Alerta : culo negro.

Spoiler : va de tomates.

Cada día es un mundo en mi huerto urbano (de tamaño mini)…

Me las prometía yo felices, con mis 70 tomatitos (aprox)… Ya estaba planificando los próximos pasos estratégicos para ganar esta batalla, cuando me he visto sorprendida por una acción  hostil de los tomates  que demuestra que quieren utilizar todos sus recursos. Incluso a costa del sacrificio colectivo…

Han visto que los voy a recolectar en mi cestita de mimbre, al ritmo del tralalá, y han decidido hacerse el harakiri, en versión tomate. Esto es, ni más ni menos, que el llamado culo negro.

Pero…no me han pillado. Por los pelos pero…no. No lo van a conseguir… Sé lo que es el “culo negro” y voy a desbaratar los planes de los tomates kamikazes .Voy a intentar que los que quedan con el culo verde, no se pongan negros y así, parar esta operación de auto-exterminio total.

El poder de la información es muy grande y Google, un gran aliado en esta guerra.

Ha sido poner “culo negro tomates” y aparecer la expresión literal y la científica. El culo negro es podredumbre apical ( no sé que suena peor) y se produce por una falta de calcio en el sustrato. Si le pones calcio a tiempo,  la podredumbre apical ( es mejor poner culo negro ; – ) ) se detiene…

Con una risita perversa, busco la forma de dar calcio a mis enemigos. Hay abonos preparados pero yo no he puesto nada de nada durante este tiempo. Todo natural. Hay quien pone  yeso ( sin efecto retardante) o lo más común , leche en polvo. Y, para casos desesperados, directamente se riegan las raíces con leche entera. Mañana, me haré con la leche en polvo ( y enriquecida en calcio) pero hoy…Hoy he salido vestida de camuflaje, con una regadera en la mano en la que había diluido un litro y medio de leche. El arma definitiva.

Con un movimiento ágil y acompasado, he empapado las raíces. ¡Toma calcio!

En el huerto, silencio absoluto… La Operación “Culo Negro” está siendo desbaratada…

Ahora, sólo queda esperar que no sea demasiado tarde y que el harakiri colectivo quede en nada. De momento, contabilizo 4 pérdidas =66 tomates viables…Todo aprox.

N. B : Me voy a sacar la pintura verde de la cara…

Noticias desde el huerto.

Esta semana me fui al garden donde compré mi huerto urbano, con mi iPad llenito de fotos del huerto. Necesitaba ayuda urgente, ya que los cherry, revolucionados, están tirando para arriba y las ramas están llenas de ramas que los doblan y los hacen adoptar formas extrañas.

Solución: más poda de ramas para salvar la producción. He contado (aproximadamente) los proyectitos de tomates que hay ahora y estimo que se podrían recolectar unos 70( contar por Kg, sería una utopía …). Todo eso, si pasan de verdes a rojos y si en el proceso, no pasa nada ( que pasará…; – ) )

Con esta información, hago una incursión sorpresa en el huerto. Además de las súper-tijeras, llevo conmigo más cañas y un esparadrapo especial para plantas ( resulta que les estaba seccionando el tallo con el alambre verde ). Como era de esperar, me abuchean. Oigo la algarabía  pero hago oídos sordos. No voy a tomarme en serio lo que me dicen una pandilla de tomates histéricos. De repente, se hace el silencio y uno de ellos, se identifica como el líder.

¿Líder? Lo observo con atención: es el más gordito y grandote de todos los tomates. Me habla en nombre de los Diseminados, de los Amontonados y los del Reino Alto.

 

No me lo puedo creer. Se han formado grupos de tomates y fronteras en su propia república. A mí, ya me va bien. Divide y vencerás…

El líder me pide que no pode más y que no les enganche ese esparadrapo en el tronco pero yo ya he conectado el piloto automático con las órdenes del chico del garden y estoy dispuesta a podar lo que haga falta. Son 70 posibles tomates…

Para minimizar el trauma, lo hago mientras les voy hablando cariñosamente aun así, he notado que muy contentos no se han quedado pero así son los conflictos hostiles, ¿no? Ya voy aprendiendo…

Ya estaba acabando la operación “Poda Exterminator” cuando me he dado cuenta que el líder me decía que tuviera cuidado con el Reino Bajo.

He mirado hacia allí, y en los confines del Reino Bajo, estaba el perejil, disimulando, con cara de inocente. No se me ha pasado por alto, que lo que está intentando hacer es…huir. Planea escaparse hacia el suelo.

Es una pena que el único aliado que tenemos en la República Independiente del Cherry, intente desertar.

He pensado que no era el momento apropiado, pero en la próxima sesión de riego, hablaré seriamente con el perejil.

Eso es todo desde huerto.

Continuará…

Mi lado oscuro…

Ya lo sabemos todos : la guerra siempre es mala. La mires por dónde la mires… Y , sabiéndolo, me veo inmersa en una batalla ( ahora empieza a ser psicológica) con los cherry de mi huerto urbano…

Hasta ahora, os he explicado los avances hostiles de las tomateras y mis intentos de negociar, de plantar cara y, finalmente, mi plan de iniciar relaciones diplomáticas “falsas” para que crean que me han vencido . Al final, y ellos aparentan no saberlo, me los comeré… La guerra se ha ido planteando desde diferentes planos y he vivido situaciones de muchos tonos de verde pero lo de ayer….Lo de ayer me ha convertido en otra persona.

Me acerqué al huerto con una sonrisa en los labios y las tijeras de la cocina ( que son fabulosas pero dan miedo) en la mano. Les dije que era por su bien: para airear. Les expliqué que se harían más fuertes y crecerían más tomatitos… No sé si se lo tragaron pero, sin darles tiempo a reaccionar, inicié una poda de las ramas bajas.

Lo más terrible es que…disfruté! Empiezo a sospechar que en mí,  habita un lado oscuro… Aunque hubo una cosa que sí que me remordió la conciencia…Una cosa es podar y otra, cargarte un tomatito inocente.

No me di cuenta, de verdad. Al acabar e intentar volver a atar a las cañas , esos troncos retorcidos de las tomateras, lo vi , allí, en el suelo del huerto. Verde e inmaduro…

Después de esto, estoy esperando la reacción del huerto.

Por cierto, el perejil quiere desertar…

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Un mes separa estas fotos…Un mes y una “hortelana novata”.

Creo, incluso, que debería eliminar el adjetivo de “novata” a lo de “hortelana” y cambiarlo por “desastrosa”… O mejor, eliminemos la palabra “hortelana” , directamente…

Ya os digo que el día que un tomate se ponga rojito y me lo pueda comer, monto una fiesta…

NB : Todo en , Mi huerto (Tumblr)

 

Airear.

 

En estos últimos días, mi huerto ha recibido visitas…

En la mayoría de los casos, he descubierto que todo el mundo sabía cómo plantar correctamente una tomatera, menos yo …que las planté. El marco de plantación aporta las medidas idóneas para que la planta te salga ordenadita y obediente.

En realidad, si os fijáis, lo que hacen es aislarlas…Yo, en cambio, las agrupé y , con eso, conseguí un grupo de tomateras fuerte y estructurado que ha invadido el espacio y ha exterminado al resto de las especies.

Ahora, estamos en pleno armisticio. Me están enseñando, primero las flores y después los tomatitos, para que me ablande pero… mi plan, es “El Plan” y lo voy a llevar a cabo.

Con mucha sangre fría.

Todos los expertos en la estrategia de batalla tomatera, me han dicho, con movimientos de manos explícitos: “Poda, corta, airea”.

Debo realizar una limpieza drástica con el objetivo de dar más fuerza a las flores  y a los tomates. Lo primero que he pensado es : ¿ Voy a ayudar al enemigo? Si les doy vidilla, van a sobrepasar la valla y van a invadir la casa del vecino aunque, tras reflexionar ( es que lo de la guerra del huerto, tiene mucho de concentración mental) he observado que lo que pasa es que “El Plan” es maquiavélico.

Consiste en el engorde del tomate ( tanto en cantidad como calidad) para que en el momento justo , se realice un ataque por sorpresa y ¡zas! se corten de las matas rebeldes para pasar a formar parte de mis coloridas ensaladitas veraniegas.

La venganza me sabrá a tomate…

Sí, voy a …airearlos.

He pedido ayuda y mañana, una vez equipados con nuestros enseres de poda y con nuestro uniforme de camuflaje, haremos una incursión en la República Independiente de los Cherry .

Intentaré aportar una crónica y el testimonio gráfico .

Deseadme suerte.

NB : La evolución de este proyecto de huerto urbano , desde el día «0»(Montaje de la mesa de cultivo -sola-) al día de hoy en:  http://mihuerto.tumblr.com

Chantaje Emocional.

 

Estos últimos días, hemos seguido una dieta con exceso de lechuga. Sí, es posible que estemos de color verde (llamamos la atención por la calle, lo sé) pero debo admitir que la sensación de “me la como por mis XX” y “es buena porque es mía”, han paliado algún defectillo de las lechugas ( diríamos que las rosaditas,  eran una variedad de lechuga amarga).

Tras la Declaración de Guerra por parte de las tomateras y el fracaso de las negociaciones, no nos quedó otro remedio que hacer este sacrificio. Bueno, ya está hecho.

Las fresas y el perejil intentan sobrevivir a la tiranía de la tomatera pero el perejil, la esperanza de la democracia y la diversidad, se está como desmayando. Supongo, que ya no tiene fuerzas para hacer la fotosíntesis, tan acosado por los cherrys.

 A todo esto, uno de mis aliados (que se había infiltrado entre las tomateras) y que yo creía “judía tierna” se mostró indignado y dispuesto a marchitarse inmediatamente si no rectificaba y manifestaba públicamente que no es judía, es pimiento. Pimiento.

Lo he hecho y espero que se una a mi causa. Aunque, debo admitir que las cosas están difíciles… Ya voy haciéndome a la idea que lo único que va a habitar en mesa de cultivo son las tomateras…Tengo que empezar a acercarme para intentar firmar un Tratado de Paz. Hay un motivo oculto, claro…Ponerme morada de tomates pero, de esto, ellos no se pueden enterar…

Estaba yo pensando en mi estrategia cuando he salido a regar. No hay nada más eficiente en una guerra que conocer ( y espiar) al enemigo. Y , entonces, sin previo aviso me han atacado con un arma muy potente : el chantaje emocional.

Allí, entre las ramas desorbitadas y locas que ya crecen en todas las direcciones posibles, estaban los primeros tomatitos de este huerto…

Enternecida, con la manguera en la mano, he decidido que era hora de un Armisticio.

Me han vencido.

Declaración.

El comando de resistencia de lechugas, está siendo exterminado. Una a una, las lechugas se ponen pochas , blandengues y desanimadas…Las tomateras crecen, crecen y crecen y la frondosidad de las ramas crea una zona de sombra que hace inviable la vida de todo lo que uno ponga allí debajo.

Valga la consideración que cuando se ubicaron estas pobres lechugas, estaban al mismo nivel que los cherry y que mientras iban creciendo ( todas las cosas juntas) yo me maravillaba de lo bien que se adaptaban al espacio… Hasta que las tomateras, empezaron a crecer , crecer y crecer. Las lechugas, no.

No voy a esconder que mi relación con las tomateras ha sido un poco traumática. Las tuve que entutorar ( que no les gustó nada) y, más tarde, ya con la amenaza de una invasión imparable que ponía en peligro a la lechuga Pepita & Friends, realizamos una acción de limpieza y poda que, por lo que veo, las ha hecho más fuertes. Quedaron pocas ( menos de la mitad de las que eran) pero estas, se han puesto chulas …

Hoy, sin ir más lejos, he recolectado dos lechugas más (tendré que hacerlo durante toda la semana, para que no se marchiten bajo la sombra de las tomateras) y cual no ha sido mi sorpresa,  al descubrir que portaban un mensaje de los cherry. A mí, en mi calidad de humana – payesa- novata-incompetente no me la han querido entregar, así que he tenido que recurrir a la mini Bypils.

Ha sido muy valiente y no ha puesto objeciones en reunirse con las lechugas. Lo que le han entregado es una “Declaración de Estado de Guerra” , un texto formal mediante el que “El Estado del Huerto Urbano del Cherry” declara el inicio de hostilidades.

O dejo que todo el huerto sea de los cherrys  ( eso es una dictadura del tomate en toda regla) o continuarán con la invasión. A estas horas, las fresas, empiezan a sufrir…

Y creo que no me va a quedar más remedio que aceptar sus condiciones. Sólo tomates…

Aunque… aún hay una esperanza.

Y está en el perejil. De momento, nada le afecta.

NB : Lección aprendida para la próxima vez…

 

Fiesta de despedida.

 

 

Es un sentimiento extraño, este del sacrificio de la lechuga. Por un lado, hay una pizca de orgullo ( por haber conseguido que la lechuga creciera y se desarrollara), otro poco de alegría ( por demostrar que sí he podido cultivar una lechuga) y una dosis de actitud vengativa ( ahora, sólo me la como yo) para castigar a los que no creyeron que mi huerto saldría adelante.

Pero está la cara B. El otro lado. El lado oscuro… En ese lugar, lo que sientes es tristeza ( poca, la verdad) por desbaratar el crecimiento de la lechuga ( la condeno a morir y a ser masticada y deglutida y….). También tiene un puntito de Gran Sacerdotisa, en el momento del sacrificio . Y, finalmente, preocupación por la estética huerteril ( sacar las frondosas lechugas deja espacios vacíos…).

Para este último inconveniente, tengo a mi tío, que tiene huerto y le han sobrado plantitas de judía tierna y, claro, cómo ahora soy conocida en la familia por m-i h-u-e-r-t-o, me las ha traído …

No he querido que este momento estelar de la lechuga, pasara desapercibido y he montado el “Cosecha Party”. Eso , claro, es mi percepción. Para la lechuga, ha sido su fiesta de despedida.

Para que viera que me importa ( una no se carga una lechuga sin sentimiento de culpabilidad), he creado un attrezzo especial con elementos de packaging de Mr. Wonderful. La lechuga se irá, pero lo hará con clase.

Ha quedado así.

El momento de la cosecha ha sido más duro de lo que me pensaba pero…rápido.

Un voluntario ( ahora, para cogerlas, sí ¿eh? )ha realizado el acto de “arrancamiento” de la tierra madre y me la ha entregado. La lechuga estaba fresquita. Primero, la he acunado con delicadeza pero, después, la he manoseado un poco para valorar la consistencia del cogollo. De primera categoría: denso, verde clarito y muy crujiente.

Disculpad si no presento a la lechuga en su versión “ Ensalada”. Es por respeto ( y porque no me ha dado tiempo de hacer la foto…)

Llega el tiempo de la judía , la nueva habitante del huerto.

En realidad, la judía va a ser la protagonista de “A Rey muerto, Rey puesto”. Se va la lechuga y llega la judía tierna…

NB : De las tomateras, ya hablaremos en otra ocasión. Estoy segura que me vigilan y me han intervenido la IP. Se están haciendo fuertes…

NB2 : El huerto, en mi huerto.

 

Un olvido.

Intento ser cuidadosa con esto de los cumpleaños y no “olvidar” los más cercanos pero, a veces, el ritmo de vida te sumerge en un estado en el que no sabes ni en qué día vives y, entonces, es fácil que se te pase uno de esos días señalados para alguien ( que no eres tú) no por una falta de afecto ( que quede claro) si no porque el calendario se ha desdibujado y sólo ves, mañana y pasado y… a todo ritmo.

No creo que sea un elemento representativo importante del amor que nos profesamos y menos con los que quieres y en los que confías pero…admito que si se olvidan del tuyo , dices eso de “No importa” y, de verdad, “No importa” pero… fastidia un poco. Un poquitín…Seamos sinceros…

Normalmente, en nuestro entorno siempre hay un factor desencadenante del recordatorio para evitar esas situaciones de “olvidar-un-cumple”: alguien te pregunta que le vas a regalar a X, o te invitan a la juerga, o el propio interesado lo deja caer ( de aquella manera sutil, para que no se note) pero, en este caso, el que me ocupa, el factor desencadenante no ha desencadenado nada.

Esto me ocurrió ayer : Salgo a regar mi huerto y cuando me giro para desenrollar la manguera ( siempre se lía sola)oigo un abucheo. Me giro y, claro, el abucheo desaparece. Sigo con mis labores de hortelana ( estrenando zuecos impermeables de color fucsia , cosa que después me di cuenta que empeoró aún más el asunto) y vuelvo a oír unos gritos . Me gritaban de todo, menos bonita hortelana ( ya me entendéis). Así que, calzada con mis súper zuecos y haciendo chop-chop, me dirijo a la zona del griterío y me encuentro a los tomates cherry y las lechugas muy, muy enfadados.

¿Sabes qué día es hoy? – me preguntan al unísono.

Martes- respondo con firmeza, sin alterarme ni un ápice por estar dialogando con un puñado de vegetales y hortalizas.

Martes, ¿qué?- gritan de nuevo.

-¿Qué de qué?- les digo yo.

Es 5 de junio! – la lechuga de la izquierda es la que parece más indignada.

-¿Y?– Ahora sí que me quedo descolocada. Atención : La lechuga sabe el día en el que vivimos. Es, por lo menos, extraño…

Nos plantaste el día 5 de mayo. ¡Hoy es nuestro cumpleaños!. En los huertos urbanos, los años se convierten en meses…

Cierto. Se me ha olvidado, completamente, que hoy es el cumpleaños-meses de mi huerto. El primer mes juntos y a mí, se me olvida felicitarlo. Intento salir del atolladero, en plan “novios nuevos”.

¿Estáis seguros que no fue el seis o el siete de mayo? Creo que os estáis equivocando de fecha. No es lo mismo comprar el planter que plantar… -Intento escabullirme en las imprecisiones pero me interrumpen.

Tú misma lo fechaste. Mira.-Esta vez la que  habla es la tomatera cherry que ya tiene una flor!.

Y me quedo muda, ante el decepcionado colectivo de cumpleañeros, observando aquellos indicadores que rotulé con un rotulador indeleble, resistente a la lluvia y al sol, y en los que indicaba que había plantado y …la fecha. La fecha exacta.

Así que tras oír una serie de improperios sobre mis zuecos rosas, acabo de regar y me disculpo por el olvido.

Esto fue ayer. Hoy, he parado en el garden y he comprado un saco del mejor abono del mercado para huertos urbanos. Será un regalo tardío pero eso y la canción que he preparado de “Cumpleaños Feliz” especial para lechugas y tomates, espero que me sirva para la reconciliación.

También os digo que esto es por la personalidad » especial» de estas verduras. Hay otros habitantes del huerto, como el perejil o la albahaca que están tan panchos , encantados de conocerse y que les trae al pairo eso de los cumpleaños… O cumplemeses…

Como no se han quejado, les pondré el doble de abono… ; – )

Acciones correctivas.

Aquello parecía la jungla. Follaje denso, sombra y humedad .De repente ( y digo “de repente” porque cinco días son poco tiempo), los tomates cherry, decidieron amotinarse… Cuando vieron que les ponía las cañas para “entutorarlos” ( ya la palabrita es fea), convocaron su 15 M tomatero y , no me preguntes cómo, casi duplicaron su tamaño, llegando a la cima de las cañas.

 

Esta acción descontrolada ,tuvo nefastas consecuencias. En primer lugar, las pobres lechugas vecinas se quedaron sin la luz del sol y no se ha podido evitar tener que sacrificarlas .

 

Ya sólo queda un reducto de lechugitas que me he propuesto salvar. Son un grupo de resistencia lechuguera y se hacen llamar “Comando Pepita”, en honor a la primera lechuga que nos dejó hace unos días.

Por una de esas casualidades de la vida, este fin de semana he conocido a un payés ( de verdad). Jaume, se llama y , además de encantador, ha sido muy generoso al regalarme su tiempo y sus consejos ( ejemplo : plantar guisante australiano, en lluna vella). Le enseñé las fotos de mi huerto en el iPad ( por cierto, alucinó con el artilugio y me consta que el lunes, se quiere hacer con uno ; – ) ), le expliqué “La Revolución del Tomate” y me dijo exactamente lo que tenía que hacer. Advierto : es doloroso.

He de confesar que lo ocurrido es el resultado de que una novata, sin idea de horticultora, se compra una mesa de cultivo y planta. Esa soy yo. Cuando planté los tomates cherry , consideré que aquella plantita tan diminuta no iba a ser suficiente y en donde debía reposar –tranquilamente-una única plantita, yo puse tres ( o cuatro) más. En palabras de Jaume, es como si pongo un plato en una mesa, con ración para una persona y se sientan cuatro a comer… Vale. Entendido. Me dijo que era muy importante que actuara y que lo debía hacer ¡ya!. Si no, no habrá tomate que valga…

Y, cabizbaja y triste, me he puesto el equipo de jardinera-horticultura, he cogido las tijeras de la cocina y he hecho lo que tenía que hacer.

Con todo, es posible que no consiga que estas plantas me den tomates pero, por lo menos, a fuerza de motín y acciones correctivas, he aprendido lo que NO debo hacer la próxima vez.

Lo tendré en cuenta, cuando plante los guisantes australianos…

Desde aquí, mi más sinceras disculpas a los tomates cherry , por todos los que han caído. Acepto mi culpa aunque… Lo de las lechugas… Eso, me ha tocado la fibra, la verdad .

NB : …Aunque admito que estaban muy ricas… Sabían a lechuga! : – )

 

Evolución de mi huerto, en http://mihuerto.tumblr.com

 

 

 

 

 

 

Aquí estamos.

Aquí estamos. No me voy a quejar demasiado, porque nuestra cuidadora es simpática y, de momento, parece tener mucha paciencia. Nos trata, a todos, con mimo. Lo que pasa es que sabemos lo que han pasado otras generaciones y no nos acabamos de fiar demasiado. Por mucho que las cosas empiecen así de bien, no nos olvidamos de El Mártir de la Mata.

Sé que estaremos aquí unos meses, hasta que…No puedo ni mentarlo. No quiero hablar de eso…Aquí estamos, pues. El espacio es pequeño. No hemos tenido la suerte de otros pero, hay luz de sol en abundancia y una buena provisión de agua fresca de lluvia.

La señora, cada tarde, sale de su casa y se encarga de nosotros. La muerte de Pepita, la dejó muy triste pero ha sabido sobreponerse y sigue dándonos de comer y de beber. Ninguno de nosotros entendemos por qué nos habla tanto…No sé, es raro. No le vamos a responder nunca y tampoco nos comunicamos por señas. Aun así, ella insiste cada día. Confesaré, por eso,  que siempre es agradable que te animen a crecer y ponerte hermoso.  Es verdad que pone una voz de falsete un poco absurda y con un tono cantarín pero…es la que nos da el alimento.

Mi familia vive en estas tierras desde el siglo XVI. Mucho antes, ya estábamos establecidos en América. Me cuesta verme reducido a esto, yo, un auténtico Solanum Lycopersicum pero es lo que tiene la evolución y todos esos seres humanos, empeñados en hacernos crecer, en los espacios más inverosímiles.

Aquí estamos. En un huerto urbano. La semana pasada, presenciamos el suicidio de una lechuga. Nuestra dueña y cuidadora, mientras canturreaba, regó demasiado a la pobre Pepita que era más pequeña que el resto … Le gritamos que nadara pero ella se dejó vencer . Al día siguiente, sus hojas marchitas sirvieron de abono para el resto. Siempre la recordaremos…

Ya se acerca la hora de riego. Voy a disfrutar de ese ratito de placer….Nos alimentan con agua de lluvia y eso es un lujo. Estos meses que me quedan , los disfrutaré. Hasta… No quiero ni mentarlo… Dentelladas, cuchillos, agua hirviendo, fuego… Mejor ni pensarlo. Me encomiendo al El Mártir de la Mata para que lo mío sea lo más liviano posible.

Pero, si es posible ,a  dentelladas, no.

Mientras llega…aquí estamos.

NB : El Mártir de La Mata  es una de las más temibles torturas del siglo XVIII para un tomate .Toma su nombre de Juan de La Mata, repostero y cocinero español , que en el año 1786 publicó un libro en el que aparece una de las primeras recetas con tomate que se conocen. Antes de pasar a la receta, dejo el título del libro que merece un espacio privilegiado. Si alguien titula algo así, merece la pena divulgarlo :

«Arte de Reposteria en que se contiene todo género de dulces secos y en líquido, bizcochos, turrones, natas , bebidas heladas, y de todos los géneros, con una buena introducción para conocer las frutas y servirlas crudas”.

La Receta

“Después de asados tres o cuatro tomates y limpios de su pellejo se picaran encima de una mesa lo mas menudo que se pueda, puestos en su salsera se añadirá un poco de perejil, cebolla y ajo asimismo picado, con un poco de sal, pimienta, aceite y vinagre y todo bien mezclado e incorporado se podrá servir».