¡Oh, cielos!

Hay un lugar en el que el sueño es más profundo, más reparador. Los sonidos no precisan de música. La piel y el pelo quedan sedosos, bajo su agua. Y, mires a dónde mires, la naturaleza se te ofrece en todo su esplendor sin pretender que la muestres en Instagram.

Respiras mejor. El tiempo transcurre en otro compás…

El cielo es más bonito.

¡Qué cielo!

Y cuando vuelvo a la ciudad, en el camino, voy adentrándome hacia lo gris. La contaminación, el cemento…Miro el cielo y me digo ¡Oh, cielos! ¿Qué hemos hecho?…