Mejor , siempre, con humor.
Un pack navideño.
Tiempo de lectura : 3 minutos.
«Lo hemos encontrado al despertar.
No ha sido agradable y…hemos tenido que encerrar a los niños en la buhardilla para que no lo vieran. ¿Cómo vamos a explicárselo?
Este año me he esforzado por decorar la casa por Navidad…Está todo tan bonito… Y va y se nos muere aquí. Que fastidio…
Lo tenía todo preparado. El chocolate caliente y las galletitas recién hechas… Íbamos a despertar a los niños…Un plan perfecto para una mañana de navidad, perfecta.
No hemos visto ni oído nada durante la noche. Esta mañana, he ido directamente a la cocina. Estaba calentando el chocolate…Entonces, he oído el grito. Y el taco.
Mi marido ha entrado en la cocina, pálido y con cara de espanto. He tenido que ir a verlo por mí misma. Al principio he pensado que se había vuelto loco… Demasiados gin-tonics con el cuñado en la cena de Nochebuena…
Pero, no. Tenía razón.
Ahí estaba. Tendido en el suelo. A los pies del árbol. Al lado de la bicicleta. Así como ustedes lo están viendo ahora mismo…
Entiendo su duda, agente. ¿Cómo sabemos que este hombre es Papa Noel, el verdadero? Hemos oído un ruido extraño en el exterior y… Mejor que lo vea Ud. mismo. Sígame, por favor. En el garaje están los renos. Los hemos tenido que encerrar porque estaban nerviosos y salían volando sin ton ni son. Un desastre. Los he convencido con el chocolate… Ah! Y también está ese carro enorme que lleva, lleno de regalos que no se acaban nunca.
No. No hemos tocado nada. Los hemos llamado inmediatamente, por supuesto. »
Extracto de la Declaración policial ( Mañana del 25 de Diciembre).
Dos horas antes…
-¡Pepeeeeee! Baja ahora mismo. Tienes que ver esto…
-¿Ya es la hora de los regalos?
-¡Qué regalos ni que nada! Tenemos un problema. Y gordo. Ese hijo que tienes, porque ya dudo que sea hijo mío, la ha liado. Y bien.
-¿Qué ha hecho?
– Mira debajo del árbol.
-¡Joder! A Papa Noel le ha dado un infarto en nuestra casa. Se ha dejado la leche y las galletas a medio comer. ¡Qué mala suerte! Pero el tipo estaba gordote. Seguro que altísimo de triglicéridos. Y… ¿ qué tiene que ver el niño en todo esto?
-Mira, fíjate bien. Lleva una nota en la mano.
“Si dejas la nueva bici debajo del árbol, te doy el antídoto para el veneno que te puse en la leche»”
-¡No! ¡Me cago en el niño! ¿Cómo lo…? ¡Joder! Hay que actuar. Destruiremos la nota. Haz desaparecer la leche con el veneno y pon galletas nuevas…
-Por cierto, no le hemos comprado la bicicleta. Ya sabes que no nos llegaba… En el garaje, están los renos y el carromato ese…Nadie se enterará… ¿Por qué no coges una bicicleta? …
– Vale. No creo que importe.Démonos prisa y cuando esté todo listo, llamas a la Policía…
NB : Relato inspirado en este chiste :
San Antonio cumpliendo su cometido de nuevo… Hace un tiempo os hablaba de la pérdida de mi carnet de conducir y la milagrosa intervención de San Antonio a un par de horas de ir a hacer una cola kilométrica y lenta en la Dirección General de Tráfico.
Esta mañana, un amigo me ha comentado que había perdido su cartera. No sólo había irritación por la pérdida de la documentación, las tarjetas de crédito y el dinero si no que allí, en esa cartera, habitaban los números de Lotería a los que jugaba este año. Propios y compartidos ( Glups! aquello del “guárdalo tú”).
Además de repasar su último-recorrido-antes-de-perder-de-vista-la-cartera, le he dicho que hiciera lo de San Antonio (la verdad, es que nos hemos inventado una “oración”; – )) A media tarde he recibido un mensaje : SAN ANTONIO, QUE GRANDEEE!
Recuerdo que me comentasteis que, además de San Antonio, hay un San Cucufato al que, por medio de coacción física, se le amenaza cruelmente para que nos permita encontrar el objeto perdido. Básicamente, al decir la “oración”, se atan unos nudos a un pañuelo, en alegoría a atarle los testículos. Pensad, por un momento, lo que se le está haciendo a ese Santo…
Así que me ha dado por buscar la historia de San Cucufato, el pobre santo con congestión testicular. Resulta que es el patrón de la ciudad de Sant Cugat (Barcelona), lugar que frecuento por los buenos amigos. Este hombre, que vivió a mediados del S.III, resultó ser algo así como un súper-héroe. Por mucho que intentaban matarlo, sacrificarlo, torturarlo, él salía siempre bien parado. Le abrieron el estómago y le sacaron las tripas. No problem. Él se las metió de nuevo y se cosió la barriga. A lo Mc Gyver. Lo echaron a las fieras y se tumbaron a su vera. Mansas. Pues…a la hoguera y …el viento la apagó. Hay diferentes finales para su historia. En una versión se dice que el Santo quería morir mártir y que así lo pidió a Dios y este, para recompensarle, se lo concedió. Lo desollaron vivo. La otra versión es que , hartos de no poder acabar con él, las Autoridades del momento mandaron decapitarlo y parece ser que en esta ocasión nada falló ( podía haberle dado un infarto al decapitador, por ejemplo) y finalmente, San Cucufato nos dejó.
La figura, por eso, está contrastada a nivel histórico y documentada por las Crónicas del escritor Aurelio Prudencia, contemporáneo al santo.
Sus restos están en la basílica del monasterio de Sant Cugat del Vallés ( precioso, por cierto).
Vista la vocación de mártir de San Cucufato, supongo que lo del pañuelo no se lo tomará a mal. No obstante, puestos a elegir lo de San Antonio me parece menos…doloroso.
Hagamos un San Cucufato o un San Antonio ¿Qué es lo que pasa por ahí, en el mundo de nuestras neuronas, para qué estas “invocaciones” funcionen? Esto es lo que he descubierto:
Por lo tanto, hay dos opciones : 1) Creerse que hay un Santo que te guía en la búsqueda (por qué sí o bajo coacción) o 2) que las neuronas se activan y recuerdan.
Y sea la que sea la opción que nos motive, el objetivo se cumple : encontramos.
Este es un relato breve que he presentado al I Concurso de Relatos Eróticos de Falsaria.
Y… un homenaje a las batas … ; – )
bata
Esa, la original, ya pasó a la historia. Con su tejido acolchadito de guata y aquel color de un azul imposible. Aún perdura en mis recuerdos…
Con el tiempo, “la bata” fue sustituida por otras batas hasta llegar a esta que tengo ahora, de color rosa chicle, peludita y abrigante, confortable y con cremallera…Me la pongo cuando nadie me ve. Suele ser el día en el que me regalo mis cuidados corporales y me exfolio y me suavizo… Ese es el día que me pongo “la bata”. En la más estricta intimidad.
Mis amantes, los que han tenido un lugar más perdurable, siempre se han mostrado reacios a mi bata rosa chicle. He llegado a oír que tiene un efecto anafrodisíaco. Nunca, antes, había oído esa palabra… Mi bata y yo, tenemos una relación especial en nuestra soledad compartida. Sólo ella y yo…Hasta ahora.
Oír a este hombre decir “Ponte la bata”, mientras me da uno de esos besos de bienvenida, asfixiantes y húmedos, me conduce directamente a la gloria. Mmmm. Esa bata…
Me la pongo. Claro que me la pongo. Me desnudo totalmente, me embadurno de mi crema hidratante perfumada y me pongo la bata… Entre la bata y mi piel no hay nada más…
Él se me acerca, como aquel primer día en el que llamó a mi puerta, preguntándome si me funcionaba la televisión. Un buen vecino… Me pilló en mi sesión de SPA casero…
Me atrapa entre sus brazos y me besa, acariciándome todo el cuerpo por encima del tejido polar de la bata. No sólo no le importa, le gusta. Juega con la cremallera y la baja lentamente. “Nadie podría imaginar lo que hay aquí debajo”-me susurra, no en el oído si no en la parte baja de mi nuca…Se me eriza la piel, también los pezones. El pecho me pesa. Todo palpita.
Y la cremallera baja y baja y…baja y baja hasta que desliza sus brazos en el interior de la bata, que ahora es para dos, aprisionando mi cuerpo…Y yo que adoro mi bata sobre todas las cosas, aunque me haga parecer un fardo frambuesa, realizo un suave y sensual movimiento con los hombros y la dejo caer, a mis pies.
Después, mi amante se alimenta de mí y yo de él rodeados en un charco de tejido peludo rosa que queda en el suelo, olvidado…
Cuando alguien ve mi bata colgada en el perchero y me dice que es horrorosa y que ahora hay cosas monísimas para estar por casa (home wear, le llaman), yo me sonrío.
Y… “La bata”, también sonríe…
NB : En español, tanto decimos «boatiné» como «guatiné» que es la palabra de la calle. La real. En pleno S. XXI esta palabra ya casi está en desuso… Pocas batas quedan del mítico»guatiné». ; – )
(Del lat. horribĭlis).
Para ser capaz de valorar la belleza, a veces nos hemos de confrontar con cosas horrorosas. Objetos, prendas, zapatos, peinados que , de repente, aparecen ante tu vista, estimulando tus sentidos y dándote un tortazo visual-virtual que te deja lelo.
No obstante, esta afirmación tiene trampa : la maldita subjetividad. Ese matiz tan extraño y tan democrático que nos da la libertad personal de que algo nos guste o no. De que consideremos algo horroroso o no… Así que siempre que dejo caer uno de estos posts-horrorosos , advierto de dos cosas :
Un par de bolsos…horrorosos.
El mundo de los zapatos, es un buen escenario para salir en busca de cosas horrorosas. Desde andar encima de un jardín, hasta un zapato que , directamente, te insulta.
Pero, el primer premio se lo llevan estas botas de agua. Son horrorosas y estúpidas. Un dos por uno.
Esas botitas se podrían combinar con estos shorts de ganchillo.…O lo que sea esto.
Siguiendo con esta “Sobredosis de píldoras horrorosas Fashion Week” , nos vamos a los complementos. ¿Conocéis el famoso collar de pelo?
O los sombreritos para Ascot…
Y si se quiere, ni sombrero ni nada. A pelo.
Un éxito de ventas ( que necesito que me lo expliquen) : Las muñecas más horrorosas que he visto nunca. Me dan penica y ternura pero…son horrorosas.
Y acabo con una cosa horrorosa pero que tiene un punto funcional. Está aprobado -oficialmente-por mi madre que se siente precursora del invento. Recuerdo que detrás de la puerta de la cocina, nos dejaba unos trapos que nos hacía poner debajo de las zapatillas, para deslizarnos por el suelo de madera y conservar el brillo…
I am sorry…
Si hay estómago para más, estas son las Cosas Horrorosas que he ido recopilando durante este tiempo.
Hace un par de semanas, me compré unas preciosas botas de ante marrón… He estado esperando al tiempo otoñal para estrenarlas. El primer día que te pones una cosa que te gusta mucho, suele ser especial aunque sea sólo durante esos segundos en los que te contemplas en el espejo y te dices : Que chulas mis botas.
Antes de decidir su estreno, he comprobado que no llovía. La verdad ( de la buena, para qué engañarme a mí misma) es que el día nublado y oscuro no prometía sol radiante pero… El ansia. Me las he puesto.
Ya al llegar a mi primer destino y salir del coche : lluvia. “Vale,” – te empiezas a hacer la terapia de la mancha- “el agua de lluvia no mancha. Se seca y ya”.
La primera mancha en un calzado de ante es como la primera raya de un coche. Duele mucho. Tras un período de adaptación a la mancha, ya convives con ella pero las cosas ya no son lo mismo que como antes de la mancha.
A media mañana, me han invitado a un café. En un colmo de galantería, me lo han traído a mi mesa pero… el que me lo traía ha tropezado y el café ha saltado por los aires. Mis rápidos reflejos y el hecho de que las ruedas de la silla , se deslizan muy bien en el pavimento, he conseguido ejecutar un “arranque hacia atrás” sin ningún incidente que me ha salvado de la mancha de café.
Más tarde, en el súper, he esquivado un pasillo con recipiente roto y líquido viscoso. He llegado a casa . Volvía a llover. He corrido, literalmente, hasta la puerta , creyéndome a pie juntillas que si vas más veloz , te mojas menos.
Ya a salvo en el interior de mi hogar, he hecho algo inusual. Mi primera acción es sacarme los zapatos pero hoy , no. He colocado la compra en la nevera, antes de liberarme de la ropa de calle ( y las botas). En mi rápido hacer organizativo, he movidos unos flanes y uno de ellos, ha caído al suelo.
Como era de esperar ( una no tiene tanta suerte con “la-primera-mancha-en-bota-de-ante»), el golpe a fisurado el plástico y un artístico trozo de flan, ha impactado contra el lateral de mi bota izquierda.
Hay mancha.
La primera mancha.
Por lo menos, está en un lado y no la veo pero… Necesito unos días para adaptarme…
(Halloween spirit)
Este es un relato cruento. Crujiente.
Es la historia de un asesinato. De los viles.
De esos en los que muere un inocente.
Ha sido salir al huerto, cuando mis pies han pisado algo …
Crepitante…Ha crujido…
Lo siento por la víctima pero la sensación ha sido asquerosa.
Creepy.
Y lo digo, sabiéndome asesina de caracoles (sin premeditación ni alevosía ) pero es que este octubre veraniego me está regalando un extra-pies-descalzos y el contacto piel-caracol (chafado) ha sido estremecedor…
Cruento.
Hay quien que los pinta…
Se nos ha casado… Ops!
Como soy educada, voy a desearles una vida so happy pero… tengo una faceta Jekyll/Hyde...
Ese sub-fondo-oculto-de-mala-leche hace que me haya regodeado en webs de cotilleos en las que se vierten rumores-maliciosos- sobre esta boda o se dedican a criticar los modelitos de la abogada libanesa que se ha llevado el George al agua. Incluidas las que dicen que está demasiado delgada … Lo siento, Amal. Es envidia y es terapeútico.
Después, he mirado unas fotos de George Clooney pero feo.
Para ser sincera, cuesta encontrar fotos de este hombre en feo ( falseadas o de joven) pero… tengo y es terapéutico.
Tras estas acciones correctivas, se me ha pasado el disgusto y he pensado que debo ser agradecida (también es muy terapéutico). Fue mi inspiración y me lo pasé muy bien escribiendo “Lo mío con George”.
Venga, va … Lo haré : Congratulations, George.
Terapia finalizada.
NB1 : Chiste de Quino
NB2 : Y confieso que la noticia que más me ha llamado la atención, es una que ha aparecido en un Magazine Jurídico que decía algo así : “La prestigiosa abogada libanesa , Amal Alamuddin , se casa con un famoso actor”. Bien visto.
200 millones de ejemplares. 27 idiomas. 38 países
¿Tenéis ya vuestro catálogo de IKEA en el buzón? Si es así, atención, tenéis en vuestras manos un BookBook. Lo último en …books… Tecnología punta.
Batería eterna, ningún problema de loading, se puede leer a pleno sol y, además, tiene un touch súper especial…Me olvidaba: ¡Puedes doblar la esquina de una página y pegar muchos post-its!
Me estoy mirando el iPad y lo veo, ya , prehistórico… ; – )
Genial ( y brillante) campaña para IKEA de la Agencia BBH Asia Pacific
He tenido uno de esos días… Menos mal que son pocos al año…
Todo ha empezado a primera hora de la mañana. El Día Cabroncete ha decidido hacer acto de presencia… Ayer ( en algún momento de la noche) me despertaron unos truenos atronadores. Después, oí la lluvia y me re-dormí con esa sensación fantástica de “Qué bien que llueve mientras yo me envuelvo con la sábana, posición fetal, plim, plim, plim, plim, zzzzz”.
En la inauguración del Día Cabroncete, me he encontrado con los efectos de una ventana abierta en una noche de tormenta. Muy lejos, a una distancia muy remota de estar despierta y sin haber ingerido el chute de cafeína, a recoger el desastre. Periódicos, periódicos, periódicos… Que las malas noticias, absorban el agua…
Solucionado el tema, voy a por mi cappuccino. En esta fase, aún no era consciente que , ese, era un Día Cabroncete …No había agua en la cafetera. Vale. Pongo. Jarrita de leche : me paso de temperatura y se me sale. Hago un quiebro para salvar algo de leche y la jarra se me cae al suelo. Me quedan periódicos… Cuando por fin consigo un café con leche decente, voy a por el periódico que, cada mañana, está en mi buzón. El buzón está lleno de agua….Me resigno.
Cuando me estoy duchando se va la luz y se apaga la caldera. Olé. Agua fría. Buena para la piel, dicen, pero muy desagradable así, de sopetón, y con el pelo lleno de jabón. Admito, por eso, que ese último aclarado me ha dado una energía inusual y un brillo capilar envidiable.
Como no podía ser de otra manera, con los cortes de luz, la puerta del garaje se ha bloqueado. Un ratito y varias llamadas después, he conseguido salir. Vale. Mentalidad zen… En el trabajo: impresora atascada, Windows Mail (no responde), circulitos de pensar, PC a paso de tortuga y alguna complicación adicional.
Llegar, de nuevo , a la seguridad del hogar ( lleno de periódicos por el suelo) tampoco ha sido fácil. Un accidente de tráfico ha provocado retenciones y he tardado el doble. La puerta del garaje seguía bloqueada y he tenido que buscar plaza por el exterior. Como también era previsible, había ido a hacer la compra. Viajes con bolsas del coche a casa. Venga.
El Día Cabroncete, ha estado haciendo de las suyas, impune y con la ventaja de una justicia lenta ( El Día Maravilloso, llega mucho más tarde, cuando ya he olvidado vengarme del Cabroncete) pero he decidido conjurarlo. No tiene mucho poder sobre mí porque no es un Día Desgraciado, ni Doloroso, ni Triste, ni Fatal. Sólo es Cabroncete. Lo hace por divertirse a costa del humano ( sudoroso) que no para de ir de aquí a allá, solucionando sus gamberradas.
Yo te conjuro, Día Cabroncete. Y te echo un mal ojo y … como sigas por aquí, te hago la “Danza ahuyenta-Días-Cabroncetes” ( que asusta mucho) y un vudú ( que tengo un muñequito).
Tú mismo.
NB :Dándole a la tecla del punto y final ( un poco contundentemente, admito), me he roto una uña… ; -(