All you need is love.

Tras ser alertada por Cerán, del problema que puedo tener en el huerto, he decidido decantarme por una estrategia «Paz y Amor».

Sí, los otros tomates vieron cómo me hacía con el primero y, claro, la venganza ya está cantada.

Voy a intentar derrochar amor a raudales para que los tomatitos se confíen. Ellos no saben que los seres humanos tenemos una cierta incapacidad de cambio. Nos cuesta. Les parecerá que estoy cariñosa pero, por dentro, estaré pensando en mis fantásticas tijeras de poda…

Es posible que , al final, les coja cariño. Ya se verá.

De momento, les he decorado el huerto, les he puesto la canción de marras ( una vez la oyes, te guste o no, la canturreas en bucle aunque sólo sea el estribillo) y he alabado su variedad de matices y colores.

Les he dicho que eran tomates fashion... ; – )

 

Menos uno, que me ha mirado mal, el resto se lo han tragado.

Ah! La canción.

All you need is love

Ñam-Ñam o La cata del tomate…

Ya está hecho.

Ahora que ha llegado el momento, me da hasta pena , arrancar el tomate de la mata. Pero…Este es el ciclo de un huerto urbano….

Ya en mis manos ( era poquita cosa), le he hecho la sesión de fotos que le prometí. Sólo lo voy a hacer una vez. Es el primero y eso tiene un valor en este huerto…A partir de ahora, “ zasca, a la saca y a la ensalada” , sin contemplaciones…

Os dejo estas fotos, una con mensaje incluido ( era su última voluntad). Hay muchas más, pero reflejan momentos muy íntimos del tomate . Me ha pedido que los respete.

Una vez hechas las fotos , nos hemos despedido. Sé que sonará duro pero , tras el adiós pertinente, el alma del tomate se ha ido ( lo he notado) y yo ya he podido partirlo en dos…

Ya en estado “tomate-sin-alma”,he podido realizar la cata. Lo he intentado hacer lo más objetivamente que he podido. ; – )

La guía la he sacado de esta web : El huerto de Claudio

 Algunos de los atributos sensoriales más importantes para el consumidor de tomates están englobados en el sabor (gustos y aroma), la textura y la apariencia. Entre ellos se puede destacar:

    • La crocanticidad: la cantidad de sonido que se genera con el primer mordisco hecho con los incisivos excluyendo la piel.Mi tomate : No muy crujiente, la verdad.
    • La firmeza: la fuerza necesaria para comprimir la muestra entre las muelas durante la masticación.Mi tomate : Firme, sí. Es joven, por eso.
    • La jugosidad: la cantidad de líquido que libera la muestra durante la masticación.Mi tomate : Bien, bien. Jugoso, jugoso.
    • La harinosidad como atributo negativo: grado al cual la pulpa se rompe en partículas muy finas que se secan cuando son masticadas. Mi tomate : en un acto de sinceridad absoluta, es un pelín harinoso. No es perfecto…
    • La facilidad de rotura de la piel: cantidad de masticaciones necesarias para preparar la piel para la deglución . Mi tomate : muchas masticaciones para deglutir la piel ( que mal suena) . O sea, piel fuerte y compacta.
    • El dulzor: intensidad a gusto dulce. Mi tomate : dulcecito. Tampoco para exagerar.
    • La acidez: intensidad a gusto ácido. Mi tomate : un poco ácido. Pero no demasiado.
    • El sabor: intensidad a gusto y aroma de tomate. Mi tomate: el aroma es, tal vez, en lo que se lleva un 10. Sabe a tomate  pero yo diría que un pelín ácido ( “pelín”, que yo soy muy sensible al ácido)

Dicen que el cherry tiene una piel gruesa, para protegerse de roturas. Para mi tomate, es su mayor defecto : mientras escribo esto,  aún la estoy “deglutiendo”.

En definitiva : Por amor de hortelana, le doy un 8. En plan cata profesional, un 7. Y la parte de mí que se divierte con esto , le da un 10.  ; – )

Actualización : ¡AVISO IMPORTANTE !

Tras haber ingerido el tomate, leo un comentario de Cerán, alertándome del peligro que corro si me lo como. Opppssss!

Su experiencia es …increíble. Yo creo que todo el mundo debería saber qué está pasando. Es un tema serio que puede afectar el futuro de la humanidad, como lo conocemos….

Apenas puedo alzar la voz. Incluso el sonido de las teclas de mi ordenador podría alertarles. Me vigilan. Intentaré contarte pero si ves que la comunicación se corta ¡Huye sin mirar atrás! Tu vida depende de ello.
Como bien debes saber, las verduras no hacen prisioneros.
Anoche me encontraba en casa, sentado en el sofá,poniéndome una sobredosis de tele de verano (es duro el día a día sin un chute de “la que se avecina”) cuando una avanzadilla numerosa de pimientos, tomates y cebollas se internaron en mi casa. ¡ Créeme! Tuvieron la osadía de colarse en mi santuario sagrado. No sé cómo. No sé por dónde. Pero lo hicieron.Quizás aprovecharon que ya había visto el capítulo siete veces y había dado una cabezadita de puro aburrimiento.
Entonces me atacaron. Con una crueldad y una saña que nunca hasta ahora había visto en los vegetales me redujeron en un plisplás y me encerraron en la cocina. No pude oponer resistencia.

Ese fue su error y, al mismo tiempo, mi salvación.
Se ve que todavía no saben bien qué cosa se hace en cada habitación de la casa.
Una hora estuvieron sujetándome la puerta e impidiéndome salir, pero, finalmente, el grueso de ls verduras se marcharon, supongo que para continuar con su siniestra campaña verduromilitar en busca de otros incautos como yo que pillar desprevenidos.
Dejaron de guardia, frente a la puerta de mi cocina únicamente a tres tomates ya maduros, un par de pimientos verdes, dos cebollas, un calabacín gordo que por su tamaño infundía terror, y una cabeza de ajos ( que como cabeza, era la que daba las órdenes en aquel destacamento)
Ahora que lo pienso fríamente me dan verdaderos escalofríos. No sé de dónde saqué el valor para hacer lo que hice. El caso es que aprovechándome de la conocida ignorancia de las verduras y del factor sorpresa tomé un cuchillo de cocina de hoja ancha y muy larga yabrí de golpe la puerta.
Me miraron con ojillos desconcertados (está claro que no esperaban mi reacción heroica porque el relax y la soberbia les había hecho bajar la guardia). Yo nos le di tiempo a reaccionar. Me abalancé cuchillo en mano y en cero coma los había cortado a todos por la mitad. De nada sirvieron sus desgarradores gritos pidiéndome clemencia. Algún rastro de sus entrañas dejaron caer en el suelo de mi pasillo pero, una vez vencidos lo demás fue coser y cantar. Recogí los restos de la batalla, los lavé bien bajo el grifo, en el fregadero, los acabé de cortar en trocitos pequeños sobre la tabla de cocina de Ikea, puse aceite a calentar en una cazuela y, cuando estuvo caliente, arrojé todos los trozos a aquel infierno. Después un poquito de sal, unas cucharadas de azúcar, 20 minutos revolviéndolo de vez en cuando y…ME QUEDÓ UN PISTO COJONUDO.
Pero con el rabillo del ojo pude ver como un tomate cherry, que había pasado desapercibido durante la lucha, seguramente por su tamaño, huyó saltando desde mi terraza a la calle. Confío en que se haya espachurrado contra la acera porque, como haya conseguido llegar al puesto de mando de las filas enemigas y dar la voz de alarma… estoy jodido. Vendrán por mí y esta vez no tendré escapatoria.
No obstante, me he pertrechado con más cuchillos, que he colocado en cada estancia de la casa bien escondidos, y he comprado en el chino varias batidoras turbomix de vaso grande. Supongo que de lo único que me servirán es para ganar algo de tiempo.
No te fíes de los tomates cherry, son los peores. Se aprovechan de la ternura que inspiran al ser tan chiquitines y son los que con más odio atacan. Espero que al menos el que te has comido haya sido lejos de la mata. Si los demás lo han visto crecerán con una sola obsesión : Vengar a su hermanito.

Cerán, dixit.

Tengo un tomate…

 

Primera victoria. ; – )

Tengo mi primer tomate maduro!!!!

De ruborizado ha pasado a rojo intenso. No sé que piensan los tomates sobre el camuflaje en territorio hostil, pero está claro que este tomate no estuvo ese día en clase.

Mientras el resto va siguiendo un ritmo verde bastante uniforme, este tomate ha decidido vestirse con sus mejores galas y decirme: “Aquí estoy yo”.

Mira por donde, el tomate me ha salido vanidoso pero…admito que ser el primero tiene su mérito y más,  después del ataque del culo negro y todas mis batallitas.

Le he hecho una foto conmemorativa. Casi me ha obligado pero, en este caso, creo que es justo reconocerle su valentía y su primer puesto en este Tour (Lleva un maillot rojo ; – )) así que no me he hecho la difícil y he realizado un reportaje fotográfico para la posteridad.

Y es que mañana, me lo voy a comer. Y con festejos…Antes, por eso, le enseñaré la foto…

NB : La evolución de este huerto loco , desde el primer día, en Mi Huerto.

Hoy ha nevado…

En mis sueños, claro…

Hoy, se ha producido la madre de todos los ataques : El del calcio.

Esta mañana, me he hecho con un paquete de leche entera en polvo y a la hora del riego, me he dedicado a rociar la tierra con la leche pulverizada. Espero que no me hayan visto los vecinos…Ya con esta segunda dosis de calcio ( hace dos días, lo regué con leche) , voy a cruzar los dedos para que la estrategia del culo negro ya esté absolutamente neutralizada.

El “momento leche” ha sido raro. Y, después, al regar, un aroma ( a leche rara, también) ha desvirtuado mi habitual momento de relax…Al final, cuando la tierra ha absorbido todo el exceso, el huerto ha recuperado su aspecto normal.

Tengo la sensación que los cherry se están rindiendo a mi perseverancia ( y brillante estrategia planificadora)y en pocos días, los tendré comiendo de mi mano… O, comiéndomelos de mi mano…Según como se mire ; – )

De momento, uno de ellos, se ha ruborizado al verme llegar con la leche en polvo en la mano. Tengo la esperanza que de ese tenue rubor pase a un rojo-colorao intenso  ( eso ya será pasión). Y me lo comeré…

Además del ruborizado he descubierto que hay un tomate raro. No es redondito y no se parece a los otros habitantes del huerto…

De momento, no me ha dirigido la palabra ( y mira que le he interrogado con fervor) y no sé si está marginado ( y entonces puedo intentar que se pase a mi bando) o sólo es una de esas etapas tontas de la adolescencia de los tomates…

 

Alerta : culo negro.

Spoiler : va de tomates.

Cada día es un mundo en mi huerto urbano (de tamaño mini)…

Me las prometía yo felices, con mis 70 tomatitos (aprox)… Ya estaba planificando los próximos pasos estratégicos para ganar esta batalla, cuando me he visto sorprendida por una acción  hostil de los tomates  que demuestra que quieren utilizar todos sus recursos. Incluso a costa del sacrificio colectivo…

Han visto que los voy a recolectar en mi cestita de mimbre, al ritmo del tralalá, y han decidido hacerse el harakiri, en versión tomate. Esto es, ni más ni menos, que el llamado culo negro.

Pero…no me han pillado. Por los pelos pero…no. No lo van a conseguir… Sé lo que es el “culo negro” y voy a desbaratar los planes de los tomates kamikazes .Voy a intentar que los que quedan con el culo verde, no se pongan negros y así, parar esta operación de auto-exterminio total.

El poder de la información es muy grande y Google, un gran aliado en esta guerra.

Ha sido poner “culo negro tomates” y aparecer la expresión literal y la científica. El culo negro es podredumbre apical ( no sé que suena peor) y se produce por una falta de calcio en el sustrato. Si le pones calcio a tiempo,  la podredumbre apical ( es mejor poner culo negro ; – ) ) se detiene…

Con una risita perversa, busco la forma de dar calcio a mis enemigos. Hay abonos preparados pero yo no he puesto nada de nada durante este tiempo. Todo natural. Hay quien pone  yeso ( sin efecto retardante) o lo más común , leche en polvo. Y, para casos desesperados, directamente se riegan las raíces con leche entera. Mañana, me haré con la leche en polvo ( y enriquecida en calcio) pero hoy…Hoy he salido vestida de camuflaje, con una regadera en la mano en la que había diluido un litro y medio de leche. El arma definitiva.

Con un movimiento ágil y acompasado, he empapado las raíces. ¡Toma calcio!

En el huerto, silencio absoluto… La Operación “Culo Negro” está siendo desbaratada…

Ahora, sólo queda esperar que no sea demasiado tarde y que el harakiri colectivo quede en nada. De momento, contabilizo 4 pérdidas =66 tomates viables…Todo aprox.

N. B : Me voy a sacar la pintura verde de la cara…

Mi lado oscuro…

Ya lo sabemos todos : la guerra siempre es mala. La mires por dónde la mires… Y , sabiéndolo, me veo inmersa en una batalla ( ahora empieza a ser psicológica) con los cherry de mi huerto urbano…

Hasta ahora, os he explicado los avances hostiles de las tomateras y mis intentos de negociar, de plantar cara y, finalmente, mi plan de iniciar relaciones diplomáticas “falsas” para que crean que me han vencido . Al final, y ellos aparentan no saberlo, me los comeré… La guerra se ha ido planteando desde diferentes planos y he vivido situaciones de muchos tonos de verde pero lo de ayer….Lo de ayer me ha convertido en otra persona.

Me acerqué al huerto con una sonrisa en los labios y las tijeras de la cocina ( que son fabulosas pero dan miedo) en la mano. Les dije que era por su bien: para airear. Les expliqué que se harían más fuertes y crecerían más tomatitos… No sé si se lo tragaron pero, sin darles tiempo a reaccionar, inicié una poda de las ramas bajas.

Lo más terrible es que…disfruté! Empiezo a sospechar que en mí,  habita un lado oscuro… Aunque hubo una cosa que sí que me remordió la conciencia…Una cosa es podar y otra, cargarte un tomatito inocente.

No me di cuenta, de verdad. Al acabar e intentar volver a atar a las cañas , esos troncos retorcidos de las tomateras, lo vi , allí, en el suelo del huerto. Verde e inmaduro…

Después de esto, estoy esperando la reacción del huerto.

Por cierto, el perejil quiere desertar…

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Un mes separa estas fotos…Un mes y una “hortelana novata”.

Creo, incluso, que debería eliminar el adjetivo de “novata” a lo de “hortelana” y cambiarlo por “desastrosa”… O mejor, eliminemos la palabra “hortelana” , directamente…

Ya os digo que el día que un tomate se ponga rojito y me lo pueda comer, monto una fiesta…

NB : Todo en , Mi huerto (Tumblr)

 

Airear.

 

En estos últimos días, mi huerto ha recibido visitas…

En la mayoría de los casos, he descubierto que todo el mundo sabía cómo plantar correctamente una tomatera, menos yo …que las planté. El marco de plantación aporta las medidas idóneas para que la planta te salga ordenadita y obediente.

En realidad, si os fijáis, lo que hacen es aislarlas…Yo, en cambio, las agrupé y , con eso, conseguí un grupo de tomateras fuerte y estructurado que ha invadido el espacio y ha exterminado al resto de las especies.

Ahora, estamos en pleno armisticio. Me están enseñando, primero las flores y después los tomatitos, para que me ablande pero… mi plan, es “El Plan” y lo voy a llevar a cabo.

Con mucha sangre fría.

Todos los expertos en la estrategia de batalla tomatera, me han dicho, con movimientos de manos explícitos: “Poda, corta, airea”.

Debo realizar una limpieza drástica con el objetivo de dar más fuerza a las flores  y a los tomates. Lo primero que he pensado es : ¿ Voy a ayudar al enemigo? Si les doy vidilla, van a sobrepasar la valla y van a invadir la casa del vecino aunque, tras reflexionar ( es que lo de la guerra del huerto, tiene mucho de concentración mental) he observado que lo que pasa es que “El Plan” es maquiavélico.

Consiste en el engorde del tomate ( tanto en cantidad como calidad) para que en el momento justo , se realice un ataque por sorpresa y ¡zas! se corten de las matas rebeldes para pasar a formar parte de mis coloridas ensaladitas veraniegas.

La venganza me sabrá a tomate…

Sí, voy a …airearlos.

He pedido ayuda y mañana, una vez equipados con nuestros enseres de poda y con nuestro uniforme de camuflaje, haremos una incursión en la República Independiente de los Cherry .

Intentaré aportar una crónica y el testimonio gráfico .

Deseadme suerte.

NB : La evolución de este proyecto de huerto urbano , desde el día «0»(Montaje de la mesa de cultivo -sola-) al día de hoy en:  http://mihuerto.tumblr.com

Chantaje Emocional.

 

Estos últimos días, hemos seguido una dieta con exceso de lechuga. Sí, es posible que estemos de color verde (llamamos la atención por la calle, lo sé) pero debo admitir que la sensación de “me la como por mis XX” y “es buena porque es mía”, han paliado algún defectillo de las lechugas ( diríamos que las rosaditas,  eran una variedad de lechuga amarga).

Tras la Declaración de Guerra por parte de las tomateras y el fracaso de las negociaciones, no nos quedó otro remedio que hacer este sacrificio. Bueno, ya está hecho.

Las fresas y el perejil intentan sobrevivir a la tiranía de la tomatera pero el perejil, la esperanza de la democracia y la diversidad, se está como desmayando. Supongo, que ya no tiene fuerzas para hacer la fotosíntesis, tan acosado por los cherrys.

 A todo esto, uno de mis aliados (que se había infiltrado entre las tomateras) y que yo creía “judía tierna” se mostró indignado y dispuesto a marchitarse inmediatamente si no rectificaba y manifestaba públicamente que no es judía, es pimiento. Pimiento.

Lo he hecho y espero que se una a mi causa. Aunque, debo admitir que las cosas están difíciles… Ya voy haciéndome a la idea que lo único que va a habitar en mesa de cultivo son las tomateras…Tengo que empezar a acercarme para intentar firmar un Tratado de Paz. Hay un motivo oculto, claro…Ponerme morada de tomates pero, de esto, ellos no se pueden enterar…

Estaba yo pensando en mi estrategia cuando he salido a regar. No hay nada más eficiente en una guerra que conocer ( y espiar) al enemigo. Y , entonces, sin previo aviso me han atacado con un arma muy potente : el chantaje emocional.

Allí, entre las ramas desorbitadas y locas que ya crecen en todas las direcciones posibles, estaban los primeros tomatitos de este huerto…

Enternecida, con la manguera en la mano, he decidido que era hora de un Armisticio.

Me han vencido.

Declaración.

El comando de resistencia de lechugas, está siendo exterminado. Una a una, las lechugas se ponen pochas , blandengues y desanimadas…Las tomateras crecen, crecen y crecen y la frondosidad de las ramas crea una zona de sombra que hace inviable la vida de todo lo que uno ponga allí debajo.

Valga la consideración que cuando se ubicaron estas pobres lechugas, estaban al mismo nivel que los cherry y que mientras iban creciendo ( todas las cosas juntas) yo me maravillaba de lo bien que se adaptaban al espacio… Hasta que las tomateras, empezaron a crecer , crecer y crecer. Las lechugas, no.

No voy a esconder que mi relación con las tomateras ha sido un poco traumática. Las tuve que entutorar ( que no les gustó nada) y, más tarde, ya con la amenaza de una invasión imparable que ponía en peligro a la lechuga Pepita & Friends, realizamos una acción de limpieza y poda que, por lo que veo, las ha hecho más fuertes. Quedaron pocas ( menos de la mitad de las que eran) pero estas, se han puesto chulas …

Hoy, sin ir más lejos, he recolectado dos lechugas más (tendré que hacerlo durante toda la semana, para que no se marchiten bajo la sombra de las tomateras) y cual no ha sido mi sorpresa,  al descubrir que portaban un mensaje de los cherry. A mí, en mi calidad de humana – payesa- novata-incompetente no me la han querido entregar, así que he tenido que recurrir a la mini Bypils.

Ha sido muy valiente y no ha puesto objeciones en reunirse con las lechugas. Lo que le han entregado es una “Declaración de Estado de Guerra” , un texto formal mediante el que “El Estado del Huerto Urbano del Cherry” declara el inicio de hostilidades.

O dejo que todo el huerto sea de los cherrys  ( eso es una dictadura del tomate en toda regla) o continuarán con la invasión. A estas horas, las fresas, empiezan a sufrir…

Y creo que no me va a quedar más remedio que aceptar sus condiciones. Sólo tomates…

Aunque… aún hay una esperanza.

Y está en el perejil. De momento, nada le afecta.

NB : Lección aprendida para la próxima vez…

 

Fiesta de despedida.

 

 

Es un sentimiento extraño, este del sacrificio de la lechuga. Por un lado, hay una pizca de orgullo ( por haber conseguido que la lechuga creciera y se desarrollara), otro poco de alegría ( por demostrar que sí he podido cultivar una lechuga) y una dosis de actitud vengativa ( ahora, sólo me la como yo) para castigar a los que no creyeron que mi huerto saldría adelante.

Pero está la cara B. El otro lado. El lado oscuro… En ese lugar, lo que sientes es tristeza ( poca, la verdad) por desbaratar el crecimiento de la lechuga ( la condeno a morir y a ser masticada y deglutida y….). También tiene un puntito de Gran Sacerdotisa, en el momento del sacrificio . Y, finalmente, preocupación por la estética huerteril ( sacar las frondosas lechugas deja espacios vacíos…).

Para este último inconveniente, tengo a mi tío, que tiene huerto y le han sobrado plantitas de judía tierna y, claro, cómo ahora soy conocida en la familia por m-i h-u-e-r-t-o, me las ha traído …

No he querido que este momento estelar de la lechuga, pasara desapercibido y he montado el “Cosecha Party”. Eso , claro, es mi percepción. Para la lechuga, ha sido su fiesta de despedida.

Para que viera que me importa ( una no se carga una lechuga sin sentimiento de culpabilidad), he creado un attrezzo especial con elementos de packaging de Mr. Wonderful. La lechuga se irá, pero lo hará con clase.

Ha quedado así.

El momento de la cosecha ha sido más duro de lo que me pensaba pero…rápido.

Un voluntario ( ahora, para cogerlas, sí ¿eh? )ha realizado el acto de “arrancamiento” de la tierra madre y me la ha entregado. La lechuga estaba fresquita. Primero, la he acunado con delicadeza pero, después, la he manoseado un poco para valorar la consistencia del cogollo. De primera categoría: denso, verde clarito y muy crujiente.

Disculpad si no presento a la lechuga en su versión “ Ensalada”. Es por respeto ( y porque no me ha dado tiempo de hacer la foto…)

Llega el tiempo de la judía , la nueva habitante del huerto.

En realidad, la judía va a ser la protagonista de “A Rey muerto, Rey puesto”. Se va la lechuga y llega la judía tierna…

NB : De las tomateras, ya hablaremos en otra ocasión. Estoy segura que me vigilan y me han intervenido la IP. Se están haciendo fuertes…

NB2 : El huerto, en mi huerto.