
Solo hay que leer el periódico a diario, ver la televisión o asomarse a los hashtags más populares de X. Si te detienes en las noticias políticas —en territorio nacional o internacional—, ves con bastante claridad que estamos afectados por el Dunning-Kruger.
El planeta se ha llenado de seres humanos que padecen el efecto Dunning-Kruger y, encima, han copado posiciones políticas. Estamos rodeados.
El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren una sensación de superioridad ilusoria: se consideran más inteligentes que otras personas más preparadas y sobreestiman su competencia real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva para reconocer la propia ineptitud. (Justin Kruger y David Dunning, Universidad de Cornell, 1999).

Y mira: es posible que nos hayan contagiado y que, aunque nos cueste creerlo, vayamos por la vida ajenos a nuestra propia ignorancia. No te digo que no.
Ahora, lo urgente es encontrar el antídoto. Nos va mucho en ello…

