Hay a quien le encantan. Es una ocasión para distenderse en compañía de tus compañeros de trabajo pero… con tus favoritos.
Hay quien las odia :No es una cita obligatoria pero bajo la etiqueta de «voluntaria» se esconde el sentimiento de trampa : si voy, lo paso mal. Si no voy, mis jefes lo tendrán en cuenta ( motivación, equipo, creerse el proyecto y otras mandangas).
Hay a quien le da igual. Si se hay que ir se va y si no hay que ir pués…no se va.
Entre esta amalgama de seres humanos hay , también, diferentes tipos. El que organiza el amigo invisible, distribuye las mesas y se encarga de que la fiesta tenga un toque simpático. Este tipo queda anulado después de tres ediciones ( a la tercera, siempre va la vencida). Este humano aguanta estoicamente una, dos y hasta tres veces que la gente arrugue la nariz cuando les dice lo de los regalos o que se cabreen por que no los ha sentado con las personas adecuadas… Este tipo de gente que agobia al tipo -feliz-que-organiza, yo los llamo «los cactus».
Los «cactus» no encuentran nada bien : el amigo invisible es una tontería ( auqnue después es el que más disfruta), el restaurante es un asco, esto está mal y esto yo lo haría así.
En cualquier caso, el tipo «cactus» es un boicoteador del jolgorio natural que se crea cuando un grupo de personas normales y normalmente avenidas, se unen para festejar y el máximo culpable de que el tipo -feliz-que-organiza desista de su cometido ( Comité de Festejos) en la cuarta edición. Un cactus, te pincha una vez cuando te acercas. Si lo olvidas y te vuelves a acercar, te pincha otra vez…pero la tercera vez, ya no te acercas más al cactus.
Este es un mensaje para todos los tipos -felices-que-organizan: No perdáis la ilusión . Lo único que debeís hacer es dejar de regar el cactus.
Me voy a mi comida de empresa….
