Preguntas fundamentales.

Este es un ejercicio personal. El objetivo es “comunicarse” ( con uno mismo).

Es reflexivo (casi a traición) porque cuando lees la pregunta-fundamental-no puedes evitar contestarla.

Las preguntas fundamentales merecen respuestas “ fundamentales” y …autocrítica.

Lo mejor de las preguntas fundamentales es que la respuesta te la da tu mejor amigo.El único que no te va a mentir.

contes

pregunta1

pregunta2

pregunta3

(*) Todo lo que haya requerido más de 15 segundos de reflexión, no se añade a la lista de “cambios”.

pregunta4

No importa la edad. Suma 20, 15 o 10.

Tú, en el futuro.

Gorditos o con tipín…

¿Os habéis respondido?… ; – ) Hay quien necesita un rato. Una tertulia, vamos.

Yo, ahora mismo, voy a responderme

Fundamental .

NB : Y por si las respuestas fundamentales no nos gustan,algo que no hay que olvidar.

Aristoteles

Cola-Cao con azúcar…por supuesto.

colacao

Este es mi argumento a favor del Cola-Cao con azúcar ( ya lo he escrito tantas veces, que hasta me parece una palabra rara esta del “Cola-Cao” ) del experimento bloguero : Tertulia 12.12.12.

………………………………………………………………..

Para argumentar a favor del Cola-Cao con azúcar, inicié una exhaustiva investigación. Llevo días con el temita ( perdón, el análisis) pero creo que he conseguido obtener información muy valiosa.

Investigación del Cola-Cao.

En primer lugar, busqué testimonios imparciales y válidos. Si algo tiene esta investigación,  es una metodología muy rigurosa… La muestra estaba compuesta por consumidores de Cola-Cao ( no, Nesquick, solo Cola-Cao) tanto en la época actual como en el pasado.  Encontré una proporción real del 70/30 a favor de la introducción de azúcar en la bebida soluble y a ninguno le dije, ni por casualidad, que debía argumentar a favor del azúcar en un experimento bloguero. Pero, nada, ni mentarlo…

Excluyendo las personas que por motivos de salud, no tomaban azúcar ( ni Cola-Cao) , en la mayoría de los casos, la costumbre se había adquirido en la infancia. Sus madres, ya ponían azúcar al Cola-Cao y, después, ya de adultos, lo han seguido haciendo de forma natural. Como un ritual cotidiano normalizado que muchos de ellos, han transmitido ya a sus hijos.

1 De este dato, extraigo mi primera conclusión “Hay que poner azúcar al Cola-Cao  porque: Si una madre lo hace, está bien. Las madres siempre tienen razón.”

La cuestión de la cantidad de azúcar, provocó otro debate. Hay quien gustaba de media cucharilla de café “rasa”, otros ponían hasta dos. Algunos ajustaban la cantidad, basándose en la materia grasa de la leche (una, si es entera y dos ,si es semi).Como lo importante era “ponerle azúcar” pero no la cantidad( y menos con la precisión de la que hacían gala algunos ), decidía dejar el análisis de este aspecto para otra ocasión . En cualquier caso,  pude comprobar que el Cola –Cao es un producto absolutamente adaptable a las necesidades de glucosa del consumidor. Una pizca, media cuchara o dos enteras. La cuestión es poner azúcar y que cada uno, se ponga la que quiera.

2 Por lo tanto, llegamos a la segunda conclusión “Hay que poner azúcar al Cola-Cao porque de esta manera adaptamos la bebida a nuestras preferencias exactas en cuanto a dulzor ( que ya sabemos que cada uno, tiene sus manías)”.

La forma de ingerir el azúcar y el Cola -Cao, fue otro elemento de estudio. Encontré sujetos que primero introducían el azúcar y el cacao y, después, la leche. Otros, lo que ponían primero era el azúcar y la removían bien con la cucharilla para conseguir que la leche ya estuviera dulce, antes de espolvorear el polvo de cacao sobre la leche.  También había quien ponía ambas sustancias en la superficie de la leche, de forma consecutiva. En ambas situaciones, se producía un efecto místico, en el que los individuos se quedaban embelesados viendo desmoronarse la dulce montaña de cacao y azúcar, hasta las profundidades del tazón. También a la hora de removerlo, había diferencias. Desde el grado”0” que calificamos de “Bien batido” al grado “5” que bautizamos como “Me como los grumos”. Estos diferentes grados  de disolución de la bebida, cambiaban los modos de ingesta.

Así que llegué a la tercera conclusión :

3 “En la mayoría de los casos objeto de estudio, mostraban más signos de placer y satisfacción, los sujetos que se comían los grumos de cacao, mezclados con azúcar. La causa parecía estar en  la diferencia de textura: el cacao se disolvía en formato cremoso mientras el azúcar aportaba el toque crujiente. Los sujetos repetían Mmmm, durante la ingesta.”

Estos datos tan concluyentes , me incitaron a prepararme un Cola-Cao con azúcar.

Hacía mucho tiempo que no me tomaba uno…Tenía medio litro de leche fresca y entera en el frigorífico. Uf! Hacía mucho tiempo que eso de “entera” no formaba parte de mi dieta pero…en aras de la ciencia y de mi investigación, decidí  sacrificarme. Elegí mi tazón –favorito-para-el-Cola-Cao (para ser un Cola-Cao perfecto, tenía que ser en ese tazón y sólo en ese.)Y vertí la leche.

(Sí, confieso, soy de las que me pongo una cucharadita de café “rasa” de azúcar. Es curioso como la medida “rasa” tan poco exacta, se convierte en una cantidad precisa en la cucharilla. Pones el azúcar y sabes, exactamente, cómo debe estar de rasa esa cuchara. Es como un conocimiento atávico…) Así que seguí las indicaciones instintivas del ritual y preparé la base dulce. Con la leche y el azúcar ya batidos, llegaba el momento culmen del proceso: la nevada de Cola-Cao.

(Sí, vuelvo a confesar, soy de las que me como los grumos aunque me gusta más llamarlos “burbujitas de cacao”.) Cada uno, se pone las cucharadas de Cola-Cao como quiere. Hay quien las moja y después, las chupa, hay quien las bate y hay quien….

Cogí la cuchara y la llené del cacao en polvo. En ese momento, ya me llego ese aroma a chocolate tan reconocible y con la emoción, espolvoreé suavemente sobre la leche mi cucharada de Cola-Cao. Hice lo mismo con una segunda y observé, embelesada, como el cacao se iba disolviendo. También, de una forma instintiva, supe cuando introducir la cuchara y cazar las burbujas de cacao para paladearlas directamente. Tras hacer esta operación un par o tres de veces ( y repetir Mmmmm), ya pasé a batir bien el cacao con la leche…

Al primer sorbo, me llegó la cuarta y definitiva conclusión, casi en formato “serindipity” :

4 “ Hay que poner azúcar al Cola-Cao porque sabe a gloria”

Y, tras esos sorbitos y ese confort del alma al que me trasladó este Cola-Cao con azúcar, pensé ¿Y por qué se debe elegir con o sin azúcar? ¡Que cada uno se lo tome como quiera! Revolución Tertuliana!!

Así que acabo este post, animada con mi Cola-Cao –con azúcar-en la mano, reivindicando la libertad absoluta para la ingesta y modo de preparación del Cola-Cao.

Free Cola-Cao!!!

Soy la tertuliana rebelde… ; – )

colacao1

NB : Miguel es el tertuliano  al que le ha tocado tomarse el Cola-Cao ( sin azúcar). Seguro que os convence… ; – )

NB 2 : Esta fantástica foto de un Cola-Cao ( que seguro que lleva azúcar) es de Arivoney.