La camelia se está haciendo esperar. El año pasado, por estas fechas, ya había florecido. Incluso asistí a la caída de la primera flor, pero sin escuchar el sonido armonioso que los poetas japoneses llaman “bo-to”. A ver si este año lo oigo…
Ahora, está más alta y han emergido los capullos, pero , de momento, no hay flores. Ni una.
Dicen que lo bueno se hace esperar.
Espero que podamos decir lo mismo del 2022: estamos esperando lo bueno desde hace dos años. Ya toca
Me gustaría que pudierais captar el aroma de este sencillo ramo. No hay casi color: dos capullos de rosa que no huelen a nada, pero… tengo menta, albahaca, romero, salvia y lavanda. Todo recién cortado, con agua y un cubito de hielo.
El perfume de esa mezcla es fresco y embriagador. Me encanta manipular estas hierbas aromáticas, cuando cada semana, las renuevo.
Este ramo es un hábito recurrente. Una manía fragante. No tiene nada de negativo, al revés, pero no deja de ser un ritual personalizado y místico, para intentar que “todo esté bien” en base a una supuesta magia que atribuyo a una acción humana. Que encima, ejecuto yo…
El jarrón lo sitúo junto a una foto familiar en la que hay un ser querido que siempre tiene flores frescas en su casa. Antes, las escogía y las arreglaba ella. Ahora, ya no puede y lo hacen otros, pero, en ese hogar, sigue habiendo un ramo precioso en el salón.
Empecé a poner estos pequeños arreglos florales en mi casa, cuando estuvo en el hospital. Después del alta, lo mantuve como un “hábito recurrente”. Aunque confieso que hay otro motivo, del todo irracional. Lo admito. Será por esas casualidades puñeteras de la vida, pero si hay flores junto a la fotografía, todo va bien.
Llegará el día que todo ese ritual se desmontará, pero, hasta que llegue, me produce una sensación de paz inmensa.
Es más, difícilmente dejaré de hacerlo, aunque la realidad caiga por su propio peso y me arrebate la magia.
Habrá ramo aromático.
Es lo que tiene lo de los hábitos o manías recurrentes y bonitos…
Con las nuevos horarios de apertura y relajación de las restricciones, más que ir a un centro comercial, a mí me ha tirado más ir al garden. El objetivo : una maceta . A la camelia, se le estaba quedando pequeña…
Y un plato, que me han dicho que es bueno que quede agua ( sobre todo cuando llueve) para que la planta se vaya proveyendo.
Tengo la esperanza que se convierta en un arbolito y, para eso, necesita más espacio.
La camelia ha estado muy activa. Primero, dejó caer varias flores en diferentes estados de evolución : secas, maduras y capullos.
La máxima cantidad que he visto desde que la tengo. No sé si es por una reivindicación de algún tipo ( que no he sabido descifrar) o simplemente, el viento la ha mecido demasiado…
Después, llegó la lluvia. Fue como una sesión de SPA después de su purga de frutos.
Y, ahora, está así de bonita.
Ya sabéis, nada como un baño con agua de lluvia. Infalible.
El escultor Tobbe Malm consigue transmitir sentimientos…
Impresiona la ternura que se puede conseguir de un tornillo.
Una forma preciosa de darle la vuelta a uno de los objetos decorativos más horrendos que conozco ( cornamentas y/o cabezas de animal-jabalí,toro,etc.-). Del estudio italiano Elkebana.
Un intervención con Lego de Jan Wormann. Puro Street Art.
Para acabar estas dosis de píldoras de hoy, Humor Tonto para Gente Inteligente de Humortonto.com