Chantaje Emocional.

 

Estos últimos días, hemos seguido una dieta con exceso de lechuga. Sí, es posible que estemos de color verde (llamamos la atención por la calle, lo sé) pero debo admitir que la sensación de “me la como por mis XX” y “es buena porque es mía”, han paliado algún defectillo de las lechugas ( diríamos que las rosaditas,  eran una variedad de lechuga amarga).

Tras la Declaración de Guerra por parte de las tomateras y el fracaso de las negociaciones, no nos quedó otro remedio que hacer este sacrificio. Bueno, ya está hecho.

Las fresas y el perejil intentan sobrevivir a la tiranía de la tomatera pero el perejil, la esperanza de la democracia y la diversidad, se está como desmayando. Supongo, que ya no tiene fuerzas para hacer la fotosíntesis, tan acosado por los cherrys.

 A todo esto, uno de mis aliados (que se había infiltrado entre las tomateras) y que yo creía “judía tierna” se mostró indignado y dispuesto a marchitarse inmediatamente si no rectificaba y manifestaba públicamente que no es judía, es pimiento. Pimiento.

Lo he hecho y espero que se una a mi causa. Aunque, debo admitir que las cosas están difíciles… Ya voy haciéndome a la idea que lo único que va a habitar en mesa de cultivo son las tomateras…Tengo que empezar a acercarme para intentar firmar un Tratado de Paz. Hay un motivo oculto, claro…Ponerme morada de tomates pero, de esto, ellos no se pueden enterar…

Estaba yo pensando en mi estrategia cuando he salido a regar. No hay nada más eficiente en una guerra que conocer ( y espiar) al enemigo. Y , entonces, sin previo aviso me han atacado con un arma muy potente : el chantaje emocional.

Allí, entre las ramas desorbitadas y locas que ya crecen en todas las direcciones posibles, estaban los primeros tomatitos de este huerto…

Enternecida, con la manguera en la mano, he decidido que era hora de un Armisticio.

Me han vencido.

Declaración.

El comando de resistencia de lechugas, está siendo exterminado. Una a una, las lechugas se ponen pochas , blandengues y desanimadas…Las tomateras crecen, crecen y crecen y la frondosidad de las ramas crea una zona de sombra que hace inviable la vida de todo lo que uno ponga allí debajo.

Valga la consideración que cuando se ubicaron estas pobres lechugas, estaban al mismo nivel que los cherry y que mientras iban creciendo ( todas las cosas juntas) yo me maravillaba de lo bien que se adaptaban al espacio… Hasta que las tomateras, empezaron a crecer , crecer y crecer. Las lechugas, no.

No voy a esconder que mi relación con las tomateras ha sido un poco traumática. Las tuve que entutorar ( que no les gustó nada) y, más tarde, ya con la amenaza de una invasión imparable que ponía en peligro a la lechuga Pepita & Friends, realizamos una acción de limpieza y poda que, por lo que veo, las ha hecho más fuertes. Quedaron pocas ( menos de la mitad de las que eran) pero estas, se han puesto chulas …

Hoy, sin ir más lejos, he recolectado dos lechugas más (tendré que hacerlo durante toda la semana, para que no se marchiten bajo la sombra de las tomateras) y cual no ha sido mi sorpresa,  al descubrir que portaban un mensaje de los cherry. A mí, en mi calidad de humana – payesa- novata-incompetente no me la han querido entregar, así que he tenido que recurrir a la mini Bypils.

Ha sido muy valiente y no ha puesto objeciones en reunirse con las lechugas. Lo que le han entregado es una “Declaración de Estado de Guerra” , un texto formal mediante el que “El Estado del Huerto Urbano del Cherry” declara el inicio de hostilidades.

O dejo que todo el huerto sea de los cherrys  ( eso es una dictadura del tomate en toda regla) o continuarán con la invasión. A estas horas, las fresas, empiezan a sufrir…

Y creo que no me va a quedar más remedio que aceptar sus condiciones. Sólo tomates…

Aunque… aún hay una esperanza.

Y está en el perejil. De momento, nada le afecta.

NB : Lección aprendida para la próxima vez…

 

Fiesta de despedida.

 

 

Es un sentimiento extraño, este del sacrificio de la lechuga. Por un lado, hay una pizca de orgullo ( por haber conseguido que la lechuga creciera y se desarrollara), otro poco de alegría ( por demostrar que sí he podido cultivar una lechuga) y una dosis de actitud vengativa ( ahora, sólo me la como yo) para castigar a los que no creyeron que mi huerto saldría adelante.

Pero está la cara B. El otro lado. El lado oscuro… En ese lugar, lo que sientes es tristeza ( poca, la verdad) por desbaratar el crecimiento de la lechuga ( la condeno a morir y a ser masticada y deglutida y….). También tiene un puntito de Gran Sacerdotisa, en el momento del sacrificio . Y, finalmente, preocupación por la estética huerteril ( sacar las frondosas lechugas deja espacios vacíos…).

Para este último inconveniente, tengo a mi tío, que tiene huerto y le han sobrado plantitas de judía tierna y, claro, cómo ahora soy conocida en la familia por m-i h-u-e-r-t-o, me las ha traído …

No he querido que este momento estelar de la lechuga, pasara desapercibido y he montado el “Cosecha Party”. Eso , claro, es mi percepción. Para la lechuga, ha sido su fiesta de despedida.

Para que viera que me importa ( una no se carga una lechuga sin sentimiento de culpabilidad), he creado un attrezzo especial con elementos de packaging de Mr. Wonderful. La lechuga se irá, pero lo hará con clase.

Ha quedado así.

El momento de la cosecha ha sido más duro de lo que me pensaba pero…rápido.

Un voluntario ( ahora, para cogerlas, sí ¿eh? )ha realizado el acto de “arrancamiento” de la tierra madre y me la ha entregado. La lechuga estaba fresquita. Primero, la he acunado con delicadeza pero, después, la he manoseado un poco para valorar la consistencia del cogollo. De primera categoría: denso, verde clarito y muy crujiente.

Disculpad si no presento a la lechuga en su versión “ Ensalada”. Es por respeto ( y porque no me ha dado tiempo de hacer la foto…)

Llega el tiempo de la judía , la nueva habitante del huerto.

En realidad, la judía va a ser la protagonista de “A Rey muerto, Rey puesto”. Se va la lechuga y llega la judía tierna…

NB : De las tomateras, ya hablaremos en otra ocasión. Estoy segura que me vigilan y me han intervenido la IP. Se están haciendo fuertes…

NB2 : El huerto, en mi huerto.

 

Un olvido.

Intento ser cuidadosa con esto de los cumpleaños y no “olvidar” los más cercanos pero, a veces, el ritmo de vida te sumerge en un estado en el que no sabes ni en qué día vives y, entonces, es fácil que se te pase uno de esos días señalados para alguien ( que no eres tú) no por una falta de afecto ( que quede claro) si no porque el calendario se ha desdibujado y sólo ves, mañana y pasado y… a todo ritmo.

No creo que sea un elemento representativo importante del amor que nos profesamos y menos con los que quieres y en los que confías pero…admito que si se olvidan del tuyo , dices eso de “No importa” y, de verdad, “No importa” pero… fastidia un poco. Un poquitín…Seamos sinceros…

Normalmente, en nuestro entorno siempre hay un factor desencadenante del recordatorio para evitar esas situaciones de “olvidar-un-cumple”: alguien te pregunta que le vas a regalar a X, o te invitan a la juerga, o el propio interesado lo deja caer ( de aquella manera sutil, para que no se note) pero, en este caso, el que me ocupa, el factor desencadenante no ha desencadenado nada.

Esto me ocurrió ayer : Salgo a regar mi huerto y cuando me giro para desenrollar la manguera ( siempre se lía sola)oigo un abucheo. Me giro y, claro, el abucheo desaparece. Sigo con mis labores de hortelana ( estrenando zuecos impermeables de color fucsia , cosa que después me di cuenta que empeoró aún más el asunto) y vuelvo a oír unos gritos . Me gritaban de todo, menos bonita hortelana ( ya me entendéis). Así que, calzada con mis súper zuecos y haciendo chop-chop, me dirijo a la zona del griterío y me encuentro a los tomates cherry y las lechugas muy, muy enfadados.

¿Sabes qué día es hoy? – me preguntan al unísono.

Martes- respondo con firmeza, sin alterarme ni un ápice por estar dialogando con un puñado de vegetales y hortalizas.

Martes, ¿qué?- gritan de nuevo.

-¿Qué de qué?- les digo yo.

Es 5 de junio! – la lechuga de la izquierda es la que parece más indignada.

-¿Y?– Ahora sí que me quedo descolocada. Atención : La lechuga sabe el día en el que vivimos. Es, por lo menos, extraño…

Nos plantaste el día 5 de mayo. ¡Hoy es nuestro cumpleaños!. En los huertos urbanos, los años se convierten en meses…

Cierto. Se me ha olvidado, completamente, que hoy es el cumpleaños-meses de mi huerto. El primer mes juntos y a mí, se me olvida felicitarlo. Intento salir del atolladero, en plan “novios nuevos”.

¿Estáis seguros que no fue el seis o el siete de mayo? Creo que os estáis equivocando de fecha. No es lo mismo comprar el planter que plantar… -Intento escabullirme en las imprecisiones pero me interrumpen.

Tú misma lo fechaste. Mira.-Esta vez la que  habla es la tomatera cherry que ya tiene una flor!.

Y me quedo muda, ante el decepcionado colectivo de cumpleañeros, observando aquellos indicadores que rotulé con un rotulador indeleble, resistente a la lluvia y al sol, y en los que indicaba que había plantado y …la fecha. La fecha exacta.

Así que tras oír una serie de improperios sobre mis zuecos rosas, acabo de regar y me disculpo por el olvido.

Esto fue ayer. Hoy, he parado en el garden y he comprado un saco del mejor abono del mercado para huertos urbanos. Será un regalo tardío pero eso y la canción que he preparado de “Cumpleaños Feliz” especial para lechugas y tomates, espero que me sirva para la reconciliación.

También os digo que esto es por la personalidad » especial» de estas verduras. Hay otros habitantes del huerto, como el perejil o la albahaca que están tan panchos , encantados de conocerse y que les trae al pairo eso de los cumpleaños… O cumplemeses…

Como no se han quejado, les pondré el doble de abono… ; – )

Acciones correctivas.

Aquello parecía la jungla. Follaje denso, sombra y humedad .De repente ( y digo “de repente” porque cinco días son poco tiempo), los tomates cherry, decidieron amotinarse… Cuando vieron que les ponía las cañas para “entutorarlos” ( ya la palabrita es fea), convocaron su 15 M tomatero y , no me preguntes cómo, casi duplicaron su tamaño, llegando a la cima de las cañas.

 

Esta acción descontrolada ,tuvo nefastas consecuencias. En primer lugar, las pobres lechugas vecinas se quedaron sin la luz del sol y no se ha podido evitar tener que sacrificarlas .

 

Ya sólo queda un reducto de lechugitas que me he propuesto salvar. Son un grupo de resistencia lechuguera y se hacen llamar “Comando Pepita”, en honor a la primera lechuga que nos dejó hace unos días.

Por una de esas casualidades de la vida, este fin de semana he conocido a un payés ( de verdad). Jaume, se llama y , además de encantador, ha sido muy generoso al regalarme su tiempo y sus consejos ( ejemplo : plantar guisante australiano, en lluna vella). Le enseñé las fotos de mi huerto en el iPad ( por cierto, alucinó con el artilugio y me consta que el lunes, se quiere hacer con uno ; – ) ), le expliqué “La Revolución del Tomate” y me dijo exactamente lo que tenía que hacer. Advierto : es doloroso.

He de confesar que lo ocurrido es el resultado de que una novata, sin idea de horticultora, se compra una mesa de cultivo y planta. Esa soy yo. Cuando planté los tomates cherry , consideré que aquella plantita tan diminuta no iba a ser suficiente y en donde debía reposar –tranquilamente-una única plantita, yo puse tres ( o cuatro) más. En palabras de Jaume, es como si pongo un plato en una mesa, con ración para una persona y se sientan cuatro a comer… Vale. Entendido. Me dijo que era muy importante que actuara y que lo debía hacer ¡ya!. Si no, no habrá tomate que valga…

Y, cabizbaja y triste, me he puesto el equipo de jardinera-horticultura, he cogido las tijeras de la cocina y he hecho lo que tenía que hacer.

Con todo, es posible que no consiga que estas plantas me den tomates pero, por lo menos, a fuerza de motín y acciones correctivas, he aprendido lo que NO debo hacer la próxima vez.

Lo tendré en cuenta, cuando plante los guisantes australianos…

Desde aquí, mi más sinceras disculpas a los tomates cherry , por todos los que han caído. Acepto mi culpa aunque… Lo de las lechugas… Eso, me ha tocado la fibra, la verdad .

NB : …Aunque admito que estaban muy ricas… Sabían a lechuga! : – )

 

Evolución de mi huerto, en http://mihuerto.tumblr.com

 

 

 

 

 

 

Aquí estamos.

Aquí estamos. No me voy a quejar demasiado, porque nuestra cuidadora es simpática y, de momento, parece tener mucha paciencia. Nos trata, a todos, con mimo. Lo que pasa es que sabemos lo que han pasado otras generaciones y no nos acabamos de fiar demasiado. Por mucho que las cosas empiecen así de bien, no nos olvidamos de El Mártir de la Mata.

Sé que estaremos aquí unos meses, hasta que…No puedo ni mentarlo. No quiero hablar de eso…Aquí estamos, pues. El espacio es pequeño. No hemos tenido la suerte de otros pero, hay luz de sol en abundancia y una buena provisión de agua fresca de lluvia.

La señora, cada tarde, sale de su casa y se encarga de nosotros. La muerte de Pepita, la dejó muy triste pero ha sabido sobreponerse y sigue dándonos de comer y de beber. Ninguno de nosotros entendemos por qué nos habla tanto…No sé, es raro. No le vamos a responder nunca y tampoco nos comunicamos por señas. Aun así, ella insiste cada día. Confesaré, por eso,  que siempre es agradable que te animen a crecer y ponerte hermoso.  Es verdad que pone una voz de falsete un poco absurda y con un tono cantarín pero…es la que nos da el alimento.

Mi familia vive en estas tierras desde el siglo XVI. Mucho antes, ya estábamos establecidos en América. Me cuesta verme reducido a esto, yo, un auténtico Solanum Lycopersicum pero es lo que tiene la evolución y todos esos seres humanos, empeñados en hacernos crecer, en los espacios más inverosímiles.

Aquí estamos. En un huerto urbano. La semana pasada, presenciamos el suicidio de una lechuga. Nuestra dueña y cuidadora, mientras canturreaba, regó demasiado a la pobre Pepita que era más pequeña que el resto … Le gritamos que nadara pero ella se dejó vencer . Al día siguiente, sus hojas marchitas sirvieron de abono para el resto. Siempre la recordaremos…

Ya se acerca la hora de riego. Voy a disfrutar de ese ratito de placer….Nos alimentan con agua de lluvia y eso es un lujo. Estos meses que me quedan , los disfrutaré. Hasta… No quiero ni mentarlo… Dentelladas, cuchillos, agua hirviendo, fuego… Mejor ni pensarlo. Me encomiendo al El Mártir de la Mata para que lo mío sea lo más liviano posible.

Pero, si es posible ,a  dentelladas, no.

Mientras llega…aquí estamos.

NB : El Mártir de La Mata  es una de las más temibles torturas del siglo XVIII para un tomate .Toma su nombre de Juan de La Mata, repostero y cocinero español , que en el año 1786 publicó un libro en el que aparece una de las primeras recetas con tomate que se conocen. Antes de pasar a la receta, dejo el título del libro que merece un espacio privilegiado. Si alguien titula algo así, merece la pena divulgarlo :

«Arte de Reposteria en que se contiene todo género de dulces secos y en líquido, bizcochos, turrones, natas , bebidas heladas, y de todos los géneros, con una buena introducción para conocer las frutas y servirlas crudas”.

La Receta

“Después de asados tres o cuatro tomates y limpios de su pellejo se picaran encima de una mesa lo mas menudo que se pueda, puestos en su salsera se añadirá un poco de perejil, cebolla y ajo asimismo picado, con un poco de sal, pimienta, aceite y vinagre y todo bien mezclado e incorporado se podrá servir».

Las lechugas, bien ( menos una).

El huerto sigue su evolución pero ya hemos tenido nuestra primera  ( y lamentable) pérdida.

Las lechugas, se han afianzado en su zona y van creciendo con vigor …menos una. Ya era más pequeñita pero, aunque diminuta, se adaptó a su hábitat ( o eso creía yo, novata) .En una de las sesiones de riego, me pareció que la había ahogado ( un poco). Se quedó más espachurradilla de lo que es habitual. Tampoco me alarmé demasiado. Normalmente, se solía recuperar.

Al día siguiente, cuando salgo a recoger la prensa ( y me miro “mi” huerto) veo las plantas , erguiditas, con vida… menos la lechugita. Esta,  está claramente en estado “en paz descanse”…

Tras el disgusto, me he visto obligada a hacer de tripas corazón y a plantar tomates cherry en el espacio que ella ocupaba. No me ha quedado más remedio …

Así está la cosa.

http://mihuerto.tumblr.com/

 

Tres pildoritas…

Estas tres píldoras están llenas de aromas y texturas. Eso es  lo que tienen los textos de Nuria Marugán : muchos perfumes, muchos colores, muchos relieves …

Durante muchos meses, los seguidores de Nuria lo éramos, pero la conocíamos con el nombre de la que juega con el agua. Zambullirse en sus textos era una muy buena expresión para entender lo que pasa con sus palabras : te zambulles.

En ese tiempo de posts coloridos, Zambullida nos iba narrando , en clave de secreto poético, los avatares del proyecto en el que estaba inmersa. Y , ya en el mundo real, se nos descubre como Nuria Marugán y su proyecto, ya ha dejado de serlo para convertirse en una realidad, de tapa dura y olor a papel impreso. Nuria es la autora del libro «Carta a Hedda y otros cuentos ( prologado por José Jiménez Lozano, Premio Cervantes) y presentado en Valladolid la pasada semana.

Ya existe y ya está listo para ser leído y, sabiendo como escribe Nuria Marugán, está listo para ser paladeado. Estoy deseando hacerlo…

Disponible a través de su web.

¡Felicidades, Nuria!

 Otra píldora, esta con sabor…A fresa.

Aún estoy saboreando la primera fresa de “mi” huerto, que me he comido en plan ceremonia. Exagerando un poco, os diré que ese momento de partirla en dos con el cuchillo, ha sido más bien dramático. Incluso he considerado la idea de conservar la primera fresa en formol, a modo de tributo a mi huertecillo. Pero, después, el aroma de la fresa y la tontería (que se ha hecho evidente), me han hecho dar el paso y sacrificarla en aras de la humanidad.

El momento “foto” ( fresa partida en el plato), en el que he sido pillada in fraganti por los habitantes de la casa, ha sido motivo de risas, de nuevo. Confío en que con el tiempo, ya se darán cuenta de la trascendencia de ese instante…. ; – )

Para ir documentando gráficamente la evolución de este proyecto vital de subsistencia ( voy diciendo por ahí que cuando llegue la Apocalipsis, habrá tortas por mis cherry), he abierto un tumblr.

Se llama : Mi huerto. Original, ¿eh?.

Para finalizar, un chiste de lunes ( y domingo). Es de Borra la pizarra, un blog de humor gráfico g-e-n-i-a-l.

Feliz semana a todos.

Te voy a llevar al huerto…

La experiencia ha sido más liviana de lo previsto. He montado el huerto urbano sin demasiados problemas gracias a una organización minuciosa de las “cosas” que forman parte del proceso.

Parecerá una obviedad pero, la mayoría de veces que he montado algo (léase mueble del IKEA y de tamaño pequeño/mediano), me ha podido el ímpetu-bricolajeril  que es el espíritu inicial, un tanto descontrolado, antes del montaje, lleno de ilusión que va menguando, a medida que los tornillitos no encajan en su sitio…Se refleja en un ir y venir buscando herramientas, colocar las piezas en lugares incómodos o de difícil acceso, pasar –un poco- del manual de instrucciones dando una ojeada rápida, no preparar las “cosas”que componen el mueble, etc…

Esta vez, todo controlado. Era un reto. Ha habido muchas risitas a mi costa con “mi” huerto. Por todos los flancos de la familia y los amigos. Me he tenido que oír que gracias a “mi” futura cosecha, podremos sobrevivir…Bueno, me voy a acoger a la Quinta Enmienda de la República Independiente de Mi Casa , que reza así : “Quién ríe el último, ríe mejor” y verás que pasa cuando me haga mi ensaladita, con mi lechuga fresca y mis tomatitos cherry o saboree mis jugosas y aromáticas fresas…Por no hablar de cada vez que vaya a cosechar perejil o albahaca…

El único contratiempo (unos minutos, pocos) fue descubrir que el destornillador tenía dos posiciones y estuve intentando roscar un tornillo en la posición de desenroscar. Descubierto el ingenioso mecanismo, me centré y conté las piezas, las separé e inicié el riguroso seguimiento del Manual de Instrucciones ( por cierto, perfectamente legible!).

Sin contratiempos, monté mi mesa de cultivo. Lo he ido diciendo todo el fin de semana, en tono triunfal a todo el que me ha querido escuchar…

La segunda etapa de esta fase, ya me gustaba más. La podríamos categorizar como “ocio”. Trabajar la tierra, plantar, regar…Texturas y aromas. Ilusión y expectativas.

Ahora, entro en la fase del regar y el vigilar. No sé que tendré al final del camino: ¿Una lechuga pocha? ¿Un tomatito? ¿Un par de fresas?… Sea una cosecha final abundante o más bien minimalista,  por lo menos sé que ,caminando, me lo pasaré bien.

Además…nunca hubiese pensado que , a mi edad, iba a poder llevarme a alguien al huerto…literalmente. Eso es lo que haré con cualquiera que me visite.

Todo ventajas, pues. ; – )

Brotes Verdes.

Esto de los huertos urbanos, me tiene robado el corazón. Ya me he confesado de naturaleza urbanita aunque con tendencias y simpatías hacia mi lado más campestre.

Existe, claro, ya que tengo la herencia  de ciudad entre semana y de campo, el fin de la misma. El huerto de mi infancia era de monocultivo : tomate…Muy típico entre todos los urbanitas sin arrestos para plantar lechugas… ; – ).  Llegué a poner morros cuando me enviaban a buscar unos tomates y a no prestarles las más mínima atención (¿Tomates, a mí?)Cuando el huerto fue sustituido por jardín, no puse ninguna objeción…

Años después, el interés ( y el afecto) hacia lo que se cultiva en huertos amigos , se ha ido incrementando. Aprecio la lechuga y la cebolla tierna que me regalan… y los tomates, por supuesto. He alucinado cogiendo uno de la mata, calentito por ese sol mediterráneo, con ese aroma intenso de tomate ,y comérmelo instantes después, con una pizca de sal y unas gotitas de aceite de oliva virgen…O esas lechugas crujientes… Crujen… Y saben a lechuga ¿ Es posible que hubiese olvidado el verdadero sabor de la lechuga?…

Bien, todo esto me ha llevado a tener un pequeño huerto de los que llaman “urbano”. Me ha atrapado por su diseño ( y que tengo el lugar exacto dónde ubicarlo que además quedará perfecto) y… por los fresones…

Fotos de jugosas matas de fresas que se pueden plantar ahora y disfrutarlas en verano…La mesa de madera ( que hace de huerto), monísima, con sus fresas, lechugas y albahaca ( para que el aroma , ya te venza) y yo… paseándome por el Garden. Mi objetivo era comprar algo anti- caracoles pero he acabado sucumbiendo al huertecito…La escenografía  era perfecta : el huerto perfectamente preparado con todo su attrezzo “eco”y yo, en mi mente, ya me he visto proyectado al futuro , diciendo desde la cocina : ir a buscar una lechuga y unos tomates para la ensalada. Hasta he visualizado una cestita de mimbre, ideal, en la que poner esos tesoros.

De momento, mi proyecto es ambicioso. He salido de allí con brotes de lechuga ( trocadero y roja),escarola, albahaca, perejil, menta-chocolate, fresas y…tomates!!! Cinco sacos de tierra, abono especial para horticultura y una caja enorme  que contiene el huerto “urbano”…

La Fase I  : BROTES VERDES está en marcha.  Ya he sacado todo del coche, he regado los brotes y los he dejado al sol y he puesto a cargar el destornillador eléctrico ( Ya he aprendido que siempre que lo necesito, está descargado así que esta vez, no me pilla desprevenida).

Si nada me lo impide, mañana iniciaré la Fase II : BRICOLAJE DE HUERTO  que es el intento de montar la mesa de cultivo. Ya lo califico de “intento” … ;- )

Deseadme suerte.