Ese Bar de la Esquina…

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Ese entrañable lugar donde sirven el croissant y el cappuccino como a ti te gusta. O ese mini bocadillito de jamón y el zumo de naranja (recién exprimido)…

Ese Bar de la Esquina que puede no estar en una esquina…

Nada más entrar por la puerta, J. buscaba con la mirada mi periódico  para que acompañara mi desayuno. Si tú hablabas, él hablaba. Pero si el día era de esos , perros, él te dejaba vivir en tu silencio.

Y siempre sonando música…

Muchos de nosotros tenemos Bares de la Esquina. Los barrios dónde hemos vivido o trabajado, nos han llevado a intimar a la hora del desayuno con unos seres humanos que, desde detrás de una barra,  nos ayudan afrontar el día con dignidad.

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A cada traslado, y si tienes suerte (por que también puedes caer en un lugar remoto) aparece un Bar de la Esquina. Un lugar agradable. Y si la suerte nos sigue sonriendo, es muy posible que los que allí habitan también sean agradables. Aunque vayamos cambiando de lugar,  siempre hay uno de esos establecimientos que pueden ser “Ese Bar de la Esquina”. Sea porque lo viviste en un espacio muy prolongado, o sea porque la experiencia fue corta pero intensa, hay una barra de un Bar de la Esquina a la que te encantaría volver. De visita.

Hoy, la casualidad me ha llevado muy cerca del territorio así que he pensado en tomar un café rápido. Cuando he entrado en mi local habitual de hace quince años, a J. (siempre en la barra)  se le ha escapado un sonoro-taco-cariñoso y a mí, una sonrisa.

Mi Bar de La Esquina preferido ha cambiado para mejor. Hay más luz y otros cuadros. La historia del local ha ido creciendo y se ha atiborrado de cacharros que le dan más personalidad.

Como siempre, el último descubrimiento musical de J. se escuchaba por los altavoces. Siempre atento a la música, sin tele (sólo para el fútbol, me comenta).

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En pocos minutos, hemos resumido mucha vida. Al final, todo bien. O mejor. No he estado más de 10 minutos encima del taburete retro de madera pero la charla y el excelente café me han hecho salir con el espíritu más liviano.

Si puedes y tienes un Bar de la Esquina preferido, déjate caer un día. Es posible que las cosas no hayan cambiado (ojalá) y puedas vivir un encuentro afectuoso con los que fueron los responsables de tu desayuno durante tantos años…

Tiene efecto terapéutico.

NB : Fotos de Bares de BCN que se presentaron al Restaurant & Bar Design Awards. En la Edición del año pasado , ganó  Höst (Dinamarca)

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8 pensamientos en “Ese Bar de la Esquina…

  1. Yo no tengo problemas. Bueno, o sí. De las cuatro esquinitas que tiene mi cama, tres son bares. Pero al estar tan cerca de casa (en las mismas esquinas) no suelo visitarlos porque no me parece que estando tan cerca, cumplan esa española misión de “salir a tomar algo” y la cuarta es un todo a cien, cuyo dependiente habla perfectamente… el chino, con lo que no hay mucha relación con el hombre (no entiende los chascarrillos españoles y se ríe por cualquier cosa que le digas, aunque te estés acordando de su madre).
    Por eso prefiero irme al bar de otras esquinas más alejadas. Pero tienes razón, la filosofía suele ser la misma y allá donde te tratan con confianza (pero sin pasarse) vuelves, aunque esté en una esquina… del mundo.

  2. Yo estoy enganchada al mismo “bar de la esquina” desde hace 15 años, y a fuerza de desayunar siempre los mismos y como buenos “españoles” hemos acabado organizando cenas y salidas…. nos juntamos gente de las profesiones más disparatadas pero te aseguro que nos lo pasamos genial. Es el mejor rato del día.

  3. Qué bonitos los bares que pusiste.

    Y si el bar de la esquina (aunque no tan mono) es de un amigo pero que por cosas de la vida has ido frecuentando menos, ya ese regreso inesperado es genial!!

    Besos y cañas!!

  4. Siempre me ha llamado la atención esa costumbre tan de aquí del Bar de la Esquina como la llamas, y ojo, no la señalo como algo negativo o positivo, simplemente me llama la atención el hábito de ir a un mismo sitio durante años y pedir lo mismo. Quizás mi percepción se deba a que yo nunca he durado tanto tiempo ni en una casa, ni en un trabajo.
    Pero luego, al yo trabajar en hostelería y saber lo cansado y absorbente que es el trabajo, cuando veo a gente que lleva años en el mismo local detrás de una barra pienso: ¿no se aburrirá/estará cansado?
    Eso da para un relato, le daré la vuelta :). También se la puedes dar tu si queires
    Besos!

    • Tienes relato! ;-)
      El hábito es un gran fomentador de ” unión” en estos casos del Bar de la Esquina…Al final, es rutina familiar.;-€
      Un abrazo, TD

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