Compañero infatigable.

Me ha acompañado en la playa, en el chiringuito, en los paseos, en las visitas a mercadillos… Incansable y ligero.

Pero es lo que transmite lo que lo hace especial. Un pequeño capazo de rafia con una sonrisa bordada que activa las neuronas espejo. Que te hace sonreír.

Tres veces me preguntaron dónde lo había comprado, pero no pude complacer a quien quería uno. No era de la isla: viajaba conmigo desde casa, para acompañarme estos días de verano.

—Misión cumplida, me dice, sonriente…

Los capazos de Martha.

Me gustan los capazos. En mi casa, no son sólo para el verano. Siempre llevo una en el coche y lo utilizo para compras pequeñas. También para el tráfico de tuppers con mi madre o para llevar vino y postre a una cena…

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Me gustó este DIY de la web de Martha Stewart ( todo lo que hace esta señora, me suele gustar) y me dio por pintar mi capazo de batalla.

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Elegí mi pintura en “Blanco antiguo” de Chalkpaint.

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Esta es otra propuesta en color neón. Y con spray! Para el próximo. ; – )

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