La Caja de las Palabras (5)

(viene de aquí)

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Pasaron las semanas e intenté olvidar el incidente de la Adivina Palín pero…

Una noche, estaba cenando con un amigo “especial”, al que me interesaba conocer en profundidad, cuando se produjo el primer incidente. Pronuncié la palabra “sometemos” en un contexto de charla política. La verdad es que la conversación me estaba irritando un poco. No sabía de las ínfulas conservadoras de mi amigo y la sorpresa y la decepción me habían llevado a un estado de…enfado.

Fue pronunciarla y el pobre hombre se encontró las manos atadas a la espalda y la cara incrustada en el plato. Después, cuando lo desaté y pudo alzar la mirada, me explicó que había sentido una extraña fuerza que le empujaba la nuca hacia abajo… Yo pensé que estaba loco. Él pensó lo mismo de mí. Tardó dos minutos en recoger sus cosas y largarse.

El siguiente incidente se produjo con la palabra “rallar” y , desgraciadamente, mi cuñada se ralló un dedo ( sin querer, por supuesto) al querer servir queso para la pasta. En Urgencias no entendían como no había parado de “rallarse” el dedo, al saltar las primeras briznas de carne… ¡Qué asco, por Dios!

En ambos casos, hablaban de fuerzas misteriosas que obligaban a hacer algo… Después vino “ata”, “arañará”, “rajar” y…”oso”.

No es que estuviera obsesionada con la Maldición de Palín, pero me resultaba inquietante que pasaran todas esas cosas extrañas en mi entorno así que me dediqué a escribir las descripciones de los incidentes para buscar elementos comunes hasta que una noche de insomnio, descubrí la respuesta.

Eran las palabras.
Eran los Palíndromos.

Observé, también que tenía que estar en un estado negativo: enfadada, o irritada o triste… O sea, mal. En ese estado, cualquier palabra Palíndroma que pronunciara o escribiera, se convertía en un “algo” maligno. Hice la prueba con “oso” y mi piso quedó destrozado…

Intenté hacer partícipes de mi teoría a mis familiares, a mis amigos, a los compañeros del trabajo… Me trataban como si estuviera loca… Yo seguí investigando y me di cuenta que sólo podía utilizar tres palabras al día. La cuarta, ya no tenía efecto… Serían cosas de la maldición…

Nadie me creyó y acabé aquí, en el hospital Psiquiátrico Luz Azul…

No hay pruebas que me incriminen de la brutal agresión a la enfermera. Es más, lo que se grabó en las cámaras, me exculpa completamente pero aun así, me han aislado de los demás pacientes y me han encerrado en una habitación de paredes acolchadas como las que salen en las películas. Gracias a Dios, no me han puesto la camisa de fuerza…

Me tienen miedo…

La Caja de las Palabras (4)

 

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Una figura de negro, encorvada y sentada tras una mesa plegable con un mantelito negro con estrellas plateadas. Lo típico. Esa era la Adivina Palín…Observaba a los demás con atención. Me recordó a un ave rapaz, buscando una presa…

En su recorrido visual de acecho, sus ojos velados por las cataratas se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso…

Me hizo un gesto con la mano para que me acercara. Ese fue el principio de todo…Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos, que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica.

-. No, no, no– me susurró inquieta- ¿Quién eres?

 -. Soy Ana Sotos- recuerdo que en ese momento pensé que lo más inteligente era dejar allí a la señora y marcharme pero…no me levanté de la mesa.

-. Estás maldita. Sal de aquí.– empujó la mesa plegable con violencia. Yo estaba atónita. ¿Maldita? ¿Maldita, yo? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldita y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó.

-. ¿Cómo que “maldita”, señora?– le pregunté alzando la voz. –Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que contestar- frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo! Que la maldición de Palíndro caiga sobre ti!

 Me fui como alma que lleva el diablo. Me reuní con mis amigas en la pista de baile, deseando irme de allí lo antes posible, pero se lo tomaron como una anécdota graciosa del fin de semana. Mientras tanto, la vieja ya más calmada, seguía mirándome desde su ceguera. Me vigiló toda la noche…

Cuando llegue al hotel, busqué en mi iPad “La maldición de Palíndro” pero no encontré nada. Lo que más se acercaba a esa palabra era “Palíndromo”, el nombre del pueblo aunque tenía otro significado: Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás…

Ojo.

 

La Caja de las Palabras (3)

( viene de aquí)

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No tardaron en llegar. Yo lo oía todo. Como las otras veces…

Primero, los gritos horrorizados de las enfermeras y los pacientes. Después, las corredizas por los pasillos y finalmente, aquellos pasos firmes.

Levanté la vista y vi a los dos guardias de seguridad plantados ante mí. El resto de la tarde, me mantuvieron aislada en una habitación del hospital mientras la policía examinaba la escena del crimen. Revisaron las cintas de vídeo de todas las dependencias y vieron lo que allí pasó y, aun así, no se lo creían. Mi psiquiatra no estaba de guardia y tardaron mucho en contactar con él. Durante más de tres horas, me estuvieron interrogando.

 -. A ver, Ana, ¿No has entrado para nada en la habitación?

 -. No, yo sólo he abierto la puerta para mirar. Me he asustado y he vuelto a la sala de espera. Yo ya le advertí que mis palabras son peligrosas. ¿No lo han visto? ¿No han visto lo que hacen?

 Y es que en la cinta, han visto a una mujer sola en una habitación. Una cuerda que se movía sin nadie que lo hiciera y la ataba. Unos arañazos que aparecían en su cuerpo espontáneamente y, finalmente, la hoja afilada que flotaba-¡Flotaba! ¡Por Dios!- y la rajaba de arriba abajo.

-. Las imágenes se pueden retocar. No sabemos si esa cinta es la original.

Me pidieron que les demostrara lo que hacían mis palabras peligrosas…No pude. Ya había constatado por mis experiencias anteriores que sólo puedo utilizar tres palabras por día. Se lo dije a los agentes y les invité a visitarme al día siguiente. Por cómo se miraron, supe que no me creían. Desesperada, les quise explicar cómo me había pasado esto. Que yo era la víctima inocente de una maldición.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Palíndromo, un pueblecito en medio de la montaña. Había ido de fin de semana con unas amigas. El sábado por la noche, la fiesta estaba en su máximo apogeo. Una orquesta ocupaba el escenario principal y la gente del pueblo bailaba animadamente. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina: La Adivina Palín.

Jodida vieja…

La Caja de las Palabras (2)

En Sttorybox me han dejado continuar la historia. Tengo tres likes ( espontáneos) más el de Alberto ( Desafectos) que vale por mil .Gracias!! ; – )

La verdad es que ya no voy a poder dejar la historia. Ya me posee…

La Caja de las Palabras (2)

(viene de aquí…)

story1La enfermera se aleja. En una mano, lleva una bolsa de plástico con todos mis objetos personales. En la otra, sostiene la pequeña caja de cartón con las palabras que he escrito “Ata” y “Arañará”. No cree que esas palabras sean peligrosas. Ella piensa que es un actividad más de una terapia cognitivo-conductual…Como todos…

Pero esas palabras, aparentemente inofensivas, provocan…cosas. Cosas palpables, constatables. Con consecuencias…

¿Y qué no ven con sus propios ojos que esas cosas ocurren de verdad? No lo entiendo. No entiendo nada. Busco mi pequeña libreta en la que he apuntado todas las palabras que sé que pueden provocar los incidentes. Son más de 1900… Me palpo un bolsillo imaginario que ese pijama hospitalario no tiene y me doy cuenta que mi libretita está en la bolsa de los “Objetos personales”.

Inicio una persecución desesperada. ¡Oiga! ¡Oiga, enfermera! Ella se da la vuelta con una expresión de fastidio. Le explico que me he dejado mi preciosa agenda de palabras y me contesta que no puedo tener acceso a ninguna de mis pertenencias. Le insisto. Sigue caminando. Le ruego, sollozo pero ella me aparta de su camino con un empujón. ¿De qué va? Y, entonces, me irrita. Me cabrea muchísimo y…

Perdone, pero me he dejado una palabra peligrosa. ¿Puedo escribirla antes de que se vaya?

 Me tiende la caja, el papel y el boli de mala manera. Vale.

Escribo: “Rajar”.

La enfermera sigue su camino. Abre la puerta de un despacho y desparece.

Me voy a esperar aquí, cerca de esa puerta. No suelen transcurrir más de unos minutos antes de que eso empiece.

Oigo un gritito. Es de sorpresa. Un siseo. Ahora, el grito es de terror.

No me atrevo a mirar pero…No me hace falta. Sé que estará atada. Murmullos desesperados. Seguro que el “Ata” afecta también a su boca en forma de mordaza. Ahora, el sonido estridente e irritante de algo que rasca la puerta : “Arañará”.

La curiosidad me puede. Abro la puerta y veo a la enfermera atada y amordazada, en una silla. Su uniforme, destrozado. Su cuerpo lleno de arañazos profundos. Delante, la caja con mis palabras prohibidas…

Y, entonces, de la nada, aparece una hoja punzante y afilada. Brilla en su camino hacia el cuello de la enfermera. Allí se hunde y con un chasquido, se desliza hasta su pelvis.

“Rajar”.

 Cierro la puerta y desando mis pasos. Me siento en la sala de espera en la que me había dejado la enfermera y espero. Alguien vendrá a por mí…

Empiezo una historia, en una caja de historias…

Me he inscrito en SttoryBox. Así se define : “Sttorybox es una comunidad literaria en la que autores y lectores interactúan desde el comienzo de cada historia .”
Va más o menos así : tienes un espacio limitado (una caja) para el texto que inicia tu historia. Si consigue 3 «Me gusta» de los lectores, puedes continuarla.

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( En esta comunidad soy un Minion ; – )

Me ha parecido una propuesta muy interesante y un reto , así que he empezado una historia…

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 La caja de las Palabras (1)

 Me ha dado una caja para poner mis palabras…

Primero, me ha pedido que me sacara toda mi ropa y me ha dado este extraño uniforme… ¿O es un pijama? No lo sé. Aún estoy muy confusa…Después, las joyas y los objetos personales. No llevaba demasiado conmigo, todo lo “personal” había desaparecido en el incidente con el oso. La enfermera ha recogido mis escasos bienes y me ha dado una caja.

-. Ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

 ¿Todas? Esta mujer no sabe lo que dice. Y no sabe a lo que se enfrenta si pronuncio o escribo cualquiera de esas palabras. Ellos, todos, creen que estoy loca . Lo sé. ¿Qué ponga las palabras en la caja? ¿Cómo voy a poner palabras en una caja? ¿Eh?

-. ¿Y cómo las voy a poner ahí, si no las escribo?

 -. Escríbalas.

 -. ¿Sabe lo que me está pidiendo, verdad?

-.Por supuesto. Las palabras peligrosas, por favor. Dese prisa.

 Miro la caja. Dentro hay unos folios y un bolígrafo Bic , de esos de toda la vida, con capuchón azul.

-. Mire, esto es muy arriesgado- le insisto en el tema- No me gustaría tener ninguna responsabilidad si…-Me interrumpe. Está nerviosa, lo noto.

 -.Vale, vale. Déjese de charlas y, por favor, ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

Supongo que es el protocolo médico que le han indicado para mi caso y entiendo que no tenga en consideración mis palabras. Cree que estoy zumbada..

Tengo un poco de prisa. Hay otros pacientes esperando. ¿Hace el favor de poner aquí, en esta caja, sus palabras peligrosas?- Definitivamente, esta tía es una estúpida. Hay formas de decir las cosas. Hay muchas palabras que escoger y ya que esto va de palabras, voy a poner una en la caja. Sólo una. Se merece que le den una lección.

Cojo una de las hojas en blanco y el boli. Escribo: “Ata”Arañará” y no escribo “Rajar” porque sé que, en el fondo, es normal que no me crea… NI a mí, ni a mis palabras peligrosas…

Dejo la hoja en la caja y se la entrego.

Y espero.

Espero pacientemente. Sin que los nervios que circulan, en todos los sentidos, en el interior de mi estómago se hagan evidentes.

Espero.

Espero que lea esas dos palabras que están en mi caja…

 

(To be continued …Espero…)

 

 

 

 

 

Gastroruptura.

Esta es un ruptura sentimental cocinada con : berenjenas,  huevos, calabazas, rábanos, arroz, pan ,uva ,naranjas , cebollas, espárragos, queso, leche, tomates, peras, bacalao, gallina, garbanzos, castañas, miel, chocolate, queso, nueces, morcillas, jamón vino, ajos y pimientos.

Es una Gastroruptura.

GASTRORUPTURA

Lo miro fijamente y pienso que lo mejor es no meterse en este berenjenal. Tengo que salir por esa puerta con un poco de dignidad .Me ha costado un huevo decirle que ya no lo quiero, que le doy calabazas, que me importa un rábano…

Al principio, he creído que iba a ser rápido. Una conversación civilizada, cortita pero… ¿No querías arroz?, Pues toma dos tazas.  No sólo no ha sido rápido…Ha sido difícil. ¡Y pensar que creía que iba a ser pan comido!…No he tenido en cuenta que él se iba a poner de mala uva cuando le dijera que no era mi media naranja  y eso es, exactamente,  lo que ha pasado. Mira que lo he fulminado con la mirada y lo he mandado a freír espárragos para acabar con celeridad la escenita pero aquí estamos. A pan duro, diento agudo.

¡Uf! Está como un queso…Qué raro…En medio de una ruptura dramática y estoy pensando que cuando lo veo así, enfadado, es cuando más me gusta. Un poco de mala leche le va bien a ese carácter de trozo de pan… Es uno de esos hombres que se ponen como un tomate cuando le pides peras al olmo…Dulce como la miel… ¡No! Debo olvidar todo y centrarme en cortar el bacalao. Es muy atractivo, sí, pero… Mucho ruido y pocas nueces…

Las cosas claras y el chocolate espeso.

Lo miro por última vez y le digo: Nos van a dar las uvas aquí y no hay nada más que hablar. Lo de “Contigo pan y cebolla “no funciona. Yo necesito a alguien que se gane los garbanzos, que me saque las castañas del fuego.

No hay vuelta atrás. Ya lleva demasiado tiempo viviendo de la sopa boba, dejando que se me pase el arroz . Siempre preocupada porque soy del año de la pera y él… Él no… Es el momento de llamar al pan, pan y al vino, vino. A estas alturas de la vida, no me las van a dar con queso.

-No lo entiendo. ¿Qué importa la diferencia de edad? Gallina vieja da buen caldo y yo te quiero un huevo, me dice él.

¿Gallin…? respiro, inspiro, respiro, inspiro y cuando me recupero de la furia que me invade le grito– ¿Gallina vieja? Qué te den morcillas! Me voy dando un portazo. A lo lejos, oigo que dice- Quien se pica, ajos come.

Y no puedo evitarlo. Yo soy la que pronuncia la última palabra.

-Me importa un pimiento.

La bata de boatiné .

 

Este es un relato breve que he presentado al I Concurso de Relatos Eróticos de Falsaria.

Y… un homenaje a las batas … ; – )

 

bata

  1. f. Prenda holgada que se usa al levantarse de la cama o para estar en casa.

bata anafordisíacaEsa, la original, ya pasó a la historia. Con su tejido acolchadito de guata y aquel color de un azul imposible. Aún perdura en mis recuerdos…

Con el tiempo, “la bata” fue sustituida por otras batas hasta llegar a esta que tengo ahora, de color rosa chicle, peludita y abrigante, confortable y con cremallera…Me la pongo cuando nadie me ve. Suele ser el día en el que me regalo mis cuidados corporales y me exfolio y me suavizo… Ese es el día que me pongo “la bata”. En la más estricta intimidad.

Mis amantes, los que han tenido un lugar más perdurable, siempre se han mostrado reacios a mi bata rosa chicle. He llegado a oír que tiene un efecto anafrodisíaco. Nunca, antes, había oído esa palabra… Mi bata y yo, tenemos una relación especial en nuestra soledad compartida. Sólo ella y yo…Hasta ahora.

Oír a este hombre decir “Ponte la bata”, mientras me da uno de esos besos de bienvenida, asfixiantes y húmedos, me conduce directamente a la gloria. Mmmm. Esa bata…

Me la pongo. Claro que me la pongo. Me desnudo totalmente, me embadurno de mi crema hidratante perfumada y me pongo la bata… Entre la bata y mi piel no hay nada más…

Él se me acerca, como aquel primer día en el que llamó a mi puerta, preguntándome si me funcionaba la televisión. Un buen vecino… Me pilló en mi sesión de SPA casero…

Me atrapa entre sus brazos y me besa, acariciándome todo el cuerpo por encima del tejido polar de la bata. No sólo no le importa, le gusta. Juega con la cremallera y la baja lentamente. “Nadie podría imaginar lo que hay aquí debajo”-me susurra, no en el oído si no en la parte baja de mi nuca…Se me eriza la piel, también los pezones. El pecho me pesa. Todo palpita.

Y la cremallera baja y baja y…baja y baja hasta que desliza sus brazos en el interior de la bata, que ahora es para dos, aprisionando mi cuerpo…Y yo que adoro mi bata sobre todas las cosas, aunque me haga parecer un fardo frambuesa, realizo un suave y sensual movimiento con los hombros y la dejo caer, a mis pies.

Después, mi amante se alimenta de mí y yo de él rodeados en un charco de tejido peludo rosa que queda en el suelo, olvidado…

Cuando alguien ve mi bata colgada en el perchero y me dice que es horrorosa y que ahora hay cosas monísimas para estar por casa (home wear, le llaman), yo me sonrío.

Y… “La bata”, también sonríe…

 

NB : En español, tanto decimos «boatiné» como «guatiné» que es la palabra de la calle. La real. En pleno S. XXI esta palabra ya casi está en desuso… Pocas batas quedan del mítico»guatiné». ; – )

«Íncipits».

Una de las cosas que más me gusta (del mundo mundial) es escribir. Lo elijo a pintar, hacer DIY’s o fotografías a la luna. Es lo más.

Soy una aficionada a mi afición que va a impulsos ( no hay manera de organizarme !) . Son como brotes…Aparece una idea y ya no puedo estar en paz hasta que la desarrollo y la escribo. Para eso me sirve el NaNoWriMo. Me marca el calendario del “brote” ( y este me lo provoco voluntariamente) y me permite canalizar el impulso. Durante el mes de noviembre, escribo. Ya es una pauta… ; -)

De este brote literario 2014, ha aparecido “Íncipits”.

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“Íncipits” es muy típica. Va de un asesino muy loco y un poli , a punto de jubilarse… Una novela corta de 88 páginas de nada. Un thriller. Un duelo. Libros y Bibliotecas.Un tipo de trama y de estilo al que nunca había metido mano ( a excepción de «La Asesina del Pollo”).

incipitsbiblio

Mis lectores de prueba ( agradezco, de corazón, las indicaciones,comentarios y el haber aceptado ser sometidos a su lectura) me han autorizado a publicarla. Y a mí, ya me quema en las manos. Es el momento de colgarla en el blog . Otro gran momento… ¡Qué nervios!

Para el que quiera, le apetezca o… se atreva…

Descarga en PDF

INCIPITS

 

 

Gracias!

Actualización : Y con una «Crítica» -buenísima- de Dess, de Dessjuest (El blog más prescindible de la red) Lo dice él, ojo. ; – )

 

Safe Creative /Registro : 1412092729087

 

Casi-Winner: NaNoWriMo 2014

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No he llegado.

Me he quedado en 29.960 palabras en 83 páginas…

Me apunté al NaNoWriMo 2012 y conseguí llegar a las 50.000 palabras. Fui una NaNoWriMo Winner. Admito que ese momento de la palabra final , casi a punto de cruzar la meta, fue una sensación inexplicable. Excelente.

En esta Edición del 2014, me he quedado en un “casi”. Soy “casi” winner pero …soy NaNoWriMo…. Si la cosa era escribir una novela en un mes, eso es lo que he hecho. La Novela Corta se considera a partir de las 15.000 palabras y hasta las 80.000, así que puedo afirmar que mis palabras conforman una novela. Corta, sí. Bastante corta, vale pero… novela.

El Nano me ha permitido fabricarla. Sin ese reto, “Íncipits” no existiría y sólo por eso, ya me siento muy satisfecha. Es cierto, como dicen los wrimos, que este mes sirve para producir a destajo y que después, en los meses posteriores editas, modificas, corriges y amplias. Ahí emerge la verdadera novela. La grande.

Lo que ocurre es que yo tengo incontinencia literaria y mucha impaciencia y una vez he cerrado la historia, hay algo que no me permite meterle mano a posteriori. Hay corrección ortográfica, sintáctica e incluso semántica. Se arreglan algunos detalles que cantan en la trama ( el símil: cuando en una peli de romanos, ves a un tío con un reloj de pulsera)pero…poco más. Es como que la novela (corta) se auto protege para que ya no pueda intervenir …Deja de ser mía.

Al margen de mi “casi-pero-no” y de mi “ menos-de-50.000-palabras” , el NaNoWriMo es una experiencia fantástica. La simple idea de estar un mes , pensando en tu proyecto literario, ya pone tu mente en la senda. Igual escribes tu gran novela en enero, durante seis meses o el NaNo que viene pero…ya ha aparecido el escritor que llevas dentro, haciéndose notar durante un mes, para que te enteres que está ahí… Siempre.

Felicidades a todos los NaNoWriMo Winners de este año.

Y a los no-Winners, también…

 

incipit baja

NB : “Íncipits” está siendo sometida a “Prueba de Lectura” por dos voluntarios, coaccionados y amenazados, que me darán una opinión imparcial para decidir si es publicable… ; – )

Escribir un thriller.

“Thriller” es una palabra muy grande para esto mío , pero si le tengo que poner una etiqueta sería esa. Con todo el respeto por el Thriller, que él no tiene la culpa.

Hasta ahora, los que he escrito se enmarca en un género amable, divertido, romántico incluso sarcástico en el que me siento muy confortable escribiendo. “La Asesina del Pollo” es lo más cerca de un Thriller que he estado nunca pero aun siendo la historia de una psicópata, tenía un tono ligero…

snoopy

Empiezo con el NaNoWriMo ’14 y me da por escribir un Thriller pero un poco más serio que La pobre Asesina del Pollo. Intento hacerlo bien y crear un esquema, pero al final me he dejado llevar por en un ejercicio de literatura creativa ( que es sentarme a escribir y que vaya saliendo) y la novela de 50.000 palabras se ha convertido en un duelo psicológico entre dos personajes que he acabado con 30.000 ( palabras).

Para llegar a las 50.000 que se fijan como objetivo los wrimos, puedo ir a ampliaciones descriptivas de los escenarios en los que se desarrolla esta batalla típica de “Poli Vulgaris vs Psicópata Listo” pero lo que es la esencia ya está escrita y finalizada. Y tengo un problema: me gusta mucho así. Con sus 80 paginitas. Tengo la sensación que si pongo mucho más, se va a desvirtuar lo que ha salido de ahí…

Escribir en versión psicópata, me ha costado mucho. Me he sentido rara planificando los crímenes…También cuando el personaje del Inspector de Policía, me ha dominado y se ha hecho con su papel y me ha obligado a escribir con un rosario de tacos y palabras malsonantes. “Hijo de puta” , por ejemplo, me cuesta mucho de escribir pero… salía de su boca. También es verdad que este poli es el famoso inspector Eusebio Flórez ( Sí, sé que es mejor llamarlo Flanagan pero ya está registrado) que aparece en “La Asesina del Pollo” y ya tenía una idea preconcebida del estilo… Y no lo he modificado. Me parece que tiene que ser así.

Lo que sí que ha sido fascinante, es “armar” la historia, con sus detalles y sus pistas, para que no os podáis imaginar cual va a ser el final. O por lo menos, creérmelo…

Le voy a dedicar una lectura pausada y la correspondiente edición ( que suele ser rápida) para ver si me he dejado llevar por la emoción o la historia es lo consistente que creo que es. De forma simultánea, me voy a leer el libro de André JuteEscribir un Thriller(es empezar la casa por el tejado, lo sé, pero ha venido así) a ver cómo lo he hecho…

“Íncipit, el thriller incipiente “es la historia de un asesino múltiple que siembra el terror en Barcelona. Su firma es una nota con un íncipit ( inicio de un texto) de una obra literaria famosa que deja en las Bibliotecas de la ciudad. Se le conoce como El Asesino del íncipit pero él prefiere que lo llamen Ismael…

biblioteca

 Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala.

Moby Dick, Herman Melville