Visualización…

Dicen que con mucha concentración y práctica, esto se consigue. Básicamente, es engañar al cerebro. Ser más listo que él…

Según los últimos estudios, visualizándose a uno mismo haciendo una actividad, el cerebro puede llegar a suponer que es una práctica real .Las áreas y estructuras cerebrales  que se activan son las mismas que en esa práctica real…

Las posibilidades, pues, son infinitas y , a priori, de tan básico, parece como de mentira pero…¿Quién no ha sentido miedo, imaginando una situación concreta? Incluso, sudamos y se nos acelera el corazón…Generamos casi las mismas respuestas que en la realidad. ¿ No es eso como una visualización?

Para visualizarse , por eso, hay que trabajar un poco.El cerebro no es tonto y debemos “convencerlo” de que lo que está “pasando” es real. Los detalles son fundamentales. Cuantos más detalles se visualicen y de diferentes calidades ( aromas, tacto y texturas, sonidos, atmósferas,…) más certeza tendrá nuestro cerebro que  eso, está pasando de verdad.

Vale. Hay que imaginar. Y con detalle. Y suponer la experiencia. Y el estado en el que la vives. ¿Por qué no intentarlo? Tenemos todos los recursos a nuestra disposición…

¿Lo engañamos?

Para hacerlo bien, iniciemos una primera fase de preparación.

Concentrémonos en estas fotos y absorbamos los máximos detalles.

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Después, una vez memorizadas, pasaremos a la segunda fase, en la que nos imaginaremos “experimentando” esos lugares.

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Si estáis muy necesitados de una vía de escape, se puede pasar a la segunda fase directamente.

Te instalas en la foto, directamente y punto.

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¿Vamos?

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Píldoras…

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Esta es una fantástica foto aèrea de Yann Arthus-Bertrand … … . Descanso entre balas de algodón. Dan ganas de tirarse …

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 Patricia Almeida, da sombra ( de nuevo) a las calles portuguesas con su montaje de paraguas…

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 Street Art (con mucho humor )en Polonia.

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Una cosa horrorosa .

Esta es una capucha de ganchillo ( horrorosa) que encontré cuando buscaba imágenes para “La Asesina del Pollo”. Me fue imposible encontrar una máscara sado de ganchillo…

capucha

 

Ahora, un par de píldoras sobre la diferencia. El concepto es amplio.

Empezamos con un chiste.

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Y acabamos con un trabajo (increíble) del fotógrafo inglés James Mollison ¿Dónde duermen los niños del mundo?

 

 BRASIL

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Brasil

JAPÓN

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 KENIA

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NEPAL

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Nepal

USA

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usaniña

Con esta, aprovecho para manifestar mi rechazo total, a los Concursos de Belleza Infantiles.Mi opinión en este post «Ladrones»…

En la web de James Mollison, todas las fotos.

Tercera Víctima

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13-. Tercera Víctima

La invitación a café ha sido providencial.

No me ha dado tiempo a pensar demasiado pero, en este caso, prefiero sedarla casi hasta el coma y entonces…actuar.

No sé cómo puede reaccionar una mujer. Hasta ahora, sólo he matado a hombres y, claro, mi intuición femenina me dice que además de chillar como un cerdo degollado, se puede producir algún ataque físico con patadas, arañazos, mordiscos y tirones de pelo ( hasta arrancar los mechones de cuajo). No me puedo arriesgar…

Aprovecho un momento en el que ella se gira y vierto una ampollita en su café. En esa ampollita, hay un cóctel (molotov) de benzodiazepinas .

Por favor, tengo un hijo. Mi compañero se ha largado de casa y no tengo más que mi trabajo para sacar a mi nene adelante…Le prometo que seré la mejor pollera que haya tenido jamás. Quíteme las vacaciones…Lo que sea. Lo que sea, por favor. No me despida. Se lo ruego.

-Comprenderás, Saray, que no puedo dejar así lo que ha pasado en la Pollería. Cuando te abrías de piernas para el charcutero, tenías que haber pensado en las posibles consecuencias. Y mira que te digo, ¡Si por lo menos hubieses sido cuidadosa y lo hubieses hecho bien y no te hubieran pillado! Pero, no. Dejas que Pepita te grabe en vídeo. ¡Qué humillación me habéis hecho pasar!

-De verdad. Lo siento. Se lo ruego, escúcheme, por favor. Su marido me amenazó y yo, yo…yo necesito este trabajo. Lo más importante para mí es mi hijo y…

Toc.

La frente ha chocado contra la mesa cuando, por fin tras diez minutos de lloros y ruegos, se ha dormido. Ese “toc” seco y profundo me ha parecido música celestial. He visto cómo se iban cerrando sus párpados. Después, ha empezado a hablar más lentamente, más lentamente, más lentamente hasta caer, en picado, encima de la mesa de roble. Si no fuera porque va a morir y no le va a dar tiempo, seguro que se hubiese formado un chichón bien hermoso…

Muevo sus brazos. Los dejo caer, muertos, a ambos lados del cuerpo. Duerme como un tronco… Tengo que darme prisa. Como las otras veces… He dejado una bolsa escondida en la entrada, detrás de los buzones. Allí tengo el material.

Cuando vuelvo a la cocina, veo que ella sigue en la misma posición. Aunque no es muy alta, me cuesta moverla. Quiero que esté bien sentadita. Como los demás…Me parece más… estético…

Antes, por eso, va a morir asfixiada…

En mis ratos de soledad, he hecho una capucha, que tiene varias capas de plástico del que no transpira y está forradita con una funda monísima de ganchillo.  La base es una máscara de sado, a la que le he tapado ojos y boca.

Se me da muy bien el ganchillo o crochet ( que es como lo llama ahora). En el Mercado, son famosos los tapetitos con los que decoraba la parada de la Pollería . Y…no hay que preocuparse por las huellas. Mi ADN no está en esta lana.  La capucha está limpia: me pongo guantes para tejer y compro los hilos en mercadillos para que no me puedan seguir la pista.

Tiene un cómodo cierre inferior, que cubre totalmente la cabeza e impide el  suministro de oxígeno. Puesta mi capuchita de crochet, no corre el aire…

Sé que, cuando empiece a faltarle el oxígeno, moverá los pies, las manos, se arqueará, obligando a sus pulmones a abrirse para captar una brizna de aire y finalmente, se pondrá rígida para después desfallecer y fallecer. Es un momento especialmente hermoso.

Ya fiambre, la colocaré bien sentadita .

Mira que bien le queda… Se lo merece. ¿Así que me ibas a despedir, Pollera? ¿Qué? ¿Por qué no me despides ahora, zorra?

No sé qué se cree la tía esta. ¡Sí todo el mundo sabe que sus tetas son postizas y que era una cornuda casi desde el primer mes de matrimonio ¡ Y es que el charcutero era un verdadero gilipollas. Un tirano. Uno de esos tipos que se cree que todo se puede comprar con dinero. No me dio tiempo a desplumarlo. Me folló, me metió en este lío y despareció. Un hijo de puta. ¿Y esta? Esta tipa no me da ninguna pena. Me dejó tirada, en el Mercado. Ni apelando a mi hijo, la vi compadecerse de mí.

Asquerosa.

La oigo murmurar. El plástico amortigua su voz.

Ya se está muriendo…

Esta mañana, ella y su actitud prepotente,  la han metido en la boca del lobo… ¡Ja! Despedirme a mí, a la Saray. Pero, ¿De qué vas, señorona? ¿Eh?

Uy! Mira como mueve el pecho. Quiere respirar y no puede. ¡Qué ritmo, oye! Arriba, abajo, arriba , abajo…

El primer asesinato lo cometí a los quince años.  Fue el tercer padrastro que tuve. Tenía las manos muy largas y era un impresentable.  Mi madre hizo la primera fundita. El muerto se quedó con los ojos abiertos y a mí me daba yuyu, así que mi mamá ideó la capucha, para no verle la cara mientras nos ocupábamos de hacer desaparecer el cuerpo. Al final, nos fuimos nosotras. Cambiamos de identidad y de ciudad y dejamos al cabrón ese, sentado a la cabeza de la mesa del comedor, con su capucha de ganchillo y el hedor de la muerte. Fue la noticia del año en nuestro barrio.

El segundo, ha sido hace poco. Un mes, más o menos. El borracho que vivía conmigo. Nadie lo ha echado de menos sólo sus clientes habituales. Además de vago, trapicheaba con drogas de diseño. La ampollita que he vertido en el café de la pollera, son restos de la última partida que tuvo en casa. Utilicé una con él…Ya  no me servía de nada.Es más, me molestaba,  así que le hice una capuchita de ganchillo. Como además de borracho, iba todo el día fumado, la suya estaba decorada con la bandera rastra y una silueta de Bob Marley. Me gusta estar atenta a los detalles… Lo dejé en un lugar en el que , algún día, espero, lo encuentren…O no. Me da igual. Lo que es una pena es que la fundita de ganchillo no vea la luz. Me quedó preciosa…

He esperado que se fuera ese Poli que va haciendo preguntas por el Mercado. Desde el hueco de la escalera he oído que se iba a Benidorm…Cuando él vuelva, yo ya estaré muy lejos de aquí. En Marruecos, por ejemplo. Otro nombre, otra vida. Ya lo empecé a preparar cuando me cargué al borracho.

Seguro que esta tía tiene pasta, joyas y cositas interesantes por aquí… Voy a mirar .No, espera, que ya le dan los espasmos…

Arriba, abajo, arriba, abajo…Abajo, abajo.

Ya está.

Fulminada.

Miro a la pollera, desmadejada , encima de la mesa…Mmm…Esta capucha no es tan personalizada como yo hubiera querido.. Es rosa y es bonita pero si me hubiese dado tiempo, hubiese dibujado una pata de pollo pero… Todo esto se ha precipitado esta mañana, con su visita…

¿Despedirme? ¿A mí? ¡Ja!

Ya está. La he dejado colocadita.

He encontrado dinero y unas joyas preciosas. Y una bolsa del Carrefour con un vestidito negro, unos Louboutin, unas gafas Chanel y  una peluca que me ha encantado.  Es una melena frondosa con mechas californianas. Me lo pongo todo. Es perfecto, nadie me reconocerá al salir de aquí.

También me llevo un Diario que había en el cajón secreto de su mesita de noche. Un Diario manuscrito…Es extraño, lo he ojeado rápidamente y he visto que trata de una Asesina en Serie. ¿No es curioso? Me lo llevo para leerlo más detenidamente. Dice que si matas a tres o más personas, dejando un intervalo de como mínimo un mes entre asesinatos, eres un Asesino en Serie.

Saco las cuentas. Tengo a tres y he dejado pasar el tiempo reglamentario…¡Sí! La pollera es la Tercera Víctima de… ¿Cómo podría llamarme? ¿La Asesina de La Capucha  de Ganchillo? ¿De crochet, por modernizarlo? No sé. Tengo que pensarlo…

¡Qué ilusión! Ya verás cuando se lo diga a mi madre…

¡Soy una Asesina en Serie! …

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NB : Este es el capítulo final de “La Asesina del Pollo”. La pobre pollera nos ha dejado,  sin poder hacer realidad su sueño… No sé qué hará el Inspector Flórez cuando vuelva de Benidorm y se encuentre todo este lío y si perseguirá  ( o no ) a “La Asesina de la Capucha de Ganchillo” que ya viaja rumbo a Marruecos con su madre, su hijo y otra identidad…

Gracias,  a todos,  por seguir este Thriller ¿?.

En PDF para descarga, aquí.

«¿Con azúcar?» ,pregunta La Asesina del Pollo…

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Al despedir al Inspector Flórez ( no me acostumbro a llamarlo Eusebio) he sentido un escalofrío. Me ha recorrido la columna vertebral. Toda. Desde la coronilla hasta la punta de los pies…Hacía tiempo que no sentía este tipo de escalofrío. No es como el que me invade antes de hundir y deslizar el cuchillo por el cuello del pollo de turno. No, este lo identifico con el miedo pero…sin llegar a serlo…Es un miedo mínimo, que se asoma y me saca la lengua pero es pequeño e insignificante.

Me da escalofríos pero no lo temo demasiado…

El pequeño hombrecillo que cree que es Inspector de Policía, no encontrará nada en Benidorm que lo vincule a mí. Para ser una Asesina en Serie de provecho he estado estudiando. Además de analizar el trabajo de otros colegas, me he dado un atracón de CSI, The Following, Dexter y un poco de The Sopranos (la mafia, siempre te da alguna idea).

¿Alguien piensa que me presenté en el bar que estaba Paco, con mi aspecto habitual? Pues, no. Mi aspecto estaba lo suficientemente modificado para que Paco pensará que con los años había cambiado de estilo y figura  pero cualquier observador externo, al describirme, no hubiese visto a la mujer que en realidad soy…Además de las prótesis de silicona , estratégicamente situadas, que me hacían más curvas de las que tengo , llevaba peluca y gafas falsas. Me cambié en el lavabo de una gasolinera de carretera (que no tenía cámaras de seguridad) y después, repetí la operación. Volví  a Las Tuercas, con mi sencillo vestido de verano, zapatos planos, sin apenas maquillaje y mi media melena, negro azul, al viento…

La pollera depredadora, era una mujer de melena color castaño con mechas californianas y muy, muy voluptuosa… Eso me recuerda que debo deshacerme de la peluca y las gafas…Y el vestido…Pienso en coger el coche y llevarme “las pruebas” lejos de aquí. Lo tiraré todo en uno de esos contenedores de ropa de segunda mano…

Lo meto todo en una de esas bolsas ecológicas  del Carrefour y me preparo para salir. Me estoy poniendo los zapatos cuando suena el timbre de la puerta. De nuevo.

Miró mi reloj y me angustió. Hace apenas veinte minutos que el Inspector Flórez se ha ido de aquí. ¿Se habrá dejado algo? ¿Querrá preguntarme alguna cosa antes de irse a Benidorm? Mierda! La bolsa está al lado de la puerta. La peluca canta cual almeja. Debo sacarla de ahí, antes de abrir.

Vuelven a llamar.

Meto la bolsa, a presión, en un armario pequeño que hay en el recibidor. Esta vez, no se ha anunciado. ¿No debería haber dicho “Soy el Inspector Flórez, otra vez”? Abro la tapa de la mirilla y observo. Sólo veo una puntita de pelo de una cabeza. La persona que está llamando a mi puerta ( suena el timbre de nuevo) es bajita pero…creo que el pelo es de un tono más claro que el del Policía pero no estoy segura…

No están los tiempos para arriesgarse…Se puede colar un Asesino en Serie en tu casa, sin que te des ni cuenta…

-¿Quién es?-pregunto con voz firme y desafiante.

Soy Saray. Ábrame la puerta, por favor– dice sollozando.

Un tirón. Ese tirón.

Abro.

Dejo pasar a Saray. Es muy bajita. No lleva sus tacones habituales. Veo que lleva la misma ropa que esta mañana, cuando he visitado la Pollería y la he despedido. Sus ojos están hinchados de tanto llorar. También su nariz. La verdad es que, por un momento, me da pena pero…me llama la atención su cuello. ¡Qué cuello, por Dios!  Observo como late el pulso en esa superficie nívea y, a los pocos segundos, ya estoy fantaseando con rebanárselo. En finas y uniformes lonchitas…

Me ruega que no la despida. Me explica que se vio obligada a follar con el charcutero porque este la amenazó con despedirla. Me pide perdón. Me suplica el perdón. Más ruegos. Más desesperación…

Me cansa un poco, la verdad. Mi mente se ha disociado de mi afectividad y de mi cuerpo. Va por libre y está maquinando, a toda marcha, como matar a Saray. ¡La tercera víctima! ¡Por fin! ¡Y en casa!

Mi cerebro está emocionadísimo…¿Y estrenar los cuchillos japoneses?

Le pregunto si alguien sabe que ha venido a verme. Me responde que no. Que tras mi visita al Mercado, la otra dependienta la ha hecho recoger sus cosas. Ha deambulado por el parque, sin rumbo. Llorando sin parar. Se ha quedado dormida en un banco hasta que ha decidido venir a mi casa para pedirme su readmisión. Aún no ha llamado a su madre ( que cuida a su nene) . Nadie sabe que la han despedido y…además, se ha dejado el teléfono móvil en la Pollería.-

Pasa a la cocina. Tomamos un café y hablamos– le digo.

Saray se sienta ante la mesa. Se retuerce las manos. Está muy nerviosa. Me encanta y sé que eso es malo. Templanza, templanza, templanza

Templanza de Asesina en Serie pero… La Asesina del Pollo está tomando el control.

Mientras preparo el café, no puedo evitar mirar fijamente lo que hay a la espalda de Saray… Está en una estantería… Un bello soporte de caoba rosa pálido  con mi set de cuchillos japoneses de acero al carbono, forjados artesanalmente.

-¿Con azúcar?- le pregunto, sonriendo…

Mi huerto y las malas hierbas…

mentir.

(Del lat. mentīri).

1. intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.

 

Mentir, lo que se dice mentir, no he mentido… En ningún caso lo que he explicado, es una falsedad. Admito que la realidad, por eso, puede ser interpretada y, a veces, lo que es real puede ser mentira, todo a la vez. En el mismo paquete.

La situación es la siguiente: recibo una llamada de teléfono de una persona amiga y querida a la que no veo hace mucho . Parece como una epidemia pero, en estas últimas semanas, se han incrementado las cenas “revival”. En este caso, se está planificado una de “Only girls” , de gente que no veo hace 20 años pero con la que viví mis 20 años… Tras las alegrías y las risas, los comentarios y las cosas, me pregunta : ¿Qué estás haciendo? . La verdad es que cuando se ha ido el sol abrasador de los últimos días, he salido a mi huerto. Hace días que tenía que cosas que hacer, en plan mantenimiento huerteril. Hablaba en esa posición universalmente incómoda, sujetando el móvil con presión oreja-sobre-hombro, hasta que se ha deslizado a la tierra-compost-especial para huertas. El ruidito ha alertado a mi interlocutora y me ha hecho esa pregunta.

“¿Qué estás haciendo?”  Atención  a mi respuesta.

Estoy en el huerto. He aprovechado que ha pasado el calor para sacar las malas hierbas y las hojas secas. He tenido que entutorar los tomates y airear la tierra. Abonar. Plantar rúcula, pimiento y una plantita de cacahuete!

Lo iba diciendo y sabía, me imaginaba, estaba segura que se me visualizaba en un huerto de verdad, inmersa en las duras tareas labriegas…

Repito : Mentir, lo que se dice mentir, no he mentido pero…La realidad es así.

Herramientas

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Huerto saneado

quehaces

Malas hierbas

malashierbas

Entutorado del tomate

entutorado

Huerto replantado

resultadofinal

El huerto de marras…

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 Se lo diré…Y le enseñaré las fotos…

NB : Esta es la planta de cacahuete…Tras la foto, pasó a una maceta ( es la del corazón…)

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Llámeme Eusebio… (La Asesina del Pollo)

 

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El anuncio, en la voz rasposa del Policía, me permite prepararme. Agradezco que la puerta aún esté cerrada, como una muralla entre nosotros dos, porque cuando he oído:” -. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias”, mi corazón se ha desbocado, me ha dado un tic en el ojo y creo, sólo creo, que mi cara ha dibujado una mueca grotesca.

Hago un rápido examen del entorno. Todo está bien. Aún voy vestida con el traje de viuda serena con el que me he presentado en la Pollería para despedir a Saray. Es un traje chaqueta, entallado,  de color negro . Al llegar a casa, me he sacado la americana, y me he quedado con la fina blusa de seda color marfil que llevaba debajo. Es adecuado. Me desabrocho un par de botones. Atisbo mi precioso sujetador de encaje, color visón…

Inspiro, expiro y abro la puerta.

Mi rostro permanece sereno pero mis ojos, entrecerrados, denotan tristeza. Están rojos y brillantes. Como hartos de llorar. Rebosando el lloro…Antes de abrir, me he frotado las manos con el espray de pimienta que me compré en un viaje a Estados Unidos y me he pasado la mano por la cara… Truquito de Asesina en Serie…

–       Inspector Flórez- le digo tendiéndole la mano, flácida y sin fuerza.- Pase, por favor.

Eusebio Flórez entra y se desliza en mi casa. Al pasar por mi lado, lo miro desde arriba. El Inspector es bastante más bajo que yo. Su nariz llega a la altura de mi cuello, más o menos. Pienso que eso lo puede incomodar y me doy cuenta que llevo mis tacones, esos que me hacen sentir poderosa. No. No. No me debe ver “poderosa”.

Lo conduzco al salón y me disculpo. : He llegado hace poco y no me ha dado tiempo de sacarme estos zapatos, Inspector. Los tacones me están matando. ¿Me disculpa un momento?– Mientras me pongo mis zapatillas, las del pom pom rosa ridículo que me regaló el charcutero, hago una revisión mental de lo que hay en el salón. La correspondencia, el abre-cartas… Nada es peligroso.

Inspector Flórez- le digo al entrar , de nuevo, en el salón.

Llámeme Eusebio, por favor.

– Eusebio.Espero que me traiga buenas noticias. Estoy muy necesitada de buenas noticias. ¿Han encontrado a mi marido? ¿Está bien? ¿Dónde está? Hay un montón de cosas de las que se ocupaba y estoy perdida sin él. Dígame, ¿Está bien, verdad? ¿Verdad?

Mientras vertía mi torrente de preguntas sobre él, me he ido acercando. Eusebio Flórez, se ha levantado de la butaca en la que me esperaba y ha quedado, ya nivelado por las zapatillas, a la altura de mi canalillo.  Ahora, con los ojos brillantes y mis preguntas desesperadas, casi estoy violando su nariz. Se remueve incómodo y da un paso para atrás. Yo, uno para delante. Espero expectante a que vuelva a alejarse. Eso no sería buena señal. Tendría que descartar todas mis armas de mujer pero…no se retrae. Me coge por los hombros, alza la cabeza para mirarme a los ojos y me dice que me tranquilice.

Siéntese, por favor.- Creo que está un poco alterado. Sólo un poco, por eso. Me siento y me tapo el rostro con las manos y dejo caer mi cabeza hacia delante. Sé que la visión de mi escote, cuando levante mi mirada, será perfecta.- Lo primero, ¿Cómo se encuentra? Hoy he hablado con su médico para saber si podría recibirme. Ya me entiende, por lo de su estado mental. En fin, tenía que hacerle unas preguntas. Sé que duele. Ya me ha dicho que está muy frágil. Lo siento. De verdad pero… debo hacer mi trabajo.

Menos mal que tenía el rostro tapado cuando me ha dicho que había hablado con mi médico. ¡Mi médico! El único que sabía de mi internamiento en Las Tuercas…

-¿Se acuerda de María Chumba?

­¿María Chumba?– Finjo prestarle atención. ¡Claro que sé quién es María Chumba! La Mari, la mujer de Paco. Me hago la tonta- ¿Chumba?

-Sí, María Chumba. La Mari. La mujer de Paco Conselo, el que había sido director de la oficina bancaria de la Calle Cervantes.

-Ah! La Mari. Claro que me acuerdo de ella pero…¿Qué tiene que ver con mi marido? No me irá a decir que está con La Mari. No me lo creo. No me lo puedo creer. ¿La Mari?- Ahora hago ver que estoy desconcertada. Esta expresión me sale muy bien, por cierto.

-No, su marido no está con María Chumba. Siento decirle que no lo hemos encontrado pero…- hace una pausa que yo sé que es para darle teatralidad al asunto-…tenemos una pista.

-¿Una pista? ¿Qué pista, Inspector Flórez?-Siento un miedo terrible. ¿Este tío me va a pillar a las primeras de cambio? ¿Sin ser Asesina en serie?. Mis ojos detectan el abre-cartas de plata, afilado. No sé por qué pienso en eso ahora…

-Ya le he dicho que me puede llamar Eusebio. Sí, tenemos una pista y creo que buena…-Se acerca a mí – María Chumba ha denunciado la desaparición de su marido. Hace ya cuatro días que no sabe nada de él.

-¿Paco? ¿Paco ha desaparecido? ¿Y que tiene eso que ver con mi marido? Espere! ¿Están juntos? ¿Se han ido a algún sitio juntos?- No le dejo responder. Yo sé dónde están Paco y el Charcutero. En este momento, ya procesados y defecados por los cerdos pero… debo actuar y hacer de mujer desquiciada, atormentada por la ausencia de su marido y esperando, desesperada, su vuelta. Sigo el rollo, en plan poseída- Paco, Paco. Como no pensé en él. ¡Sí! Se iban de juerga juntos. Eran amigos desde el Instituto.- Eusebio  Flórez me interrumpe. Percibo que su paciencia se está agotando pero también observo que su mirada se dirige a la puntilla de mi sujetador…No está todo perdido.

-No, no. Ya le he dicho que no hemos localizado a su marido. Paco Conselo había recibido llamadas de su marido, unos días antes de su desaparición. Tenemos los registros del móvil y la copia de los mensajes que le dejó .Realmente, son amenazas. Y muy duras, la verdad. En uno de ellos, le dice que lo va a matar y se lo va dar de comer a los cerdos. El Sr. Conselo fue a Comisaria a poner una denuncia pero, al final, desistió. Hemos descubierto que su marido invirtió una gran cantidad de dinero en Preferentes. Ya sabrá lo que ha pasado con eso. Ni un duro. Una estafa. Entonces, desaparece su marido y también Paco Conselo.¿ Sabía algo de las Preferentes? ¿De las amenazas?

– No! Me he enterado ahora, arreglando papeles. Estas cosas las llevaba mi marido y…Paco… No, hace mucho tiempo que no sabía nada de él. Ni le había oído comentar nada a mi esposo…Creo que no lo puedo ayudar. –No sé por qué pero esto no me gusta nada. Hay algo en su tono de voz que me pone en alerta- Y…¿Ud cree que estas desapariciones están relacionadas?-

-No sé qué creer. Todo son hipótesis. Y tengo otra. Otra diferentes y…es aún más descabellada pero no por eso debo obviarla. Es…Saray.

-¿Saray?-

-Su pareja , también ha desaparecido.

Me sorprendo y no tengo que disimular que me sorprendo porque me sorprendo de verdad. ¿Saray? Rememoro la escena de hace pocas horas, en el Mercado. Saray llorando, gritando que el borracho ese la había abandonado. Se lo comento al Inspector. No omito nada, sé que a estas horas,  lo que ha ocurrido en la Pollería es vox populi en todo el barrio.

Cuando uno “abandona”, no se deja en casa el móvil, la cartera, el DNI, el dinero y …las drogas. La madre del chico nos ha llamado esta mañana. Está muy preocupada. Le iba a prestar dinero y no ha ido a recogerlo. Demasiadas desapariciones de gente del barrio, ¿No le parece?

Me gustaría decirle lo que de verdad me parece. Me parece que ese tipo, el novio de Saray, estará durmiendo la mona, en cualquier antro de mala muerte. También le diría que me parece que me van a salir unos jamones muy especiales esta temporada y que estaré encantada de regalarle uno por Navidad. Le diría que me parece un tipo bajito y tonto.

-Me parece que es muy raro, Eusebio. Y, mire, todo esto me  está empezando a dar miedo. Mucho miedo- Sollozo y vuelvo a tapar mi rostro con las manos. Aún hay restos del espray de pimienta . La blusa se me abre un poco más. Me dejo abrazar por el Inspector Eusebio Flórez que, muy galantemente, me consuela .

-Tranquila, mujer. Ya verá como todo se arreglará. Encontraremos a su marido. Sabremos qué es lo que ha pasado. No lo dude. Confíe en el Cuerpo de Policía.– Oigo la palabra “Cuerpo” y casi me atraganto de la risa. Me abandono en sus brazos. Me quedo como desmayada, para que tenga que sostenerme más fuerte.

Eusebio Flórez no es un hombre demasiado cortés y como ya había previsto, me vuelve a dejar en mi posición inicial. La buena noticia es que se ha demorado más de lo que es “cortésmente” correcto.

Se dirige hacia la puerta, no sin antes mirar las cartas que tengo encima de la mesa. Le explico que he estado fuera y que estoy organizando el correo. Cuando ve el montoncito de cartas del Ayuntamiento exclama: ¡No vea la que ha liado ese Concejalillo! Tenemos cada día a los propietarios de las Paradas del Mercado, intentado denunciarlo.

Ya en el descansillo, me da la mano y se despide.

-Estaré unos días fuera. Si necesita algo, llame a mi Ayudante.

-¿Dónde se va, Eusebio?

-A Benidorm. Allí es dónde viven María Chumba y Paco Conselo. Voy a pasar calor, mucho calor aunque…Supongo que Ud. lo sabe bien. Ya me ha dicho su médico que ha estado allí unos días…

Pito, pito, colorito…(Es la Asesina del Pollo…)

 

pito

 

Cuando llego a casa, aún estoy inquieta. Mátala, mátala, mátala

Mátala, joder.

Estoy en el piso del charcutero, el que tenemos al lado del Mercado. No hay nadie. Nadie más que yo y …La Asesina del Pollo. Ya no sé si soy yo misma, o es la voz que oigo desde dentro. ¿ Puede haber algo o alguien habitándome?…No me reconozco.

El piso es de los de antes. De esos de los 70, de tabiques finos como el papel… Oigo a mi vecino de arriba. Es odioso. Siempre haciendo ruido…Al principio, creía que movía los muebles, después descubrí que simplemente, pisaba fuerte y que nunca, jamás, se sacaba aquellos zapatos de suela dura. Ahora mismo lo estoy oyendo. Intento relajarme y concentrarme en lo importante pero los ruiditos continuos no me dejan hacerlo.

Así, ¿Cómo voy a conseguir hacerme Asesina en Serie? ¿Cómo voy a planificar lo de mi tercera víctima?…Esto me hace evocar a Saray. La mujer hecha moco que he dejado, tirada, en el pasillo C 45 del Mercado Municipal. Estaba desesperada. Su cuerpo se estremecía al ritmo de un llanto desgarrador. Mis nenes, mis nenes…La oía a mi espalda, lamentándose. Me ha maravillado mi indiferencia total. Ni siquiera he contestado a Puri, la pescadera, cuando me ha gritado: Muy bien hecho! Sí, Señor. Esa Saray es una zorra.  No he podido evitar sonreírle. A su lado, la Tere. Se está tirando a su marido hace ya quince años…

Saray. Finita. Suave….Fácil. En plena crisis de llanto, un rubor intenso ha cubierto su piel y se me ha antojado apetecible. Muy apetecible. Mi juego de cuchillos japoneses, parecen hechos a la medida de su piel…Y sus tendones, músculos y articulaciones…

Aún no he firmado los papeles del despido. La puedo llamar y…¡Me lo tengo que sacar de la cabeza! No puede ser Saray. Es demasiado obvio. Me pillarán. Incluso ese policía inepto podría ligar cabos.

Más taca taca taca crash pim pam. El vecino debe estar bailando claqué. No para….¿Y sí me lo cargo a él? Vive solo y no tiene familia ni amigos. Pueden pasar meses hasta que alguien se percate de su desaparición… Y le estaría bien merecido. ¡Ya son diez años de coñazo!… El vecino….Estoy pensando en rebanar a ese cabrón del piso de arriba y no sé, no me motivo. En cambio, visualizo a  Saray y me relamo…Pero, no. No  p-u-e-d-e  ser. No. No y no.

Necesito distraerme. Desconectar de La Asesina del Pollo y del vecino y su taca taca crash pim pam… Esta vez, tengo que afinar mucho…

Cojo el puñado de cartas que se han acumulado en estos días de ausencia. Las abro. Pulcramente. Deslizo mi abre-cartas de plata, muy afilado. Me encanta. Divido los papeles,  por tipo. Las facturas, los recibos del banco, la basura y lo oficial. Me demoro en una carta de los Servicios de Urbanismo. El Ayuntamiento, representado por un concejal muy, muy preocupado por la seguridad, ha aprobado un cambio en las normas de seguridad de las paradas del Mercado. Tras las inspecciones pertinentes, se me informa ( bueno, en realidad informan al charcutero) que tengo que modificar la licencia, hacer obras de adecuación y pagar los nuevos impuestos por la renovación. El montante económico me parece indecente. Me fijo en los conceptos y ,menos una medida referente al sistema anti-incendios, el resto de la  “nueva normativa” me parece simple parafernalia legal con un único objetivo: sí, el famoso “afán recaudatorio”.

Hago un par de llamadas y me entero que mucha gente en el Mercado ha pedido préstamos para hacer frente a las obras de adecuación a la nueva normativa. Hay un grupo numeroso que se ha unido para pedir un aplazamiento de pago…Me indigno. Yo no tengo más problema que la intensa  rabia que me da, pagar por la cara pero conozco a muchos de los afectados. Personas humildes, como mis padres,   que han sacado adelante un pequeño  negocio, que ya tienen que pagar mucho ( para después, recibir bien poco) y que se las ven y se las desean para capear estos tiempos de crisis…

¿Quién es ese concejal? Conecto mi ordenador y busco información. Amplio una foto de una de sus últimas visitas al Mercado. Fue en periodo electoral, claro… Hago zoom y su rostro se agiganta hasta ocupar toda la pantalla. Siento el tirón. Me olvido de Saray. Siento otro tirón y otro…Esa cara invita al cuchillo…

Ding Dong . Carrillón de campana, también de los años 70. El timbre me sobresalta. Cierro la foto del concejal y me dirijo hacia el recibidor. No me da tiempo a preguntar por la identidad del que me visita.

La puerta amortigua la voz que emerge del otro lado pero aun así me es familiar.

-. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias.

 

 

 

 

 

 

La Asesina del Pollo: Seda.

seda

Llegué a la finca, descargué a Paco y di de comer a los cerdos. Uno de ellos, casi se ahoga…Admito que noté que el rigor mortis se había desarrollado en plenitud porque observé como los gorrinos deglutían con una cierta dificultad pero no esperaba el pequeño “incidente”.

No me quedó más remedio que saltar a la porqueriza, agarrar al cerdo y hacerle una maniobra Heimlich, para que expulsara el trozo de Paco que se le había atascado. Cuando salí de allí, sucia y con aquel olor intenso adherido a mi piel, se me hizo evidente que todo mi plan pendía de un hilo…De un cerdo, para ser más precisa… Si uno de esos animales requería de asistencia veterinaria, seguro que se descubriría lo que habían estado comiendo…

No me la podía jugar de nuevo. Y menos con la tercera víctima…Así que era preciso investigar de qué forma podía deshacerme del próximo pollo. ¿Ácido? ¿Obras de emparedamiento en las porquerizas?… Además, tras el susto del control policial, me había quedado claro que era un riesgo desplazarme. Esta vez, mi objetivo debía ser cercano, por lo menos en lo que a kilómetros se refería…

Al psicólogo le tenía ganas. Muchas. Me había llamado un par de veces para “controlar mi evolución”… Si me preguntaba una vez más, por “la relación que tienes con tu madre y el odio profundo que sientes por tu padre”, era capaz de volver a Las Tuercas y ocuparme de él. Impulso. Ansia. Eso.

Y después estaba lo de Saray…Al volver, me había ocupado de todos los asuntos pendientes: el control y evolución del Imperio de las Paradas, una visita al inspector Eusebio Flórez para saber si se sabía algo del charcutero y…Saray.

Si algo tienen los Mercados es que todos nos conocemos. Y mucho…Y, claro, no había parada que no hubiera visto el vídeo del charcutero follando con Saray. De la frutería a la pescadería, pasando por los encurtidos…Sentía sus miradas, de compasión, de pena y algunas, de regocijo ante mi humillación.

Tenía que despedir a Saray. No lo había hecho. No había hecho nada de nada. Estuve muy ocupada, fingiendo mi depresión y estupor ante la desaparición de mi marido y planificando y ejecutando mi plan para ser Asesina en Serie. Sinceramente, Saray me importaba un pimiento pero…había un cierto código moral que debía preservar. Unas apariencias que mantener. Un marco de normalidad que era necesario para ocultar mi verdadera personalidad psicópata: No podía quedarme igual. Eso no estaba previsto en el ADN del ser humano : si había cuernos, había reacción.

Mujer, despecho y, de nuevo, la humillación. Pero esta vez, para resarcir…

Así que me presenté en la pollería y , con la cabeza muy alta y una voz indignada a la vez que entrecortada por el llanto, la despedí de forma fulminante. Vi que le temblaba la barbilla y me fijé en la fina piel del cuello. No pude evitarlo. Hasta ahora, me las había visto con pieles fuertes, de barba dura y mucho pelo. Esa piel suave, se me antojaba deliciosa. El cuchillo se deslizaría por allí, como si fuera mantequilla.

Saray, entonces, se puso a llorar. Desconsoladamente.

El Mercado se relamía ante la escena que interpretábamos. Yo, tiesa como un palo, pero con el corazón acelerado, pensando en trocear a Saray. Ella, abrazada a mis pies, con los ojos rojos e hinchados, la nariz llena de mocos,  parloteando sobre su hijo, la hipoteca y el tipo borracho que la había dejado colgada.

Me desconecté de su discurso. Piel blanca. Me deshice de ella. Seda. La dejé, agachada en el suelo pero…una idea empezaba a molestarme. Estaba ahí, insidiosa, picante, pesada…

Suavidad. Cuchillos.

Mátala, mátala, mátala…

Todo el Thriller ¿?, aquí.

Mi huerto a tope de capsaicina!!

Este año, la rúcula y las guindillas son las protagonistas del huerto. Contra todo pronóstico y contradiciendo (totalmente) la experiencia del año pasado, los tomates están creciendo como matas rechonchas, compactas, con mucho tomate pero… a ras de suelo. No me preguntéis por qué. Este año, son vagas y gordas y se han quedado por las tierras bajas…

tomates1La producción de rúcula, lechugas y “brotes tiernos” ha sido constante. Ya estoy en un segundo ciclo ( la rúcula ya me ha vuelto a florecer) y tengo que renovar las plantas… El año que viene, repetiremos experiencia.

lechugas

La Stevia está magnífica y es , ya, un ingrediente básico en los zumos de frutas diarios.

stevia

Otra cosa son las guindillas…

He llegado a la conclusión que mis guindillas han firmado un pacto con el diablo.A cambio de entregar su alma de guindilla ( que ya me dirás tú qué cosa),el diablo les provee de saturación máxima de capsaicina. Esto no es otra cosa que el compuesto químico responsable de que las puñeteras guindillas piquen hasta hacerte desear meter la cabeza en un cubo de agua con hielo…Pensad que el origen de la capsaicina es puramente defensiva: Este compuesto que generan estas plantas es un mecanismo de defensa para evitar ser atacadas por insectos y mamíferos, ya que provoca esa sensación de ardor en la boca y, por lo tanto, los hace menos apetecibles (la capsaicina actúa sobre las terminaciones neuronales y se utiliza en anestesia).

Hay un test que sirve para medir el picor de las plantas (Guindillas, pimientos del padrón, chiles, jalapeños, etc)  que contienen capsaicina. Lo creó Wilbur Scoville en 1921. Es una escala que mide en “Scovilles” ( original, eh?) y que puntúa cero cuando no pica y llega a los 15 millones de Scovilles cuando hablamos de capsaicina pura. Por ahí andarán mis guindillas, seguro…

guindilla6

Y es que no hay forma de medir la intensidad del picante porque a medio test, la lengua se desintegra….Que se lo pregunten a mis pobres conejillos de indias… Personas inocentes e ingenuas que ahora , tras haber probado mis guindillas (salteadas con sal gorda) hablan como si tuvieran una patata (grande) en la boca…

cosecha

La cosa es que de unas pocas de esas guindillas NO picaban…¿Son las que no se dejaron engatusar por el diablo? ¿Tienen alma? ¿O es que no tienen de la capsaicina esa? Y…¿?Por qué…”unas pican y otras no”?

Pues dicen los expertos que es porque ( por lo que sea) han estado bajo condiciones de crecimiento diferentes . Variables como la cantidad de luz solar, el agua que recibe y el tiempo que permanece en la planta. Es decir, el cuánto pica está relacionado con el desarrollo natural de la propia planta…Vale, pero ya las riego igual a todas, les da la misma luz solar y las he probado pequeñitas, medianas y grandes… Por mucho que digan estos señores biólogos, mi planta de guindilla es más taimada y ha hecho un pacto con el diablo. Más picantes no pueden ser.

Rompen la escala de Scoville. Definitivamente, tengo una The Paladar Killer…

guindillasdiabolicas

NB 1 : El aerosol de pimienta que se utiliza en Estados Unidos como arma defensiva tiene entre dos millones y cinco millones de unidades Scoville.

NB 2 :  El récord  Guinnes  de los pimientos, lo tiene una variedad de la India que se llama Bhut Jolokiany que tiene nada menos que entre 855 000 y 1 041 427 de unidades Scoville.A la hora de manejar este pimiento debemos hacerlo con guantes. Este es el primo zumosol de mis guindillas…

variedadpicante

 

Premio de Milongas.

Culpable de todo esto : Nieves

MILONGA (según la RAE)

1. f. Composición musical folclórica argentina de ritmo apagado y tono nostálgico, que se ejecuta con la guitarra.

2. f. Copla con que se acompaña.

3. f. Composición musical argentina de ritmo vivo y marcado en compás de dos por cuatro, emparentada con el tango.

4. f. Canto con que se acompaña.

5. f. Baile argentino vivaz de pareja enlazada.

6. f. coloq. Engaño, cuento.

7. f. coloq. Arg. Discusión o riña. Se armó la milonga.

La milonga es una composición folclórica argentina. La RAE dice, primero, que es de ritmo apagado y tono nostálgico  y, después, que es de ritmo vivo y marcado…O sea, que no sé qué ritmo marca pero cuando hablamos de algo parecido al tango, seguro que me gusta… Pero, Nieves, al pasarme el premio “Las Milongas de Mamá” no se refería a eso. A mi madre le encanta el tango pero no me lo solía bailar. ; – ) Así que he estado pensando en las tres milongas favoritas de mi madre , en cuanto al engaño o cuento ( la acepción número 6 de la RAE).

O sea, como me pretendía engañar …He tenido y tengo la suerte de disfrutar de una madre muy dulce, que nos colmaba de mimos, muy suave y reposada. Tímida y muy prudente.  Excelente cocinera. Era el Poli Bueno de la pareja ( aunque, el Poli Malo, tampoco era malo… ; – ) )

Hoy se ha marcado un arroz caldoso de bogavante de escándalo y durante la comida le he preguntado por las “milongas”. Nos hemos reído de sus momentos “zapatilla” : cuando no le hacíamos caso, se le sacaba a la velocidad del rayo pero, nunca, jamás, nos tocó. Y lo sabíamos. Perfectamente. Y jugaba, siempre , a nuestro favor…

Hemos determinado que estas tres milongas  forman parte de nuestro Top Ten :

1) Comer pescado: Era ver el pescado y empezar a bufar. Un drama. En esa época, estaba apuntada a una academia de danza clásica. Lo que más me gustaba era el Festival de Fin de Curso .Prácticamente pasábamos medio año, ensayando las coreografías. Me encantaba. Además, estaba convencida que algún día sería bailarina de clásico…Así que mi madre decidió venderme la moto de que si no comía pescado, no podría bailar de puntas ( ese era el objetivo . Las mayores lo hacían y nosotras lo deseábamos. Años después, ya subida a las puntas y sufriendo lo que se sufre ahí arriba, pensé que mejor no haber comido tanto lenguado…) Tuvo la importante ayuda de mi profe que confirmó este hecho : “Si no comes pescado, los dedos no te sostendrán” . Refunfuñaba, sí pero me lo comía.

ballet

2) Que no me mareara en el coche durante los viajes : el fantástico método mágico de chuparse el dedo gordo ( otro no!) y sacarlo por la ventanilla del coche. Me lo hacía hacer y , oye, lo que es el efecto placebo!. Se me pasaba enseguida…

3) Que no “molestara” a mi hermano. En esta, se pasó tres pueblos. Y también con ayuda… El Hombre del Saco se presentó una tarde en casa, para advertirnos a mí y a mi hermano que de no comportarnos mejor, vendría para meternos en el saco y llevarnos lejos de casa… La cosa es que me moría de miedo por la noche….Esperaba que aquel tipo entrara en la habitación…Tuvieron que demostrarme con hechos que ese L’ Home del Sac era mi Padrinet ( una figura imprescindible en mi infancia. Un hacedor de sueños y sonrisas…) perfectamente disfrazado… Ni viendo el saco de patatas me quedé convencida…

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Este Premio,  lo ha sido de verdad. Nos ha proporcionado un bonito momento “revival” … Pero…Debo comentar que mi madre niega su habilidad en el movimiento “me –saco-la-zapatilla”. Considera que lo hizo poco. Mi hermano y yo, todo lo contrario. Me ha pedido que lo diga. ; – )

Las Tres Milongas de mi Madre, deben ser pasadas a cinco blogs. Yo se lo paso a Inspi, Nergal, Alberto, Joaquín y Adwoa.

Para acabar, había que colgar un vídeo bailando un zapateado. O una foto de pies…; – ) Considero esta parte optativa…

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NB : Una milonga.