La Asesina del Pollo se pone seria.

 

Un ¿trhiller?

1 La Evolución ( o La Asesina del Pollo)

2 La Asesina del Pollo, evoluciona.

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3 La Asesina del Pollo se pone seria…

 

Estos días en la finca,  me han permitido reflexionar y mucho. Nunca había tenido tanto tiempo de confortable soledad para pensar en mí. Sólo en mí.

Ahora sé que soy independiente. La soledad, objetivamente, consiste en un estado de aislamiento único, físico y real. “Estar solo”… pero …ese estado puede ser percibido de dos formas : desde de la dependencia o desde la independencia.

La dependencia de la compañía no evita la soledad pero la convierte en un estado de sufrimiento. La independencia ,hacia los otros ,te permite disfrutar de la soledad. Amplia y profundamente.

Y …¡Cómo disfruto, Dios! Desde que el charcutero pasó a mejor vida ( en realidad, espero que no) , estoy sola. Sola y muy bien. Me siento libre. Estoy en mi zona de confort.

Pero…si algo he descubierto en este tiempo de meditación y sosiego es que deseo volver a matar.

Tengo la certeza de que soy buena. Ya lo era como pollera pero, ahora, he llegado al máximo nivel. Por fin, he descubierto mi gran habilidad.

Por primera vez, en mucho tiempo, me siento feliz e ilusionada. Sé que se debe a que tengo un proyecto. Cuando consigues fijarte un objetivo ,las cosas son más fáciles. Es sencillo aislar todo lo que acontece en la vida y centrarte sólo en tu meta. Yo tengo una:   me quiero convertir en asesina en serie.

De las famosas, de las que pasan a la historia, de esas a las que no pillan jamás.

Lo que me dio la idea , fue la definición de “asesino en serie” que proporciona el FBI. Fija un número. Marca mi objetivo. Fácil….

El número es tres.  Deben ser tres o más las personas asesinadas. Con dos, no sirve. Te quedas en el nivel de asesino básico. Es indiferente que montes un numerito espectacular , que escenifiques, que asesines con teatralidad. O van tres, o te quedas en el grupo de lo vulgar.

El FBI determina , también, que hay que esperar un mes entre cada asesinato…Esto ya me gusta menos porque tengo ganas de hacerlo…ahora mismo.

Después, ya vendría lo de la motivación y la gratificación psicológica. En este aspecto, concretamente, no he querido profundizar. Motivación, tengo a manos llenas.

Lo de los treinta días ya me viene bien porque esta víctima es más…complicada. Además, para que me cuenten el primer asesinato como válido, tendré que relacionarlo con el segundo y decir, al mundo, que he sido yo, La Asesina del Pollo, pero… para eso, aún no estoy preparada. Ya llegará. Esto de hacerte asesina en serie es más complicado de lo que parece pero … me gustan los retos.

Durante este periodo de retiro en la finca, he movido alguna cantidad de dinero aquí y allá. El charcutero, a regañadientes y por motivos fiscales, había puesto unos fondos a nombre de los dos. He intentado gestionar uno de esos fondos y he descubierto que lo que tenemos es un montón de papel mojado que no sirve para nada. Ni para limpiarse el culo…Y, encima, las llamaban «preferentes». Me ha sonado a recochineo.

Si algo tenía el charcutero es que era tacaño y ahorrador… Paco, el director de la oficina del banco, le había aconsejado ese… pufo.

Paco y el charcutero eran amigos desde el instituto. También se iban juntos de putas… El puto Paco estaba desaparecido.

Paco no contestó a mis llamadas. En el banco, me informaron que lo cambiaron de destino . Nadie supo decirme a dónde lo habían enviado. Días más tarde, me enteré que se había prejubilado…

El problema es que ese dinero era, también, mi dinero. » Y, eso, querido Paco, ha sido un gran error por tu parte.»

Con lo mío, no se juega.

Una vocecita que oigo en mi cabeza, me dice que debería apuntar más alto : a los que permitieron la comercialización de ese producto, a los que se han quedado mi dinero, a los que protegen a estos con leyes y chanchullos y no ir a por Paco pero…Paco no me ha contestado , no ha dado la cara y eso… No necesito más motivación…

Además, soy realista. Sí, psicópata y proyecto de asesina en serie pero, realista: me es más fácil planear lo del tipo este , que irme a por las altas esferas.

Así que he descartado a Saray , la que parecía la víctima más probable. Antes de borrar las fotos de mi móvil, he sentido una cierta ternura por la chica… He imaginado que tuvo que pasar un mal rato con el charcutero encima…Rebotando y rebufando.

La he sacado de mi lista.

Paco.

Ese es el nombre de mi segundacvíctima…

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La Asesina del Pollo, evoluciona…

Viene de “La evolución ( o la asesina del Pollo)»

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Las cosas han sido tan fáciles que me estoy planteando ir a por el siguiente. Necesito tres. Tres o más…

El charcutero se fue de mi vida… bien troceadito. Tras limpiar bien mis cuchillos y la zona del despiece, me organicé para hacerlo desaparecer. Era pollera pero no tonta. Lo que yo había hecho, era un asesinato. Podría esgrimir enajenación mental transitoria por celos y convertirlo en un crimen pasional, pero estaba segura que no me libraría, como mínimo, de un internamiento psiquiátrico.

Ese día, tuve que agradecer la infinidad de capítulos de CSI que mi marido ( que en paz descanse, si puede)  me había hecho tragar. A disgusto…Al final, había servido para algo.  Todos los conocimientos forenses que yo tenía y no sabía que tenía, aparecieron en mi mente, como por arte de magia, ligados y bien engrasados…Sabía lo que tenía que hacer. Lo sabía.

…Los cerdos…

El que había sido mi marido era un ávido hombre de negocios. Cuando inauguró su quinta parada de mercado, se empezó a interesar por la cría de cerdos. ¿Por qué no hacer jamones y chorizos y venderlos directamente? Así que, al cabo de un tiempo, compramos una explotación de cerdos, en la Dehesa Extremeña, muy cerca de la finca de Miguel Bosé.

Tras denunciar su desaparición, me pasé unos días haciendo un papel de consorte enamorada y afligida. Expliqué a la policía todo lo que había ocurrido ese día. Saray y las fotos y la tensa espera en casa pero… “él nunca llegó”. Tenemos la suerte de vivir muy cerca de la pollería, así que había ido a ver a la golfa, dándose un paseíto…Ni siquiera tuve que pensar cómo hacer desaparecer el coche…

Interrogaron a Saray pero, las cámaras de seguridad  habían grabado la salida del charcutero de la pollería, mucho después que la de ella . Saray pudo demostrar que, a la hora que él estaba haciendo caja, ella estaba con un grupo de amigos en un Bar muy conocido en el barrio. La soltaron. Sin cargos.

Deprimida y al borde de la extenuación, me retiré a nuestra finca extremeña. A descansar y esperar el regreso de mi amado esposo…Para preservar mi intimidad , concedí unos días de vacaciones al personal , suspendí las dosis de alimentación programadas para los cerdos ( estaba todo automatizado) y los dejé dos días, sin comer… No voy a dar más detalles.

Esa es la parte que menos vistosa de toda esta experiencia pero, ninguno de los inconvenientes  hace palidecer lo que me gustó meter mano al charcutero…Me gustó… mucho…

Hoy, he visto unos cuchillos japoneses, en una tienda en Internet,  que tienen muy buena pinta y algo se ha removido en mi interior. Me ha estrujado el estómago, ha tirado para arriba y, después, para abajo y he tenido la certeza de que lo iba a repetir.

Ya he elegido a la víctima número dos. No voy a ser muy sutil, lo sé, pero… No puedo controlarlo.

Después, si todo ha ido igual de bien que con el charcutero, me plantearé la número tres.

Y es que el FBI, dice que para que se considere que una  es asesina en serie, debe asesinar a tres o más personas en un lapso de treinta días o más, dejando un periodo de «enfriamiento» entre cada asesinato…Y lo que dice el FBI va a misa.

Treinta días.

(Continuará)

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La Evolución (o La Asesina Del Pollo).

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La evolución…

Algunas veces, es mejor dejar las cosas estáticas. Paradas. Sin cambios.

Demasiados años de evolución . Demasiada evolución. Y, encima, en una dirección no prevista. Se evoluciona hacia algún lugar, hacia un estado, hacia un concepto pero en el camino, uno cambia…

Llámalo “evolución” ,si quieres,  pero siempre, inherente a ella, está el cambio. Una modificación de un estado. Un nuevo punto de vista que también evolucionará…

Cuando unes tu vida a otra persona, supones que el estado de enamoramiento que lo ha provocado, no desaparecerá. Asumes que evolucionará (aunque al principio, te niegues a creerlo) hacia un estado diferente. Te dicen que pasarás de la pasión a la convivencia confortable. A la seguridad, al sexo cómodo, a la confianza…En definitiva, crees que tu enamoramiento se aposentará y dejará de saltar , en tus tripas y por tu piel…Será más suave, tenue y acariciador. Es lo que se espera, evolutivamente hablando.

Es curioso que ,  justo ahora, esté pensado todo esto… Será por el cuchillo. Suele inspirarme…

El cuchillo que estoy utilizando, es nuevo. Me gusta mucho estrenar cuchillos. Están muy afilados y cortan muy, muy bien. Sólo presionando la punta sobre la piel ,ya la desgarro y la puedo sacar de una pieza . Lo he hecho con los muslos. Demasiado gruesos para mi gusto…pero no hay nada imposible con mi cuchillo nuevo, así que voy a partirlos por la mitad.

Tengo una parada en el Mercado Municipal . Vendo pollos y, sí, soy la pollera que se casó con el hijo del charcutero. Ese que tiene más de 20 paradas , repartidas por toda la provincia. O tenía…

Cuando me casé con él, dejé de trabajar . Tengo a dos chicas en la pollería, pero yo ya he dejado de ejercer mi oficio hace muchos años. No recordaba el placer que me producía decapitar al pollo de turno… Hasta hoy. Esto ha sido mejor.

Mi matrimonio evolucionó hacia el…odio. Ni confianza, ni comodidad. Odio. Puro odio. Odiaba sus ruiditos matinales, los ronquidos, su forma de comer, de conducir, como pronunciaba las eses, sus manazas en mis pechos, su colonia intensa, sus amantes, su creencia de que conocía mis sentimientos, su creencia de que me conocía…Ni siquiera ese cuerpo atlético que mantenía a base de paddle, se salvaba de la quema. Era tocarme y yo, odiarlo…

Cuantas veces habré deseado no haber evolucionado …Despertar  por la mañana, y seguir adorando esa palmadita en el culo que me hacía trastabillar con la taza en la mano…Y tener ganas de abrazarlo, de tocarlo pero…Aghh! Qué asco! Cada mañana, su beso me sabía agrio. Lo odiaba.

Y, claro, hoy lo nuestro ha dado otro paso en esto de la evolución. Las cosas han cambiado de nuevo y mi odio , también. Se ha hecho más grande. Creo que no me cabe… Y hay quien dice que no sabe odiar, que el odio es malo pero yo no lo puedo controlar. Ya me gustaría, ya, pero…sale a borbotones por todos los poros de mi piel.

Mi marido, el potentado charcutero al que odio profundamente y Saray, la joven pollera a la que teníamos de prueba ( ya había salido rebotada del Supermercado Antonio) estaban echando un polvo en la cámara frigorífica de la parada.  Una foto por Whatsapp me ha puesto en alerta. La otra dependienta ha tenido la cortesía de enviarme tres. La primera me ha disgustado, la segunda y la tercera han hecho crecer , crecer y crecer mi odio.

Me he refugiado en casa, humillada y resentida y entonces, un mensajero me ha traído esos magníficos cuchillos de Albacete que compré on line.

Ha sido abrir el paquete y evolucionar.

He esperado que llegara a casa, después de su revolcón. Me ha dicho que había estado inspeccionando su Imperio de Paradas. No le he respondido . Simplemente me he acercado a él y…

Uf! Estos muslos están muy fibrados y me está costando mucho cortarlos. Es posible que haya perdido la práctica y ya no tenga la destreza del corte profesional…

Eso, o el paddle, que le ha puesto unas piernas bien hermosas…

 

Entra.

 

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(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

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Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

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Mercado Negro.

Parte1

PARTE I: The eye of the tiger

Nunca he hecho esto y estoy muy nerviosa. Tan, tan nerviosa que debo parar unos segundos en todo este proceso de “preparación” porque me está dando un ataque de pánico. Lo noto…

Me miro en el espejo, directamente a los ojos. Respiro con una gran inspiración y después, dejo que el aire salga, en una gran, gran exhalación. Vale.

Sé que mientras estoy en ello,  un pensamiento único debe trasladarse a esos ojos que estoy mirando y que me miran y que son los míos: “Puedo hacerlo”. Nunca he podido apuntillar “Soy la mejor”. Creo que mis ojos detectan mi mentira y, entonces, es peor. Lo dejo en un “Puedo hacerlo” que ya es mucho, porque si lo hago… Si lo hago, todo cambiará.

“Puedo hacerlo”

Parece que me tranquilizo un poco y esa ola angustiosa que me iba a invadir en unos segundos, ha sido reducida a “ola de marea baja en playa mediterránea”. Está ahí, va y viene pero… es pequeñita…

Sigo vistiéndome. Me iba a poner unos jeans. He pensado que sería una prenda que me haría pasar muy desapercibida por las calles que debía transitar, pero, al final, me he decido por un pantalón  “cargo”, en caqui militar (pero un poco más clarito), lleno de bolsillos. Los necesito para llevar las armas.

Sí, me he puesto un jersey de cuello cisne de color negro. No sé porque lo llaman cisne…Yo no parezco un cisne…Cuello vuelto estaría mejor pero este, no da la vuelta…Tampoco es que sea muy importante qué jersey me pongo pero he seguido como una estética universal que rige lo que voy a hacer. El jersey está cubierto por una chaqueta tejana. El cuello (cisne o casi vuelto) queda tapado por un gran foulard, de color negro también, que me puede ocultar medio rostro si es necesario… Podría haber cámaras u otros dispositivos de vigilancia.

Renuncio a mi maquillaje habitual y estoy tentada de marcarme dos rayas negras, en cada mejilla, para darme “fuerza guerrera”. Me estoy dando cuenta ahora mismo que esas manchas, son elementos de auto ayuda. Te dan un cierto poder escénico…pero, claro, eso es en las pelis. Si salgo a la calle con pintura de guerra, voy a llamar la atención más que otra cosa. Y eso, sería malo. Fatal.

Soooo! Quieto, pánico! Vete! 

Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo, joder”.

Qué malo es esto, por Dios! Estoy cada vez más aterrorizada. ¿Qué hago yo, una persona normal, metida en …? Mis ojos, de nuevo hablándome desde el espejo , me dicen : Es la única solución. Tienes que hacerlo. Puedes hacerlo. Me maravillo de su inteligencia…

Voy a por las botas . Son de piel marrón y en otros tiempos, me acompañaron en muchos paseos y por muchos senderos. Veo que aún queda un poco de barro viejo, incrustado en la plantilla de caucho de la suela. Por un momento, vislumbro algo. Es un instante. Un soplo de aire muy puro, el cielo azul , oigo el crujir de mis pasos y percibo un sentimiento de plenitud. Se va. Sólo ha sido un instante pero mi corazón se acelera. Se salta varios latidos que después, recupera a un ritmo muy rápido.

¿Podría volver a sentir eso que…? ¿Yo? Me pongo las botas. Cada estirón que doy a los cordones, podría estar coreografiado al ritmo de “The eye of the tiger”. Es una canción prehistórica pero …la oigo en mi cabeza. Cuando acabo el último lazo y me alzo, quiero emular esa sensación de poder y me vuelvo a mirar al espejo, esta vez intentando que mis ojos expresen peligro y desafío. No me parezco a Lara Croft pero me gustaría…La actitud, por eso,  es la misma.

“Puedo hacerlo”.

En la mesa de la cocina, ayer noche, preparé mi arsenal. Sabía que hoy,  estaría muy nerviosa para atinar en la elección: dos cuchillos medianos pero muy afilados( uno de carne, con sierra y otro que utilizo para pelar patatas), el sacacorchos tradicional que nunca uso porque ahora tengo uno de apertura electromagnética por onda radial, un bote de Reflex en spray ( en el colegio, una niña me rocío la cara con eso y creo que nuca podré olvidarlo) y una pequeña navaja Vitorinox, de esas suizas que todo el mundo tiene por su casa pero que no ha utilizado nunca…Y menos en estos tiempos…

Me parece mentira que en este siglo, mis armas sean tan rudimentarias pero…la población normal no tiene acceso a todas esas herramientas sofisticadas que el gobierno nos enseña de vez en cuando. ¿Para qué? Teóricamente, vivimos en una sociedad pacífica. Nadie tiene armas…Por lo menos, de las que matan…

Es por eso que he tenido que reutilizar mis antiguos artilugios de cocina. Ahora, con lo Robots Chef, no uso ninguna de esas cosas …y menos el Reflex. Está caducado desde hace veinte años. Ahora, te imprimen un analgésico en la epidermis, exactamente en la zona del dolor y éste desaparece en unos segundos. No me importa que el Reflex esté caducado, picará más. Seguro.

Una vez he comprobado que llevo todo lo necesario para un caso de fuerza mayor, me queda lo más importante…Las ideas.

Las ideas, son la nueva moneda de cambio. Ideas…Aún recuerdo cuando la moneda era una pieza metálica, con la cara del que fue el último Rey del país y las cosas eran más sencillas. Creo que nadie, en aquella época, podía haber imaginado que íbamos a acabar así…

Lo único que se puede vender, ahora, son ideas. El gobierno, los gobiernos, las extraen de los ciudadanos pero…quedan personas que por diferentes motivos, tienen ideas que no pueden ser abducidas y siguen , ahí, sin que nadie pueda tener acceso a ellas. Nadie sabe la causa de este bloqueo…En mi caso, un accidente de tráfico me dejó en un estado de coma profundo durante quince días, del que me desperté sin ninguna secuela aparente.

Un día al año, nos toca ir a la Sala de Extracción. Nos hacen un barrido cerebral y captan las nuevas ideas que puedan haber surgido. Las ves pasar por una pantalla gigante…Cuando acabó mi Extracción, tras el accidente, me di cuenta que había ideas que no habían sido desalojadas de mi cerebro.

Disimulé, mentí en el formulario y volví a casa con ellas.

Cada vez hay menos ideas. Son una mercancía valiosa…

Y yo tengo unas , que sé que valen. Voy a vender lo que sé sobre la utilización de la energía solar fotovoltaica. Es , a lo que me dedicado toda mi vida en el campo de la investigación y tengo unas “ideas” que jamás me atreví a publicar que son de gran importancia para el desarrollo de este tipo de energía, en un país como España, con los niveles más altos de insolación solar de toda Europa. ¿A nadie le parece raro que en Alemania, un país de insolación pobre, sea el primer país que genera y consume este tipo de energía? ¿Qué en estos tiempos tan avanzados, aún no tengamos acceso a este tipo de energía de forma libre y sin coste?

Sé que mis ideas no pueden caer en manos del gobierno, los gobiernos. Las bloquearán y no permitirán que el mercado de las eléctricas se vea en peligro. Estamos hablando de muchísimo poder…

Sé que debo hacerlo…

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

De camino al lavabo, me veo reflejada en el espejo de cuerpo entero. Parece que me vaya de excursión…Siempre que estoy nerviosa, me pasa esto. Tengo que ir al lavabo y descargar mi vejiga que, me lo pide cada cinco minutos…

Me lavo las manos y veo, de nuevo, mi rostro y mis ojos, allí en el espejo. Mi mirada está triste. Vacía. Siento que toda yo,  soy como una especie de robot que vive una vida… mecánica. Debo sentirme afortunada de percibir este vacío. Significa que aún queda una esperanza para mí…y voy a buscarla.

Guardo mi armamento en mis bolsillos. Las ideas, van conmigo…Siento un escalofrío al pensar en cómo me las van extraer. Sé que es indoloro pero …

Abro la nevera y doy un sorbo directamente de la botella de agua.  Ya estoy preparada para salir…

…………………………………………………………………………………………………………………………….

Si quieres continuar el relato , aquí lo tienes en PDF. Me ha salido más largo de lo habitual …

PDF MercadoNegro

NB 1 : Esta es la canción de marras.»Eye Of The Tiger» de Survivor. (BSO de Rocky)  Aviso  : es de las que se pegan y se van reptiendo machaconamente en tu cabeza ( por lo menos, a partir de una edad)

 

 

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Encontré aquella antigua máquina de escribir, arrinconada, en el almacén de la oficina. Su intenso color verde me fascinó…Me la llevé a casa.

Antes de continuar, debo confesar:

Estoy enganchada al Apalabrados, al Whatsapp y al Atrivialados.

Juego a todas horas. Juego en casa. Juego en el trabajo…

Vale. Ya lo he hecho. Confesado.

Así es como llegué al almacén… Trabajo en el departamento administrativo de una empresa de material médico. Soy una de las personas que se ocupa de la facturación. Lo hago en jornada partida de ocho horas menos…cuando me bajo al almacén para…jugar o para responder a los mensajes que me llegan.

Lo sé. Está mal.

Lo sé. Me he enganchado.

Lo sé. Esto debe acabar.

Coloqué la máquina en una mesa, al lado de una orquídea que compré de oferta en el Carrefour. (Sí, en el Carrefour: al lado de la panadería, hay una zona con cuatro plantitas.) Al principio, la máquina de escribir era un objeto de adorno. Su única función era ocupar aquel rinconcito, con ese toque verde vintage tan mono pero…ocurrió el gran apagón.

Ese día que todos recordamos, en el que la ciudad se quedó sin luz…Sin televisión. Sin red. Sin…ordenador, teléfono… Sin mi vida social ( y mi ocio) al completo…

Intenté leer a la luz de las velas. Intenté dormir. Lo intenté…

Repasé todos mis temas pendientes, conté ovejitas y dibujé mentalmente todas las sombras que dibujaba la luna por la ventana y en eso estaba, cuando un resplandor verde me llamó la atención. Era muy tenue. Nada estridente…Relajante. ¿De dónde procedía esa luz?

Me levanté de la cama y, como podéis imaginar por el color del destello, vi que lo que brillaba era la máquina de escribir. Me acerqué y me senté delante de ella. ¡Era muy bella! La acaricié con delicadeza y mi mano se deslizo por el carro. Entonces, se me ocurrió que podía escribir, sin necesidad de electricidad y…como no podía dormir…

Saqué los folios de la impresora , coloqué uno y lo fijé. Al mover la rueda, el sonido familiar me pareció música celestial.

Teclée una letra : la “A». Apareció ante mí. Aporreé las teclas sin ton ni son : dlshdoeyfeiowhjcnñdsjñlkjsñf. ¡Aquella vieja máquina escribía perfectamente!

Así que inspiré, expiré, extendí mis dedos y empecé a escribir…

Desde ese preciso instante,  no he podido parar…Tengo los dedos entumecidos, las piernas agarrotadas , la espalda ya casi rota , se me nubla la vista y… no veo la forma de dejar de escribir.

No puedo despegarme de las letras. Si me alejo, una fuerza brutal tira de mis manos y, estas, siguen escribiendo. A su libre albedrío. De vez en cuando, algo falla en el contenido y se dejan ir . Teclean : kjsghdhdflrhflerhelrifhldrjfklrjerjñrkj.

El caso es que no puedo parar. Tampoco puedo hablar. Esto es horrible.

No he ido a trabajar y los folios se amontonan a mi alrededor. Páginas y páginas…

Estoy encerrada en casa, esperando que alguien me eche de menos en el Whatsapp , en Apalabrados, en Atravialados, en Facebook o en Twitter y venga a ver qué pasa.

Me encontrarán escribiendo, sin parar,  en esta vieja máquina verde y… si leen alguna de estas hojas que estoy dejando por aquí, lo que leerán es esta historia. Es posible que haya empleado otras palabras ( no me sale nunca igual) pero será la misma historia. La misma, la misma, la misma, la misma.

Lshdpuedkjfgjfññdgfdkfjoiujdeoupojhpiyf.

Necesito ayuda. Esto empeora.

Es muy urgente.

Hdfghdfyioeryofhsldfjñxsdklllioduewpiìkmdhcjksdh…

 

 

 

¿Os apetece una pizza?

Recuperando relatos…

La pizza

Oferta Especial con dos finales a elegir:

1) Aquí te pillo, aquí te mato.

2) Aquí te mato, aquí te pillo.

¡Qué aproveche!

No es que se escondiera de él.

Alguna noche, de forma muy ocasional y con la voluntad de complacerla, la había dejado llamar a la pizzería del barrio para que le trajeran una suculenta margarita, con cebolla, bacon y doble de queso. Lo de hacerse vegetariano no había sido una sorpresa para ninguno de los dos. Con los años, se había acentuado su obsesión por los productos ecológicos y la dieta sana. No comía carne roja y no le gustaba el pescado, por lo que su dieta se había ido reduciendo a lo que se conoce como “vegetariano ovo-lácteo” de una forma natural.

Ella, en cambio, seguía comiendo de todo: aprovechaba para degustar un filetito o una dorada a la sal cuando acudía a los almuerzos de negocio o cenas con las amigas o un domingo en casa de sus padres… Su madre ya se ocupaba de tener un menú variado para todos los gustos de los comensales y mientras él alababa la lasaña vegetal, ella se zampaba un rabo de toro al vino tinto…

El vino…El vino era otra de esas cosas… Al principio de su vida en común, les gustaba degustar una copa y en las “ocasiones especiales”, adquirían vinos de buena cosecha según lo que puntuaba el gurú enológico Robert Parker. Los cumpleaños, los aniversarios, alguna buena noticia en el ámbito laboral… Eran las cosas típicas. Pero, aquello se convirtió en frecuente y empezaron a acudir a catas y seminarios. A ella también le gustaba la cultura del vino y su disfrute pero… ¡eso no quería decir que no pudiera tomar una Coca Cola de vez en cuando!… Cuando osaba a abrir una lata del refresco maldito, él la miraba con cara de asco y meneaba la cabeza, en un gesto inconfundible de confirmación de su locura.

Al margen de esas cosillas del comer y del beber, funcionaban como una pareja perfectamente engrasada. Una relación casi perfecta. No se podía pedir más… Tal vez por eso la carcomía la culpa mientras esperaba al mensajero de Pizza Telele. Él la había llamado hacía una hora y le había dicho que no cenarían juntos. Cosas del trabajo. Y ella, en vez de sentirse decepcionada y cenar en soledad la judía tierna con patata y zanahoria, había cogido el folleto promocional de Pizza Telele y había encargado una pizza mediana… y una Coca Cola! ¡Sí!.

Pero…si se paraba a pensar un poco, ya eran bastantes noches de trabajo atrasado y bastantes pizzas, engullidas de contrabando. ¿De cero a tres o cuatro veces al mes? ¿No eran demasiadas noches de free-pizza? En sus pensamientos, por un segundo, destelló un mensaje de advertencia: ¿Estaba con otra? pero llamaron a la puerta y el pensamiento se desvaneció.

(…)

Cuando llegó al portal del número 22 de la Calle del Hambriento estaba ya muy nervioso. Estaba atendiendo el teléfono y tomando los pedidos, cuando vio en el identificador de llamadas que estaba al aparato la bella criatura de la pizza mediana con cebolla, bacon y doble de queso…y una Coca Cola. Sólo anticipar la suavidad de su voz cuando anunciara que quería una pizza a domicilio, ya lo ponía enfermo. Le temblaban las piernas, la mano que sujetaba el teléfono y, por supuesto, la voz. Llevaba mucho tiempo pensando en ella, planificando cómo sería su encuentro y deseando que se produjera pero… era demasiado pronto. No estaba preparado. ¿O sí? La excitación recorrió su cuerpo desde la punta de los dedos del pie hasta lo alto de su cabeza rapada.

Contestó con una voz chillona que le sorprendió a él mismo y se quedó petrificado cuando ella le hizo el pedido. Le prometió que estaría en su domicilio en veinte minutos y cuando colgó, se dirigió a la zona de reparto y cambió los turnos.

Al cuarto de hora, sentía el frío de la noche en la cara mientras recorría las calles de la ciudad para llegar a la casa de “ella”. Era perfecta: esos ojos brillantes que lo miraban con alegría cuando le entregaba la pizza, los labios carnosos que se humedecía con la lengua y lo provocaban directamente,… Sabía que estaba sola: sólo hacía pedidos nocturnos cuando el tipo que vivía con ella no estaba en casa. Una única vez lo había sorprendido, abriendo la puerta y gritando: ¡Cariño, tu pizza! Pero eso había sido hacía mucho tiempo… En los últimos meses, la había estado observando y sabía que estaba sola.

Sola.

A medida que avanzaba en su recorrido se hacía más firme su propósito. Ese era el momento. Esa era la noche.

(…)

Abrió la puerta y vio al chico de Pizza Telele. Siempre era el mismo: alto y delgado, con unos ojos oscuros que siempre la miraban fijamente y que ella veía a través del casco. Y aunque su aspecto era amenazador, en el fondo era simpático y siempre le sonreía cuando le daba la propina.

Esta vez, llevaba el casco de la moto en la mano y pudo ver su reluciente cabeza, afeitada al cero y con un extraño tatuaje en la parte superior. ¿Qué era eso? ¿Un pájaro? Sostenía la caja de pizza con una mano y la estaba observando de esa forma intensa que ya había percibido en ocasiones anteriores.

Extendió la mano para coger su pizza y, entonces,…

FINAL nº 1 : Aquí te pillo, aquí te mato.

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Sonó el teléfono. Mientras el chico de reparto esperaba en el recibidor, atendió la llamada a su móvil. ¿De la empresa de su marido? ¿No estaba con ellos? ¿No tenía una cena de trabajo? La alarma volvió a dispararse y esta vez, apareció un nombre y una cara. Últimamente, ella estaba presente en muchas de sus conversaciones… ¿Y si?…De repente, todo encajó y las pequeñas cosas que habían pasado inadvertidas, se convirtieron en claras pruebas condenatorias. ¡Le estaba poniendo los cuernos! Sintió una furia interior que ni supo controlar.

¡Maldito ovo-lácteo de los huevos!

Oyó una voz que la llamaba. El chico de la pizza.

Seguía con la caja en la mano pero percibió un cambio de actitud en él. Se disculpó y, alterada por el reciente descubrimiento, se le cayeron las monedas al suelo.

Él , a su vez, tiró la pizza y le cogió la mano sin apartar la mirada de su rostro. Ella abrió muchos los ojos, sorprendida, pero no la retiró. Por unos segundos, titubeó: su vista se dirigió a la caja, desparramada en el suelo, a sus manos entrelazadas y, otra vez a sus ojos. ¿Era energía sexual lo que chisporroteaba en el ambiente? .

En ese momento, él supo lo que tenía que hacer: tiró con fuerza de ella y dejó que se produjera el primer impacto,  cuerpo a cuerpo.

Buscó sus labios y la envolvió en un abrazo de hierro que los dejo sin respiración. No hubo palabras. Ni una siquiera. Entraron en la casa y se dejaron caer, enredados, en el sofá. Cuando todo acabó, continuaban en silencio. Se vistió y bajó a buscar la segunda pizza de cebolla, bacon y doble de queso que llevaba de reserva. Y la Coca Cola.

La dejó sentada en el sofá, despeinada y rodeada de los cojines, esparcidos por todo el salón. Encima de la mesita de cortesía, dejó la pizza y la Coca Cola. La beso suavemente y se fue.

Ella se quedó mirando la pizza, ya fría. ¿Cornuda? Era posible, pero de apaleada, nada. Metió la pizza en el horno y se fue a duchar.  Y aunque había gozado con “Un aquí te pillo y aquí te mato”, con un casi desconocido nunca más llamaría a la Pizzería Telele…

Cuando él llegó a la Pizzería Telele, buscó su agenda secreta. La guardaba, escondida, al fondo del cajón de pedidos. Buscó la lista de clientas que había seleccionado y tachó la del número 22 de la Calle de los Hambrientos.

FINAL nº 2 : Aquí te mato , aquí te pillo.

pizza-cutter-

Sonó el teléfono. Mientras el chico de reparto esperaba en el recibidor, atendió la llamada a su móvil. ¿De la empresa de su marido? ¿No estaba con ellos? ¿No tenía una cena de trabajo? La alarma volvió a dispararse y esta vez, apareció un nombre y una cara. Últimamente, ella estaba presente en muchas de sus conversaciones… ¿Y si?…De repente, todo encajó y las pequeñas cosas que habían pasado inadvertidas, se convirtieron en claras pruebas condenatorias. ¡Le estaba poniendo los cuernos! Sintió una furia interior que ni supo controlar.

¡Maldito ovo-lácteo de los huevos!

Oyó una voz que la llamaba. El chico de la pizza.

Seguía con la caja en la mano pero percibió un cambio de actitud en él. Se disculpó y, alterada por el reciente descubrimiento, se le cayeron las monedas al suelo.

Él tiró a su vez la pizza y le cogió la mano sin apartar la mirada de su rostro. Ella abrió muchos los ojos, sorprendida, pero no la retiró.

Entonces, el alzó el casco y descargó un golpe contra el cráneo de la mujer. Siempre le estremecía el crujido de los huesos cuando se rompían, pero era parte del juego y  la verdad, eso lo excitaba aún más.

Con el cuerpo inerte en sus brazos, entró en la casa. Más tarde se ocuparía de ocultar su rastro. Aquella iba a ser la víctima número cinco y quería tomárselo con calma. Ya no podría regresar a la Pizzería Telele, tendría que abandonar la ciudad y empezar de nuevo. Una nueva mujer, la sexta, lo estaba esperando en cualquier punto de la geografía española. Suspirando, la dejó en el sofá.

Para la víctima número cinco, había ideado una fiesta especial. Con pizza y Coca Cola, como a ella le gustaba.  A la prensa le iba a encantar encontrarla de aquella manera: los programas amarillos se iban a cebar con lo original y escabroso de la puesta en escena… ¡Cómo iba a disfrutar viéndolos elucubrar sobre el asesino de la pizza!

Con el borde de la pizza, que recortó con cuidado, le hizo una corona que le puso en la cabeza. La sangre empapaba la masa. No quedaba mal aunque le hubiese gustado más que se hubiera visto el color crema del pan. Resaltaría más con aquel pelo tan negro…

No lo encontrarían jamás. Ni siquiera podrían asociar esta a otras muertes similares en otras pizzerías… Aún no se habían dado cuenta que tenían que buscar al asesino en serie “del reparto”.  Iban muy, muy, por detrás. ¡Qué ingenuos!

Ya había acabado con cinco vidas y a cual mejor : la primera, había sido una clienta de una tienda de productos ecológicos, la segunda, una habitual del Carrefour, la cuarta, una fanática de la comida china a domicilio y por fin, la quinta, la bella criatura del número 22 de la Calle del Hambriento.

Mientras limpiaba sus huellas pensó que, su próxima solicitud de trabajo, iba a ser para una vacante de “repartidor” de prensa diaria en la ruta de Badajoz. La había visto en la prensa dominical…Se presentaría.

Alguna suscriptora interesante se podía convertir en la sexta…

Ordenando y recopilando.

Hace tiempo que lo quería hacer pero…Una cosa y la otra y la otra . Ya se sabe…

Una gripe devastadora de la que , de momento, he salido inmune, ha hecho estragos en casa ( con terapia de reposo y sueño) y yo he tenido la calma necesaria para : ordenar y recopilar.

He recopilado todos los relatos que se han escrito en este Blog Imperfecto ( unos 77) y he remodelado el menú de cabecera para que se pueda acceder a ellos, mediante link o en descarga en PDF.

77 Relatos, aquí ( y en el menú de cabecera) ; – )

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Terciopelo Rojo.

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Terciopelo Rojo ha sido toda una experiencia.

Divertida y fluida …Espero que eso se refleje en lo que, finalmente, hemos hecho público hoy para aquel o aquella incauta que caiga en nuestras redes y se ponga a leer y deje que lo mareemos un poquito, de aquí  para allá , para atrás y vuelta a empezar…

Es un relato escrito a cinco manos, con múltiples opciones de…lectura.

La idea es de Dess, el Líder  “ese” que todos conocéis ( y si no, pasad por su casa) y que me ha sugerido que no hable de personalismos, ni de “dirección”, ni de …Liderazgo.

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Como veo que esto le preocupa, ya que no quiere tener protagonismo ninguno, más allá que formar parte del equipo , he decidido que NO voy a decir que Dess ha sido el promotor, coordinador y aglutinador del proyecto.

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Tampoco es verdad que la Jolie , se pirra por los huesos del Líder…

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Dess,siempre con su copiloto, Inspi, ha conseguido que esto sea publicable.

A las manos que han escrito en este proyecto ( Adwoa, Inspi y Nergal) les quiero decir que ha sido un placer , mail arriba, mail abajo…Lo más curioso de esto es que , nosotros mismos , formamos parte de la incógnita ya que yo, no he leído los finales de mis compañeros, con lo cual voy a vivir la experiencia de “Terciopelo Rojo” casi como el lector que, ahora mismo, se está preguntando ¿Qué XXX es eso de Terciopelo Rojo?

A los que estáis leyendo esto y en nombre de todos los componentes del equipo sería un honor que os dejarais llevar por este experimento y pusierais el punto final a Terciopelo Rojo.

El proyecto estará acabado, cuando alguien se atreva a leerlo…; -)

Aquí empieza todo…

NB : Y…disculpad los ataques de stress ocasionados con nuestra agresiva campaña de marketing…Los que os habeís interesado por las fotos, son montajes facilísimos , al alcance de todos. La página web dónde están las plantillas es Photofunia.