Azul que es blanco.

La Phalaenopsis Blue es una variedad de orquídea de las más de 25.000 especies que existen. No es azul de forma natural.  

Existe una de las variedades, la orquídea Vanda Coerulea, que sí que es azul en la naturaleza. Este color no es el más habitual en las flores, pero aparece de vez en cuando: en las hortensias, en las campanillas, en los hibiscos, en los lirios, etc.

Para crear flores azules, la planta realiza un proceso a través de unos pigmentos llamados antocianinas.Cuando consigue la tonalidad que busca, la flor se abre y es azul. Este color les permitirá atraer a insectos, pájaros, polinizadores en general y diferenciarse del resto. 

En la mía, la Phalaenopsis, el proceso químico natural, se ha sustituido por un tinte que, aunque presume ser natural y no afectar a la planta, es artificial. Solo actúa en las primeras flores. 

Requiere, como mínimo, tres o cuatro años para la floración, así que esta que tengo es el resultado después de este tiempo. La floración es anual y si consigo que florezca una segunda vez -nunca he conseguido que una orquídea sobreviviera a mi vera- las flores serán blancas. O sea, volverá a su estado natural. 

La cuidaré siguiendo las instrucciones que me han dado y en un año, veremos si he conseguido preservarla y si mis cuidados permiten ver, de nuevo, esas preciosas flores en su color verdadero.

Bonita, en azul, lo es un rato…

Una rosa.

El jardín ha cambiado completamente, al igual que el clima.

Ahora, un día de lluvia se celebra con emoción y alivio. 

Las camelias no florecen. Siempre lo hacían con el frío, pero aquí, en la costa mediterránea, el frío nos ha visitado pocas veces.

Sólo tengo una rosa.

Thriller floriográfico.

Flora observó aquel extraño ramo que acababan de entregarle en mano: suaves adelfas blancas y el azul intenso del acónito.

La composición era muy bella pero, a simple vista, no sabía descifrar el mensaje de tan precioso regalo. Esta vez, él se había superado. El ramo iba acompañado de una caja dorada en la que descubrió unas apetitosas galletas “Hechas con los pétalos de estas flores. ”decía la nota.

aconitum

Al principio, le hizo mucha gracia eso de la floriografía. Un medio de comunicación, un lenguaje secreto …con flores. Flora se quedaba embelesada con las disertaciones sobre flores . A él, lo conoció en una presentación de la reedición del libro de 1819 de Charlotte de la Tour “El lenguaje de las flores” , un libro que recogía el código de significados de la época victoriana. En esos tiempos, se utilizaban las composiciones florales para expresar sentimientos .

Después de aquella tarde en la que se descubrieron el uno al otro, fueron muchos los ramos y muchas, las flores recibidas y descifradas:

Amarilis: «Espléndida belleza»

Clavel Rojo: «Mi pobre corazón»

Rosa Arrepollada:»Vengo como Embajador del Amor»

Rosa Blanca: «Soy digno de vos»

Rosa Amarilla: «Estoy celoso

Violeta Azul: «Seré fiel»

Y… Si! Rosas Rojas : “Amor apasionado”

Los mensajes se sucedían y Flora sentía que su amor por el floríografo, florecía cada día…

Se había quedado prendada de aquel último ramo, pero también de las galletas. ¡Qué delicia! No podía evitar comer, una tras otra, deleitándose en cada mordisco.

Sintió que su corazón se aceleraba. ¡Ay!¡El amor! Se aceleró más y un poco más, más y más y más y… se paró.

adelfa

El Inspector Florencio Floríndez observó la escena del crimen.

Encontraron a Flora, desvanecida en la cocina. Fue demasiado tarde. A su alrededor, se arremolinaban unas flores rosas y azules, como si Flora las hubiese querido coger en el último momento, arrastrándolas consigo, hacia el suelo.

En su mano, una caja de galletas. Ya vacía, claro.

El inspector Florencio Floríndez suspiró, derrotado.  Abrió la bolsa de pruebas y recogió las muestras de las flores venenosas…

El Asesino de las Flores había actuado de nuevo.

NB : Adelfa y Acónito. Las hojas ,ricas en sustancias digitálicas,  provocan arritmias y taquicardias. Información de las 10 flores más venenosas, aquí.

Casi “Hola, Otoño”.

Casi .

La temperatura sigue siendo extremadamente agradable pero ha llovido y parece que, gradualmente, nos iremos aproximando al otoño.

Me han regalado dos girasoles, planta que florece en verano y que es un símbolo del sol y de la propia estación.

Mediados de octubre y tengo dos flores de verano aunque sea otoño…

O casi.

Botella, pintura de pizarra y flores escasas.

La botella de un brandy añejo, de cristal y un formato bonito. Lleva años acumulando polvo en el trastero, pero hoy, la he visto. Al lado, los restos de la pintura de pizarra rosa palo y verde pistacho que utilicé para un cuadro infantil. O tiro la botella o la pinto.

La pinto.

Ahora voy a por el contenido.

No hay demasiado color en mis plantas. 

Un rosal que está floreciendo. Muy pequeñito y de rosas también pequeñitas. No huelen. Echo de menos las rosas aromáticas…

Tres ramas de lavanda con su flor violeta. El resto del arbusto es verde plateado. Le aporta un rastro de aroma. 

También hay Eugenia. Arbusto de valla, pero con colores verdes y amarillos que me sirven para que el ramo coja cuerpo.

La menta está en la parte inferior. Dos ramitas diminutas pero que llenan de perfume el ramo. Lo mueves aquí y allá para ver dónde queda mejor, y dejas el rastro de esta menta dulce y fresca. Es lo más pequeño y menos vistoso, pero lo que le da el toque definitivo. Esencial.

Ramo mini para el final del verano.

Reencuentro.

Hace ya semanas que no tengo mi cámara conmigo. La olvidé en uno de los lugares donde más fotografías me gusta hacer, así que sabía que volvería y la recuperaría, pero, aun así, la he echado muchas veces de menos. El teléfono hace unas fotos muy chulas, pero la experiencia con la cámara es distinta y en mi universo personal, no la sustituye. 

Así que me he reencontrado con ella, en un universo de flores y colores. 

Y, de premio, mariposa…

Mis flores.

Primavera y flores.

Estas son algunas de las que he fotografiado.

En Unsplash.

A las 22:24 empezará la alteración…

No sé qué estarás haciendo a las 22:24 pero , justamente a esa hora, se producirá el cambio de estación y -¡hola!- ya estará aquí la primavera.

Es una cuestión de posición de la órbita de la tierra alrededor del sol que, según convenio, los seres humanos hemos determinado como las cuatro estaciones con sus equinoccios .

Los romanos lo hacían más sencillo: calor y frío. Dos estaciones. Una, la más larga, la conformaban nuestra primavera, verano y otoño ( de nombre latín ver/veris). El invierno (hibernum tempus) era más cortita.

Supongo que se encontraron con una primavera con fases diferentes y decidieron diferenciarlas : para el comienzo  (primo, primus ) de la estación (ver, veris) eligieron primo vere/a y ahí surgió la palabra primavera.

Son los primeros tiempos de la estación templada que terminará con el comienzo del verano.

Durante este tiempo, dice el refrán que «La primavera la sangre altera«,

Descenderá la producción de melatonina ( hormona relacionada con el letargo invernal de los animales) lo que nos dará más energía y bienestar o bien, lo que descenderá serán las betaendorfinas y tendremos astenia, fatiga o melancolía primaveral. Después están las feromonas, que también se vuelven locas … Por no hablar de  la dopamina, norepinefrina y oxitocina,  neurotransmisores  tan simpáticos  que mejoran el estado de ánimo, aumentan el apetito sexual, la actividad física…  Podemos tener una tristeza floral o una energía radiante. La cosa es que, por un lado u otro, hay alteración…

Lo mismo les pasa a las plantas y los animales… “Cuando escuchamos a los pájaros cantar en primavera, es porque una molécula sensible a la luz de su cerebro se ha activado y así las aves se aseguran de que habrá más comida disponible para sus crías cuando nazcan»

En realidad, la mayoría de mecanismos biológicos nos prepararan para la luz .  Y el sol, la brisa, los colores radiantes y brillantes, el verde que nace…

Seremos seres vernales hasta el 21 de junio y , con suerte, se nos alterarán los neurotransmisores adecuados y viviremos el mejor spot publicitario de la vida.

A las 22:24.

O no… : – )

NB : Vernal :Del latín vernālis. Perteneciente o relativo a la primavera. Me encanta esta palabra…

Aún me quedan flores.

De la suma de los restos de los ramos de fin de año y de mi cumpleaños, ha salido un mini ramo que ahí está, a mediados de febrero, recordándome cosas bonitas.

Lo más bonito, por eso, es que lo bonito no son las flores…

Rosas y coles.

Cuando entro en una floristería, ya mejora mi estado de ánimo. La mezcla de aromas, los colores dispersos aquí y allá… Me encanta ver como montan los ramos, manipulando las flores, eligiendo papel y accesorios. Por eso, soy más de la floristería pequeña, en la que los detalles son la firma personal del autor. 

Como Constance Spry (Derby, 1886 – Cranbourne, 1960)

En 1927 recibió el encargo de decorar la perfumería Atkinson, en Londres, en la famosa calle Old Bond Street. Y en vez de utilizar solo flores como era lo usual en los años 20, diseñó unos arreglos con bayas, musgo, hojas y, por supuesto, flores. Dicen que se tuvo que cortar el tráfico de la calle, porque la gente se congregaba delante del escaparate de Atkinson

Esta semana me han regalado un ramo de rosas y coles. 

Estoy segura de que es uno de esos ramos que hubiesen recibido la aprobación de Constance. Su tendencia y visión del arreglo floral sigue vigente en el 2022 porque lo que es bonito, nunca pasa de moda.

NB : Conocida por todos los que se dedican profesionalmente a las flores, hay una rosa que lleva su nombre, en su honor.

La preciosa rosa Constance Spry.