Póngame una de verano del 66…

Imaginad que estáis en Brooklyn.Exactamente en la 93 Whyte Avenue en Williamsburg y delante del escaparate de una perfumería que se llama “I hate parfum”.

Cuando entras allí, debes olvidarte del perfume tradicional. De los Tesoro, Euforia, Eternidad, cualquier-cosa “noir”,  Eau’s ( de todo), etc, etc… Estás en un lugar en el que “se odia” la perfumería industrial de alta gama. En este lugar, a su creador no le gustan los olores estereotipados  y concentra su creatividad en crear sutiles fragancias que identifiquen sensaciones.

Experiencias. Momentos. Estallido de sensación vía un aroma complejo, lleno de matices. Lo que se llaman las memorias perfumísticas…

En esta peculiar tienda, puedes elegir entre muchas de esas fragancias sensoriales : Verano 1966 ( basada en notas olfativas del mítico bronceador Coppertone ) , Tarta de Cumpleaños, La experiencia de ver una flor, Recogiendo manzanas, En la Biblioteca…

Además, estos “verdaderos perfumes”  se elaboran con sustancias naturales que interaccionan con cada piel de forma diferente por lo que , de cada aroma, cada uno de nosotros, crea una versión propia, única y distintiva.

Su fundador, Christopher Brosius, es un perfumista de gran prestigio que ha desarrollado una fórmula de negocio “artesanal”, muy provocadora en el tradicional mundo de los perfumes. Trabaja, en su laboratorio cerrado al público, en el último piso de este mismo edificio, en el que está la tienda. Lo consideran un gran genio de los aromas . Es muy hermético  y no asiste a ningún acto público ni publicitario. Ha trabajado con el New York Times en la creación de un perfume “invisible”, es decir, que no moleste a nuestra impronta perfumística natural, del que se sabe que lleva : hibiscos, jazmín, sándalo y ámbar natural…Quien huele sus propuestas, se deja convencer.

Dicen que son exquisitas….

Aquí dejo las notas “olfativas” de En La Biblioteca, descritas por su creador.

In the Library (En la Biblioteca) es una mezcla cálida de Novela Inglesa, encuadernaciones de cuero de Rusia y Marruecos, ropa desgastada y un toque de Cera para madera.

La nota más importante de este aroma fue copiado de unas de mis novelas originalmente publicada en 1927. Ocurrió que encontré en Londres una inmaculada primera edición, hace muchos años. Entusiasmado era poco decir sobre cómo me sentía, ya que, para empezar, existían solamente unos cien ejemplares de aquel libro. Desprendía un maravilloso y cálido aroma, un olor un poco dulce e inmediatamente decidí poner ese aroma dentro de una botella.
Christopher Brosius, creador perfumista

Dicen que si entras en esa tienda, no sales con las manos vacías… Igual te llevas un poco de hierba recién cortada, o el perfume de las sábanas limpias…O el verano,  las vacaciones, las manzanas al sol…

Todo es posible en el lugar en el que ,odian tanto el perfume ,que lo subliman.

N.B : Hay que probarlo para opinar pero, a mí , me llama… ¿Vamos?

6 pensamientos en “Póngame una de verano del 66…

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