esos que controlaban nuestros destinos, se sentarán en ellos y escucharan todas esas ideas y que dialogaran con nosotros.

 Ese fue el inicio de una nueva era. Un tiempo en el que se escucha a la multitud silenciosa y en el que se puede debatir y dialogar, para buscar el bien común.

 Ruego al lector de estas letras, que promueva este mensaje.

 No hay que olvidar, nunca, lo que significa este sofá.

 Aquí lo hicimos.

 

Teodora se secó una lágrima que se había deslizado, silenciosamente, por su mejilla No era excesivamentee emocional pero no pudo evitar, acercarse al sofá y acariciar su respaldo de cuero agrietado.

Tenía en sus manos, el encargo de su vida: restaurar y promover.

Se puso el traje de protección y  empezó a trabajar.

Actualmente, el sofá amarillo de “La Revolución del Sofá” del siglo XXI (excelentemente restaurado por la eminente doctora Teodora Comonuevo) y la carta de papel original  del líder de la Revolución, forman parte de la exposición itinerante “No hay que olvidar” que visitará todas las ciudades del país.

 

 

El sofá amarillo nº 3 : Prohibido el fútbol.

Está a punto de empezar. Se apretujan, alrededor del que tiene la pantalla táctil. Nadie quiere perderse ni un solo detalle.

Nos hemos reunido en una nave industrial abandonada. La descubrimos hace meses, solitaria y grande, muy grande… Eso es una ventaja para el Grupo que no para de crecer.

Cada vez, somos más.

Mi condición de pionero, me da acceso a una plaza reservada. No importa que seamos cientos. Yo siempre tengo mi lugar, en el viejo sofá amarillo. Ya estaba aquí cuando llegamos. Abandonado y solo. Ahora, los sofás tienen masajeador, regulador de temperatura, auriculares ergonómicos HiFi virtual, conexión a Internet, control por voz… Los últimos modelos, captan tu estado de ánimo y te suministran antidepresivos si es necesario ¿Quién querría ese viejo sofá?

Me suelo sentar en el centro. Soy el que sostiene la pantalla. Mi dispositivo conecta con gran rapidez y tiene una gran calidad de imagen tridimensional.

Lo que vamos a hacer está prohibido. Somos infractores y si los Vigilantes Gubernamentales nos encuentran, podemos tener problemas muy serios pero… nosotros nos consideramos “guardianes de las tradiciones” y vamos a llegar hasta el final. Hace ya cuatro siglos, se prohibió el fútbol en todo el planeta. No se puede jugar. Primero, fue el fútbol profesional pero, más tarde, ante el peligro de evolución, se vetó en las calles, en las escuelas…Desaparecieron las pelotas, los torneos, las peñas…

No fueron las únicas prohibiciones: afectaron a las/los top models, a los star-system del cine, a los divos,… Fueron medidas de urgencia ante un movimiento social mundial que empezó con artículo de prensa y acabó con la revolución del planeta. De repente, el mundo fue consciente que se podían pagar miles de millones de euros a una modelo o a un futbolista de élite, por un concepto tan banal como “un cuerpo perfecto” o “un cuerpo potente” pero que, esto no ocurría con las mentes “perfectas” o “potentes” de los investigadores que investigaban la cura del cáncer.

Era una sociedad desequilibrada que premiaba la superficialidad mientras el mundo se desmoronaba. Nadie, en estos tiempos, discute esta circunstancia pero esto ocurrió en un momento histórico, en el remoto Siglo XXI, y este es otro. Nuestro sistema de valores, ha priorizado el valor de los que hacen un bien común a la humanidad y eso, lo tenemos claro. Insertado en nuestro código genético. Ya hemos superado ese oscuro período patológico y lo único que queremos es recuperar el espíritu de la competición.

Es difícil evitar que un niño, fabrique una pelota con papel. Y que la haga rodar con los pies…

Es difícil, también, evitar que algo que está prohibido no nos atraiga irremediablemente. La rebeldía es lo único que no han sabido eliminar de nuestro complejo genoma humano.

Y nos atrae el fútbol prohibido. Irresistiblemente.

Somos infractores, igual que los dos Grupos de Resistencia que compiten entre ellos. Los Topos y Los Estrellados. Unos llevan topos en sus camisetas y los otros, estrellas. Hoy, van a jugar en un campo camuflado, retransmitiendo en directo con señal tridimensional pirata.

Espero que esta vez, no se tenga que interrumpir el partido por una redada de los Vigilantes Gubernamentales. La última vez, los topos nos quedamos sin nuestro mejor delantero. Aún está retenido…

Me siento en el viejo sofá amarillo y sintonizo la señal. Saco mi bufanda de topos de colores y me la coloco en el cuello. Mi osadía provoca muestras de respeto entre los que me rodean. Si vienen los Vigilantes, no habrá tiempo de esconder esa prueba pero debo arriesgarme. Por la Resistencia.

El partido está a punto de empezar.

¡Venga, Topos!

Oé, oé, oé, oéééé …

NB : Este «sofá amarillo», está inspirado en el excelente artículo de Angeles Caso en el dominical de La Vanguardia. El Cuerpo, Por Angeles Caso. No dejéis de leerlo.

El sofá amarillo.

Este es un experimento que estoy haciendo con un sofá amarillo. Lo voy a titular : «El sofá amarillo» ( soy un prodigio de imaginación! ) y se inicia con esta muestra gráfica que va a dar forma a cada uno de los relatos que conformarán «El sofá amarillo».

El sofá amarillo es, simplemente eso, un sofá amarillo.

Síííí, amarillo!… Ya sé que es un color especial para un sofá, pero este es, definitivamente, un sofá amarillo. Se me ocurrió pensar que ese podía ser el punto de partida de muchas historias, de múltiples argumentos. Relatos cortos, muy cortos. A veces, microrrelatos, sobre un sofá amarillo.

Son 10 posibilidades:


Parece cómodo, este sofá amarillo. ; – )

 

 

 

Cupido’s Killer

No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro,muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo, en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas : cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos a mí misma ( algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado.

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho?– esto ya me lo he preguntado con un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque , inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves… Dejémoslo en un trauma infantil , que arrastro desde que mi abuelo me hacía poner, en medio de la Plaza Cataluña, con los brazos abiertos , llenas las manos de alpiste… Aquellos pájaros hambrientos, se lanzaban sobre mí. A lo bruto. Despiadadamente…Por lo menos, es así como yo lo recuerdo.

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito ( se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “ niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”,  he mirado al niño con atención, he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño” ,  he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel cabrón  , soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito!. ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae?. Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido , al descubrir a un querubín ubicado en mi pared, y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios!. Estoy segura que es culpa de Martínez , el capullo graciosillo  de contabilidad.

-Hola,  cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

-No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?

-Venga, precioso. Vamos a bajar,  que la broma ya se ha acabado.

-No puedo bajar. Estoy herido…Creo que me estoy muriendo.

-¿Herido? No me asustes. Voy a llamar al 061. No! a los Bomberos o …mejor a la Policía. Este Martínez ha ido demasiado lejos.

-No podrán hacer nada. Nadie puede hacer nada. Esto se acaba,lo noto.

-No digas tonterías. Dame la mano y yo…

Entonces, otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda.

Da un giro antinatural y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición anti natural que me da miedo.

-No te preocupes por mí. Parece más de lo que es y supongo que a un ser humano le impacta más que a nosotros. Además, se les ocurrió darme esta forma de niño gordinflón que os deja arrobados.

-Pero…

-De verdad, estoy bien. Ha sido el maldito espíritu comercial, que me ha pillado desprevenido.

-¿El espíritu comercial, dices?- A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Charlo con él, como si tal cosa. Es raro, lo sé. Ya lo he dicho antes.

-Sí. Es un tipo que lleva una capa negra .Se me ha copiado el arma, el muy idiota.

-¡Eh! No digas palabrotas…er..niño.

-Lo reconocerás porque lleva bordados de diferentes anagramas en la capa : VISA, El Corte Inglés, el símbolo del dólar, vales regalo. Está patrocinado y le han proporcionado más recursos. Me ha pillado desprevenido.

–  Ya. Y… ¿Qué se supone que debo hacer yo con un niño- vi que me torcía el gesto-perdona, con un Cupido muerto en mi mesa?

–  Nada. Nadie me verá. Me sacas la flecha y me desintegraré. Ya está.

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero…si te desintegras;  desapareces y me lo crea o no, se supone que eres Cupido. Es una gran responsabilidad.

–  Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí, con esta pinta y derrotado por el malvado “Espíritu Comercial”.

–  Lo haré- Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar , oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar.Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano . Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horrososo, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. Esto es peor que el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

No me lo puedo creer…

Yujuuuuu! ( o Romance Paranormal)

Spoiler : Más Autobombo.

Todo esto empieza , en Navidad… Es justamente ,en uno de esos episodios maniáticos de escritura que os explicaba, cuando me topo con el I Concurso de Romance Paranormal de Escribe Romántica.

Me gusta leer de todo pero me gusta mucho, escribir «romántica». Mi preferencia es el (pseudo) realismo y con toques de humor como se puede ver en «The happy End» y en «Me estrello en sus brazos» .

No tengo un especial interés por el «Romance Paranormal» y es para tenerlo, porque desde Myers  ( Saga Crepúsculo)o Kenyon ( Cazadores Oscuros), la sección de novela romántica está invadida de vampiros, hombres-lobo, etc…Muchos títulos para adultos pero…muchos más en el ámbito juvenil ( y traspasando al infantil. Esta año, en Barcelona, se han agotado las muñecas con aspecto zombie que duermen en un ataud ; – ) ).

Como os decía, esta «especialización» de la novela romántica, no es de mis preferidas así que el hecho de que me fijara en este Concurso tiene un punto de casualidad.

Escribe Romántica es un blog que sigo habitualmente, con el objetivo de aprender. Los consejos y artículos sobre el arte de escribir este tipo de género ( con sus subespecializaciones infinitas ; – ) ) son lo que más me han atraído . Además, de conocer a nuevas autoras ( consagradas o no, esa es la gracia ) y la realidad de este sector editorial. En definitiva, para quien tiene interés en la literatura romántica, este es un espacio muy interesante y útil.

Así que, en una de estas lecturas de Escribe Romántica me encuentro con la Convocatoria de su Concurso. ¿Paranormal? No soy muy hábil en esto, la verdad pero… hay algo que me llama la atención : «El relato debe estar basado en una leyenda o en el folclore de tu país». Vale.

Es esa frase la que me inspira. Y, con las vacaciones  de Navidad y la tranquilidad de esos días ( que fueron magníficos) me salió un texto ( 10 folios / doble espacio) sobre una leyenda que había conocido un tiempo atrás : Les dones d’aigua ( mujeres de agua). Unas hadas  de la mitología catalana ( aunque también existen en otros lugares), que habitan en lagos o ríos ( siempre agua dulce) , que viven 1000 años y, en algunos casos, se han unido a seres humanos… Todo eso, en el Canigó… ; – )

La leyenda es preciosa. De ahí, nace «Mujer de Agua» y sus protagonistas :  LLuna ( decoradora de interiores neoyorquina ,de padre español y concretamente, de la zona de las mujeres de agua) y Dídac ( propietario de una cadena de hoteles). Dídac contrata a Lluna para la decoración del Resort Dones d’Aigua  en un pueblo ficticio llamado Vellac ( de Vell + Llac  : Viejo Lago) y…

Se podían presentar dos textos y , había sido tan satisfactorio ( el proceso de creación) que ya me rondaban las ganas de atacar un segundo relato. Y, ahí, aparece la Inspiración. Observad que lo pongo en mayúsculas. No se trata de un concepto abstracto que llega y te bendice. Hablo de la otra Inspiración, la que ya considero un poco mía…Inspiracion1971. Inspi, en este blog.

Escribir romántico + Inspi.Parece hecho a medida…

Si algo tiene el blog de Inspiracion1971, es romanticismo. Le propongo una aventura loca : ¿Un relato conjunto? y ella, no se arruga y se lanza de cabeza.Manos, ya, en el teclado.

Elegimos otra leyenda. La riqueza cultural de nuestro país, nos daba muchas posibilidades pero, al final, nos decantamos por el «Hombre-pez de Liérganes». Es una leyenda cántabra, de un marinero que desparece en el mar y que, cuando lo vuelven a encontrar ( muchos añaos después), ha desarrollado escamas y morfología de pez… Francisco de la Vega Casar, se llamaba este hombre.

La creación del relato se desarrolló de forma cómoda y ágil. Fácil.Divertida.

Escritura colaborativa en estado puro : Una granadina y una barcelonesa, escribiendo sobre un ser mitológico cántabro y localizando la historia en las costas gaditanas. ¿Hay o no riqueza cultural ? ; – ) El relato se titula «Neptuno» y sus personajes son : Joana , una bióloga investigadora del CSIC y Francisco, el patrón del barco de recreo Neptuno. Especialista en apnea. Ella necesita un barco y él…él tiene uno…

El viernes, anunciaron los relatos seleccionados ( 15) que conformarán la antología y que se publicará en Editora Digital y…

Yujuuuuuuuuu!!!! : «Neptuno» y «Mujer de Agua» han sido seleccionados. Nos van a hacer una entrevista para Escribe Romántica y veremos los dos relatos publicados. Es muy chulo y …hasta parece paranormal ; – )

Bien, estamos emocionadas y sólo hemos sido capaces de intercambiar varios Wow! por mail y muchos signos de admiración tipo esto !!!!!!!!!!!!!!.El subidón de adrenalina fue magnífico.

Gracias , Inspi.

NB : To be continued…

Fuera de Contexto : Asesinato y Sexo

Fuera de contexto : Asesinato

Las manos teñidas de rojo…Abro el grifo y las paso por agua fría. Me da asco sentirlas tan pringadas y sé que, debo continuar con mi tarea y que se volverán a llenar de rastros del color de la sangre…El cuchillo que creía afilado, empieza a fallar y, ahora, me cuesta más asestar esos tajos certeros. Debo trocear la carne que siento suave y blanda bajo mis manos. El cuchillo se me traba. ¿Será un tendón? ¿O habré llegado ya al hueso?… Hundo la hoja un poco más…Oigo un ruido. La puerta. No. Es la de la casa de al lado. Eso me saca de mi obcecación. Debo darme prisa y dejar el escenario del crimen, limpio como una patena. Cuando él llegue, me debe encontrar con mi look de estar- por- casa-divina, mi delantal y sin este aspecto de desquiciada que ahora mismo, veo reflejado en la ventana de la cocina. La única razón por la que he hecho esta atrocidad , es porque lo quiero. Definitivamente, el amor me ha vuelto loca.

En contexto : Un Estofado de Ternera

Cuando él llega a casa y abre la puerta, le llega un suave aroma a estofado . ¿Estofado? Imposible. Es vegetariana ( perdón , vegetariana ovoláctea) y odia cocinar cualquier alimento de lo que ella llama “cadáver de animal”. Desde que viven juntos, hoy hace ya dos años, nunca la ha visto ni tan siquiera tocar el filetito que se compra para , de vez en cuando, darse una alegría carnívora. Ya se ha acostumbrado a comer verduras, arroces y tofús en casa y carne roja, sangrante, cuando está fuera de ella.

Cuando la oye decir: ¡Feliz Aniversario!, entiende el sacrificio que ella ha hecho por él …Esta noche, cenará un buen estofado de ternera…

Fuera de contexto : Sexo Voyeur

La estaba examinando atentamente. Los signos delataban que era un buen momento para intentarlo. Su sexo estaba hinchado y brillante y se abría , sin recelos. Sí, definitivamente parecía el mejor momento para tener descendencia. Dejó que el macho la cortejara. No podía permitir que fuera una acción violenta, nunca funcionaba…Debía dejar que él la mimara un poco y que le mostrara su miembro dispuesto, aunque se acabaran de conocer.

Aquel macho era bueno. Había conseguido éxitos muy importantes con sus clientas y había muchas de sus versiones , en diminuto, correteando por aquellos prados.

Se sentía un poco voyeur pero… ese era su trabajo. La hembra se preparó para ser cubierta y el semental, inició el movimiento y la monta. Era brioso como sólo pueden ser los jóvenes y estaba nervioso…

En contexto : Monta de caballos pura raza

No le gustaba nada aquella parte y había confiado en que supiera guiar su pene en el camino correcto pero, los movimientos de la yegua, le indicaban que el pura sangre se había desviado. Necesitaba ayuda. Se puso los guantes y con paso cauteloso , se acercó a los caballos.

Era el veterinario responsable del programa “Cubriciones a terceros: monta natural”. El negocio iba muy bien. La empresa se había especializado en Yeguada de la Cartuja…

Precio por yegua cubierta :  650,00 euros. (IVA no incluido) En general, el número mínimo de yeguas por semental será entre DOCE y QUINCE. No obstante, el número total se determinará en función de la duración de la parada, y de los propios sementales.

Info : www.yeguadecartuja.com

N.B  ( Making Of): Este experimento fuera de contexto ( o no) se ha inspirado en una experiencia personal ; – ). Tengo una amiga , enamorada de los caballos, que tiene una yegua de competición y está buscando que «la cubran» para criar ejemplares de raza . Me quedé impactada con la forma en la que se realiza la operación «burocrática» y la «mecánica» (debe ser por mi condición de urbanita y torpe). Como se habla de las cubriciones, del número de montas por semental , de como se aseguran que el caballo eyacula y el cubrimiento prospera….Impresionante ( y más si lo descontextualizas).De ahí, surge el «Fuera de Contexto» que he aliñado con un estofadito de ternera….

 

Devolución.

-Hola, muy buenos días señorita. Vengo a hacer una devolución.

-Buenos días.Efectivamente, se encuentra en el Departamento de Devoluciones. Antes de empezar el procedimiento, permítame una pregunta: ¿Dónde nos ha conocido?.

-He visto su anuncio en la prensa…y en la televisión.

-De acuerdo. Dígame, ¿De cuantos años es la devolución?

-Lo he pensado muy bien…Devuelvo 20 años aproximadamente.

-20 años. Bien. Déjeme que le haga unas preguntas. Son obligatorias para hacer efectiva la devolución. Supongo que comprenderá que es una decisión muy trascendental cómo para dejarla en manos de un impulso. Nuestro test, tiene como objetivo determinar el grado de conciencia que tiene Ud. sobre las consecuencias de la devolución.

– ¿Consecuencias? Yo lo que quiero es volver a veinte años atrás. Nada más. Es muy simple.

– Como ya sabrá, nuestro sistema vital sólo permite una devolución por ser humano. Es una decisión irrevocable e irrepetible.

-Eso ya lo sé. Por eso vengo ahora. Ya he esperado mucho tiempo ¿no le parece?

-Eso depende de cada uno. Veo muchos casos diariamente y no hay un patrón común que defina cuando uno quiere devolver años de vida. Solemos tener sobredemanda de peticiones en los cumpleaños de “ceros” : Los 30, los 40, los 50 , los 60 … Algunos en los “cincos” , pero son menos. Son momentos en los que nos paramos a mirar nuestra vida y en, algunos casos, lo que vemos no satisface nuestras expectativas…pero eso suele ser una percepción pasajera. Cuando acabamos con el test y pasamos a la firma de condiciones (lo que ustedes llaman la letra pequeña del contrato), esta sensación se desvanece lo suficiente como para no seguir adelante con la devolución.

-Entiendo. Pero en mi caso, sé que quiero devolver 20 años. Hágame el test y veamos el resultado.

Unas horas después….

-Bien, los resultados de la prueba nos indican que Ud. quiere devolver veinte años de vida. Exactamente- corríjame si me equivoco- desearía volver a tener 25 años.

-Sí. Así es.

-Los datos cognitivos confirman que está plenamente seguro de su decisión. Sabiendo todo esto y tras asegurarnos que está en plena posesión de sus facultades mentales,  debo informarle de los siguientes aspectos que afectan al proceso de devolución. Son absolutamente confidenciales. Al entrar aquí, ha firmado un contrato de confidencialidad por lo que no podrá repetir estas palabras fuera de este recinto. ¿Lo entiende?

-Lo entiendo.

-Bien. Vamos allá:

1) La devolución es única. Sólo se puede realizar una vez en la vida.
2) Su traslación a veinte años en el pasado, no alterará esta dimensión pero,  una vez trasladado, no tendrá conciencia de esta vida.
3) No recordará nada de lo que ha vivido anteriormente. No acumulará conocimientos ni experiencias.
4) No podemos asegurar que su vida vaya a evolucionar de la misma forma. No sabemos si se encontrará en las mismas situaciones que le han llevado hasta su vida actual.
5) Los veinte años a los que renuncia, quedarán completamente borrados del disco duro del cosmos.

– Espere un momento… Eso significa ¿Qué no voy a coincidir con mis seres queridos? ¿Mi familia?

-Podría ser que sí, pero no se lo podemos asegurar. En su nueva etapa vital, puede tomar decisiones diferentes que afecten a la evolución de su vida, tal y como hoy la conoce.

-Eso no lo sabía…No podría vivir sin … No sé…Aun así, tengo una sensación de tristeza y de insatisfacción que me obliga a plantearme si vale la pena seguir así, con esta vida triste …. Y teniendo esta oportunidad…No sé. Ahora me ha hecho dudar.

-No se preocupe. Esto suele ocurrir frecuentemente .Cuando nuestros clientes conocen las características de la devolución, dudan  llevar hasta el final el proceso. Para estas ocasiones, en las que ha pasado el test pero no ha respondido positivamente a la “letra pequeña”, les ofrecemos la posibilidad de una conexión “revival” para que puedan decidir con seguridad.

-¿Está incluida en el precio?

-Por supuesto. Por favor, sígame a la sala de proyecciones.

Unas horas después…

-He visto mi vida pasar por delante de mis ojos. Les felicito, el sistema es impresionante.

-Y ¿Cómo se siente ahora?

-Ya no dudo. He visto todos los momentos. Los malos y los buenos. Y, le parecerá mentira, pero los malos han pasado por mi retina y me han emocionado pero… los buenos…Los buenos los he vuelto a sentir en mi piel. Las risas, los abrazos, las sonrisas, las reuniones, la familia, los amigos, el amor,…Tantas cosas buenas que no recordaba. No puedo deshacerme de ellas.

-Me alegra oír estas palabras. Justamente tengo lo que necesita. Una oferta irresistible, perfecta…No podrá decirme que no.

-¿Y entra en el precio?

-Pues, mire, no. El programa que yo le ofrezco es mucho más importante que la simple devolución. Es un coaching personalizado que le permitirá volver a sentir esas cosas maravillosas de la vida que ha olvidado. Todo sigue ahí, a su disposición pero está Ud. afectado de una ceguera hacia la positividad que le ha traído hasta aquí. Para devolver veinte años de su vida actual.

-¿Coaching? ¿Qué es coaching?

-Es una especie de “entrenador personal”. Le ayudará a recuperarse de esta crisis y, lo más importante, le enseñará a disfrutar de esta vida.

-¿Y funciona?

-Créame. Es lo único que funciona.

-De acuerdo. Me interesa. ¿Qué tengo que hacer?

-Tome este volante y diríjase al Departamento de Coaching. Está en la última planta del edificio. Le estarán esperando.

-Muchas gracias, señorita. Ha sido de gran ayuda.

-Gracias a Ud por contratar nuestros servicios.

Esperó a que el cliente cerrara la puerta para sacar un largo calzador del cajón. Era lo único que llegaba bien a su omoplato y le permitía rascarse a diestro y siniestro, hasta casi sentir dolor…No sabía quien había sido el iluminado que había decidido que el uniforme debía ocultar las alas…Todos los ángeles del departamento habían expresado sus quejas y no le extrañaría que cualquier día hubiera una rebelión y acudieran, todos, con las alas descubiertas. Había rumores y si se lo proponían, no diría que no… El picor era irresistible.
Recordó al hombre que acababa de salir. Matrimonio fallido, dos hijos a los que casi no veía, el paro y la enfermedad de los padres… Eran suficientes factores para que aquel pobre mortal no tuviera ilusión…Ilusión, ¡Tenía que llamarla! Descolgó el auricular y marcó la extensión del departamento de coaching :

-¡Ilu! Hola, querida, ¿Cómo estás?

– Muy bien. Todo sería perfecto si no fuera por este escozor que tengo en la espalda. Mis bellas alas están sufriendo mucho. Me está costando mantenerlas ocultas, la verdad.

-Creo que pronto habrá acciones al respecto. El Comité está hablando de iniciar alguna protesta visible para solucionar la situación.

-Fantástico. Me apunto a lo que sea. ¿Qué tal en Devoluciones?

-Una mañana tranquila, la verdad. Sólo hemos aceptado una devolución de cinco años.  Te llamo para decirte que te envío un cliente a recuperar la ilusión. Con la oferta de la devolución, ha picado el cebo y ha comprado el coaching. !Ya tenemos a otro para recuperar!

– No bato las alas, porque no puedo…Te dejo, ya ha llegado. Lo veo en el monitor…

Diabólico.

Este es el texto que he presentado en el Taller de Escritura Colaborativa de Ciberlalia. El tema para esta semana ha sido «La palabra o la cosa » y a mí, me ha salido un texto retorcido y diabólico…

Es lo que tienen estas cosas…

Diabólico

La cosa está clara. Cuando aceptaste mi ayuda, y no digo una cosa por otra, lo que hiciste fue aceptar un contrato. Ahora, justo cuando vengo a reclamar, me dices que es injusto. Que deje correr las cosas… Lo siento. Ya no hay marcha atrás.

No puedo hacer otra cosa. Si aceptara tus ruegos y te liberara de tu compromiso ya no tendría credibilidad. Como quien no quiere la cosa, perdería infinidad de cosas y eso, créeme, no es cosa de risa. No olvides que soy un demonio.

No me obligues a decirte cuatro cosas. De verdad, no quiero que esto sea violento. Hagamos las cosas fáciles. Tú dame lo que me debes y, a otra cosa, mariposa. No me volverás a ver. Desapareceré con mis cuernos y mi tridente.

No lloriquees… No soporto que las cosas lleguen a estos extremos aunque, en el fondo, te entiendo. No es la cosa para menos… Lo que vengo a buscar, es una de las cosas más valiosas que posees. Comprendo que te resulte doloroso. Sería una cosa rara que lo aceptaras sin oponer una mínima resistencia.

Es lo que tiene la cosa. Es muy duro al final. Casi te habías olvidado de mí, y de repente, aparezco aquí. Con mi capa negra y todo ese azufre a mi alrededor. Debes disculparme. Ya sabes, las cosas de palacio van despacio pero… ya estoy aquí.

Ahora, debes cumplir.

Querías éxito. Querías dinero. Querías coches. Querías casas. Querías joyas… Querías…Querías cosas. A cambio de todas esas cosas, tú debías entregarme una cosa.

Una sola cosa.

Nadie dijo nunca que negociar con el diablo, fuera cosa fácil. Así están las cosas, hombre mortal.

En este mismo instante, hago efectivo nuestro contrato.

Tu palabra me pertenece.