El mono de trabajo.

Cada día desde el confinamiento, a las ocho de la tarde, aplaudo con mis vecinos a todos los profesionales del cuerpo médico, sanitarios, repartidores, cajeras, trabajadores sociales, cuidadores geriátricos… Ya es una de las actividades fijas de mi rutina de higiene mental.

En cada ocasión, me he emocionado. Y sé que,  cada día que les aplauda, me emocionaré.

Quedarme en casa, sin contacto social, es la única aportación que me piden. Algo que está al alcance de mis manos. Así que solo puedo seguir sus instrucciones y , con esas manos bien lavadas, aplaudir con todas mis fuerzas.

Cada día.

NB : Este es su mono de trabajo. Aunque no se les vean las alas…