En Sttorybox me han dejado continuar la historia. Tengo tres likes ( espontáneos) más el de Alberto ( Desafectos) que vale por mil .Gracias!! ; – )
La verdad es que ya no voy a poder dejar la historia. Ya me posee…
La Caja de las Palabras (2)
La enfermera se aleja. En una mano, lleva una bolsa de plástico con todos mis objetos personales. En la otra, sostiene la pequeña caja de cartón con las palabras que he escrito “Ata” y “Arañará”. No cree que esas palabras sean peligrosas. Ella piensa que es un actividad más de una terapia cognitivo-conductual…Como todos…
Pero esas palabras, aparentemente inofensivas, provocan…cosas. Cosas palpables, constatables. Con consecuencias…
¿Y qué no ven con sus propios ojos que esas cosas ocurren de verdad? No lo entiendo. No entiendo nada. Busco mi pequeña libreta en la que he apuntado todas las palabras que sé que pueden provocar los incidentes. Son más de 1900… Me palpo un bolsillo imaginario que ese pijama hospitalario no tiene y me doy cuenta que mi libretita está en la bolsa de los “Objetos personales”.
Inicio una persecución desesperada. ¡Oiga! ¡Oiga, enfermera! Ella se da la vuelta con una expresión de fastidio. Le explico que me he dejado mi preciosa agenda de palabras y me contesta que no puedo tener acceso a ninguna de mis pertenencias. Le insisto. Sigue caminando. Le ruego, sollozo pero ella me aparta de su camino con un empujón. ¿De qué va? Y, entonces, me irrita. Me cabrea muchísimo y…
Perdone, pero me he dejado una palabra peligrosa. ¿Puedo escribirla antes de que se vaya?
Me tiende la caja, el papel y el boli de mala manera. Vale.
Escribo: “Rajar”.
La enfermera sigue su camino. Abre la puerta de un despacho y desparece.
Me voy a esperar aquí, cerca de esa puerta. No suelen transcurrir más de unos minutos antes de que eso empiece.
Oigo un gritito. Es de sorpresa. Un siseo. Ahora, el grito es de terror.
No me atrevo a mirar pero…No me hace falta. Sé que estará atada. Murmullos desesperados. Seguro que el “Ata” afecta también a su boca en forma de mordaza. Ahora, el sonido estridente e irritante de algo que rasca la puerta : “Arañará”.
La curiosidad me puede. Abro la puerta y veo a la enfermera atada y amordazada, en una silla. Su uniforme, destrozado. Su cuerpo lleno de arañazos profundos. Delante, la caja con mis palabras prohibidas…
Y, entonces, de la nada, aparece una hoja punzante y afilada. Brilla en su camino hacia el cuello de la enfermera. Allí se hunde y con un chasquido, se desliza hasta su pelvis.
“Rajar”.
Cierro la puerta y desando mis pasos. Me siento en la sala de espera en la que me había dejado la enfermera y espero. Alguien vendrá a por mí…



¿Cuánto vale tu blog?.¿Tiene precio esto de escribir tus entradas en un espacio virtual propio e íntimo ? ¿Podrías poner un precio a lo de » ser leído» ? ¿ A conectarte al mundo ? , ¿A conocer desconocidos que son tus desconocidos cotidianos ya conocidos?, ¿ A enriquecerte con otros puntos de vista? , ¿A aprender?, ¿ A desahogarte? ¿Qué precio tiene eso?…







Antes de iniciar este blog en WordPress, había hecho una intentona con Typepad con un blog de título «One happy second». La experiencia me resultó satisfactoria ( a mí y a los cuatro amigos que me leían) hasta que empezarona los problemas ( imágenes que no subían, entradas que no se actualizaban, etc…) y entre mi torpeza, mi poca paciencia y las deficiencias tecnológicas, abandoné la tarea.