Hora va , hora viene.

Nos hemos aprendido tan bien esto de controlar el tiempo, que un simple tronco pulido, con sus dos manecillas, nos permite situarnos en el momento exacto y “oficial” del día .

Somos capaces de traducir ese código visual a una velocidad de vértigo y conectar esta información con la del entorno : ¿Tenemos tiempo? , ¿Llegamos tarde?, ¿Cómo nos hemos de organizar para llegar a tiempo?, ¿Cuánto tiempo nos queda de diversión o de sufrimiento?...

Hay dos momentos del año en que tocamos nuestros relojes… Si no se acaban las pilas o se estropean, no solemos tocarlos pero en los dos tempos exactos marcados por nuestros consumos energéticos y el aprovechamiento de la luz solar , los debemos coger, buscar el mecanismo de las manecillas y adelantar o atrasar….

Siempre es más confortable el atrasar ( por lo de los despertares del adelantar , que requieren un tiempo de adaptación) pero adelantar, nos da ese espacio de luz en términos de tiempo “consumible” que compensa lo de los despertares

Sea como sea, hay que hacerlo porque el sistema te lo marca y si te pones en estado de “rebeldía” ( hay mucha gente que se sube por las paredes con el cambio de hora), o llegas una hora antes o una con retraso.

Pues eso.

En España, este próximo domingo, 31 de marzo, a las 2 de las madrugada, serán las tres de la madrugada.

Disfrutemos de la luz del sol.