¡Exclamando!

Dicen que en los inicios de la escritura, las frases se encadenaban sin ningún tipo de indicación y , por eso, era tan importante leer en voz alta para darle al mensaje, un significado correcto. Hubo que esperar a inicios de la Edad Media para que se separaran las frases. Más tarde, se introdujeron los puntos (.), las comas (,) , los paréntesis (()) …

La evolución de la lengua y su representación visual a través de los siglos, nos ha llevado a un momento en el que un punto y coma (;) , un guion medio (-) y un paréntesis de cierre ()) han llegado a configurar un emoticón que significa “guiñar el ojo” …. ; – ) . Como cualquier sistema vivo, sigue evolucionando para dar cabida a nuevos fonemas y nuevos significados pero, como en eso consiste evolucionar, ya tenemos emoticonos dibujados y de mil colores… Le quita un  poco la gracia…

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A mí siempre me ha gustado mucho el signo de exclamación ( o admiración). Me gusta más que el de interrogación (cuestión de gustos) porque es el que más identifico con la musicalidad del lenguaje oral… Difícilmente podríamos entender bien el lenguaje escrito sin ¡la prosodia!, es decir, el tono, el acento y la entonación. El origen de este signo no está muy claro. En Internet se desarrolla la teoría siguiente : “Una de las teorías explica que estos signos surgieron de la expresión en latín io que significa «gozo, alegría», y que la superposición de la i sobre la o sufrió una transformación similar a la de los signos de interrogación.” La realidad es que los estudiosos de la paleografía no han encontrado pruebas consistentes de que así sucediera.

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Pero, fuera como fuera que llegara a nuestro lenguaje escrito,  tenemos un símbolo universal (!), que reconocen casi todos los seres humanos del planeta, que sirve para exclamar, para enfatizar y para advertir (es la señal mundial de “precaución”). Además, enfatiza las interjecciones que son esas curiosas palabras que expresan tanto con tan poco: ¡Oh! ¡Ay! ¡Guau!…Todo ello condensado en un palito, anclado en el texto por un punto.

No es lo mismo decir Te quiero que ¡Te quiero!, ni escribir Gracias que ¡Gracias!… Y si añades más de esos palitos, más sentimiento que le pones: ¡¡¡¡¡Te quiero!!!!! O ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!.

Nuestra lengua es la única que coloca los signos al principio y final de la sentencia. La norma data de 1754 cuando la recién creada Academia de la Lengua, lo propuso como facilitador en la comprensión de los textos. Debo admitir que muchas veces, utilizo el signo en el modo anglosajón y omito el símbolo de apertura.

Craso error, además de falta ortográfica, ya que nos permite situar la entonación (y el significado) en el momento correcto para su lectura. Es una ventaja para el lector y una herramienta para que el que escribe pueda transmitir fielmente, la prosodia de su escrito.

¡Feliz jueves!

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2 pensamientos en “¡Exclamando!

  1. ¡¡¡¡¡ Qué entrada más interesante !!!!!
    Me encanta escarbar en el lenguaje, retorcer las palabras y los signos hasta que expriman el significado que busco.

Puedes leer, puedes escribir , puedes hacer lo que quieras...

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