La inteligencia artificial es uno de los temas recurrentes de la actualidad. Aparece continuamente y con grandes pretensiones. En muchos campos, su promesa será cierta. Esta herramienta podrá lograr mejoras altamente significativas para la humanidad, pero…
La IA no solo nos responde: aprende de nosotros a través de nuestras preguntas y de nuestros patrones. Le proporcionamos ingentes cantidades de datos de comportamiento humano para que se nutra, crezca y, teóricamente, se haga más inteligente.
Y ahí está el punto ciego. Lo que se nos ha pasado por alto.
A veces, el elefante está en la habitación; otras, entra directamente en la cacharrería. Y aun así, nadie parece verlo.
Si uno lee el periódico, sigue las noticias y observa el tono de las redes sociales, cuesta no preguntarse: ¿de verdad aprender del ser humano es la mejor opción para volverse más inteligente?
Algo falla en la ecuación…

