La Asesina del Pollo ya lleva dos…

 

 

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Ya estoy en Las Tuercas. Llevo varios días aquí y me están tratando como a una reina ( de las de antes que a las de ahora, las abuchean)…

Además de comer, dormir, asistir a terapias de grupo  y tener charlas insulsas con el psicólogo, tengo “Tiempo Libre” . Tiempo en el que puedo salir del centro y hacer lo que quiera…

Para no levantar sospechas, he conducido hasta Benidorm .He comprado alguna chorrada turística, para pasearme con bolsas de shopping que hicieran evidente que me había estado en la ciudad pero…Lo que he hecho es preparar la casa. En realidad, he comprado muchos metros de plástico protector para cubrir la zona del rito. Ahora voy a llamarlo “rito” para empezar a hablar como una Asesina en Serie de verdad.

En este caso, no puedo asistir a una muerte lenta como hice con el charcutero. Debo ir rápida, para después, más rápidamente, dejarlo preparado en el maletero. Estoy preparando una muerte de un minuto… Los pollos son sacrificados de diferentes formas en los mataderos profesionales.

• Punzamiento. Se rompe con un punzón la arteria carótida común y la vena yugular.

• Degüello interno. Se corta la vena yugular y la arteria carótida en la cavidad bucal con una tijera.

• Degüello externo. Se realiza un corte al lado del cuello, bajo las orejas.

Para no liarla demasiado me he decantado por el punzamiento. Al acceder a la carótida, se producirá un efecto surtidor de sangre al ritmo del bombeo del corazón, así que debo poner mucho plástico para no dejar ni rastro…De todas formas, no creo que nadie se asome en mucho tiempo por esta casa…

Como Paco es un cerdo, lo haré más en plan cerdo que pollo, aunque sea vía punzamiento. A los cerdos los aturden con una descarga eléctrica o CO2 y se les cuelga bocabajo de las extremidades traseras en una guía anclada en el techo que les transporta hacia donde espera el matarife para degollarlos.

Tengo la pistola eléctrica, el punzón , las tijeras y el plástico. He montado un sistema de poleas para colgarlo boca abajo…Ahora, sólo me queda ponerme el Wonderbra, vestirme de viuda –putón- verbenero y hacerme la encontradiza con Paco. Lo he estado vigilando …

(…)

Los tacones me están matando pero ha valido la pena. Sin reconocerme, Paco me está mirando, babeando. Estoy apoyada en la barra de un Bar, dónde se reúne con sus amigos para ver el fútbol. Hoy juega España-Nigeria .

Voy vestida totalmente de negro. El vestido se ajusta a mis curvas y, sobre todo, me define un culo de infarto ( hay que decir , en honor a la verdad, que me he comprado unas bragas en el chino que llevan como unas prótesis de silicona que te hacen un culo tamaño Jennifer López). El vestido es muy sencillo pero tiene un escote en uve que llega más allá del canalillo y se repite en la espalda.

Los zapatos, unos Loboutin negros, con un tacón de vértigo y la inconfundible suela roja… Me agacho a recoger un paquete de tabaco que he hecho ver que se me caía. Me doy cuenta que Paco me mira. Cuando me alzo, simulo mirar a la gente del bar, en plan barrido general, y, entonces, ¡Oh sorpresa! Me encuentro con sus ojos. Pongo una expresión de asombro y los agrando. Después, sonrió sensualmente.

-¡Paco!

Él se acerca y me saluda. Antes, me hace un escaneo y veo que le gusta lo que ve. Lo abrazo, con intención, aplastando mis pechos contra su torso y demorándome un poco más de lo políticamente correcto. Finjo estar borracha.

Él no me suelta. La vista fija en el canalillo y los brazos en mi cintura. Me pregunta por el charcutero y le explico mi tristísima situación. No le digo que estoy en Las Tuercas, le hablo de unos días, tranquila, en un Hotel.

Me invita a una copa y la acepto. Seguimos charlando, ya con coqueteo descarado. Lo toco, me muevo, me meso el pelo… Cuando susurro que estoy muy necesitada, se le iluminan los ojos… Entiende mi necesidad, me dice. Y el muy cabrón, me propone satisfacerla. Total, el charcutero era muy amigo suyo…

Quiere que vayamos a al Hotel pero le digo que ya que nos ponemos al lío, a mí me excita hacerlo en lugares abandonados. En esta fase, le he dejado que me sobara las tetas y acepta cualquier cosa. Le hablo de la casa abandonada… Se pone como una moto.

(…)

Al llegar a la casa, le he dejado que jugara un poco…En la planta superior, había preparado mi matadero particular para el rito . Le he dejado que me desnudara…Ya me ha ido bien, así la ropa no se ha pringado y lo de ponerme esa bata protectora, totalmente desnuda, aún me ha dado más morbo. No voy a negar que Paco es, era, atractivo y no me ha venido mal un poco de juerga pero…Ha acabado más pronto de lo que Paco hubiese querido, seguro.

Cuando mi trasero lo guiaba hacia el piso de arriba, he cogido la pistola de descargas eléctricas y, al llegar a la zona de las poleas y el plástico protector no le ha dado ni tiempo a pensar. Le he descargado directamente en el corazón…

Ya colgado, he realizado el punzamiento y, después, cuando ha dejado de chorrear, he empezado con las tijeras…

Estoy exhausta pero…feliz…

(…)

Me despido de los atentos terapeutas que me han estado tratando estos días. El psicólogo no está muy contento con mi evolución y me aconseja volver a pasar una temporadita…más larga. Le respondo que me lo pensaré. En realidad, no puedo aguantar sus preguntas indiscretas y el tono monocorde de su voz.

No quiero dar la sensación de urgencia pero soy consciente que, en el maletero del coche, tengo a Paco, a trozos, desarrollando su rigor mortis. Los cerdos esperan su alimento y tengo más de siete horas de carretera por delante.

El psicólogo, pesado como el plomo, me insiste. Sería bueno para tí continuar la terapia… Lo vuelvo a mirar, esta vez directamente a los ojos y cuando le digo que es posible que vuelva, siento ese tirón ya familiar, que me indica quien va a ser el próximo pollo.

Accederé a continuar con el tratamiento, pero sólo si tú eres mi terapeuta.- le respondo, con los latidos de mi corazón a mil por hora- Sólo tú.

Él, me mira complacido…

 

Todos los Capítulos de La Asesina del Pollo, aquí.

 

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NB : Me han regalado una portada especial para “La Asesina del Pollo”. Será la nueva imagen del Thriller ?. Gracias!, Man.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Asesina del Pollo : Las Tijeras.

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No tener familia cercana es una ventaja. No tener amigos es una ventaja. Tener dinero es una ventaja…Todo, ventajas. Está claro que lo de ser “asesina en serie” me va que ni pintado.

No tengo que dar demasiadas explicaciones para justificar mi viaje : a los empleados de confianza y a mi médico. Él fue el que me dio la idea. Consideró que estaba atravesando un estado depresivo profundo por la desaparición del mi marido .Esa fue la explicación más coherente para aquel apego que yo tenía a los cerdos…Cada mañana, me paseaba por las porquerizas y les hablaba…Allí había sido dónde había planificado mi segundo asalto… Con los cerdos del charcutero…

Decidí potenciar ese “estado de profunda melancolía” y busqué información de clínicas privadas en la zona de Benidorm. Una de las más caras, frecuentadas por estrellas mediáticas de medio pelo, me pareció perfecta para mi plan. En la segunda visita, mi médico se quedó profundamente impresionado por el estado apático y de profunda tristeza que mi rostro reflejaba. Me costó horas y horas de ensayo, delante del espejo. Sólo tenía que evocar la cara de mi madre cuando mi padre se retrasaba, por motivos de trabajo. Era pollero…

Me recomendó reposo total, por unos días. “Sería conveniente que te alejaras de los escenarios comunes” me dijo. Y entonces, le hablé de la Clínica , que me la había recomendado una amiga, que era muy discreta, que era cara pero me lo podía permitir,…Eso y un llanto desesperado, agarrada a las solapas de su bata , fue suficiente para que mi médico me ordenara “por prescripción facultativa” mi estancia, una semanita, en la Clínica Las Tuercas en Alhama Springs . Sólo para Vips.

Tengo justificada mi estancia en Benidorm si fuera preciso.

Iré en coche : 729,30 Km . Siete horas y catorce minutos de carretera. Me apetece conducir y, además, es la única forma de poder traer a Paco. No se me ha ocurrido otra forma más eficiente para hacerlo desaparecer que los cerdos, de nuevo.

Controlar el tiempo es muy importante. Mi estancia en la clínica está reservada para nueve días. Debo atraer a Paco en el séptimo día de estancia, camelarlo en el octavo y tenerlo en el maletero, ya despedazado, el noveno por la mañana, cuando vuelva a ponerme en ruta de la clínica a la finca.

Siete horas y catorce minutos en los que el cuerpo (las piezas sueltas) irá desarrollando el rigor mortis. Tengo entre doce y veinticuatro horas, para llegar a mi destino y alimentar a mis cerditos…. Bueno, a los cerdos del charcutero (nunca mejor dicho).

Como en la ocasión anterior, he accedido a la programación de las dosis de alimentación y los voy a dejar tres días sin comer, coincidiendo con mi vuelta. Ningún empleado se interesará por este detalle : son las fiestas del pueblo y nadie pasará a vigilar el proceso…

A unos 10 Km de la clínica hay una casa …vacía. Ya hace más de diez años que está deshabitada.

Antes de iniciar mi estancia en Las Tuercas, he viajado a Benidorm para conocer la clínica. Lo he hecho en avión y he estado un día entero , pasando test y reconocimientos psicológicos previos a mi ingreso.  Me he dado en cuenta que , en realidad, esto es un SPA para gente que dice que está estresada o que tiene una crisis existencial. Finalmente, voy a hacer una cura de reposo básica ya que han considerado que mi depresión es exógena y que lo que necesito es…desconexión. Lo que ellos no saben, es que sólo me desconecto, matando…  Al final, me voy a pasar unos días de masajes, piscinas climatizadas, ejercicios en el mar y siestas .Muchas siestas…No se me ocurre mejor forma de prepararme para mi misión.

En mis paseos de reconocimiento del terreno (necesario para toda asesina en serie que se precie) he descubierto la casa. Está abandonada y aislada. Muy aislada.

Sólo la ocuparé unas horas…

Todo el proceso de planificación ha sido arduo, muy costoso y estoy agotada. Sé que me queda aún, un largo camino por recorrer. Si todo va bien en Benidorm, deberé plantear la tercera víctima y, después,  la forma de significarme al mundo como La Asesina del Pollo pero sin desvelar mi identidad…De momento, mi satisfacción es personal y muy íntima y no necesito hacerlo saber al mundo  pero, claro, si sigo estrictamente las características más significativas de una asesina en serie, en algún momento deberé mostrarme. Y elegir a un poli, que será buen tío e intentará pillarme …  Será mi némesis. Tendré mi propio gran enemigo…

Esto me marea. No sé si estaré preparada… No sé si sabré hacerlo…

No debo precipitarme. Ya se verá… Ahora, toca Paco.

Tengo que empezar a pensar en mi maleta. No debo olvidar afilar mis tijeras.

Con Paco, me apetecen las tijeras…

Dentro de dos días, ingreso en Las Tuercas.

 

NB : Los Capítulos anteriores de La Asesina del Pollo, aquí.

La Asesina del Pollo, evoluciona…

Viene de “La evolución ( o la asesina del Pollo)»

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Las cosas han sido tan fáciles que me estoy planteando ir a por el siguiente. Necesito tres. Tres o más…

El charcutero se fue de mi vida… bien troceadito. Tras limpiar bien mis cuchillos y la zona del despiece, me organicé para hacerlo desaparecer. Era pollera pero no tonta. Lo que yo había hecho, era un asesinato. Podría esgrimir enajenación mental transitoria por celos y convertirlo en un crimen pasional, pero estaba segura que no me libraría, como mínimo, de un internamiento psiquiátrico.

Ese día, tuve que agradecer la infinidad de capítulos de CSI que mi marido ( que en paz descanse, si puede)  me había hecho tragar. A disgusto…Al final, había servido para algo.  Todos los conocimientos forenses que yo tenía y no sabía que tenía, aparecieron en mi mente, como por arte de magia, ligados y bien engrasados…Sabía lo que tenía que hacer. Lo sabía.

…Los cerdos…

El que había sido mi marido era un ávido hombre de negocios. Cuando inauguró su quinta parada de mercado, se empezó a interesar por la cría de cerdos. ¿Por qué no hacer jamones y chorizos y venderlos directamente? Así que, al cabo de un tiempo, compramos una explotación de cerdos, en la Dehesa Extremeña, muy cerca de la finca de Miguel Bosé.

Tras denunciar su desaparición, me pasé unos días haciendo un papel de consorte enamorada y afligida. Expliqué a la policía todo lo que había ocurrido ese día. Saray y las fotos y la tensa espera en casa pero… “él nunca llegó”. Tenemos la suerte de vivir muy cerca de la pollería, así que había ido a ver a la golfa, dándose un paseíto…Ni siquiera tuve que pensar cómo hacer desaparecer el coche…

Interrogaron a Saray pero, las cámaras de seguridad  habían grabado la salida del charcutero de la pollería, mucho después que la de ella . Saray pudo demostrar que, a la hora que él estaba haciendo caja, ella estaba con un grupo de amigos en un Bar muy conocido en el barrio. La soltaron. Sin cargos.

Deprimida y al borde de la extenuación, me retiré a nuestra finca extremeña. A descansar y esperar el regreso de mi amado esposo…Para preservar mi intimidad , concedí unos días de vacaciones al personal , suspendí las dosis de alimentación programadas para los cerdos ( estaba todo automatizado) y los dejé dos días, sin comer… No voy a dar más detalles.

Esa es la parte que menos vistosa de toda esta experiencia pero, ninguno de los inconvenientes  hace palidecer lo que me gustó meter mano al charcutero…Me gustó… mucho…

Hoy, he visto unos cuchillos japoneses, en una tienda en Internet,  que tienen muy buena pinta y algo se ha removido en mi interior. Me ha estrujado el estómago, ha tirado para arriba y, después, para abajo y he tenido la certeza de que lo iba a repetir.

Ya he elegido a la víctima número dos. No voy a ser muy sutil, lo sé, pero… No puedo controlarlo.

Después, si todo ha ido igual de bien que con el charcutero, me plantearé la número tres.

Y es que el FBI, dice que para que se considere que una  es asesina en serie, debe asesinar a tres o más personas en un lapso de treinta días o más, dejando un periodo de «enfriamiento» entre cada asesinato…Y lo que dice el FBI va a misa.

Treinta días.

(Continuará)

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La Evolución (o La Asesina Del Pollo).

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La evolución…

Algunas veces, es mejor dejar las cosas estáticas. Paradas. Sin cambios.

Demasiados años de evolución . Demasiada evolución. Y, encima, en una dirección no prevista. Se evoluciona hacia algún lugar, hacia un estado, hacia un concepto pero en el camino, uno cambia…

Llámalo “evolución” ,si quieres,  pero siempre, inherente a ella, está el cambio. Una modificación de un estado. Un nuevo punto de vista que también evolucionará…

Cuando unes tu vida a otra persona, supones que el estado de enamoramiento que lo ha provocado, no desaparecerá. Asumes que evolucionará (aunque al principio, te niegues a creerlo) hacia un estado diferente. Te dicen que pasarás de la pasión a la convivencia confortable. A la seguridad, al sexo cómodo, a la confianza…En definitiva, crees que tu enamoramiento se aposentará y dejará de saltar , en tus tripas y por tu piel…Será más suave, tenue y acariciador. Es lo que se espera, evolutivamente hablando.

Es curioso que ,  justo ahora, esté pensado todo esto… Será por el cuchillo. Suele inspirarme…

El cuchillo que estoy utilizando, es nuevo. Me gusta mucho estrenar cuchillos. Están muy afilados y cortan muy, muy bien. Sólo presionando la punta sobre la piel ,ya la desgarro y la puedo sacar de una pieza . Lo he hecho con los muslos. Demasiado gruesos para mi gusto…pero no hay nada imposible con mi cuchillo nuevo, así que voy a partirlos por la mitad.

Tengo una parada en el Mercado Municipal . Vendo pollos y, sí, soy la pollera que se casó con el hijo del charcutero. Ese que tiene más de 20 paradas , repartidas por toda la provincia. O tenía…

Cuando me casé con él, dejé de trabajar . Tengo a dos chicas en la pollería, pero yo ya he dejado de ejercer mi oficio hace muchos años. No recordaba el placer que me producía decapitar al pollo de turno… Hasta hoy. Esto ha sido mejor.

Mi matrimonio evolucionó hacia el…odio. Ni confianza, ni comodidad. Odio. Puro odio. Odiaba sus ruiditos matinales, los ronquidos, su forma de comer, de conducir, como pronunciaba las eses, sus manazas en mis pechos, su colonia intensa, sus amantes, su creencia de que conocía mis sentimientos, su creencia de que me conocía…Ni siquiera ese cuerpo atlético que mantenía a base de paddle, se salvaba de la quema. Era tocarme y yo, odiarlo…

Cuantas veces habré deseado no haber evolucionado …Despertar  por la mañana, y seguir adorando esa palmadita en el culo que me hacía trastabillar con la taza en la mano…Y tener ganas de abrazarlo, de tocarlo pero…Aghh! Qué asco! Cada mañana, su beso me sabía agrio. Lo odiaba.

Y, claro, hoy lo nuestro ha dado otro paso en esto de la evolución. Las cosas han cambiado de nuevo y mi odio , también. Se ha hecho más grande. Creo que no me cabe… Y hay quien dice que no sabe odiar, que el odio es malo pero yo no lo puedo controlar. Ya me gustaría, ya, pero…sale a borbotones por todos los poros de mi piel.

Mi marido, el potentado charcutero al que odio profundamente y Saray, la joven pollera a la que teníamos de prueba ( ya había salido rebotada del Supermercado Antonio) estaban echando un polvo en la cámara frigorífica de la parada.  Una foto por Whatsapp me ha puesto en alerta. La otra dependienta ha tenido la cortesía de enviarme tres. La primera me ha disgustado, la segunda y la tercera han hecho crecer , crecer y crecer mi odio.

Me he refugiado en casa, humillada y resentida y entonces, un mensajero me ha traído esos magníficos cuchillos de Albacete que compré on line.

Ha sido abrir el paquete y evolucionar.

He esperado que llegara a casa, después de su revolcón. Me ha dicho que había estado inspeccionando su Imperio de Paradas. No le he respondido . Simplemente me he acercado a él y…

Uf! Estos muslos están muy fibrados y me está costando mucho cortarlos. Es posible que haya perdido la práctica y ya no tenga la destreza del corte profesional…

Eso, o el paddle, que le ha puesto unas piernas bien hermosas…

 

Entra.

 

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(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

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Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

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Mercado Negro.

Parte1

PARTE I: The eye of the tiger

Nunca he hecho esto y estoy muy nerviosa. Tan, tan nerviosa que debo parar unos segundos en todo este proceso de “preparación” porque me está dando un ataque de pánico. Lo noto…

Me miro en el espejo, directamente a los ojos. Respiro con una gran inspiración y después, dejo que el aire salga, en una gran, gran exhalación. Vale.

Sé que mientras estoy en ello,  un pensamiento único debe trasladarse a esos ojos que estoy mirando y que me miran y que son los míos: “Puedo hacerlo”. Nunca he podido apuntillar “Soy la mejor”. Creo que mis ojos detectan mi mentira y, entonces, es peor. Lo dejo en un “Puedo hacerlo” que ya es mucho, porque si lo hago… Si lo hago, todo cambiará.

“Puedo hacerlo”

Parece que me tranquilizo un poco y esa ola angustiosa que me iba a invadir en unos segundos, ha sido reducida a “ola de marea baja en playa mediterránea”. Está ahí, va y viene pero… es pequeñita…

Sigo vistiéndome. Me iba a poner unos jeans. He pensado que sería una prenda que me haría pasar muy desapercibida por las calles que debía transitar, pero, al final, me he decido por un pantalón  “cargo”, en caqui militar (pero un poco más clarito), lleno de bolsillos. Los necesito para llevar las armas.

Sí, me he puesto un jersey de cuello cisne de color negro. No sé porque lo llaman cisne…Yo no parezco un cisne…Cuello vuelto estaría mejor pero este, no da la vuelta…Tampoco es que sea muy importante qué jersey me pongo pero he seguido como una estética universal que rige lo que voy a hacer. El jersey está cubierto por una chaqueta tejana. El cuello (cisne o casi vuelto) queda tapado por un gran foulard, de color negro también, que me puede ocultar medio rostro si es necesario… Podría haber cámaras u otros dispositivos de vigilancia.

Renuncio a mi maquillaje habitual y estoy tentada de marcarme dos rayas negras, en cada mejilla, para darme “fuerza guerrera”. Me estoy dando cuenta ahora mismo que esas manchas, son elementos de auto ayuda. Te dan un cierto poder escénico…pero, claro, eso es en las pelis. Si salgo a la calle con pintura de guerra, voy a llamar la atención más que otra cosa. Y eso, sería malo. Fatal.

Soooo! Quieto, pánico! Vete! 

Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo, joder”.

Qué malo es esto, por Dios! Estoy cada vez más aterrorizada. ¿Qué hago yo, una persona normal, metida en …? Mis ojos, de nuevo hablándome desde el espejo , me dicen : Es la única solución. Tienes que hacerlo. Puedes hacerlo. Me maravillo de su inteligencia…

Voy a por las botas . Son de piel marrón y en otros tiempos, me acompañaron en muchos paseos y por muchos senderos. Veo que aún queda un poco de barro viejo, incrustado en la plantilla de caucho de la suela. Por un momento, vislumbro algo. Es un instante. Un soplo de aire muy puro, el cielo azul , oigo el crujir de mis pasos y percibo un sentimiento de plenitud. Se va. Sólo ha sido un instante pero mi corazón se acelera. Se salta varios latidos que después, recupera a un ritmo muy rápido.

¿Podría volver a sentir eso que…? ¿Yo? Me pongo las botas. Cada estirón que doy a los cordones, podría estar coreografiado al ritmo de “The eye of the tiger”. Es una canción prehistórica pero …la oigo en mi cabeza. Cuando acabo el último lazo y me alzo, quiero emular esa sensación de poder y me vuelvo a mirar al espejo, esta vez intentando que mis ojos expresen peligro y desafío. No me parezco a Lara Croft pero me gustaría…La actitud, por eso,  es la misma.

“Puedo hacerlo”.

En la mesa de la cocina, ayer noche, preparé mi arsenal. Sabía que hoy,  estaría muy nerviosa para atinar en la elección: dos cuchillos medianos pero muy afilados( uno de carne, con sierra y otro que utilizo para pelar patatas), el sacacorchos tradicional que nunca uso porque ahora tengo uno de apertura electromagnética por onda radial, un bote de Reflex en spray ( en el colegio, una niña me rocío la cara con eso y creo que nuca podré olvidarlo) y una pequeña navaja Vitorinox, de esas suizas que todo el mundo tiene por su casa pero que no ha utilizado nunca…Y menos en estos tiempos…

Me parece mentira que en este siglo, mis armas sean tan rudimentarias pero…la población normal no tiene acceso a todas esas herramientas sofisticadas que el gobierno nos enseña de vez en cuando. ¿Para qué? Teóricamente, vivimos en una sociedad pacífica. Nadie tiene armas…Por lo menos, de las que matan…

Es por eso que he tenido que reutilizar mis antiguos artilugios de cocina. Ahora, con lo Robots Chef, no uso ninguna de esas cosas …y menos el Reflex. Está caducado desde hace veinte años. Ahora, te imprimen un analgésico en la epidermis, exactamente en la zona del dolor y éste desaparece en unos segundos. No me importa que el Reflex esté caducado, picará más. Seguro.

Una vez he comprobado que llevo todo lo necesario para un caso de fuerza mayor, me queda lo más importante…Las ideas.

Las ideas, son la nueva moneda de cambio. Ideas…Aún recuerdo cuando la moneda era una pieza metálica, con la cara del que fue el último Rey del país y las cosas eran más sencillas. Creo que nadie, en aquella época, podía haber imaginado que íbamos a acabar así…

Lo único que se puede vender, ahora, son ideas. El gobierno, los gobiernos, las extraen de los ciudadanos pero…quedan personas que por diferentes motivos, tienen ideas que no pueden ser abducidas y siguen , ahí, sin que nadie pueda tener acceso a ellas. Nadie sabe la causa de este bloqueo…En mi caso, un accidente de tráfico me dejó en un estado de coma profundo durante quince días, del que me desperté sin ninguna secuela aparente.

Un día al año, nos toca ir a la Sala de Extracción. Nos hacen un barrido cerebral y captan las nuevas ideas que puedan haber surgido. Las ves pasar por una pantalla gigante…Cuando acabó mi Extracción, tras el accidente, me di cuenta que había ideas que no habían sido desalojadas de mi cerebro.

Disimulé, mentí en el formulario y volví a casa con ellas.

Cada vez hay menos ideas. Son una mercancía valiosa…

Y yo tengo unas , que sé que valen. Voy a vender lo que sé sobre la utilización de la energía solar fotovoltaica. Es , a lo que me dedicado toda mi vida en el campo de la investigación y tengo unas “ideas” que jamás me atreví a publicar que son de gran importancia para el desarrollo de este tipo de energía, en un país como España, con los niveles más altos de insolación solar de toda Europa. ¿A nadie le parece raro que en Alemania, un país de insolación pobre, sea el primer país que genera y consume este tipo de energía? ¿Qué en estos tiempos tan avanzados, aún no tengamos acceso a este tipo de energía de forma libre y sin coste?

Sé que mis ideas no pueden caer en manos del gobierno, los gobiernos. Las bloquearán y no permitirán que el mercado de las eléctricas se vea en peligro. Estamos hablando de muchísimo poder…

Sé que debo hacerlo…

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

De camino al lavabo, me veo reflejada en el espejo de cuerpo entero. Parece que me vaya de excursión…Siempre que estoy nerviosa, me pasa esto. Tengo que ir al lavabo y descargar mi vejiga que, me lo pide cada cinco minutos…

Me lavo las manos y veo, de nuevo, mi rostro y mis ojos, allí en el espejo. Mi mirada está triste. Vacía. Siento que toda yo,  soy como una especie de robot que vive una vida… mecánica. Debo sentirme afortunada de percibir este vacío. Significa que aún queda una esperanza para mí…y voy a buscarla.

Guardo mi armamento en mis bolsillos. Las ideas, van conmigo…Siento un escalofrío al pensar en cómo me las van extraer. Sé que es indoloro pero …

Abro la nevera y doy un sorbo directamente de la botella de agua.  Ya estoy preparada para salir…

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Si quieres continuar el relato , aquí lo tienes en PDF. Me ha salido más largo de lo habitual …

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NB 1 : Esta es la canción de marras.»Eye Of The Tiger» de Survivor. (BSO de Rocky)  Aviso  : es de las que se pegan y se van reptiendo machaconamente en tu cabeza ( por lo menos, a partir de una edad)

 

 

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Encontré aquella antigua máquina de escribir, arrinconada, en el almacén de la oficina. Su intenso color verde me fascinó…Me la llevé a casa.

Antes de continuar, debo confesar:

Estoy enganchada al Apalabrados, al Whatsapp y al Atrivialados.

Juego a todas horas. Juego en casa. Juego en el trabajo…

Vale. Ya lo he hecho. Confesado.

Así es como llegué al almacén… Trabajo en el departamento administrativo de una empresa de material médico. Soy una de las personas que se ocupa de la facturación. Lo hago en jornada partida de ocho horas menos…cuando me bajo al almacén para…jugar o para responder a los mensajes que me llegan.

Lo sé. Está mal.

Lo sé. Me he enganchado.

Lo sé. Esto debe acabar.

Coloqué la máquina en una mesa, al lado de una orquídea que compré de oferta en el Carrefour. (Sí, en el Carrefour: al lado de la panadería, hay una zona con cuatro plantitas.) Al principio, la máquina de escribir era un objeto de adorno. Su única función era ocupar aquel rinconcito, con ese toque verde vintage tan mono pero…ocurrió el gran apagón.

Ese día que todos recordamos, en el que la ciudad se quedó sin luz…Sin televisión. Sin red. Sin…ordenador, teléfono… Sin mi vida social ( y mi ocio) al completo…

Intenté leer a la luz de las velas. Intenté dormir. Lo intenté…

Repasé todos mis temas pendientes, conté ovejitas y dibujé mentalmente todas las sombras que dibujaba la luna por la ventana y en eso estaba, cuando un resplandor verde me llamó la atención. Era muy tenue. Nada estridente…Relajante. ¿De dónde procedía esa luz?

Me levanté de la cama y, como podéis imaginar por el color del destello, vi que lo que brillaba era la máquina de escribir. Me acerqué y me senté delante de ella. ¡Era muy bella! La acaricié con delicadeza y mi mano se deslizo por el carro. Entonces, se me ocurrió que podía escribir, sin necesidad de electricidad y…como no podía dormir…

Saqué los folios de la impresora , coloqué uno y lo fijé. Al mover la rueda, el sonido familiar me pareció música celestial.

Teclée una letra : la “A». Apareció ante mí. Aporreé las teclas sin ton ni son : dlshdoeyfeiowhjcnñdsjñlkjsñf. ¡Aquella vieja máquina escribía perfectamente!

Así que inspiré, expiré, extendí mis dedos y empecé a escribir…

Desde ese preciso instante,  no he podido parar…Tengo los dedos entumecidos, las piernas agarrotadas , la espalda ya casi rota , se me nubla la vista y… no veo la forma de dejar de escribir.

No puedo despegarme de las letras. Si me alejo, una fuerza brutal tira de mis manos y, estas, siguen escribiendo. A su libre albedrío. De vez en cuando, algo falla en el contenido y se dejan ir . Teclean : kjsghdhdflrhflerhelrifhldrjfklrjerjñrkj.

El caso es que no puedo parar. Tampoco puedo hablar. Esto es horrible.

No he ido a trabajar y los folios se amontonan a mi alrededor. Páginas y páginas…

Estoy encerrada en casa, esperando que alguien me eche de menos en el Whatsapp , en Apalabrados, en Atravialados, en Facebook o en Twitter y venga a ver qué pasa.

Me encontrarán escribiendo, sin parar,  en esta vieja máquina verde y… si leen alguna de estas hojas que estoy dejando por aquí, lo que leerán es esta historia. Es posible que haya empleado otras palabras ( no me sale nunca igual) pero será la misma historia. La misma, la misma, la misma, la misma.

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Necesito ayuda. Esto empeora.

Es muy urgente.

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¿Os apetece una pizza?

Recuperando relatos…

La pizza

Oferta Especial con dos finales a elegir:

1) Aquí te pillo, aquí te mato.

2) Aquí te mato, aquí te pillo.

¡Qué aproveche!

No es que se escondiera de él.

Alguna noche, de forma muy ocasional y con la voluntad de complacerla, la había dejado llamar a la pizzería del barrio para que le trajeran una suculenta margarita, con cebolla, bacon y doble de queso. Lo de hacerse vegetariano no había sido una sorpresa para ninguno de los dos. Con los años, se había acentuado su obsesión por los productos ecológicos y la dieta sana. No comía carne roja y no le gustaba el pescado, por lo que su dieta se había ido reduciendo a lo que se conoce como “vegetariano ovo-lácteo” de una forma natural.

Ella, en cambio, seguía comiendo de todo: aprovechaba para degustar un filetito o una dorada a la sal cuando acudía a los almuerzos de negocio o cenas con las amigas o un domingo en casa de sus padres… Su madre ya se ocupaba de tener un menú variado para todos los gustos de los comensales y mientras él alababa la lasaña vegetal, ella se zampaba un rabo de toro al vino tinto…

El vino…El vino era otra de esas cosas… Al principio de su vida en común, les gustaba degustar una copa y en las “ocasiones especiales”, adquirían vinos de buena cosecha según lo que puntuaba el gurú enológico Robert Parker. Los cumpleaños, los aniversarios, alguna buena noticia en el ámbito laboral… Eran las cosas típicas. Pero, aquello se convirtió en frecuente y empezaron a acudir a catas y seminarios. A ella también le gustaba la cultura del vino y su disfrute pero… ¡eso no quería decir que no pudiera tomar una Coca Cola de vez en cuando!… Cuando osaba a abrir una lata del refresco maldito, él la miraba con cara de asco y meneaba la cabeza, en un gesto inconfundible de confirmación de su locura.

Al margen de esas cosillas del comer y del beber, funcionaban como una pareja perfectamente engrasada. Una relación casi perfecta. No se podía pedir más… Tal vez por eso la carcomía la culpa mientras esperaba al mensajero de Pizza Telele. Él la había llamado hacía una hora y le había dicho que no cenarían juntos. Cosas del trabajo. Y ella, en vez de sentirse decepcionada y cenar en soledad la judía tierna con patata y zanahoria, había cogido el folleto promocional de Pizza Telele y había encargado una pizza mediana… y una Coca Cola! ¡Sí!.

Pero…si se paraba a pensar un poco, ya eran bastantes noches de trabajo atrasado y bastantes pizzas, engullidas de contrabando. ¿De cero a tres o cuatro veces al mes? ¿No eran demasiadas noches de free-pizza? En sus pensamientos, por un segundo, destelló un mensaje de advertencia: ¿Estaba con otra? pero llamaron a la puerta y el pensamiento se desvaneció.

(…)

Cuando llegó al portal del número 22 de la Calle del Hambriento estaba ya muy nervioso. Estaba atendiendo el teléfono y tomando los pedidos, cuando vio en el identificador de llamadas que estaba al aparato la bella criatura de la pizza mediana con cebolla, bacon y doble de queso…y una Coca Cola. Sólo anticipar la suavidad de su voz cuando anunciara que quería una pizza a domicilio, ya lo ponía enfermo. Le temblaban las piernas, la mano que sujetaba el teléfono y, por supuesto, la voz. Llevaba mucho tiempo pensando en ella, planificando cómo sería su encuentro y deseando que se produjera pero… era demasiado pronto. No estaba preparado. ¿O sí? La excitación recorrió su cuerpo desde la punta de los dedos del pie hasta lo alto de su cabeza rapada.

Contestó con una voz chillona que le sorprendió a él mismo y se quedó petrificado cuando ella le hizo el pedido. Le prometió que estaría en su domicilio en veinte minutos y cuando colgó, se dirigió a la zona de reparto y cambió los turnos.

Al cuarto de hora, sentía el frío de la noche en la cara mientras recorría las calles de la ciudad para llegar a la casa de “ella”. Era perfecta: esos ojos brillantes que lo miraban con alegría cuando le entregaba la pizza, los labios carnosos que se humedecía con la lengua y lo provocaban directamente,… Sabía que estaba sola: sólo hacía pedidos nocturnos cuando el tipo que vivía con ella no estaba en casa. Una única vez lo había sorprendido, abriendo la puerta y gritando: ¡Cariño, tu pizza! Pero eso había sido hacía mucho tiempo… En los últimos meses, la había estado observando y sabía que estaba sola.

Sola.

A medida que avanzaba en su recorrido se hacía más firme su propósito. Ese era el momento. Esa era la noche.

(…)

Abrió la puerta y vio al chico de Pizza Telele. Siempre era el mismo: alto y delgado, con unos ojos oscuros que siempre la miraban fijamente y que ella veía a través del casco. Y aunque su aspecto era amenazador, en el fondo era simpático y siempre le sonreía cuando le daba la propina.

Esta vez, llevaba el casco de la moto en la mano y pudo ver su reluciente cabeza, afeitada al cero y con un extraño tatuaje en la parte superior. ¿Qué era eso? ¿Un pájaro? Sostenía la caja de pizza con una mano y la estaba observando de esa forma intensa que ya había percibido en ocasiones anteriores.

Extendió la mano para coger su pizza y, entonces,…

FINAL nº 1 : Aquí te pillo, aquí te mato.

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Sonó el teléfono. Mientras el chico de reparto esperaba en el recibidor, atendió la llamada a su móvil. ¿De la empresa de su marido? ¿No estaba con ellos? ¿No tenía una cena de trabajo? La alarma volvió a dispararse y esta vez, apareció un nombre y una cara. Últimamente, ella estaba presente en muchas de sus conversaciones… ¿Y si?…De repente, todo encajó y las pequeñas cosas que habían pasado inadvertidas, se convirtieron en claras pruebas condenatorias. ¡Le estaba poniendo los cuernos! Sintió una furia interior que ni supo controlar.

¡Maldito ovo-lácteo de los huevos!

Oyó una voz que la llamaba. El chico de la pizza.

Seguía con la caja en la mano pero percibió un cambio de actitud en él. Se disculpó y, alterada por el reciente descubrimiento, se le cayeron las monedas al suelo.

Él , a su vez, tiró la pizza y le cogió la mano sin apartar la mirada de su rostro. Ella abrió muchos los ojos, sorprendida, pero no la retiró. Por unos segundos, titubeó: su vista se dirigió a la caja, desparramada en el suelo, a sus manos entrelazadas y, otra vez a sus ojos. ¿Era energía sexual lo que chisporroteaba en el ambiente? .

En ese momento, él supo lo que tenía que hacer: tiró con fuerza de ella y dejó que se produjera el primer impacto,  cuerpo a cuerpo.

Buscó sus labios y la envolvió en un abrazo de hierro que los dejo sin respiración. No hubo palabras. Ni una siquiera. Entraron en la casa y se dejaron caer, enredados, en el sofá. Cuando todo acabó, continuaban en silencio. Se vistió y bajó a buscar la segunda pizza de cebolla, bacon y doble de queso que llevaba de reserva. Y la Coca Cola.

La dejó sentada en el sofá, despeinada y rodeada de los cojines, esparcidos por todo el salón. Encima de la mesita de cortesía, dejó la pizza y la Coca Cola. La beso suavemente y se fue.

Ella se quedó mirando la pizza, ya fría. ¿Cornuda? Era posible, pero de apaleada, nada. Metió la pizza en el horno y se fue a duchar.  Y aunque había gozado con “Un aquí te pillo y aquí te mato”, con un casi desconocido nunca más llamaría a la Pizzería Telele…

Cuando él llegó a la Pizzería Telele, buscó su agenda secreta. La guardaba, escondida, al fondo del cajón de pedidos. Buscó la lista de clientas que había seleccionado y tachó la del número 22 de la Calle de los Hambrientos.

FINAL nº 2 : Aquí te mato , aquí te pillo.

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Sonó el teléfono. Mientras el chico de reparto esperaba en el recibidor, atendió la llamada a su móvil. ¿De la empresa de su marido? ¿No estaba con ellos? ¿No tenía una cena de trabajo? La alarma volvió a dispararse y esta vez, apareció un nombre y una cara. Últimamente, ella estaba presente en muchas de sus conversaciones… ¿Y si?…De repente, todo encajó y las pequeñas cosas que habían pasado inadvertidas, se convirtieron en claras pruebas condenatorias. ¡Le estaba poniendo los cuernos! Sintió una furia interior que ni supo controlar.

¡Maldito ovo-lácteo de los huevos!

Oyó una voz que la llamaba. El chico de la pizza.

Seguía con la caja en la mano pero percibió un cambio de actitud en él. Se disculpó y, alterada por el reciente descubrimiento, se le cayeron las monedas al suelo.

Él tiró a su vez la pizza y le cogió la mano sin apartar la mirada de su rostro. Ella abrió muchos los ojos, sorprendida, pero no la retiró.

Entonces, el alzó el casco y descargó un golpe contra el cráneo de la mujer. Siempre le estremecía el crujido de los huesos cuando se rompían, pero era parte del juego y  la verdad, eso lo excitaba aún más.

Con el cuerpo inerte en sus brazos, entró en la casa. Más tarde se ocuparía de ocultar su rastro. Aquella iba a ser la víctima número cinco y quería tomárselo con calma. Ya no podría regresar a la Pizzería Telele, tendría que abandonar la ciudad y empezar de nuevo. Una nueva mujer, la sexta, lo estaba esperando en cualquier punto de la geografía española. Suspirando, la dejó en el sofá.

Para la víctima número cinco, había ideado una fiesta especial. Con pizza y Coca Cola, como a ella le gustaba.  A la prensa le iba a encantar encontrarla de aquella manera: los programas amarillos se iban a cebar con lo original y escabroso de la puesta en escena… ¡Cómo iba a disfrutar viéndolos elucubrar sobre el asesino de la pizza!

Con el borde de la pizza, que recortó con cuidado, le hizo una corona que le puso en la cabeza. La sangre empapaba la masa. No quedaba mal aunque le hubiese gustado más que se hubiera visto el color crema del pan. Resaltaría más con aquel pelo tan negro…

No lo encontrarían jamás. Ni siquiera podrían asociar esta a otras muertes similares en otras pizzerías… Aún no se habían dado cuenta que tenían que buscar al asesino en serie “del reparto”.  Iban muy, muy, por detrás. ¡Qué ingenuos!

Ya había acabado con cinco vidas y a cual mejor : la primera, había sido una clienta de una tienda de productos ecológicos, la segunda, una habitual del Carrefour, la cuarta, una fanática de la comida china a domicilio y por fin, la quinta, la bella criatura del número 22 de la Calle del Hambriento.

Mientras limpiaba sus huellas pensó que, su próxima solicitud de trabajo, iba a ser para una vacante de “repartidor” de prensa diaria en la ruta de Badajoz. La había visto en la prensa dominical…Se presentaría.

Alguna suscriptora interesante se podía convertir en la sexta…

Devolución.

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El año pasado, justo el día de mi cumpleaños, publiqué un post con el título “devolución”. Era un relato sobre un tipo que quiere devolver 20 años de su vida…Es una de las pocas veces que un post se me ha quedado corto, así que amplié la historia para transformarla y enriquecerla y hacerla cambiar de estatus. De relato ha pasado a ser un cuento largo.

En estos dos últimos días, varias personas me han recordado “Devolución” y he visto que no publiqué este cuento ( largo) en el blog, con su correspondiente descarga en pdf, por si a alguien le apetece o…está pensando en devolver unos años de su vida.

DEVOLUCION Bypils

 

Final dulce…

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Esta es la banqueta de la abuela. Mi herencia.

Esta, no es una banqueta cualquiera. Ni siquiera la llamo banqueta. Para la abuela, era “el asiento” y así lo es para mí, también. Es curioso…Recuerdo que , en mi infancia,  era el único lugar de la casa familiar,  dónde estaba prohibido sentarse. Y, ya, de adulta, jamás me he sentado en “el asiento”. Ni lo he pensado siquiera…

La abuela afirmaba que “el asiento” estaba embrujado . Nunca profundicé demasiado . Me lo creí y punto : si no podía tocarlo, si no me dejaba acercarme…¿Para qué saber más? …Pero , ahora, me arrepiento de no haber prestado atención…

¿Cómo era la historia?…

Hablaba de una vieja puerta azul que había encontrado de paseo por el bosque. El inicio,  ya era raro….¿Una puerta? ¿En del bosque? ¿Allí, flotando?

puerta

Detallaba, la curiosidad que sintió y cómo la abrió y se adentró en otro mundo. Para una mujer, de montaña profunda, encontrarse en una playa, de aguas turquesa, le pareció algo maravilloso. Jamás había visto el mar… Explicaba que había una larga pasarela de madera, para llegar a una pequeña casita, en medio del océano. Como no tenía mucho que hacer, más que recoger un poco de manzanilla silvestre para llevársela a su madre ( mi bisabuela), decidió ir hasta la casa.

casota

Y, en su interior, estaba la banqueta… De repente, se sintió muy cansada de tan peculiar viaje y se sentó en ella…

Lo que venía a continuación, me hacía pensar que la abuela fabulaba con su banqueta y lo único que pretendía era que yo no manchara la delicada tapicería azul con mis manos pringosas de chocolate. Y es que la abuela decía que, mientras descansaba en “ el asiento”, oyó un gran estruendo. Asustada, se levantó de un salto y salió como alma que lleva el diablo pero…no sin antes coger la banqueta. Me confesó que no pudo evitarlo, que se quedó encandilada con el color , tan peculiar y diferente de los que había en la casa del pueblo.

Mientras corría, escuchó una voz atronadora que le decía:   “ Por tomar el asiento, ahora serás culo de mal asiento”.

Ese, es el embrujo. Cualquiera que se sentara ahí, quedaría incapacitado para sentarse, en una especie de “rebeldía del culo” que no sé en qué consistía y que nunca entendí pero que no te dejaba sentarte jamás… Tengo que admitir que no recuerdo ver a la abuela sentada, nunca.  Era intentarlo y decir que se le ponía el culo malo…

Ahora, tengo “el asiento” en mi casa y nadie a quien preguntar sobre esta maldición que me inquieta. Y , la verdad, no me atrevo a tomar asiento así que he decidido…probarlo…pero yo no me siento ahí, ni loca. Así que he llamado a la Patri, mi odiosa vecina, que más que culo de mal asiento es un culo inquieto. No la soporto. La he invitado a tomar un café y unos pastelitos de nata que hago de vez en cuando y que la vuelven loca. Ese , es el cebo.

Que se siente, que se siente y a ver qué pasa…

Llaman a la puerta.

Hola , Patri, querida! ¡Estás guapísima! ¿Has adelgazado , verdad? ¿O es el corte de pelo que te sienta fabuloso? Pasa, pasa y siéntate que he hecho cupcakes, de tus preferidos. Sí,Sí, ahí mismo en la banqueta azul ¿A qué es una monada? Era de mi abuela pero… Siéntate, mujer, que hace mucho que no hablamos. ¿De verdad no te has hecho nada? ¡Porque te veo fabulosa!…¿Un pastelito?

finaldulce