La luna de siempre.

Siempre es la misma luna. Siempre hago las mismas fotos, pero, siendo todo tan de siempre, cada luna es diferente.

Las hay más cotidianas, más suaves. Con un fluir de la mente que no va más allá del frío que hace o de esas dichosas nubes que me la tapan, ahora sí, ahora no… Otras veces, la foto viene acompañada de un repaso de lo que ha acontecido o la planificación de lo que acontecerá.

También hay lunas de siempre, muy intensas. Muy emocionales.

Como esta de hoy, impregnada de los recuerdos de un 83 cumpleaños, lleno de amor y risas, que se olvidarán casi, inmediatamente, después de soplar las velas. Mientras miro al cielo buscando el encuadre perfecto, pienso que todo ese afecto está escondido en algún lugar. A buen recaudo, custodiado, pero nunca olvidado.  Y, mientras hago esta foto de la luna, yo lo recuerdo por las dos…

luna171