#NuevaRealidad ( más mascarillas.)

Lo de los anti-mascarillas me sigue cortocircuitando el cerebro. Mi capacidad para comprender que lleva a la gente sana a rebelarse contra un trozo de tela, ha desaparecido de mi córtex. O ha disminuido mi nivel cognitivo ( que no es descartable) o es un misterio que ninguna mente normal va a resolver.

Si lo que nos pidieran para controlar ( lo que se puede) al virus, fuera tener que inyectarnos, cada día, una dosis de algo súper doloroso, aún podría procesar la reacción de miedo, pero… ¿Taparte la boca? ¿De verdad?

 

Hay que ser más creativos: que protesten con mensajes de Raticulín, escritos en la mascarilla. Nos quedará claro a los demás que no están de acuerdo con su uso, pero , aun siendo rebeldes con causa, respetan la decisión de los otros y preservan su salud, aunque no se lo crean.

No pasa nada por no creérselo, siempre que sea con la mascarilla puesta.

Mascarillas de Redbubble.