Floripondio.

Me parece una palabra graciosa, esta de floripondio.
Me ha venido a la cabeza mientras miraba un bolso en un escaparate, con unas flores enormes adornando el centro. Un floripondio allí, en medio.

¿Por qué floripondio?

En la RAE, floripondio tiene una segunda acepción, despectiva, que es la que corresponde al uso figurado: «flor grande , en adornos de mal gusto».

Pero, el floripondio , también es una planta. Una planta ornamental del género Brugmansia, famosa por sus flores colgantes en forma de trompeta —las llamadas trompetas de ángel—. Son flores realmente grandes: pueden llegar a medir hasta treinta centímetros. Huelen con intensidad al atardecer y desprenden un aroma dulce, denso, muy perfumado.

Es una planta espectacular. Y, sin embargo, también es tóxica si se ingiere o se manipula. Esa es su defensa química: evitar que llegue cualquier herbívoro y se la coma.

Visto así, en conjunto, parece un poco injusto lo que se ha hecho con el floripondio. Una flor bellísima, exagerada, fragante, casi teatral, y la lengua va y la convierte en sinónimo de adorno aparatoso y de mal gusto.

La pobre planta no se lo merecía.

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