El sillón de los abrazos.

Me llaman pija pero yo digo que lo que soy es fashion. Cool total. Tampoco me importa mucho que me llamen pija, la verdad . Me da absolutamente igual : ni juro por Snoopy ni hablo arrastrando el osea’s. Simplemente, me gustan las cosas de marca:  lujo y trendy.

Si entras en mi casa, en esta preciosa urbanización residencial tipo Wisteria Lane, te encontrarás con un mundo que parece sacado de una revista de decoración y… estarás en lo cierto: lo he copiado de las revistas de decoración… Y, además, copiar, lo que se dice copiar total.  Pero no a base de imitaciones. ¡Eso nunca!. Todo lo que ves original.

Ese jarroncito tan mono , el gabinete lacado, la mesa tallada, las velas gigantes, el cuadro del tiburón y la escultura de látex …todas esas cosas están firmadas por diseñadores de prestigio . Los más in del momento, por supuesto. Así que no sé porque estoy escribiendo esto en “Objetos sencillos que tienes en casa” porque yo, en casa tengo de todo menos “Objetos Sencillos”.

Pero…también tengo el sillón. Mi lujoso y super-fashion sillón que no tiene nada de sencillo ( que conste) pero que hace cosas increíbles como todos estos objetos que aparecen por aquí.

Por cierto, debo decir que el salero ese es horroso ( parece de restaurante de menú de polígono industrial) y…la cafetera vieja. ¿Nadie le ha hablado a esa persona de George Clooney y sus deliciosas ( y monísimas) capsulitas?…No sé, me parece que aquí no se tiene en cuenta el diseño. Quiero decir al que lleve este tema del libro, que  tenga más cuidado al seleccionar los objetos.

El sillón es uno de los últimos diseños de Giacomo Abbraccio y lo adquirí en la Feria de Milán . Es una serie limitada. Sólo se han fabricado tres ( tengo un certificado en el expediente del sillón que confirma esto que os digo. Es más, siempre que puedo, enseño a mis invitados estos certificados…Para que quede claro que todo es o-r-i-g-i-n-a-l ).  No os diré lo que cuesta , eso me parece una vulgaridad, pero para que os hagáis una idea, el día que lo compré, se organizó una pequeña fiesta para que conociera al Signore Abbraccio . Os confesaré que me llevé una decepción cuando lo vi por primera vez, ya que era un hombre mayor con una larga barba blanca ( odio las barbas) , vestido con una túnica de lino marrón y una extraña gorra. Me pareció muy excéntrico  pero no del tipo Monsieur Dior Galiano. Más bien, en plan anacoreta.

No conectamos.

Cuando me lo presentaron, me miró a los ojos y negó con la cabeza. Por un momento pensé que no quería firmarme mi sillón de Edición Limitada pero, con ese mismo gesto de negación , cogió un rotulador indeleble y rubricó su firma en la parte trasera del mueble. Si me hubiese dejado elegir, le hubiese pedido que lo hiciera en el frontal (que se ve más) pero prácticamente, no pude ni abrir la boca. El artista, al que acompañaba una traductora , le pidió que me explicara yo sé qué tontería de los abrazos.

Si amas o te ama, la persona que abrazas puedes obtener un estado de paz y confort inigualable en esos brazos”.

Bla, bla, bla… Le dije que: Gracias, que muy bonito y tras tomarme una copita de Champagne, salí de allí lo más rápidamente que pude y que me dejaron los preciosos zapatos Louboutin que me había comprado para la ocasión.

El sillón es  un éxito. Todos mis invitados quieren sentarse en él y, algunos, se pasan allí horas, abrazados… No sólo me dan las gracias efusivamente. Lo hacen “muy efusivamente”, tanto que me molestan esos achuchones y esos besos en la mejilla. ¿Qué no saben que sólo hay que rozar el aire entre-pómulos?…pero no, ellos se levantan del sillón absolutamente emocionados y con ganas de hacérmelo saber.

Y los entiendo. Sólo lo he sentido una vez. En una única ocasión.

Mi madre vino a visitarme y se sentó en el sillón. Yo me coloqué en mi lugar ( ¿ Os he dicho que es un sillón de dos plazas? ) y, sin saber muy bien por qué, la abracé. Rodeé su cuerpo con mis brazos y me dejé caer sobre su hombro. Aspiré su suave perfume de lilas y…sentí como una gran caricia, recogida .Interna. Llegó hasta mi corazón y lo meció suavemente. Después, una sensación de paz inmensa que, en vez de quedarse por dentro, irradiaba hacia fuera y, finalmente , el confort de mi alma, absolutamente sosegada y dulcemente adormecida…

El impacto es tan profundo que te engancha como una droga. Hasta ahora, venía mi madre una vez al mes y nos abrazábamos para recibir mi dosis pero ,ahora, ella está ocupada. De crucero en crucero… En estos momentos, exactamente, en Aruba… Supongo que tuvo algo que ver, el abrazo de tres horas con el Sr. Martínez, un hombre que conoció en la consulta del dentista. Un Jubilado que tenía una Colchonería de barrio en la que vendía unas almohadas muy cutres. ..Por cierto, fue él el que me habló de esta web….

Como mamá está de viaje, he tenido que recurrir a amigos y conocidos. Incluso vecinos.   Me he ido sentando ahí, en el sillón, y me he dejado abrazar pero… no he vuelto a sentir nada igual. Y ya llevo demasiado tiempo sin “eso”.

No me gusta  que me arruguen la ropa, ni que me opriman los pechos-que son perfectos -, ni que me despeinen,…Poneos en mi lugar y entenderéis que para mí es un sacrificio  tener que hacer todas esas cosas para poder sentir lo que se siente en el sillón pero estoy dispuesta a todo.

Incluso, estoy dispuesta a que me toquen…

Si sabéis de alguien –si puede ser bien situado, de apariencia agradable y sin barba-que quiera venir a abrazarme, que contacte aquí.

Urgentemente.

NB1 : Para ByPils: Adjunto la foto del sillón para que no ponga una de esas fotos sosas con las que ilustra” Los objetos”.

NB2 : NO, N-O vendo el sillón. Abstenerse los interesados.

 

Otro relato del libro “Objetos sencillos que tienes en casa” en Soopbook.com

7 pensamientos en “El sillón de los abrazos.

    • Inspiración,
      Veré si puedo contactar con la propietaria para probarlo.
      Ya que estamos, pediré quince minutos por persona. Ana también se apunta y estamos gestionando la presencia de abrazo de “George Clooney”. Si tienes otra preferencia, dímelo.
      Por pedir, que no quede.
      Un abrazo en el día de las Orquídeas…

  1. Yo quiero sentarme en ese sillóm, perimero contigo que para eso eres la dueña, y luego si se tercia y y que nos ponemos pues con George Clooney por ejemplo. Eso si le conoces, y sino pues con cualquiera que no le importe ser abrazado.
    Lo dicho, que me apunto.
    Avisame cuando tenagas un ratito libre.
    Chao
    Ana

  2. Yo ya no sé qué pensar con tus escritos. No sé si son ficción, o realidad, o una confusa mezcla. Tampoco entiendo tu manía con las barbas, que eres muy libre de tenerla, aunque hay barbas como de osito de peluche que me parecen bastante resultonas :P

    Como hay una nota para ByPils, y esto se ha ‘soopbookeado’, tampoco tengo ni idea de quién lo ha escrito. Pero voy siguiendo pistas: tiene buen gusto, mucho dinero, ha recorrido mundo, y tiene unos pechos que son perfectos. Además, está dispuesta a que la toquen.

    Es una pena que tenga barba, porque cumplo los demás requisitos.

    Saludos.

    • Vas muy perdido, Alan… ; – )
      Pero… te prometo, que si consigo hablar con la propietaria del sillón,le diré que contacte contigo.
      Lo de la barba, ya te arreglas con ella.
      Un abrazo, oso.

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