La magia de las cosas…

Hace años, cuando iba a estrenar mi casa, me atacó el virus de “todo-acabado-perfecto”. Esta bacteria te obliga a comprar t-o-d-o : los cuadros del recibidor, las mesillas de noche, las cortinas del salón, etc,etc,… La idea es que la casa luzca con todos los detalles decorativos pertinentes, nada más entrar. Las reformas me las había hecho un decorador,  padre de una amiga con el que  había una confianza máxima . Así que el día que me vió con las típicas láminas de Matisse ( que viene a ser como los Girasoles de Van Gogh, en cuanto a su expansión multitudinaria en nuestros hogares), meneó la cabeza , me las quitó de las manos y me dijo algo más o menos así: “Tu casa, la decorarás con el tiempo. Encontrarás cosas que , de repente, te enamorarán, te encajarán en el lugar preciso o, simplemente, tendrán un significado especial que les otargará un lugar , también, especial”. Debo confesar que el consejo quedó registrado en el apartado correspondiente en mi cerebro pero, como ya estaba contagiada por el virus “todo-acabado-perfecto” y ya lo tenía casi todo, pasé del consejo y colgué todas las reproducciones de Matisse

Con los años, todas estas cosas “prefabricadas” han ido desapareciendo de mi hogar. Al final,el consejo más que un consejo es una descripción realista de lo que te va a ir pasando, a medida que caminas la vida : Una teera rescatada de la casa natal de mi suegro, una estrella de metal oxidado para poner velas , regalo de unos amigos. Las toallas antiguas con las iniciales de mi madre, un florero de cristal de mi abuela, un cuadro pintado a cuatro manos, una ampliación de una foto en Eurodisney, un molino de café antiguo que mi padre encontró en un rastro, aquella máscara tribal que cargamos en el viaje de novios , hasta llegar a destino… Si miras a tu alrededor y tienes ese camino recorrido ( el período inicial se inicia en el IKEA y es , a partir de ahí que cuenta), encontrarás tus cosas mágicas.

Pueden ser de hoy o de ayer. Fruto del esfuerzo o de la casualidad. Con una anécdota especial marcada en sus formas o, simplemente, procede de alguién que lo convierte en significativo. Dependerá de nuestra historia y… de nuestro camino.

Si volviera hacia atrás , haría caso a mi decorador favorito y dejaría espacios vacíos …Esperaría a llenarlos (con todo lo que implica) y así me hubiese ahorrado el “reubicar”, “donar”, “reciclar”, “tirar” todas las cosas que no tienen “touch”.

La nevera antigua de Coca-Cola que ilustra este post, es una de esa cosas “con alma” que pronto estará en uno de mis espacios. Disfrutaré con su puesta a punto y, cada vez que la vea, recordaré que tiene magia…

La chispa de la vida…