#NuevaRealidad ( Fin de año.)

El resumen de este año nos lleva a lugares comunes definidos en palabras como estas : irrealidad, confusión, miedo, ansiedad, tristeza, incertidumbre , soledad, pérdida, resignación…También nos unen otros espacios colectivos con palabras más bonitas : comunidad, solidaridad, civismo, responsabilidad, emoción, afecto, empatía y…vacuna.  A principios de enero, nadie se imaginaba que “vacuna” sería sinónimo de “esperanza”…

Ojeando las entradas del blog, que tan terapéuticas fueron para mí en tiempos pandémicos , he revivido el temor con el que fui al garden a buscar perejil y me vine con una albahaca pequeñita. Iba más protegida que El Mandaloriano y mi rapidez en entrar y salir, fue asombrosa.

Los ratitos de riego, cuidados y extras que me dio la albahaca ( el aceite aromatizado, por ejemplo) me permitieron distraerme en el confinamiento.

En esos instantes, estaba solo yo y mi albahaca, en un marco mental mucho más allá del maldito virus .

Meses más tarde, planté un olivo.  Dicho así, la fotografía desmerece, pero…es un olivo de verdad. Confieso, por eso, que es muchísimo más aburrido.

La albahaca me dio más juego, pero, finalmente, acabó su ciclo y fue sustituida en mi proceso de “planta terapéutica” por una camelia.

Y en eso estoy, con una planta que florece en invierno. De un color rosa intenso.

Así está ahora. Preciosa. Vitalista y esperanzadora.  

Como espero que sea el año que viene para todos.

NB : Eso sí, a la que pueda, vuelvo a plantar albahaca…

#NuevaRealidad ( Una flor sin fragancia.)

El pasado mes de octubre me regalaron una camelia ( Camelia Japónica). Es un pequeño arbusto, también llamado Rosa de Invierno de Japón, con hojas perennes de color verde intenso y unas flores que funcionan al revés que las que yo conozco : florecen de invierno a primavera.

Me alegra tener flores en casa en este mes de diciembre …

Proceden de Asia y se introdujeron en España en el S.XVI y aquí,  dónde mejor se aclimataron,  fue en Galicia . Especialmente Pontevedra , un paraíso de las camelias.

De las muchas curiosidades que he encontrado sobre este precioso arbusto, hay dos que me han llamado la atención. El resto, me las reservo para contarlas al ritmo que vaya floreciendo este precioso arbusto durante este extraño invierno. Flores potenciales no le faltan…

Una de esas peculiaridades es que las camelias carecen de fragancia.

El olor, el color y la forma son los mecanismos más comunes que presentan las plantas para atraer a los polinizadores. En este caso, para favorecer la atracción se compensa con flores más vistosas y sugerentes, pero…no huelen.

Otra de esas curiosidades es el “bo-to”. Es la transcripción del sonido con el que los poetas japoneses describen la caída de los pétalos, pero, atención, no van cayendo poco a poco. Son solidarios los unos con los otros y se caen todos a la vez. Esta característica la podré experimentar en directo para corroborarla. La magnífica flor que estoy fotografiando debe caer entera y, si hay (mucha) suerte, estaré ahí para oír el “bo-to”.

Doy la bienvenida a la camelia que, aunque no sea fragante es preciosa y se ve que hace un ruidito monísimo cuando cae la flor.