Que se peleen ellos.

«La guerra es un lugar en el que jóvenes que no se conocen ni se odian se matan entre sí, basándose en decisiones tomadas por viejos que sí se conocen y se odian, pero no se matan».

No he logrado encontrar la autoría de la frase. Se dice que la pronunció Paul Valéry, poeta y ensayista francés, aunque no aparece de manera literal en ninguna de sus obras. También ha circulado atribuida a Ernesto “Che” Guevara y a otros líderes y pensadores antimilitaristas.

La frase condensa una crítica recurrente a la guerra: quienes luchan y mueren son los jóvenes. La media de edad es de 18 a 35 años. En la flor de la vida. Son empujados por decisiones que no toman, mientras que quienes las dictan rara vez pagan el precioY conviene precisar: no es lo mismo defenderse que provocar. Hay guerras que se buscan y guerras que se padecen. La crítica no va contra quien protege a los suyos, sino contra quien decide encender —o mantener— el caos desde un despacho.

Caos que significa , muertes de civiles de todas las edades ( incluidos niños) y esos soldados , que si no mueren en acto de servicio , pueden regresar a sus hogares con graves lesiones físicas que, también , truncarán sus vidas.

Dejo una propuesta para los que deciden provocar una guerra: que vayan ellos, los que la declaran, la escalan o la prolongan. Que se batan en duelo. Sin jóvenes prestados.

Y como la mayoría de veces , todo es cuestión de dinero, sería un negocio redondo para quien lo retransmita en directo.

Y, curiosamente, sospecho que sería la mayor fábrica de paz de la historia…

Acostumbrados.

Llevo unos días viendo unos anuncios de juegos de nueva generación ( para las consolas mega-modernas) sobre la Mafia o de Guerras . Las imágenes que nos muestran, son violentas. Tíos disparando y matando. Armas, saltos, patadas… Pero no nos inmutamos,  es normal para cualquiera de nosotros.

Vemos una peli, una serie y pasa lo mismo. Explosiones nucleares, bombazos, metralletas, sangre y muerte. No nos impresiona. Nos tienen que llevar muy al extremo para que tengamos una mínima dosis de inquietud.

Con las noticias que reflejan el estado del mundo, pasa lo mismo. Guerras, conflictos armados, atentados, asesinatos, … Vamos procesando esa información llena de violencia con absoluta normalidad en el mundo real.

Podemos quedarnos traspuestos y emocionalmente tocados después de una pelea de esas tipo : “y le dije a mi cuñado todo lo que pensaba de él” pero, en cambio, hemos desarrollado un filtro de emociones para  el entorno violento global. Cuatro gritos con palabras malsonantes nos afectan más que las muertes de soldados en guerras varias …

Somos una raza extraña. Teniendo entendimiento y , sin embargo, luchando…

Un ejemplo : los humanos, que hemos desarrollado sistemas más sofisticados que la lucha para llegar a entendernos,  hacemos del boxeo un espectáculo o un deporte . Cogemos a dos de estos seres humanos, les ponemos unos calzones y hacemos que se muelan a tortazos. Y somos capaces de pagar, sentarnos cómodamente ( incluso con palomitas) y observar sin ruborizarnos. ¿Cómo se puede llegar a entender, objetivamente, que exhibamos a dos personas dándose de leches?…

Estamos acostumbrados a unas imágenes, a unos códigos visuales que tal vez, son poco efectivas porque sólo son eso : imágenes. Es posible que si estuviéramos delante de los cuerpos de las víctimas de un atentado o de una guerra o de algún niño soldado de Sierra Leona, la violencia dejaría de ser una entelequia ( a la que estamos acostumbrados) y se convirtiera en la dura y dramática realidad que es.

Entonces, la gran pregunta es : ¿Cómo se desacostumbra uno?…

¿Alguien lo sabe?

NB : Datos del Instituto para la Investigación de Conflictos Internacionales (HIIK).

El año pasado se clasificaron un total de 18 conflictos de “guerra”.  Además de Siria, Ucrania o Irak, se calificaron como guerra otro tipo de conflictos que causan cientos de víctimas mortales y que conducen a catástrofes humanitarias. Conflictos armados ( que no llegan al nivel de guerra) hay 402…Ahora mismo…