Carta de amor…

… de un teléfono amarillo.

Me he enamorado.

De aquella manera tonta y suave. Sin darme cuenta… No sabía que esto podía pasar así : primero, un amigo. El hablar por hablar, el hablar por conocerse, el hablar por saber del otro, el hablar porque sí… para llegar, después de tanta charla, a la necesidad imperiosa de tocar, de tener, de marcar…¿ Cómo me he metido en este lío? ¿Cómo he podido pasar a este estado de enamoramiento intenso?…

No me importa su color. No me importa que su tono , cuando me llama, sea más estridente de lo que es habitual. Ni que ya esté un tanto viejo de tantos amores que lo han toqueteado y lo han dejado roto y gastado… Nada de eso me importa. Sólo sé que me enamorado hasta el dial.

Cuando sé que vamos a contactar, algo se acelera en mí. Siento que algo late desenfrenadamente y me marea, me ilusiona, me …pone comunicando.

Su cordón rizado se entrelaza con el mío y nos acariciamos los auriculares con sensualidad…  Siento el dial que da vueltas y pasa del 1 al 9, girando, y me pongo tan loco que el tono de llamada adquiere una velocidad de vértigo hasta que se convierte en un sonido continuo, expresión de mis gloriosos momentos de éxtasis con mi amor.

Cada día, nos amamos locamente. Nos hemos regalado un reloj de compromiso que luce, hermoso, en nuestro dial. A las doce de la noche, siempre a las doce, enroscamos nuestros cordones, friccionamos auricular contra auricular y le damos vueltas al dial, marcando los números de nuestro amor interracial ( o es interdial?).

Me he enamorado… Podía haber sido un teléfono rosa, blanco, color crema… Incluso uno de esos teléfonos inalámbricos que ya no tienen dial pero, no…

Me he perdido en los tonos del comunicar de este viejo teléfono negro.