Nomofobia.

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Acabo de hacerme un selfy con mi médico de cabecera. No me gusta mucho esa cara de asustado que pone pero…yo he quedado muy bien. La voy a subir a Instagram mientras él escribe el Informe Médico.

No entiendo su letra ….¿Qué pone ahí? No…Nomo…Nomofobia.

¿Qué yo tengo Nomofobia? Uf! Suena mal… ¿Será grave? Envío un whatsapp a mi grupo “HipoconUnited”: ¡Estoy en el médico! Enseguida me contestan. Suenan las alertas y notó que el buen doctor da un respingo…

Veo que le tiemblan las manos. Está nervioso…Admito que puede ser culpa mía pero ¿Nomofobia? Esto es nuevo para mí…Y me estoy acojonando.

¡Qué mal escribe, por Dios! Debería decirle que utilice el ordenador pero quiero salir de aquí lo antes posible. Me estoy agobiando y el abrecartas me empieza a pesar. Seguro que es de plata maciza.

Mientras me acaba el maldito informe, voy a consultar que es eso de “Nomo” en mi teléfono. A ver… Según la RAE Nomo es Gnomo : Ser fantástico, reputado por los cabalistas como espíritu o genio de la Tierra, y que después se ha imaginado en forma de enano que guardaba o trabajaba en las minas. ¿Qué? Yo sólo he venido a pedirle mi informe médico. Lo necesito urgentemente para solucionar un papeleo para una indemnización. Según mi amable agente de seguros, sólo había que solicitarlo a mi médico de cabecera…

He llegado a la consulta y me han sorprendido esos cartelitos de teléfonos móviles tachados. En la recepción, una caja de madera con un letrerito que ponía : “Deje su teléfono móvil aquí”. La enfermera me ha dicho que el Doctor ha prohibido a sus pacientes, entrar con el teléfono a la consulta. ¿Tampoco en la sala de espera? Tampoco, me ha contestado la mujer. Como había gente, me he esperado en el vestíbulo mientras consultaba mis mails . He respondido a algunos comentarios del blog y a los Whatsapps que me han ido llegando. Me han llamado del trabajo. Después, me ha llamado mi madre. He oído mi nombre. Al ir a entrar en la consulta,  la enfermera me ha detenido y ha tendido la mano: Deme su teléfono móvil.

Durante unos instantes, he hecho el gesto pero casi en la fase final de la entrega, me ha entrado un mensaje y ese Clinc! me ha vuelto loca. Se me ha nublado la vista y todo se ha puesto de color rojo. Me he aferrado al iPhone y he dicho : No. Él entra conmigo.

Del resto, no me acuerdo. He forcejeado con la enfermera. Lo sé, porque tenía un mechón de pelo rubio enganchado en los botones de mi camisa. Lo siguiente que recuerdo es a este medicucho pidiéndome mi teléfono y negándose a hacer el Informe. Convencerlo ha sido relativamente fácil…

El abrecartas estaba encima de la mesa. Era una buena foto para Pinterest. La he hecho y la he compartido. Más whatsapp.El médico estaba muy enfadado y muy obcecado en que me marchara de allí. He atendido una llamada de una amiga y después he cogido el abrecartas .

Ahora, apunta directamente a su garganta.

Mira, ya le está poniendo el sello ¿Nomofobia? Este tío está mal de la cabeza…

(…)

 

La nomofobia es el miedo irracional a dejarse el teléfono móvil. El término es una abreviatura de la expresión inglesa nomobile-phone phobia“.

nomofobia

Parascevedecatriafóbicos y quatorziennes.

 

Parascevedecatriafóbicos

Hoy es un mal día para los parascevedecatriafóbicos.  Para pronunciar esta palabra, que define la fobia al viernes 13, antes hay que tomar aire. Imposible repetirla de memoria y sin parar a respirar, probadlo…

Según el Instituto de Fobias de Asheville, Carolina del Norte (EEUU) , hay millones de personas afectadas en los Estados Unidos .

Ese día, se quedan paralizadas por sus temores y evitan sus rutinas normales .A cualquier (tomo aire) parascevedecatriafóbico que me lea hoy, sólo puedo desearle mucho ánimo. Todo acaba y este día, también.

 

Quatorziennes

Según el investigador Donald Dossey, en Francia existieron unos de nobles llamados los quatorziennes  ( los “catorceavos”). Estos personajes asistían a eventos sociales cuando el décimo cuarto invitado cancelaba su asistencia. Como no se podían quedar con trece personas en la fiesta o reunión que fuera, por lo del mal fario, llamaban a uno de estos quatorziennes…

Dos palabras para un viernes 13…