Desmedida.

Una vez me preguntaron si con la ropa que tenía en ese momento en el armario, podía vivir toda una vida… Examinado mi armario y todas esas prendas que NO aparto de mí por lo del “Y sí” y por lo del “enganche emocional con la prenda”, tengo no para una vida, no. Yo creo que ahí hay volumen para dos por lo menos…

¿Camisetas? No quiero ni contarlas…Es por eso que me sorprendo a mí misma cuando me da un ataque de histeria-y-búsqueda-obsesiva cuando no encuentro esa camiseta blanca, de cuello fino ( odio los bordes gruesos) que se adapta perfectamente a mí .

Estoy acabando de hacer mi maleta y esa camiseta no aparece por ninguna parte.

Es, cuidado, la camiseta que nadie ve. La que va debajo y la que sólo asoma ese cuello finito por el escote. No es “esa vieja y querida camiseta” principal e importante. Es la auxiliar…

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Y, sí, soy incapaz de sustituirla por otra de las decenas de camisetas blancas de todas las tallas que hay en el cajón. Tiene que ser “esa”. Y sólo “esa”.

Al final, me doy por vencida y decido prescindir de esa camiseta y cierro la maleta y…entonces me acuerdo que la doblé y la dejé en un lugar especial para no perderla de vista. Está claro que la táctica de remembering ha sido desastrosa…

Abro la maleta y la pongo allí . ”Esa” camiseta viene conmigo.

Y, si, asumo que siento una satisfacción no proporcional.

Desmedida…

 

 

 

2 pensamientos en “Desmedida.

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