Post surrealista.

Este es un dibujo hecho por Jacob, 9 añitos.

Su imaginación infantil ha dibujado este personaje y, como por arte de magia, el dibujo ha sido convertido en un muñeco.

La idea, fantástica, la ha hecho realidad Child’s Own Studio.  Una pequeña empresa , creada por una arquitecta canadiense que ha dejado de proyectar edificios para hacer los muñecos que los niños imaginan… Le envías el dibujo, te lo presupuesta y tarda de 4 a 6 semanas en enviarte la replica en versión toy.

Ya vamos tarde para el día de San Valentín, porque esta idea es absolutamente compatible con los dibujos que hacemos los adultos ( que nos sentimos niños ; – ) ).

En vista de que no va a ser posible llegar a tiempo, os propongo otra idea que serviría para ese día…o para el amor en general. El año pasado, para estas fechas, diseñé una postalita que se titulaba “El huevo de San Valentín”. Los huevos y yo, tenemos una relación profunda y que ya va para largo así que, siguiendo mi tendencia de “Te quiero un huevo” os muestro la forma de hacerlo con un huevo duro.

Anna The Red es el blog de una japonesa afincada en NY que juega con el Bento. Esto es un tipo de comida japonesa para llevar. Aquí, se explica el proceso para convertir un simple huevo, en un huevo del amor… Lo voy a intentar…Ya os diré.

Y , hablando del amor, he encontrado unos teléfonos que me han robado el corazón. Son de dial, como yo y tienen su cordoncito rizado, como el mío. Viven todos juntos, en un rebaño…No sé si es amor a primera vista, pero siento la señal de comunicando, fuerte y clara, en mi interior… Ya sé donde debo ir para encontrarlos…Quien sabe… ; – )

Atención a los cordones… La imaginación es genial y más, cuando se posa en un objeto cotidiano, lo recicla y lo convierte en arte.

Jean-Luc Cornec es el autor de  Sheep Sculpturesen . Se encuentran en The Museum of Telecommunication ( Frankfurt).

¿Y esos auriculares? …y, mira que carita…

Visto lo visto, creo que el final de este post va a ser así de surrealista: Voy a enviar un dibujo de un huevo duro en forma de corazón,  para que me hagan un muñeco. Después, me iré a Frankfurt y ofreceré este obsequio al teléfono que más me guste del rebaño…

; – )