El encargo.

Todos sabemos que la mayor obra de arte, se encuentra en la naturaleza. En cualquiera de sus estados, en rincones diminutos, en grandes paisajes, en un detalle…Es, en sí misma, la belleza máxima.

Es por eso que me imagino, lleno de dudas,  al artista al que le encargaron “hacer una obra de arte” para la zona de  la Cala Mar D’en Manassa (L’Escala, Girona) y su “Mirador del Cargol” …

Me lo imagino, yendo allí, a esa fantástica zona plana del Macizo de Montgrí, que servía para que los pescadores desplegaran las redes para secarlas y remendarlas… Desde allí, toda la potencia del Mar Mediterráneo y de La Costa Brava, te quitan la respiración o, mejor, te la devuelven… Es un lugar en el que deseas, abrir los brazos e  inspirar, inspirar, inspirar…

Y el artista,  se preguntaría ¿Qué puedo hacer yo, aquí, para no perturbar esta obra de arte en sí misma?...Como me lo estoy inventando todo, lo veo en un perfil de personaje muy progre, que se va al Ayuntamiento y les dice que no, que no puede hacer el encargo. Que nadie puede hacer nada allí. Intocable. Y punto.  Pero, entonces, no podría seguir con esta historia…

El perfil  más realista, al que le va bien el encargo por su precaria situación económica y, además, sabe con certeza que si no lo hace él, lo hará otro, me va mejor.

Al artista se le ve mucho en el mirador de la Cala de la Mar D’en Manassa. Todos esperan una obra genial. Y llega un día, en el que el artista llega con “algo” en la parte trasera de su furgoneta. Han acordonado la zona y aparece la Brigada de Mantenimiento del Ayuntamiento, dispuestos a ubicar la obra de arte que se inaugurará al día siguiente. No parece ser muy voluminosa. Van rápidos y, al final, la cubren con una lona…

Cuando se destapó oficialmente, hubo un murmullo …El artista no supo identificar si era de decepción, de consternación o de admiración…

Nadie creería nunca que era la ocasión en la que más  le había costado crear una obra de arte para un espacio público…

Y yo, se lo agradezco…

NB1 : Desde el “Mirador del cargol” (Del Caracol) se ve la L’Illa del Cargol . Es un pequeñísimo islote calcáreo , que emerge del Macizo del Montgrí.

 

El Enjoy(ator) XR6

Este texto forma parte de la iniciativa «19-S LasVacaciones» en la que se convoca a todo el que quiera, a presentar su post sobre «Las Vacaciones» y colgar el link en «EL Cajón de Pandoro» de Nergal. En el espacio que ha creado para tal menester, se dejarán el link del post en los comentarios y así todos podremos leer las diferentes propuestas y los puntos de vista (tan diversos) .

Es un ejercicio divertido y de enorme riqueza : te proporciona la posibilidad de expresar  y compartir y, a la vez, te permite recrearte en el resto de las historias. Una delicia.No puedo esperar más…

Así que nada más publique este post, me voy a «El Cajón de Pandoro» a dejar mi aportación a este 19-S .

Allí nos vemos. ; – )

Sí, me compré un Enjoy(ator)XR6. Lo encargué por Internet, un mes antes de iniciar las vacaciones,  para poder programarlo con calma.

Tal y como había previsto, el aparatejo parecía simple: una pantallita que se ajustaba a la muñeca y un lápiz táctil. A partir de ahí, sólo debía ir programando cada una de las funciones antes de activarlo en la fecha prevista.

No os he explicado que es el Enjoy(ator)XR6 . Se podría definir como  un revolucionario sistema que te permite disfrutar, profunda y plenamente, de tus vacaciones. Funciona como un hábil sorteador del destino , que si tenía previsto jugártela, se queda en estado de stand by…

Empecé por la pantalla en la que se introducían los datos personales y el destino previsto. Había una opción de título “Sin determinar” por si el usuario desconocía los días y el lugar del asueto vacacional. Ese era mi caso.

La siguiente pantalla se denominaba “Estabilidad Total”. Había dos tipos: la espiritual y la física. La primera, es la más importante. Si tienes problemas ( del tipo que sean) o alguno de los tuyos, el espíritu está inquieto y ya puedes estar en una paradisíaca playa virgen en Brasil que…El alma preocupada no permite conectar. Marqué esa Estabilidad del Espíritu como prioritaria.

También puntué “muy alta”  la Estabilidad Física. Recordé aquel fantástico viaje a Nueva York con una talalgia que sólo me da de vez en cuando ( y fue allí) o el Fin de Año en Lanzarote con 39 ºC de fiebre y la garganta bloqueada… No me quería arriesgar.

A continuación, apareció un bloque de cuestiones referentes a la “Meteorología Vacacional”. También marqué todas las opciones que controlaban la situación. No quería repetir la visita a  la Riviera Maya ,con alerta de huracán y encierro en el Hotel. O la escapada a Ibiza de una semanita, con días nublados y lluviosos…Gracias pero mejor, buen tiempo y nada de obstáculos meteorológicos, que son pocos días…

La siguiente pantalla me intrigó: “Compañía”. En este menú se podían dirigir a buen puerto, las relaciones de pareja, familia , amigos y otros compañeros de viaje. Controlaba todos esos pequeños detalles de la convivencia que , sin ser demasiado importantes, pueden arruinar unas buenas vacaciones. Cosas como la coincidencia de horarios o las ganas de ir a un Museo mientras que otros quieren estar en la zona de compras de la ciudad. O la típica tensión tonta intra-cuñados/as en la casa de la playa. Con el Enjoy(ator)XR6 , la interrelación iba a resultar perfecta…

El menú de “Transporte” me permitía evitar pérdida y retrasos de vuelos (incluidas las conexiones), incidentes en las carreteras, caravanas y atascos y huelgas laborales que dificultaran mi viaje. Las opciones eran muy completas, incluyendo un apartado de “Pérdida (Imposible) del Equipaje o cualquier otro objeto de valor”.

“Destino” era la última área de menús. En mi caso, no se podía activar ya que desconocía cual era el lugar al que iba a irme de vacaciones pero no pude evitar curiosear las opciones.

“Destino” te permitía una coincidencia veraz del destino proyectado en tu imaginación (en la fase de planificación de las vacaciones) con el destino real. Es decir, si el hotel estaba en primera línea de mar y la habitación tenía piscina privada, no te ibas a encontrar ante un bloque monstruoso de cemento a kilómetros de la playa y con un agujero, revestido de plástico azul, con agua estancada que llamaban Divine Small Pool.

Revisé todos los campos: Estabilidad Espiritual, Estabilidad Física, Meteorología, Compañía,  Transporte, Destino y le dí al OK.

Mi Enjoy(ator) XR6 ya estaba activado. Ahora, sólo debía ponerlo en mi muñeca el día de inicio de mis vacaciones y dejar que esa maravilla de la tecnología, controlara mi destino vacacional.

Y así lo hice pero con la mala fortuna que cuando quise abrochar la correa a la muñeca, se me escapó de entre los dedos y cayó al suelo. La pantalla se estrelló y se hizo añicos. El Enjoy(ator) XR6 hizo un ruidito como de despedida ( bip-bip) y … murió.

Estuve en un hotelito fantástico, pero que daba a una carretera por la que pasaban coches y coches. La punta de la ola de calor me pilló en la zona más ardiente de España. Todos los insectos del Pirineo, atacaron mis carnes expuestas (hasta cuando ya sólo se me veía el rostro) . Podía haber sido peor.

Ya estoy buscando un nuevo Enjoy(ator) XR6 para el año que viene. La web en la que lo adquirí, ya no existe y parece que el producto está descatalogado pero aún me queda la esperanza de encontrarlo. O vía Amazon o vía algún foro especializado.

Si alguien sabe de algún Enjoy(ator) XR6 u oye hablar de él, os agradecería que me pasarais la información.

Gracias!

Chubasquero amarillo, botas azules.

Aviso Urgente: Se busca mujer de mediana edad, ataviada con un chubasquero amarillo y unas botas de agua de color azul. Zona Puerto. Paciente del Centro Psiquiátrico Luces. Telef….

Donde yo vivo, llueve muy poco. Tan , tan poquito que no es necesario tener unas botas de agua . Esta se evapora, rápidamente y tamiza la tierra pero no la encharca…Nunca , jamás, he necesitado unas botas de agua así que considero un fenómeno inexplicable , la irresistible atracción que sentí por esas , las de color turquesa… Me sorprendí a mi misma, babeando delante del escaparate de aquella tienda de prendas de segunda mano. Vintage, me corregiría mi hermana…

Cuando entré, decidida a probármelas, un chubasquero de un color amarillo estridente captó mi atención. Era de mi talla y me lo puse, mientras me calzaba las botas de agua. La imagen que me devolvió el espejo del probador, era impagable. Estaba a medio camino entre un pescador y un payaso… Ridícula en esta tierra seca… No obstante sentí que me daba igual y que tenía que adquirir ambas piezas. Lo hice. Es más, salí de la tienda “vintage” con ellas puestas…

De camino a casa, me encontré con una vecina especialmente odiosa, conocida por saber todo de todos y de todo y criticar a destajo a esos todos. Me inspeccionó, observándome de arriba abajo y con voz despectiva me preguntó por qué llevaba un chubasquero. Sin dar tiempo a articular mi respuesta del cerebro a la boca, me oí decir : Por qué me da la gana, señora. La vecina, tiesa como el palo de una escoba, me respondió que me quedaba horrible y que hacia el ridículo, en un día tan radiante. Y me pasó lo mismo. Mi voz se activó y dije : Me da igual lo que tú creas, vecina cotilla. Seguí caminando, haciendo un extraño chof –chof con mis botas de agua y un suave frus-frus con mi chubasquero. Deseé llegar a casa y , como por arte de magia, me encontré a las puertas de mi edificio…

En el rellano de mi casa, me estaba esperando mi hermana. Por la postura defensiva, supe que su visita era problemática. Me acerqué a ella y me lanzó su discursito habitual sobre asuntos domésticos. Su voz me llegaba lejana. Sentía como todo lo que me decía, me resbalaba literalmente…A su inquisitoria pregunta ¿Me estás escuchando? , mi voz renovada la invitó a irse y le confirmó que lo que me estaba diciendo no me importaba ni lo más mínimo. Un pimiento, para ser más exactos.

Ya en casa, recibí varias llamadas telefónicas. Mi ex, mi ex suegra, mi jefe…Quejas, reproches o amenazas…A todos, les indiqué que no tenía ningún interés en lo que me decían. Cada vez que colgaba el teléfono, me invadía un estado de suprema satisfacción.

Me percaté que durante todo este tiempo, no me había sacado el chubasquero…Acaricié el plástico rígido y brillante y pensé que sería una buena prenda para los lluviosos Highlands Escoceses, por ejemplo. Siempre había deseado ir allí. Y, claro, fue abrir los ojos y estar en el centro de un paisaje verde profundo, con unos acantilados preciosos y una lluvia densa que resbalaba por el cuerpo, enfundado en el chubasquero amarillo.

Empecé a andar, sin saber muy bien qué hacer a continuación cuando mi mirada se demoró en mis chorreantes botas de agua…Pensé que en casa, estaría seca y calentita… Y allí aparecí.

Tarde unas horas en darme cuenta … Lo que me ocurría era tan, tan prodigioso que me parecía imposible. ¿Me estaría volviendo loca? Decidí confirmar mis sospechas: Mi ex. Un ser odioso. Sus palabras me irritaban. Todas. Un simple “Hola”. Lo llamé y provoqué su ira. Como era de esperar, su respuesta fue desmesurada y…odiosa . Lo que siempre me dejaba hecha un ovillo, un mar de lágrimas con ataque de ansiedad incipiente, se convirtió en indiferencia. Lo que me decía aquel tipo me traía al pairo.

La segunda prueba fue más divertida . Me imaginé en Nueva York, París y Tokio y…allí estuve.

Así que, finalmente, me di cuenta que el chubasquero me protegía emocionalmente .Lo positivo, lo seguía percibiendo con la misma intensidad pero lo negativo… resbalaba , literalmente. Y, después, estaban las botas. En realidad, un artefacto mágico para tele-transportarse por el mundo…El único inconveniente era que en el lugar al que me trasladaba, siempre, siempre estaba lloviendo pero tampoco era para ponerle pegas al invento.

Hice de mi chubasquero amarillo y mis botas de agua azules, mi uniforme de vida. Sólo me lo sacaba para dormir…

Al final, consiguieron internarme en este lugar. Al llegar , me vistieron con un horrible camisón de hospital pero, tras una semana simulando ataques de pánico, he conseguido que mi terapeuta acceda a realizar las sesiones con las prendas puestas. Cree que estaré más tranquila y relajada.

Se acerca la hora. Oigo a la enfermera . Abre la puerta y deja mi chubasquero y mis botas a los pies de la cama.”En 10 minutos, tienes la sesión con el doctor”. Cierra la puerta.

Ahora , sólo tengo que escoger un destino.

El thriller del ajo.

Spoiler : Es terrorífico.

Ya ha llegado el momento de hacerlo y esta vez, estoy más preparada. Tengo la cabeza seleccionada y espero poder extraer unos dientes hermosos…Ahora mismo, es una cabeza dura y seca pero si las cosas van bien, pronto conseguiré su versión más tierna…

Sólo debo enterrar y cubrir, por lo menos con 10 cm de tierra. No es mucho y no tengo muy claro si lo tapará del todo así que me he decidido por hacerlo a un par de metros bajo tierra. Es más seguro… Si tengo paciencia y espero unos meses, conseguiré que se ponga tierno…

Y es que me encantan los tiernos pero me es muy difícil encontrarlos. La idea de convertirlos en tiernos, por eso, me la dio un huertano que me explicó como hacerlo en mi huerto urbano o en una maceta. “ De la cabeza, seleccionas los mejores dientes. Los plantas y los cubres de sustrato (es importante enterrarlos con la punta hacia arriba). Si te esperas un par de meses, verás los tallos grillados y ya estará tierno. Para recoger”.

Quería seleccionar la opción maceta pero al final, me he quedado con un sistema mixto: un pequeño parterre para la cabeza y el cuerpo y la maceta para enterrar los dientes.

Creo que lo voy a hacer ahora. Para esta ocasión,  he preparado cloroformo y tengo el hacha bien, bien afilada. Las tenacillas quirúrgicas también están a punto. No quiero que se me mueva cuando le corto la cabeza, como la última vez…Tardé dos semanas en limpiar el estropicio…Ya he cavado el hueco dónde insertaré el cuerpo decapitado…Para la cabeza, esa tan dura que tiene ( me he buscado uno de esos tozudos y toscos), he preparado otro hoyo. La enterraré tras haberle sacado los dientes. Esos sí que los voy a plantar en la maceta…

Esta vez, creo que mi búsqueda de un hombre tierno casi ha acabado. En unos meses, lo tendré así… Tierno, tierno…

Lo que sigo sin entender es cual será la punta correcta (“Plantar con la punta hacia arriba”) pero creo que lo enterraré con los pies hacia arriba…Así, no me dará yuyu cuando lo vaya a regar…

Making Of : Esto es lo que me han inspirado los ajos…El huerto me está volviendo loca. Lo sé… Ya lo he asumido. ; -) Estos ajos me los ha regalado un huertano senior para que experimente con los ajos tiernos o ajetes ( que me encantan!), cuando mi temporada ( hostil) cherry haya acabado. No sé cuando será, porque los tomates estos no paran de crecer y de dar más flores…

 

 

Neptuno 2

Este post, tiene manual de instrucciones.

Paso 1 : Hay que leerlo después de haber hecho click aquí, en Neptuno (1). Este link os lleva directo ( y sin demora) al Blog de Inspiración. Allí, encontraréis la primera parte de esta historia de romance paranormal.

Paso 2 : Si os ha gustado la historia y apetece seguir, aquí tenéis la segunda parte.

Joana se alejó del embarcadero, dando la espalda a Francisco. Él la miró esperando que ella hiciera lo mismo pero la mujer, no se dio la vuelta. No vio como se quitaba la camiseta y se tiraba al mar, con aquella brillante estela de escamas reluciendo en su espalda. Joana oyó el chapoteo y se volvió. En el lugar en el que había dejado a Francisco ya no había nadie…aunque su camiseta estaba hecha un ovillo en el suelo. Miró hacia el mar, pero no vio nada… Recogió la prenda y se encaminó hacia el hotel. La camiseta olía a él.

El paseo la hizo pensar y activó su mente analítica. Su capacidad de observación le había hecho cosechar importantes éxitos en la comunidad científica y justamente eso, fue lo que la hizo pensar en que nunca había visto a Francisco sin su camiseta…o su traje de neopreno. Observó su piel tostada  por las muchas horas que había pasado en el barco en shorts y la parte superior del bikini…Él en cambio, siempre con sus viejas camisetas de surfero… Le vino la imagen del día en el que se habían bañado en alta mar y él la había seguido al agua,  aún enfundado en su traje… La excusa fue que le costaba mucho sacárselo…Recordaba cómo se lo había dicho riendo y, acto seguido, la tiró por la borda…Una broma divertida para despistar…

Ya en el Hotel, se quedó sentada en la terraza, mirando el mar y pensando en el extraño comportamiento de aquel hombre. Por un instante, sintió el beso salvaje en sus labios. Rememoró el abrazo, sus caricias y… el momento que fue ella la que quiso tocarlo y cómo él se apartó de forma inmediata.

El camarero le trajo un café espresso. Era un amable señor de mediana edad, con el carácter abierto del que hacen gala los gaditanos. Se habían hecho amigos en el turno del desayuno, cuando aquel hombre le había proporcionado los medios para hacerse “pa amb tomaquet”, cosa que no se estilaba en Cádiz.

Juan, quisiera hacerle una pregunta. ¿Usted conoce a Francisco, el patrón del “Neptuno”?

Ay, hija mía. Claro que lo conozco. Francisco es un clásico por esta zona. Un buen hombre, te lo digo yo. No hagas caso de lo que dicen.

-¿De lo qué dicen? ¿Qué es lo que dicen de Francisco?

Ya sabes que el muchacho se pasa muchas horas en el mar… Y que es muy bueno en el surf y en la apnea. Ha ganado muchas competiciones… Una mujer que dice que tuvo algo con él, fue la que inició el rumor…

-¿Qué rumor? No he oído nada, Juan.

Nada. Una tontería…Dice que Francisco tiene escamas en el cuerpo…Que es como un pez… Un hombre-pez. ¿No te he dicho que eran tontadas? Es un buen tipo que se preocupa por los vecinos y por la gente del lugar y esa mujer… Ni sé quien es. Una lianta. Se fue del pueblo hace tiempo…

Joana le agradeció a Juan la información y apuró su café de un trago. Mientras subía las escaleras que llevaban a su habitación, varias ideas acudían a su mente. Estaban desordenadas y no tenían mucho sentido. ¿Un hombre-pez? Recordó que en algún lugar había leído sobre el tema. Conectó el ordenador portátil y se dio cuenta que aún llevaba la camiseta en sus manos… Francisco…

Tras varias horas de investigación, encontró lo que buscaba: “El hombre pez de Liérganes, apodo de Francisco de la Vega Casar, es un ser legendario de la mitología de Cantabria. La primera reseña en la que aparece el relato del hombre pez es en el volumen VI del Teatro Crítico Universal de Fray Benito Jerónimo Feijoo. Posteriormente José María Herrán escribió un libro titulado El hombre-pez de Liérganes (Santander, 1877).”

¿Su Francisco, era Francisco de la Vega Casar, el hombre pez de Liérganes? Era una locura o…no. De repente, tuvo miedo. Él nunca le había mostrado su torso porque escondía sus… ¿Escamas? Dominaba la apnea, más que eso, era capaz de estar un tiempo imposible para un ser humano bajo el agua… Las referencias a información inédita del fondo marino que él le había aportado, su forma de desenvolverse en el mar… Todo parecía indicar que Francisco ocultaba algo. Sólo había una opción posible y era la que su “yo científico” le gritaba con furia: Compruébalo.

Miró su reloj. Si se daba prisa, podía llegar al “Neptuno” antes que el partiera hacia Tarifa. Con el pelo hecho un desastre y la camisa arrugada, se dirigió hacia el embarcadero.

-Francisco, ¡Hola!- gritó hacia la cubierta del barco. Había llegado a tiempo- Soy Joana. ¡Tengo tu camiseta!- Agitó la prenda a modo de saludo.

Francisco salió de la cabina, con cara de no haber dormido y protegiendo sus ojos del sol.

-¿Joana?- dijo sorprendido- ¿Qué haces aquí?- Miró sus manos – ¿Y por qué tienes mi camiseta?

Es largo de explicar… ¿Me invitas a bordo?- le preguntó mientras subía la escaleta hacia él.

Mmm Me voy a Tarifa en una hora.- le respondió con un deje de duda en su voz-  ¿Qué necesitas?

Tocarte.

-¿Qué? ¿Qué has dicho?

Me has oído perfectamente. Tocarte. Vamos dentro.- Lo cogió de la mano e intentó guiarlo al camarote interior.

– Estás loca, Joana. – Francisco se paró en seco y cogió las manos de la mujer- No sabes lo que dices.

-. Quítate la camiseta, Francisco.

-. Te digo que está loca. Como una cabra. ¿Qué te pasa?

Joana se abalanzó sobre el hombre y se agarró al cuello de la vieja camiseta de algodón que llevaba. Se colgó con todas sus fuerzas y la tela se rasgó, dejando al descubierto el musculoso torso de Francisco y…sus escamas. Él dio un paso hacia atrás, alejándose de ella pero sus manos lo detuvieron. Se acercaron a su cuerpo y a la línea de piel plateada que bajaba por el centro de su tórax. Joana deslizó los dedos por la línea de piel suave y delicada. Oyó como él suspiraba. Lo hizo volverse, y observó la misma franja plateada, siguiendo el recorrido de la columna vertebral. Acercó sus labios y besó toda su longitud. El cuerpo de Francisco se estremeció violentamente. Se dio la vuelta y la estrechó con fuera entre sus brazos, mientras su boca la reclamaba. Rasgó, a su vez,  la camisa blanca de Joana y dejó que sus sentidos se calmasen antes de acercarla y sentirla. Piel contra piel.

-¿Cómo lo has sabido?-le susurró al oído mientras sus manos buscaban el cierre de sus jeans.

He investigado… ¿De verdad eres un hombre – pez?- le preguntó ella, con la respiración entrecortada, ya desnuda entre sus brazos.

Sí.- le respondió él, acariciando sus pechos con la boca.

¿Y vives desde 1877? – Casi no podía pensar al estar sometida a aquellas sensaciones tan intensas- Si me dices que “Sí”, me muero ahora mismo.

No te mueras ahora, Joana. No, amor mío. Tengo 42 años. Las leyendas se inician en mis antepasados y es una condición hereditaria pero vivimos igual que los hombres.

-Mmm- Lo que le hacía con la boca, la estaba volviendo loca- Me dejas más tranquila. Oye, ¿Y respiras en el agua? ¿Y…?- La pregunta murió en sus labios, cuando se vio asaltada por la boca de Francisco, por su lengua y su

-Joana, deja de hablar. Te prometo que te explicaré todo lo que quieras saber pero…después de hacerte el amor. Lo estoy deseando desde el primer momento que te vi…

Joana lo miró y vio en sus ojos que, por fin, había encontrado a su “hombre ideal”. Encajó su cuerpo bajo el de Francisco y lo abrazó.

Sus manos acariciaron la delicada piel plateada mientras él la guiaba. Iría hasta dónde su hombre-pez, la quisiera llevar…

 The End

 

NB 1 : Leyenda del hombre pez de Liérganes:

NB2 : Antología de Romance Paranormal para descarga gratuita en Editora Digital

Aquí estamos.

Aquí estamos. No me voy a quejar demasiado, porque nuestra cuidadora es simpática y, de momento, parece tener mucha paciencia. Nos trata, a todos, con mimo. Lo que pasa es que sabemos lo que han pasado otras generaciones y no nos acabamos de fiar demasiado. Por mucho que las cosas empiecen así de bien, no nos olvidamos de El Mártir de la Mata.

Sé que estaremos aquí unos meses, hasta que…No puedo ni mentarlo. No quiero hablar de eso…Aquí estamos, pues. El espacio es pequeño. No hemos tenido la suerte de otros pero, hay luz de sol en abundancia y una buena provisión de agua fresca de lluvia.

La señora, cada tarde, sale de su casa y se encarga de nosotros. La muerte de Pepita, la dejó muy triste pero ha sabido sobreponerse y sigue dándonos de comer y de beber. Ninguno de nosotros entendemos por qué nos habla tanto…No sé, es raro. No le vamos a responder nunca y tampoco nos comunicamos por señas. Aun así, ella insiste cada día. Confesaré, por eso,  que siempre es agradable que te animen a crecer y ponerte hermoso.  Es verdad que pone una voz de falsete un poco absurda y con un tono cantarín pero…es la que nos da el alimento.

Mi familia vive en estas tierras desde el siglo XVI. Mucho antes, ya estábamos establecidos en América. Me cuesta verme reducido a esto, yo, un auténtico Solanum Lycopersicum pero es lo que tiene la evolución y todos esos seres humanos, empeñados en hacernos crecer, en los espacios más inverosímiles.

Aquí estamos. En un huerto urbano. La semana pasada, presenciamos el suicidio de una lechuga. Nuestra dueña y cuidadora, mientras canturreaba, regó demasiado a la pobre Pepita que era más pequeña que el resto … Le gritamos que nadara pero ella se dejó vencer . Al día siguiente, sus hojas marchitas sirvieron de abono para el resto. Siempre la recordaremos…

Ya se acerca la hora de riego. Voy a disfrutar de ese ratito de placer….Nos alimentan con agua de lluvia y eso es un lujo. Estos meses que me quedan , los disfrutaré. Hasta… No quiero ni mentarlo… Dentelladas, cuchillos, agua hirviendo, fuego… Mejor ni pensarlo. Me encomiendo al El Mártir de la Mata para que lo mío sea lo más liviano posible.

Pero, si es posible ,a  dentelladas, no.

Mientras llega…aquí estamos.

NB : El Mártir de La Mata  es una de las más temibles torturas del siglo XVIII para un tomate .Toma su nombre de Juan de La Mata, repostero y cocinero español , que en el año 1786 publicó un libro en el que aparece una de las primeras recetas con tomate que se conocen. Antes de pasar a la receta, dejo el título del libro que merece un espacio privilegiado. Si alguien titula algo así, merece la pena divulgarlo :

«Arte de Reposteria en que se contiene todo género de dulces secos y en líquido, bizcochos, turrones, natas , bebidas heladas, y de todos los géneros, con una buena introducción para conocer las frutas y servirlas crudas”.

La Receta

“Después de asados tres o cuatro tomates y limpios de su pellejo se picaran encima de una mesa lo mas menudo que se pueda, puestos en su salsera se añadirá un poco de perejil, cebolla y ajo asimismo picado, con un poco de sal, pimienta, aceite y vinagre y todo bien mezclado e incorporado se podrá servir».

Mi botín.

Hoy he salido de casa con un “caza-personas-felices” a ver si me animaba un poco…La cosa, no ha ido muy bien pero, tampoco mal.

Mi  Caza-personas-felices  tiene una capacidad de 10 unidades  y me he vuelto con una cifra, muy respetable, de tres. No he llegado al 50% de capacidad de mi  caza-personas-felices  pero tal como está el asunto, lo veo más lleno que vacío ( esto es por dar al texto un aire esperanzador). He pensado que podía haber recolectado un cero absoluto o sea, mi caza-personas-felices totalmente vacío pero, no, hay tres personas por ahí que se consideran felices. Y las he cazado!.

Un señor mayor, jubilado,  que cuida un huerto de alquiler ( ahora se alquilan parcelas de 25 a 50 m2 para que te montes tu cultivo ). Viudo.  Su casa, pagada. Su pensión, suficiente. Su salud, en buen estado. Su familia, bien, gracias. Contemplaba su huerto , tras un ratito de trabajo que se veía reflejado,  en la perfección de la tierra labrada. A mí me los enseñaban ( he ido a informarme sobre esos huertos) y me han puesto como ejemplo , a este señor. He conversado con él, respetando su paréntesis, antes de volver a sus labores hortelanas y he confirmado que la excitación de mi caza-personas-felices no era en vano. Allí teníamos una …

La segunda persona,  es una cajera del supermercado dónde habitualmente hago la compra. A su hijo, de seis años, le han dado el alta de una grave enfermedad. Su gozo, hacía brillar la caja en la que estaba sentada, con una sonrisa radiante que no pasaba desapercibida.  Su hijo, bien. Fenomenal. Su marido, de nuevo trabajando. El futuro, brillante como el sol…Y yo , que sabía de su vida y me ha alegrado verla de nuevo, le he preguntado si me permitía cazarla, y me ha dicho que sí. Sonriendo.

Los terceros, son dos. Dos adolescentes. Él y Ella. Esta ha sido una pieza que he me he cobrado, haciendo caso a mi intuición. Parados en un semáforo, hemos visto como una pareja se besaba. No un beso cualquiera. Uno de esos largos, de abrazo en fusión y de mucha entrega. Esos que te das a los quince, vamos. Después, han empezado a caminar, cogidos de la mano, parándose, haciéndose arrumacos…Y hemos intuido ese sentir , esa cosa extraña que te mueve en la juventud. No creo que estuvieran pensando en que el paro juvenil está al 50%, ni que heredarán la hipoteca de sus padres, ni… Nada de nada. Están en esa fase de felicidad hormonal , en la que no hay nada más trascendente que esos besos. En vista de lo que me han hecho recordar, he sacado mi caza-personas-felices y he me hecho con ellos. No me lo ha contabilizado como dos personas… En mi medidor, son una.

Al llegar a casa, he pasado revista a mi botín. En un mundo de malas y malas noticias, delante de mis narices se despliegan tres(cuatro) vidas que , por lo menos, por un instante, se han considerado felices.

Tengo en mi poder, la contemplación serena del señor del huerto, la alegría eufórica de la madre y la pasión desbordada de los tortolitos. Las voy a guardar a buen recaudo, para tener provisiones para el futuro. Pero, antes, no puedo evitar tomarme un sorbito de lo uno y de lo otro…Y de lo otro… ; – )

NB1 : Si a alguien le interesa un Caza-personas-felices, sé dónde los venden a buen precio.

NB2 : Ah! Y no son chinos…

 

Juguetes en el ático.

No lo encontrará en casa. De eso, estoy segura. Y ya veremos si vuelve…

Nadie entiende que le pasó a Victoriano Vivalavirgen,arquitecto de profesión. Hasta hace unos días, Don Victoriano era un hombre ejemplar. Cultivado, inteligente, elegante…Siempre cuidando las formas. De una educación exquisita, de verdad… No encontrará un vecino que le pueda decir lo contrario.

Lo vimos el viernes pasado y nos saludó con su formalidad habitual. Venía de participar en los debates municipales de mejora de la ciudad, en calidad de asesor. No dijo ni hizo nada extraño … ¿Qué dijo, exactamente? Déjeme pensar…Le deseamos un buen fin de semana y nos respondió que él iba a hacer limpieza. ¿Fue eso, no, Manolo? Me acuerdo bien porque mi marido, Manolo, estaba conmigo y cuando Don Victoriano se marchó le dije : “L-i-m-p-i-e-z-a. Manolo, aprende”. Después de eso, nos despedimos. Nada más.

El domingo de madrugada, mi hijo volvía a casa . Ya sabe que estos jóvenes de ahora se retiran muy tarde . Eso es, ya despuntando el día… Vio una furgoneta  aparcada delante del edificio donde vive Don Victoriano . De esas pintadas con flores….Y cual fue su sorpresa al reconocerlo, con unos tejanos con rotos por las rodillas-¡Don Victoriano con unos tejanos rotos!-,  gafas redonditas de color amarillo , una cinta en el pelo y una camiseta de esas hippies.

Se subió a la furgoneta y se fue .Su casa está vacía y nadie tiene noticias de él.

Si quiere dejar aquí el sobre, yo se lo entregaré si algún día vuelve, aunque, mire, como es un certificado, mejor le deja el aviso en el buzón, que esas cosas son muy delicadas. Ud. ya me entiende…

«Ya va siendo hora de hacer limpieza. Una de esas, totales.

Voy a sacar todos, todos los muebles. Tantos, me han puesto en estado de sobrecarga. Estoy desbordado :  tengo estanterías ( llenas de libros), sillas, mesas, sofás, mesitas auxiliares, divanes, chaise-longue, armarios, cajoneras,…Eso sí, todo muy bien puesto.

Como se dice habitualmente : la tengo bien amueblada.

Pero ya estoy cansado de tanto mueble.

Hay tantos, que ya no cabemos aquí. O los muebles o las neuronas… El sofá está abarrotado en el occipital derecho y a ese butacón orejero que descansa en el temporal izquierdo , le tengo especial manía. Así que…fuera.

Esto de tener la cabeza bien amueblada es demasiado formal. Me hace más gracia, tenerla llena de pajaritos. ¿No es más divertido? Los anglosajones me hablan de “Toys in the attic”. Parece más alegre…Y, mira,  si me lo pones como último recurso, hasta prefiero que esto esté vacío, hueco

Tengo que elegir : o una cabeza llena de pájaros o una cabeza hueca pero…los muebles, fuera.»

NB : Y para los que tengan la cabeza bien /mal  amueblada ( dejo en «opcional» si mal o bien), aquí un modelo del diseñador Walter Van Beirendonck. Esta foto, por cierto, da para una disertación sobre la moda o… lo que sea en lo que se haya convertido. ; – )

La habitación nº 26.

En la habitación nº 26…

“Me siento triste. Mi tristeza contamina todas las zonas de mi alma y se expande. Se hace grande , gigantesca…A veces, es tan grande que no sé como gestionarla. No me cabe.

Tengo un miedo terrible a explotar. Ese día,  en el que mi tristeza sea tan descomunal que presione las paredes de mi alma y de mi cerebro, sé que estallaré. Los mil pedazos de mi tristeza rota, saldrán desperdigados hacia todos los lugares. Puede que mi tristeza llegue, incluso a la luna…

 Lo de explotar, me preocupa de verdad. A veces pienso que lo que haré será implosionar pero no puedo estar segura. Si me voy hacia afuera, desgraciadamente mis gajos de tristeza  , propulsados por la explosión , pueden tocar a muchos. No quiero que mi tristeza toque a nadie….En cambio, si implosiono, me replegaré en mil recovecos hasta desaparecer. No sé si será más o menos doloroso que saltar por los aires pero creo que sería la forma más responsable…No quiero que nadie se contagie.

No puedo controlar esta tristeza. Ni siquiera cuando soy feliz, consigo vaciarme de ella. Siempre está ahí, acumulativa. Haciéndose grande y fuerte.

Noto que ya estoy rebosante. Una de estas, será la gota que colmé el vaso y entonces…o explotaré o implosionaré. Siento toda esa energía que se acumula y que tensa, tensa, tensa…”

(…)

-. Sé que es científicamente imposible pero, ¿es posible que la paciente de la número 26 se esté haciendo más…pequeña?

-. ¿Pequeña? ¿Qué quieres decir?

-. No sé. Está igual: mide lo mismo, pesa lo mismo pero…me parece …diminuta. ¿Te has fijado que duerme hecha un ovillo?

-. Yo también lo hago, no sé que tiene eso de raro.

-. No, fíjate. Se enrosca, pies y cabeza, protegiéndose con las manos, de una forma especial. Casi parece una contorsionista.

-. Ya me fijaré. Tengo guardia esta noche… La nº 26 me despierta  especial  ternura…Siempre que coincido con ella…No sé…Tiene algo… No entiendo por qué está aquí. Según el historial, sufre de delirios …Dice que va explotar…Ha puesto su vida en peligro en varias ocasiones…

-. ¿Y por qué no la vacían? Cualquier día , tenemos un disgusto…¿No se la puede obligar?

-. No acepta el tratamiento. Ya sabes que es voluntario. Sólo te pueden vaciar de tu tristeza, con tu consentimiento. Hay gente que prefiere no perder los escasos buenos momentos de la vida y elige que no la vacíen. Supongo que en unos años, se podrá vaciar la tristeza sin que te tengas que quitar, también, la felicidad acumulada. Se están haciendo grandes avances .Lo he oído en el laboratorio…

-. No sé. Tengo la sensación de que no le queda mucho tiempo. Está a punto de rebosar…

(…)

La técnico-cuidadora se deslizaba por el pasillo de la Planta 7, con especial sigilo. Era la tercera ronda de la noche y sabía que sus pacientes disfrutaban de un sueño profundo. Respetaba esas horas de calma y serenidad de los espíritus que , en la vigilia, se veían perturbados por la tristeza. Mientras dormían, estaban en paz.

Tras comprobar que todos dormían apaciblemente, volvió sobre sus pasos, hacia la habitación nº 26. Su compañera tenía razón: aquella joven estaba menguando… Era todo lo contrario a lo establecido por las leyes de la naturaleza  tristológica: la tristeza hincha . Te agranda. Te puede hacer explotar pero…¿menguar?

(…)

 “Siento que me encojo. Ya está. Estoy a punto. No quiero que nada me haga olvidar esa sonrisa, ni esa mirada. Es mía y sólo mía y no quiero que desaparezca jamás. “

(…)

La técnico-cuidadora abrió la puerta de la habitación nº 26 con delicadeza. Al dirigir su mirada hacia la cama de la paciente, sintió que algo no iba bien. Lo que le pareció oír en ese momento, según especifican los informes, fue un suspiro seguido de una suave carcajada. Sintió, también, una brisa perfumada, agradable. No supo identificar aquel aroma.  Declaró que la habitación estaba vacía. Se precipitó hacia la cama y movió las sábanas que se mostraban huecas y sin volumen. Especifica que al realizar esa acción, notó como algo pequeño y brillante, del tamaño de un guisante, caía en el suelo. Emitió unos preciosos destellos, durante unos segundos y desapareció.

No se supo nada más de la paciente nº 26. Se comunicó su desaparición a las autoridades pertinentes y se procedió a eliminar los datos de su expediente.

(…)

La técnico-cuidadora que ese día, estaba de guardia en la Planta 7, debe realizar una sesión de vaciado.Ya le toca…

Nadie sabe por qué no ha acudido a la cita. No duele y te deja como nuevo. Vacío pero como nuevo….

Hace tiempo que no saben de ella. Se acogió a una excedencia y apenas ha tenido contacto con el Centro…Todos saben que algo ocurrió en la habitación nº 26 …

(…)

No se va a vaciar…. Ya está decidido. Convivirá con sus tristezas …No sabe explicar qué es lo que pasó  en la habitación nº 26 y por eso, no lo mencionó en la investigación pero, por unos instantes, disfrutó de una intensa sensación de felicidad, plena, que la dejó conmocionada. A su mente acudió una imagen : una sonrisa, después…una mirada. Fueron unos instantes, ridículos, diminutos , al compás de un simple destello pero sintió como su cuerpo absorbía aquella sensación y la hacía suya.

Ya han pasado más de tres meses desde aquel suceso y debería haberlo olvidado pero , de forma increíble, ha conseguido rememorar “ese” instante en varias ocasiones y apreciar, aunque sea de refilón, esa felicidad deliciosa. Son pequeñas dosis , muy pequeñas, pero ya sabe que no va a poder renunciar a ellas…

En algún lugar,  hay una sonrisa, hay una mirada que le pertenece…

El sofá amarillo nº 7 : Túmbese

Es la primera vez que voy a hacer esto y estoy muy nerviosa. No me he atrevido a preguntar a nadie como proceder. No conozco persona  que pueda ayudarme en tal menester… Además, me da una vergüenza terrible.

Es la primera vez que me voy a mostrar tal como soy.  Sin maquillaje ni máscaras. Desnuda. Sólo pensar en el término, ya me produce escalofríos. Desnuda…No sé que hacer con las manos. Veo el sofá y me imagino el momento en el que me pedirá  que me tumbe porque ¿Se hace así, no? Me hubiese gustado más que fuera un diván que un sofá amarillo. Me hubiese parece , no sé, más profesional.

¿Cómo se empieza? ¿Me hará preguntas? ¿Debo ser yo la que hable? ¿Le digo, de entrada, lo que creo que me gusta y lo que no? ¿Estoy segura de esto?

Creo que no. No estoy segura. Me es imposible desnudarme delante de un desconocido. No podré soportar que fisgue en todos los rincones de mi ser. No. No puedo hacerlo. ¿Por qué me habré dejado convencer?

Recuerdo esa mirada grave, el tono de seriedad en la voz . Mi amiga más íntima, diciéndome que debía solucionar mis problemas. Que ya empezaba a ser urgente, que debía recurrir a un servicio profesional. Lo había llamado: recurso terapéutico.

¿Me siento o lo espero de pie? No sé que hacer. Las cuatro revistas que hay en la mesita de centro, son antiguas y están descoloridas.  Veo un cuenco lleno de caramelos y no puedo evitar, meterme un puñadito en el bolso. Son los nervios. Cojo el cuenco y lo guardo en el bolso. No me controlo…

Ya sé que yo pedí que fuera una cita informal. Contesté a todas las preguntas que me formularon por teléfono  así que más o menos, me puedo imaginar que es lo que me espera …Un recurso terapéutico.

Oigo pasos . Ya se acerca. Me pasó las palmas humedecidas, por los pliegues de mi falda. Trago saliva. Siento como se desliza por mi laringe. Se mueve el picaporte, gira levemente.

Sé que por esa puerta entrará el Doctor…

 

 

 

 

Este relato tiene dos finales.

 

 

FINAL 1

Sé que por esa puerta entrará el Doctor Robbe , una eminencia en el campo de la Psiquiatría y especializado en lo mío.  Me estrecha la mano, amablemente . Tiene un aspecto de bonachón que me hace sentir más segura.  Observo como su mirada se dirige hacia mi bolso.

Es cierto que el cuenco de los caramelos,  hace que adopte una forma extraña . No me extraña que le llame la atención. Estoy en una sala especial, sin objetos que puedan ser robados…A excepción, claro, de ese precioso cuenco de cristal.

Me invita a sentarme y hace lo propio en una butaca situada en uno de los laterales. Cruza las piernas y saca una pequeña Moleskine del bolsillo de su americana. Fisgoneo lo que escribe y leo : «comprar un cuenco nuevo». Me muero de vergüenza.

Él, en cambio, me sonríe e inicia una ronda de preguntas, similares a las que me hicieron por teléfono. Su voz, muy modulada y profunda me invita a ser sincera.

Me pregunta si estoy cómoda y le digo la verdad. Me imaginaba un diván y no un sofá. Es más propio de un psiquiatra, le razono. Además, estaría mejor estirada.

Vuelve a sonreír. No hay problema, me dice.  Túmbese.

Lo hago. Una vez estirada, siento que de mi cuerpo, escapa un gran suspiro.

Lo voy a hacer. Me voy a desnudar.

Me llamo Tea y soy cleptómana.

 

FINAL 2

 

Sé que por esa puerta entrará el Doctor Amor. Ufff! Sólo pensar en el cuerpo macizo que aparecía en aquella foto que me enviaron por mail, las piernas se me convierten en mantequilla…batida. ¡Qué vergüenza , por Dios!

Nunca hubiese imaginado que mi regalo de cuarenta cumpleaños, fuera un servicio sexual, ¿Cómo si no, llamo yo a esto?… Basado en una fantasía…Nunca debí hacer caso a Pepa. Que te hace mucha falta, que hace más de cinco años que no…que no… , que te irá muy bien, que te olvidarás del divorcio, que ya es hora, que tengo una amiga viuda que es clienta habitual y está encantada…

Vale. No dije que no , pero ahora que estoy aquí, me doy cuenta que esto no va conmigo… Estoy a tiempo.  ¿Un Gigolo? ¿ Qué clase de regalo es ese?

Cuando el Doctor Amor abre la puerta y lo veo , dejo de pensar.  Lleva unos tejanos y una americana azul marino. Saca una Moleskine del bolsillo y me guiña un ojo.

Wow! Es muy, muy guapo. Esto, debe haber costado un ojo de la cara porque, me doy cuenta que la fotografía que me enviaron.,está libre de Photoshop. Es igual que el tío macizo de la foto.

Es el tío macizo de la foto…

Oigo la voz del Doctor Amor.

Me susurra : Túmbese.