Verano hasta que ella quiera…

La llamo Hawi. Es muy pequeñita, apenas diez centímetros…

Me la regalaron al hacer una compra en una tienda. La chica me dijo : Se carga con energía solar y es muy graciosa. Yo le pregunté: ¿Y se balancea como el perrito ese que ponían (algunos) en su coche?

perros

Escéptica( recordando a los perritos), la dejé en una repisa, en el exterior, en una zona con sol y Hawi se cargó. Empezó a balancear la zona superior. Un, dos, un dos.… Al anochecer, se paró. Al día siguiente, al salir de casa la vi. Allí estaba, Un, dos, un, dos. Pim, pam, pim, pam

hawi

Este verano me he acostumbrado a ver a Hawi, danzando con su sonrisa de plástico. Es más, si al salir veía que estaba parada porque no le había dado suficiente el sol o estaba nublado, la cambiaba de sitio hasta que recuperaba su baile…

De forma incomprensible, en ese par de segundos en que mi vista la localiza con su “un , dos, un, dos “me produce simpatía. Un especie de sentimiento positivo, muy liviano pero perceptible.

Así que he decidido que el verano, por lo menos como estado mental, no se acabará en la República Independiente de Mi Casa hasta que Hawi quiera.Cuando ella pare, doy la bienvenida al Otoño…