Depresión post-vacacional.

Sabiendo que es un privilegio hablar de “Depresión post-vacacional” cuando las cosas están como están y el “volver” al trabajo te convierte en un afortunado, elegido y , efectivamente, un privilegiado, aun así, no puedo evitar el sentimiento de pérdida … Cada año , me pasa lo mismo y no aprendo…

Siempre me caza…Levemente. Insiste en pasearse, unas horas,  por mi mente…

De verdad,  con el tiempo que hace que nos conocemos ( ya hay confianza), se podía ahorrar el paseíto…

 

 

Se acerca el fin…

O eso creo… Alejada y aislada del huerto por el tema de las vacaciones, me llegan malas noticias. Cochinas, sería la palabra adecuada…

Y es que, aprovechando mi ausencia y mis cuidados amorosos, la cochinilla se apoderado de mis tomateras. Por lo que me cuentan, ese insecto vampiresco ha estado chupando la savia de los cherry, que estaban ufanos y contentos al sentirse libres de mí. Sin el peligro de la aprendiz-de-huertana, se distrajeron y bajaron la guardia y la cochinilla algodonosa, como quien no quiere la cosa, se apoderó de los troncos…

Mal asunto. Ramas secas y flojas…Tomates escuálidos. Caídos. Eso me dicen…Mejor que no esté allí para verlo ( y para fotografiarlo) porque ya estoy bastante disgustada en la distancia como para asistir la invasión cochina, en directo.

Supongo que , tras mis batallas tomateras y el haberme ganado el apodo de “tomaticida” y “vegetópata”, pensaréis que es de nivel perverso alto, el regocijarse con esta victoria final: la muerte del enemigo pero, la realidad , es que lo que hemos vivido en ese huerto , es una preciosa historia de amor-odio ( que tiene, también, lo suyo de estrategia bélica) y me entristece que se estén acochinillando. Lo ideal era acabar con una ejecución masiva por acabarse la temporada (las cosas, como deben ser) y no por el ataque de un triste bicho que parece una asquerosa bola de algodón .

Se acerca el fin. Están en tratamiento pero las esperanzas de reactivación son bajas. Muy bajas. Ya me voy haciendo a la idea para cuando yo llegue ( y vea el desastre) la semana que viene.

Ya quedan para el recuerdo, esos últimos tomates que recogimos y que nos han dado alimento en estas calurosas noches. Ayer mismo, hicimos una pasta fresca de verano con los últimos supervivientes del Reino Independiente de mi Huerto.

Estoy triste y ya, sin el puesto nº 1 en el Ranking de Tomaticidio ( arrebatado por la cochinilla , a mis espaldas y esperando que yo me fuera. O sea, a traición).

Ilustro este post con unas fotos que les hice antes de partir. En la primera, los tomates seguían con su acoso al perejil pero , en realidad, se estaban despidiendo antes de ser atacados por la cochinilla (quién se lo iba a decir, pobrecillos).

Esta última es metafórica. Me fascinaba como estaban subiendo hacia el cielo…

 

 

Frágil.

Algunas veces, las fotos me escriben una historia (aunque sea una tan distorsionada como esta)…Yo las utilizo, lo sé. Pero…Las fotos aparecen,  me cuchichean las palabras y yo, simplemente, las copio y las pego…

Os tengo que dejar.

Oigo como se acerca la enfermera Pérez.

Distorsión

Estoy en otro plano, supongo que astral. Mientras mi cuerpo se regocija en el agua fresca de la piscina, veo todo lo que pasa a mi alrededor como si estuviera fuera de mí misma, mismamente. Lo he visto muchas veces en las películas y, ahora, me está pasando a mí… En el instante que me doy cuenta de eso, me acojono. Cuando pasa esto, justamente esto, estás jodido. Básicamente muerto o casi…

La mujer que está chapoteando parece estar bien y , la verdad, juraría que soy yo…

Ehhh! Cuidado! Esta brisa me está elevando y estoy perdiéndome mi auto-voyeurismo…Un pájaro, negro y blanco, me mira con extrañeza. Entiendo que no es muy normal que esté dándome una vuelta por aquí pero …Yo que sé. Igual estoy dormida. ¿Una siesta + una digestión pesada? La cosa es que prefiero no despertar: la ola de calor va arrasando España entera y yo estoy muy fresquita en la piscina…

Vengaaaa! Estoy bajando a una velocidad increíble. Wow! Qué subidón de adrenalina! Para, para, para por Dios!!… No sé a quién le hablo pero tengo la sensación que hay alguien, en algún lugar de este colocón onírico. La verdad, ha sido decirlo y me he quedado suspendida, a escasos centímetros del suelo…Una voz interior pero que suena a celestial-dentro-de-un-templo, me dice que debo elegir entre hierba, madera y piedra. Creo que me voy a decantar por la hierba…

Un movimiento me distrae.

Mi yo al fresco, ya sale de la piscina. Veo como se seca con una toalla de aspecto mullido y se estira en una hamaca con un libro… Se mece suavemente… Qué envidia me da. ¿Por qué estaré en este plano , seguro-que-astral, mientras ella disfruta de la experiencia?

Entonces, oigo el cuchicheo. Ya se me acaba el tiempo. Vienen a por mí. Algo pasará: me caeré de la hamaca y me partiré la crisma…O daré una vuelta completa, quedándome atrapada al estilo Gusiluz en la hamaca, mientras me asfixio… Ahora, ya veo la luz. La dichosa luz blanca de la que todos sabemos que tenemos que huir despavoridos… ¿Qué hago? ¿Voy o no voy?…

Los oigo…

Clic.

Se ha quedado dormida en la hamaca… Estará agotada…La he visto de un lado para otro, que si vuelo , que si me elevo…La voy a despertar ya. Es la hora de su medicación– La enferma Pérez está hablando con la enfermera González. Cuchichean. Trabajan en una prestigiosa clínica privada, especializada en trastornos mentales. La enfermera González hará el turno de la enfermera Pérez cuando esta se vaya de vacaciones- Está paciente sufre episodios agudos del Síndrome de Distorsión de la Realidad. –La enfermera Pérez le pasa la carpeta con el historial clínico a la enfermera González.

Con esta, ya han repasado todas las historias clínicas. En apenas unas horas, se estará remojando los pies en la playa…

Balancea la hamaca suavemente y despierta a la mujer.

Provocando…

Me voy unos días y ¿Qué me encuentro al volver? …Desmadre total en el huerto.

Insumisión, invasión, rebelión…

Los sustitutos en su cuidado (y vigilancia) se han cubierto de gloria y, claro, los tomates se los han toreado como han querido. No es por darme importancia pero…No sé que hubiese pasado si no hubiese hecho esta paradita en mi” ir y venir “vacacional. Es posible que haya salvado a la humanidad de una invasión de cherry en toda regla. Ahí es nada…

En mi primera incursión, he observado los cambios. Despendole y jolgorio. Ramas , frondosas y nuevas, por aquí y por allá. Tan, tan allá que se han torcido y retorcido, incluso traspasando las fronteras del huerto. Enseguida me he dado cuenta que eso era peligroso. Van avanzando, poco a poco, como quien no quiere la cosa, invadiendo el espacio.

Ese grupito de ramas rebeldes, se hacen llamar “Las caprichosas”. Parece ser que formaron el grupo de resistencia, tras una tormenta que las liberó de su entutorado.

 

La verdad, no sé como pararlas…No hay forma humana de poner más cañas…

Pero lo que más me ha alarmado , ha sido la amenaza que se cierne sobre el pacífico perejil. Él, que estaba ahí, desbordándose al sol mediterráneo, se ha encontrado con una rama de tomatera, marcando el territorio…

Entonces, he decidido hacer uso del tomate que me traje de un huerto de Navarra…Para molestar. Por mucho que se oiga esa cantinela de “el tamaño no importa”, todos sabemos que sí, importa. Es un truquito benevolente para que las autoestimas no bajen más allá de dónde no deben. Así que una confrontación de tamaños, en el mundo del tomate , es una de las peores humillaciones a las que puedes someter a un cherry…

El mensaje les ha quedado claro.

He vuelto y mañana, voy a podar. ; – )

 

Momentos azules.

Vi la flor que me señalaba el camino.

Allí, entre los muros de piedra, una puerta azul.

La atravesé y me llevó, directamente, a un campo de endrinas.

Una de ellas, era mágica y me diría dónde encontrar el lugar en el que habita el espíritu veraniego…

Y lo encontré.

 

NB : La mágica era la de en medio. La del centro. La que no está arriba ni abajo.

 

Estrellas.

Acostumbrada a la noche de la ciudad, me quedé sin respiración… Allí, en el cielo de ese pueblo de montaña, mil estrellas se apretujaban en el espacio para derramar luz y magia, ante mis ojos asombrados.

Nunca había visto tantas…

Cuando mi cuello protestó, decidí tumbarme en el prado para observar el espectáculo, en postura relajada…

Hasta aquí, la imagen bucólica. Ahora, la verdad…

Primero, tuve que reposicionarme varias veces, para evitar las piedras que se habían afianzado bajo mi cuerpo. Una vez solucionado el tema, me quité los zapatos y con los pies desnudos, me estiré…Relajada… A los pocos segundos, noté un cosquilleo en los tobillos y me incorporé para matar ( sí, he escrito “matar”) a unas hormigas aventureras…A partir de ese momento, ya empecé a sentir cosquilleos en otras zonas que, aunque imaginarios, me hicieron dar manotazos, aquí y allá , para acabar con los insectos. Entonces, se inició el concierto: crujiditos, siseos, animalillos y cosas sin identificar. Mi condición de urbanita ( y cobarde), me hizo abandonar mi posición de relax y entrar en el modo “alerta”.

En ese preciso instante, noté la humedad de la tierra…y de mis jeans (que, encima, se pusieron verdes…). Me levanté, alcé la vista y, hasta que mis vértebras volvieron a decirme “basta”, me abandoné al cielo estrellado pero… de pie.

Muy digna, eso sí.

Si alguna vez describo ese cielo que me robó el corazón, opto por la versión bucólica : Rollo prado, descalza y estirada cómodamente.

A fuerza de repetirla, casi me la he creído… ; – )

 

Mantener la calma…

Keep calm and carry on ( mantener la calma y seguir adelante) es slogan que los británicos crearon para que la población civil, ante la amenaza de guerra, mantuviera la calma…El poster motivacional con este mensaje ( que se diseñó desde el Ministerio de Información Británico en el año 1939, al inicio de la II Guerra Mundial)se puso moda en el año 2000. Desde entonces, se utiliza en decoración y  personalización de todo tipo de cosas.

Después del fin de semana y ante la explosión de nuevas ramas y flores y tomatitos, he decidido que eso es lo que le debo pedir a mi huerto. “Calma, mucha calma” y, claro “que siga adelante”.  

La calma es necesaria, porque al ritmo que vamos, las ramas van invadir todo el espacio vital de …la humanidad. Al tiempo….

Empecé recogiendo un tomate y casi, casi, venerándolo. Después, cayeron siete.

En el día de hoy, en el que ya se precisaba de una recolección, me he apropiado de 27 tomates. Era un evento importante, así que me he ido a coger una cesta apropiada. Mi elección ha sido tachada de optimista y se me ha propuesto el cestillo mini en el que puse los siete tomates.

Como era de esperar, he utilizado la cesta Modelo “Optimista”…Reconozco que había exceso de optimismo.

Finalmente  he hecho caso a los tomates (que lo tenían muy claro )y he elegido el cestito “Ajústate a la realidad. En él, el tomate se desborda…Son muy , muy coquetos y esa es su perdición.

Tras la sesión y los mensajes de calma, ya he dejado ir mi lado oscuro…Me sabe mal decir ( que la verdad es que no) que en estos momentos estoy digiriendo veintisiete tomates cherry  que han pasado a ser la cena de esta noche : Bavette con tomatitos y albahaca . Todo del huerto. ; – )

Calma, calma…

Toca huerto.

En el huerto siguen pasando cosas…

Tras recoger los primeros 7 tomates cherry, pensé que me encontraría con alguna acción hostil ( hay quien los jalea y les da ideas…) y que la táctica del “Paz y Amor” iba a ser de corto rendimiento. No obstante, he seguido regándolos con una sonrisa y haciéndoles la pelota, de una forma tan descarada que creí que se iban a dar cuenta pero…no.

Había preparado un par de excusas por si me preguntaban por “Los Siete” : 1) “Están de vacaciones en un huerto de una amiga de Valencia” y 2) “Han decidido dedicarse al mundo de la publicidad y ahora son un grupo y se llaman “Cuate, aquí hay tomate”  pero no ha sido necesario…Ningún interés…

Han detectado que me encanta hacerles fotos y están utilizando poses muy estudiadas para hacerme chantaje emocional. Así, creen que se aseguran la supervivencia en la rama .

Acabo de regar y he comprobado que se han creído, a pie juntillas, que soy una hortelana de buena voluntad y que mi misión es hacerlos crecer para admirarlos ,  hacerles fotografías y publicar su evolución en un blog…

Mientras ellos siguen confiados, yo ya he contabilizado 23 tomates casi, casi maduros.

Será pronto…

Mi huerto, en Tumblr.

Ha sido el amor…

La estrategia amorosa está triunfando…

¿Será verdad que el amor lo puede todo? ; – )

Tras el letrerito, los achuchones , las palabras cariñosas y la meditación en posición de loto( delante de los tomates), he conseguido la primera cosecha que excede de un ejemplar ( exactamente , hay siete tomates!).

El día, era uno de esos señalados. Comida familiar y yo… Yo me había puesto chula y había asegurado que hoy, comeríamos tomatitos de mi huerto. Ya tenía provisión en la nevera ( por si las moscas) pero no podía escaparme del momento “vamos a cogerlos de la mata”. Lo querían hacer en grupo…En plan , cortar la cinta de una inauguración…Así que me era imposible dar el cambiazo ( y menos con mi madre , pegada a mi espalda)…

Llega el Día T ( de Tomate) y salgo a recoger la prensa y miro de reojo el huerto. Muy de reojo.

Una mirada rápida y disimulada. De espía entrenado. He pensado que si me veían muy interesada , eran capaces de pasar de rojo a naranja sólo por fastidiar… Me ha tranquilizado ver que el rojo salpicaba el verde de fondo . Había unos cuantos.  Vale, mis invitados sólo podrían deleitarse con un cherry por cabeza pero nadie podría decir que no han comido tomate de mi huerto. Mi credibilidad podía quedar intacta.

Unas horas antes de este importante evento, he salido al huerto. He dado la bienvenida a las coles que me pasaron ayer . Son unas valientes…He tenido el típico cambio de impresiones con el perejil, que me ha comentado que está un poco bajito de nitrógeno y , finalmente, me he dirigido a los tomates que iban a ser sacrificados.

Siguiendo los últimos consejos que me han dado estos días, les he dorado la píldora: he alabado su apostura y ese tono rojo intenso. El aroma y su aspecto fuerte y tenso…Les he dicho que eran la alegría de mi huerta…Que los quería mostrar a mi familia (de lo orgullosa que estoy de ellos. ; – )

Y, entonces, contra todo pronóstico, me han dicho que tranquila, que ya les había llegado el momento de abandonar la mata…

Esta vez, el sabor mucho mejor, con predominancia del dulce. Bien!. Más crujientes que “el anterior” pero, siguen teniendo una piel muy, muy consistente que casi tiene vida propia aunque lo más importante de esta nota de cata, ha sido los buenos momentos asociados ( ya , para siempre) a la recolección. Instantes mágicos ( y muchas risas) que nos han regalado siete tomates cherry.

Yo creo que ha sido el amor… ; – )

Todo en : Mi huerto. Es un tumblr.