Venganza.

Al principio, hasta sentíamos simpatía por él. Las agresiones se centraban en pintadas en las fachadas y puertas. Se publicaban proclamas en Twitter y en blogs y hubo quien las hizo virales. Había una cierta lógica en lo que se decía…

“Sois vosotros los que no lo veis. Estáis ciegos. Totalmente ciegos. Sois cómplices de esta barbaridad. Y culpables. Exhibís los cadáveres y os da igual. Sólo os interesa que todo “esté bonito” … Imbéciles. Malvados. Sois seres repugnantes… “

Yo mismo, dejé de comprar flores…pero su locura fue avanzando a medida que conseguía más impacto social. Supongo que ese fue el detonante para que su manía se convirtiera en una psicopatía grave. Se volvió loco…

(…)

Estamos trasladando al Asesino de las Flores del juzgado al Hospital Psiquiátrico dónde pasará el resto de sus días. Lleva una camisa de fuerza y está esposado y con los tobillos encadenados, pero se nos ha olvidado taparle la boca. No para de vociferar. Ni las mamparas de seguridad de la furgoneta policial, consiguen amortiguar sus gritos. Mi compañero sube el volumen de la radio para no oírlo. Hay un atasco en la salida… Tenemos para un rato…

“No me arrepiento de nada. ¿Qué no os dais cuenta de que son seres vivos? Nacen, crecen, se alimentan, se reproducen… ¿Os gustaría que os dejaran sin nutrientes hasta marchitar lentamente y morir? Se mueren…Las matáis… ¡Sois vosotros los que deberíais estar aquí! “

Es un hombre muy grande. Sólo su dimensión ya da miedo…Asesinó a los propietarios de siete floristerías de la ciudad, estrangulándolos con esas manazas que imponen hasta esposado. Dice que matamos las flores…Dice que las amputamos de sus raíces, desde las que absorben sus nutrientes y las dejamos morir en un jarrón, con la única justificación de que es “ornamental”. Dice que alteramos la cadena trófica. Dice que los asesinos somos nosotros…

Respiramos aliviados cuando lo dejamos a cargo del personal del pabellón de alta seguridad del hospital. Su mirada, al bajar del furgón, nos hiela la sangre. Este tío es un asesino que ha matado a siete personas. Una de ellas, Juani, la propietaria de la floristería del barrio.

Cuando nos estamos alejando, oímos sus gritos desgarradores. Son como un trueno…

(…)

A los pocos días, nos enteramos de que ha muerto… ¡Qué ironía! Las enfermeras intentan humanizar el ambiente del psiquiátrico y ponen un jarroncito flores en todas las habitaciones. Eso es lo que se encontró el Asesino de las Flores cuando entró en su celda. Al ver las margaritas, le dio un infarto. Los médicos no pudieron reanimarlo.

(…)

De camino a la comisaria, acabando ya nuestro turno, le pido a mi compañero que pare en la Floristería Juani y compro un ramo. Hemos creado un fondo común.

Antes de dejar el coche patrulla, aparcamos en el Cementerio. Las cenizas del Asesino de las Flores están en un columbario municipal. Nos acercamos hasta allí. Mi compañero no puede evitar escupir sobre la losa de cemento. No hay ninguna inscripción, pero nosotros sabemos que está ahí.

Dejamos el ramo de flores en su tumba.

 

 

2 pensamientos en “Venganza.

  1. pues… pues….
    definitivamente sus métodos fueron extremos pero no están alejados de la lógica…
    yo también he dejado de comprar y de pedir flores.
    Para mi cumple que será dentro de dos meses he hecho ya mi petición. “en lugar de flores quiero un cactus en macetita” (sólo los cactus sobreviven a mis inexpertas manos)

Puedes leer, puedes escribir , puedes hacer lo que quieras...

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