Los políticos hablan, los líderes actúan.

Juan López de Uralde,Director ejecutivo de Greenpeace y otros dos activistas , están detenidos en Copenhague, por burlar las medidas de seguridad y mostrar una pancarta con el lema “Los políticos hablan, los líderes actuan”en la cena de gala que se ofreció a los líderes mundiales asistentes a la cumbre del clima. Los informativos dicen que podrían imputarle 6 años de prisión . Espero que esto sea una de esas informaciones que , al final, se quedan en nada y Juan López de Uralde y sus compañeros sean liberados.

Me parece una barbaridad que esté detenido hasta el 7 de enero!!! por algo como desplegar una pancarta en una cena de gala y más bestial aun que fuera privado de su libertad por expresar una verdad como un templo con la que me siento absolutamente identificada y, agradecida de que alguien la haga visible en un foro mundial…Desde este post, también desplego esa pancarta.

El activismo pacífico que incomoda, a quien tiene que incomodar, pero se expresa sin violencia es algo que hacen unos pocos ,mientras la gran mayoría somos espectadores y colaboradores pasivos. Donamos dinero a las organizaciones con las que sintonizamos o colaboramos de otras formas, pero no pasamos de ahí. En cambio, hay pequeños ( cada vez mayores) grupos de personas, agrupados bajo las siglas de la ONG de turno que intentan mover las cosas. El movimiento es necesario para el cambio.

Los subgrupos ( clima, medioambiente, niños, guerras, hambre, paz, emergencias, animales, oceános, etc…) forman el “gran grupo” que es el que actúa. Ese “gran grupo” es el que intenta provocar los cambios mientras los políticos hablan y los líderes reflexionan sobre si actúan o no ( llegando tarde en muchos de los casos).

Son necesarios todos estos subgrupos. Son necesarias personas como López de Uralde o Haidar para hacer visible el mensaje que los políticos ocultan y los líderes no ven.Y en todos los ámbitos posibles.

En un entorno profesional, tuve la oportunidad de conocer organizaciones solidarias varias, ya hace unos años. Era un momento de máxima expectación con la hambruna en África ( algo que sigue igual que entonces :se morían y mueren niños de hambre….)me sentí sobrecogida al ver lo que se destinaba a causas como, por ejemplo,  salvar a las focas y expresé mi “indignación” ante los esfuerzos que se destinaban a estos animales mientras los niños morían de hambre. De la misma forma, pienso en lo que se habrán gastado en la cumbre del clima y no quiero ( ni debo, por mi salud mental) cuantificar económicamente ese fiasco y trasladarlo en  ayudas a los niños que siguen muriendo de hambre. Ni planeta, ni nada. El hambre. Los niños.Visto así, es cruel.

La persona que me había involucrado en el trabajo, profesional y experto en temas de solidaridad, y uno de esos seres humanos de los que aprendes al estar en su órbita de desplazamiento , me sacó de mi error. Eran necesarios todos los esfuerzos, incidiendo en todas las causas, actuando sobre lo que se debía cambiar. Lo importante : activarse en todo. No podemos admitir que 1.000 millones de personas sufran  hambre en la tierra, ni que el desarrollo envenene este planeta, ni que los oceános se contaminen, ni que haya niños soldados, ni que … hay cosas más importantes y prioritarias pero todas están ahí y , para todas ( o casi todas) hay un subgrupo, mayor o menos, que intenta hacer algo por mejorar las cosas.

Los políticos hablan ( y eso, en el mejor de los casos.), los líderes Ni Saben / Ni Contestan y esos puñados de personas agrupados por “causas”, estos son los que verdaderamente actúan ( aunque los detengan, los retengan  o los encarcelen …).