Fase otoñal y el guano.

Esta fase otoñal del huerto es un poco más ñoña… Ha habido algún momento de emoción pero, la verdad, es que este período está resultando tranquilo…

De repente, es el pobre huerto el que está amenazado y yo, la encargada de protegerlo. Eso sí, para hacer eso, a veces hay que ser un poco drástica (y dura). Hace unos días, llegó una plaga de oídio que atacó al pobre perejil. El “King” del huerto, el melenudo exuberante tuvo que ser rapado al cero, para eliminar ese hongo de sus hojas… Ni siquiera fui capaz de fotografiar ese momento…La verdad es que no me he podido dedicar mucho en estos últimos días pero, hoy, al ir a poner un poco de orden ( y dar un poco de cariñito en forma de guano), he visto que ya emergen nuevas hojas. Limpias y sanas… Es un campeón.

El brócoli, es nuevo. Ya veremos si se adapta. De momento, lo veo delgadito y poca cosa. Que , de ahí, salga una flor de brócoli de las que me como, me parece prácticamente imposible pero…le he dado ánimos ( y más guano).

La albahaca se fue de picos pardos y me ha dejado un reguero de albahaquitas. Ya se han definido. Esta bastante desmejorada pero , espero, que recupere vigor más adelante. Demasiado brote…

 

La zona stevia, marcha a toda máquina. La planta dulce se ha adaptado mejor que bien y reclama su espacio y la independencia. Ya le he dicho que, precisamente estaba en el huerto ( poniendo guano), para olvidarme de las cosas del día a día ( incluida la política) así que, de momento, sigue en su parcelita. Si amplio, dependerá más de los ajos que de otra cosa.

Ay, los ajos! Me han salido ajos depresivos. Melancólicos…Desmayaos. Finitos y hacia abajo. Alicaídos…El guano, se lo he puesto con más mimo. ¿Qué les pasará? ¿Les habrán roto el corazón las stevias? ¿Son los padres biológicos de los brotes y la albahaca no les deja acercarse? Ellos dicen que no.  Que no es nada. Que es la vida del ajo, en general. Que es un asco… De momento, he enviado una consulta vía Whatsapp con foto al señor hortelano que me los regaló. ¿Los podo? ¿Sería como cortarles las penas y darles vidilla? ¿Los dejo así y les pongo guano, mientras les hago una terapia psicológica para que se recuperen? Estoy a la espera de saber algo más concreto.

Y llegamos al guano. Repetido en el post bastantes veces…Es difícil de olvidar, el guano…Es un fertilizante natural, para que mi huerto crezca sano y con sustancia. Fácil de utilizar. Se mezcla con la tierra y se riega. Muy recomendado por el chico que me atiende en el garden. Ha sido su venganza, seguro.

¡Qué cosa más asquerosa! Un olor… Mira, mira, mira… Y miro…y leo que el guano se compone de una mezcla de excrementos de aves marinas, focas y murciélagos…Ese aroma, me acompaña mientras escribo esto. Creo que ya es una cosa psicológica ( estoy lejos y sin restos ) pero es que es uno de esos perfumes intensos que se te quedan enganchados en la pituitaria…Guano. Pero, bueno, es un sacrificio menor.

Espero que en el huerto, esta noche, haya un festín y el guano haga que los ajos recuperen la alegría de vivir…

 

Me ha quedado un vacío…

…que deberé replantar con alguna cosa que anime este huerto otoñal…

El vacío lo ha ocasionado, la recolección de una hilera de “Cogollos de Tudela”.

Ha sido un acto triste pero pacífico: Yo y mis herramientas ( de diseño ; – ) ), arrancando de raíz , esas hermosas lechugas…Ni pío, oye. Comparado con la guerra que me dieron los tomates, esto es gloria: crece la lechuga  y yo la recolecto. Punto. Ni una queja, ni una insumisión, ni un culo negro…Nada de nada.

A todo esto, los ajos han permanecido impasibles. Esperaba una mínima reacción. No sé, un quejido, un intento de pararme, palabras de ánimo a las lechugas que iban a sucumbir a mi pala floreada…Pero, silencio absoluto.

Simplemente, se mostraban exuberantes, al sol. Como si esto del huerto no fuera con ellos…Me parece raro. Los vigilaré de cerca.

Por último, he descubierto nuevos habitantes “espontáneos”. Brotes verdes y tiernos de algo que creo que puede ser albahaca, que ha dejado caer semillas en la tierra, en uno de esos actos de propagación de la especie que tanto gusta a las aromáticas… Hay una docena de estos baby …Según lo que sea  el brote, pueden pasar dos cosas : 1) que sean buenos y les dé la Bienvenida a este Huerto, su huerto o 2) que los extermine, si son malos,  con mis herramientas de jardinera ( que si no se me crecen)…

He hecho una foto ,un primer plano, para intentar averiguar algo más.

Cualquier información sobre este «brote verde» será bienvenida. ; – )

Todo lo del huerto en : Mi huerto.

Lo que podía haber sido…

Lo que podía haber sido… No os lo podéis imaginar!

Durante mi período de huertana del tomate, tuve que librar peligrosas batallas con los cherry

Quise registrarlo en esta bitácora, para que quedara constancia de lo que allí estaba pasando y más, si a mí me ocurría algo… Cada vez que salía a regar, ponía mi integridad física en peligro (a demás de ser una especie de “barra libre” para el mosquito trigre)…

Sé que muchos pensaron que todo eso era fruto de mi imaginación pero hoy, he encontrado pruebas de que los tomates se están organizando para acabar con nuestra especie. Ya hay otros que lo han alertado en el pasado…

Lo que viene, aviso, es lo peor…

Cuando he visto estas escalofriantes imágenes, he pensado que me había librado de una buena y bien gorda. Para la próxima temporada, si hay huerto y tomates ( igual ha acabado conmigo antes ; – ) ), pienso defenderme .

Ahora, con un poco de stevia, ajos y lechugas ( y el perejil, The King), el huerto me parecía menos peligroso pero…mi alivio ha durado poco.

De los ajos, también hay rumores siniestros…

Esto acaba de empezar…

 

 

 

Alechugamiento.

Dices: “lechuga” y parece poca cosa… pero la lechuga es mucho… Su nombre es Lactuca Sativa L  (aunque lo de Sativa pueda llevar a confusión, hablamos de lechuga, lechuga) y es una verdura que proviene, supuestamente, de Asia. Ya la conocían persas, griegos y romanos y su cultivo remonta a hace más de 2.500 años. Ahí nada. Cuando miro mis Lactucas , pienso que descienden de un gran linaje que esta aquí, mucho antes que el mío . Merecen un respeto.

Y es que el ajo me sigue llamando pero la cosa va lenta. Tras la plantación de las cabezas, sólo ha aparecido un tallito rebelde y, de momento, de los demás, ni rastro. En cambio, los cogollitos de lechuga, han ido creciendo y adquiriendo un tono verde precioso que es una alegría verlos…

Así que , como en esto del huerto voy cambiando de estrategia y estoy  a la espera de la explosión del ajo tierno, me he centrado en la lechuga.  Esta planta, tiene poderes sedantes : favorece el sueño y disminuye la ansiedad. Es por eso que se recomienda consumir por la noche, para facilitar conciliar el sueño. Aporta grandes cantidades de fibra y es muy poco calórica pero para aprovechar las vitaminas y los minerales que contienen las hojas, se deben consumir ( sobre todo) las exteriores. Yo hago justo lo contrario: tiendo al centro , tierno y verde clarito…

Además de propiedades diuréticas y antisépticas, en mi casa la lechuga se utilizaba como colirio natural. Lo hacía mi abuela: hervía unas hojas con unas gotitas de aceite en el agua. Colaba y cuando el líquido resultante se enfriaba, nos lo ponía en los ojos con una gasita…Truquis de abuela, vamos. De los de verdad.

Y si quieres rizar más el rizo, podríamos decir que la lechuga es una verdura “artística” también. Si alguna vez, cortáis el tronco ( yo lo llamo troncho ) como en la foto, se convierte en un estupendo estampador de flores…

Hoy explicaba esto mismo que os estoy contando y me han advertido del problema de la lechuga. Se ve que es absolutamente adictiva y que tiene un poder de infiltración en la mente que te convierte en un ser alechugado. Claro, una que es curiosa, ha preguntado qué significa eso. “No lo quieras saber”, me han respondido- “Creo que ya tienes los primeros síntomas”.

No creo que sea por este paraguas que he estrenado hoy, día de lluvia en Barcelona.

Ni por estos increíbles zapatos que me he comprado esta mañana…

Me he quedado tan intrigada, que al llegar a casa, he investigado en san Google, esto del “ser alechugado”. El resultado ha sido terrorífico.

No sé si mis lechugas controlan mi mente. De momento, parecen pacíficas y amistosas y creo que estoy a salvo del alechugamiento pero, estaré atenta a cualquier cambio. Nunca se sabe como puede acabar esto del huerto…

Voy a cambiarme , que esta noche salgo a cenar y estreno vestido…

¡Qué no! ¿Ya pensabáis que me había alechugado, no?. Que no cunda el pánico : el vestido es este. ; – )

La soledad del ajo.

He cometido el primer error en este segundo ciclo de Mi Huerto aunque, tras una investigación previa a este post, me ha aliviado saber que el fallo es subsanable.

Supongo que el sabio huertano me dio la información correcta y yo la distorsioné y no la recuperé, en condiciones, el día de la siembra. Tiene tela , el fallo de los ajos, ya que me esperé a la Luna Azul de finales de agosto, para liarla ( con numerito esotérico incluido) en el momento de su plantación…

¿Qué cual es el error del ajo?

Hoy, tocaba sesión fotográfica. Este,  es un huerto pacífico y sin elementos hostiles tipo los tomates cherry, (que en paz descansen) pero sí que tiene un punto de divo. Le gustan las fotos, los paparazzi, el público ( ovacionando) y todas esas cosas de los star-system. Así que, dispuesta a complacer , salgo con mi cámara y cual es mi sorpresa al ver que ya han salido tres ajos.

Un momento:  ¿tres?…Tres. Y entonces, reflexiono:1 diente de ajo = 1 ajo tierno . O sea, la producción de ajos tiernos potenciales en este momento es de tres. Tres!

¿Cuántos se sembraron? ¿Doce? Ese es el límite máximo que puede alcanzar mi gran producción : doce ajos tiernos… Busco información y descubro que lo que tenía que haber plantado era la cabeza ( completa) para obtener un manojito de ajetes, de cada una de ellas…

Triste. Ellos acostumbrados a vivir en grupo, apretaditos, montados, juntitos y voy yo y los condeno a la soledad del ajo. Y , además, siguiendo escrupulosamente un marco de siembra de un palmo para alejarlos más.

Lo voy a arreglar, plantando cabezas enteras en los espacios intermedios. Sí, los manojos serán más jóvenes y me arriesgo a un conflicto generacional pero se me rompe el corazón de verlos, ahí, solitos y, además ( para qué vamos a engañarnos) ¿Qué hago yo con doce ajos tiernos? Eso , no me da ni para un revueltito…

Aún estoy a tiempo…

Huerto dulce ( y revolucionario)

En esta nueva fase ( II ciclo) de mi huerto, he plantado lo que da de sí la temporada : los cogollos de Tudela, los ajos, las cebollas, las plantas aromáticas… Pero había una zona, una pequeña parcela que quería dedicar a la Stevia Rebaudiana

La Stevia (también Estevia) es una planta con gran poder edulcorante y una serie de propiedades beneficiosas para la salud.Muy beneficiosas:  Control del azúcar, de la tensión, reducción de la ansiedad,etc … Mágica, vamos.

Llega a mis oídos, por la labor divulgativa de un compañero de trabajo ( hipertenso) que se está tratando hace 3 meses sólo con Stevia ( bajo control médico) y ha reducido sus valores a los normales … Me explicó  que esta planta, actúa como un  “equilibrador” del organismo. Estaba ( y está) encantado…

Mi curiosidad me llevó a investigar a partir de  los datos que me proporcionaron y mis búsquedas en la red. El lugar dónde más información se puede encontrar de esta planta en España , es en la Asociación “Dulce Revolución”. Su fundador Josep Pàmies ya lleva unos años promocionando el uso de Stevia. Si queréis conocer su aventura, os dejo este link a su blog y al artículo que se publicó El Periódico en el 2007. Hay otro artículo que pone los pelos de punta. Muy interesante y… para reflexionar. Aquí.

En mi “investigación” , descubro varias cosas. La primera, es que no interesa promocionar la Stevia,  ya que las propiedades de la planta chocan , frontalmente, con los intereses de los productores ( grandes multinacionales) de edulcorantes artificiales ( no tan buenos para la salud como se pretende). Mucha pasta en juego.

También me entero que la todopoderosa Monsanto , comercializa una Stevia transgénica de la que se han eliminado las propiedades curativas o medicinales , dejando únicamente su valor como edulcorante. ¿?. ¿Qué me estás contando? O sea, pudiendo tener un alimento súper-saludable para la humanidad, lo que hacen es crear un producto con un valor económico X. Esa “X” es lo único que importa. Nada del bien común. La X…Un asco.

Así que plantar Stevia  ( de la buena, claro) ya es , en sí, una acción revolucionaria y de protesta . Preservar la planta original  ( que puede llegar a desaparecer por la polinización de las transgénica)y cuidarse , todo en un mismo gesto.

Mi huerto es una minúscula partícula rebelde en este mundo loco, cruel y egoísta. Pero, ahí está, dulce y revolucionario.

He plantado Stevia .

 

Capítulo final…o no.

A la historia de mi huerto, le faltaba el capítulo final.

Me sorprendió encontrarme un huerto con tomateras y tomates. Tras las noticias sobre la invasión de cochinilla, nada me había preparado para encontrar aquella explosión de cherrys pero…la alegría inicial duró muy poco tiempo…

Para acabar con la cochina cochinilla, el huerto había sido tratado ( por un voluntario ) con un producto especial que va de muerte ( extermina a las cochinillas) pero no se puede utilizar cuando hay flor y fruto porque los contamina y ya no es aconsejable para el consumo (humano, los insectos se ponían las botas…). El “voluntario” se leyó las “Propiedades” del mejunje, después de haber rociado todas las matas (incluido el pimiento)…Un aplauso, por favor. Tras conocer este dato, decidimos acabar con las tomateras definitivamente.

Ver la cesta de tomatitos y ese pimiento contorsionista que parecía querer abrazarse a sí mismo, nos hizo dudar pero…fui más rápida que ellos en el proceso mental. Me di cuenta que esa era su venganza final: el envenenamiento… Al verlos tan monos, podían atacarme emocionalmente y, por lo tanto, que decidiera comérmelos. Ya nos conocíamos muy bien, los tomates y yo…

Con una sagacidad que me sorprendió  a mí misma, descubrí su plan antes de que fuera demasiado tarde. Pedí refuerzos. Nos pusimos nuestra ropa jardibélica, nos pintamos unas rayas negras en la cara y armados con la tijera de podar y una de cocina, nos enfrentamos por última vez a los cherry diabólicos.

Yo creía que la victoria me dejaría una sensación placentera pero lo que me dejó es una mesa de cultivo semi-vacía ( mención especial al perejil , que sigue ahí y no fue rociado con el tratamiento anti-cochinillas) .

También quedaron  muchas, muchas ganas de volver a experimentar una aventura huerteril. Y, entonces, me enteré que el día 31 de Agosto se producía el fenómeno de la Luna Azul ( que es blanca pero significa que se dan dos lunas llenas en el mismo mes) .Era el momento ideal de plantar esos ajos murcianos que me habían llegado de manos labriegas, llenos de cariño y con la instrucción, precisa, de plantar en luna llena.

Preparamos la tierra ( el perejil estaba encantado) y conseguimos plantas de estevia, cogollos de tudela, cebollas y orégano. Con estos nuevos habitantes del Mi II Ciclo Huerteril ( y los ajos), plantamos a la luz de la luna azul de este mes de agosto… Romántico, queda… Me tenía que haber puesto una túnica vaporosa y acabar bailando la danza de la fertilidad alrededor del huerto pero mejor no pasarse que después, se me rebelan.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, el capítulo final de mi huerto urbano , se ha convertido en un aromático y saludable To be Continued…

Se acerca el fin…

O eso creo… Alejada y aislada del huerto por el tema de las vacaciones, me llegan malas noticias. Cochinas, sería la palabra adecuada…

Y es que, aprovechando mi ausencia y mis cuidados amorosos, la cochinilla se apoderado de mis tomateras. Por lo que me cuentan, ese insecto vampiresco ha estado chupando la savia de los cherry, que estaban ufanos y contentos al sentirse libres de mí. Sin el peligro de la aprendiz-de-huertana, se distrajeron y bajaron la guardia y la cochinilla algodonosa, como quien no quiere la cosa, se apoderó de los troncos…

Mal asunto. Ramas secas y flojas…Tomates escuálidos. Caídos. Eso me dicen…Mejor que no esté allí para verlo ( y para fotografiarlo) porque ya estoy bastante disgustada en la distancia como para asistir la invasión cochina, en directo.

Supongo que , tras mis batallas tomateras y el haberme ganado el apodo de “tomaticida” y “vegetópata”, pensaréis que es de nivel perverso alto, el regocijarse con esta victoria final: la muerte del enemigo pero, la realidad , es que lo que hemos vivido en ese huerto , es una preciosa historia de amor-odio ( que tiene, también, lo suyo de estrategia bélica) y me entristece que se estén acochinillando. Lo ideal era acabar con una ejecución masiva por acabarse la temporada (las cosas, como deben ser) y no por el ataque de un triste bicho que parece una asquerosa bola de algodón .

Se acerca el fin. Están en tratamiento pero las esperanzas de reactivación son bajas. Muy bajas. Ya me voy haciendo a la idea para cuando yo llegue ( y vea el desastre) la semana que viene.

Ya quedan para el recuerdo, esos últimos tomates que recogimos y que nos han dado alimento en estas calurosas noches. Ayer mismo, hicimos una pasta fresca de verano con los últimos supervivientes del Reino Independiente de mi Huerto.

Estoy triste y ya, sin el puesto nº 1 en el Ranking de Tomaticidio ( arrebatado por la cochinilla , a mis espaldas y esperando que yo me fuera. O sea, a traición).

Ilustro este post con unas fotos que les hice antes de partir. En la primera, los tomates seguían con su acoso al perejil pero , en realidad, se estaban despidiendo antes de ser atacados por la cochinilla (quién se lo iba a decir, pobrecillos).

Esta última es metafórica. Me fascinaba como estaban subiendo hacia el cielo…

 

 

Provocando…

Me voy unos días y ¿Qué me encuentro al volver? …Desmadre total en el huerto.

Insumisión, invasión, rebelión…

Los sustitutos en su cuidado (y vigilancia) se han cubierto de gloria y, claro, los tomates se los han toreado como han querido. No es por darme importancia pero…No sé que hubiese pasado si no hubiese hecho esta paradita en mi” ir y venir “vacacional. Es posible que haya salvado a la humanidad de una invasión de cherry en toda regla. Ahí es nada…

En mi primera incursión, he observado los cambios. Despendole y jolgorio. Ramas , frondosas y nuevas, por aquí y por allá. Tan, tan allá que se han torcido y retorcido, incluso traspasando las fronteras del huerto. Enseguida me he dado cuenta que eso era peligroso. Van avanzando, poco a poco, como quien no quiere la cosa, invadiendo el espacio.

Ese grupito de ramas rebeldes, se hacen llamar “Las caprichosas”. Parece ser que formaron el grupo de resistencia, tras una tormenta que las liberó de su entutorado.

 

La verdad, no sé como pararlas…No hay forma humana de poner más cañas…

Pero lo que más me ha alarmado , ha sido la amenaza que se cierne sobre el pacífico perejil. Él, que estaba ahí, desbordándose al sol mediterráneo, se ha encontrado con una rama de tomatera, marcando el territorio…

Entonces, he decidido hacer uso del tomate que me traje de un huerto de Navarra…Para molestar. Por mucho que se oiga esa cantinela de “el tamaño no importa”, todos sabemos que sí, importa. Es un truquito benevolente para que las autoestimas no bajen más allá de dónde no deben. Así que una confrontación de tamaños, en el mundo del tomate , es una de las peores humillaciones a las que puedes someter a un cherry…

El mensaje les ha quedado claro.

He vuelto y mañana, voy a podar. ; – )

 

Mantener la calma…

Keep calm and carry on ( mantener la calma y seguir adelante) es slogan que los británicos crearon para que la población civil, ante la amenaza de guerra, mantuviera la calma…El poster motivacional con este mensaje ( que se diseñó desde el Ministerio de Información Británico en el año 1939, al inicio de la II Guerra Mundial)se puso moda en el año 2000. Desde entonces, se utiliza en decoración y  personalización de todo tipo de cosas.

Después del fin de semana y ante la explosión de nuevas ramas y flores y tomatitos, he decidido que eso es lo que le debo pedir a mi huerto. “Calma, mucha calma” y, claro “que siga adelante”.  

La calma es necesaria, porque al ritmo que vamos, las ramas van invadir todo el espacio vital de …la humanidad. Al tiempo….

Empecé recogiendo un tomate y casi, casi, venerándolo. Después, cayeron siete.

En el día de hoy, en el que ya se precisaba de una recolección, me he apropiado de 27 tomates. Era un evento importante, así que me he ido a coger una cesta apropiada. Mi elección ha sido tachada de optimista y se me ha propuesto el cestillo mini en el que puse los siete tomates.

Como era de esperar, he utilizado la cesta Modelo “Optimista”…Reconozco que había exceso de optimismo.

Finalmente  he hecho caso a los tomates (que lo tenían muy claro )y he elegido el cestito “Ajústate a la realidad. En él, el tomate se desborda…Son muy , muy coquetos y esa es su perdición.

Tras la sesión y los mensajes de calma, ya he dejado ir mi lado oscuro…Me sabe mal decir ( que la verdad es que no) que en estos momentos estoy digiriendo veintisiete tomates cherry  que han pasado a ser la cena de esta noche : Bavette con tomatitos y albahaca . Todo del huerto. ; – )

Calma, calma…