El sofá amarillo nº 4 : Hoy, duermes en el sofá.

-       Hoy, vas a dormir en el sofá.

-       ¡Mujer! ¡Mira que eres exagerada! Por unas copas de más con los amigos, me montas un pollo. No lo entiendo, llevábamos juntos quince años y ya sabes como soy.

-       Hueles a perfume. Y no es el mío.

-       Ya te he dicho que en el Bar,  estaba Manoli, la ex de Pepe . Admito que ha sido muy efusiva pero ya sabes, besos y abrazos…Nada…Me ha dado recuerdos para ti.

-       Ya, ya. ¿Tú te crees que yo soy tonta? ¡Qué Manoli ni que niño muerto! Esta noche, duermes en el sofá, capullo.

-       ¿Qué me has llamado? ¿Capullo? ¿C-a-p-u-ll-o?

-       Me has oído perfectamente. Estoy harta. Tú lo has dicho: ¡Quince años! Y, sí, te he llamado c-a-p-u-ll-o.

Lo siguiente que veo son las sábanas, una manta y las almohadas que impactan violentamente en mi cara. ¡Encima, me tengo que hacer la cama! Este sofá amarillo es muy incómodo. Nunca he conseguido echarme una siesta en él: la piel cruje y es resbaladiza .Y me va pequeño…Mañana, me voy a levantar con el cuello rígido y esa migraña que lo acompaña. No debería permitirle a esta arpía que me trate así. Vale, estoy un poco contentillo y vale… he sobado a la Manoli pero tampoco es para tanto…¡Joder!, No hay forma de acertar con la postura.

(…)

No podré dormir mientras el capullo está en el sofá. Estoy nerviosa y no quiero ser consciente de nada.

Tomar esta decisión ha sido muy duro. Y drástico, lo sé,  pero es que no puedo más… Y con Jeremy, con él todo es fácil. Me he enamorado locamente y no puedo soportar al energúmeno que duerme en el sofá amarillo. Todo en él me irrita: los calcetines de rayas, el vello de la espalda, el pijama que se le descuelga en la raja del trasero, su forma de llamarme “nena”, las palmaditas que se da en la barriga cuando acabamos de hacer el amor… Me repugna. Jeremy es joven y es…perfecto.

Pronto, todo habrá acabado. Voy a tomarme unos somníferos para no oír nada y no saber nada. Dejo el teléfono de última generación que Jeremy me ha regalado, en la mesilla de noche. Ya, da igual. Mañana, empieza mi nueva vida…

 (…)

¡Lo que faltaba!…Ahora la oigo roncar. Seguro que se ha comido un par de pastillas y está durmiendo como un lirón en nuestra cama king size…No puedo moverme sin que las sábanas resbalen…Ya me empieza a doler la espalda…Si me meto en la cama, ni se entera. Seguro. Podría levantarme antes de “su hora” y volver al sofá…Pero ¿Por qué narices tengo que estar yo en el sofá? Ella cree que me chupo el dedo pero sé que se está viendo con otro. En pocos días, tendré las pruebas y entonces, veremos quien es el capullo aquí. Me he tenido que morder la lengua cuando ha sacado el tema de la Manoli pero… Es mejor, hacerlo tarde y bien. Bruja…Creo que no me meteré en la cama con ella. No podría soportarlo pero… ¿Y si la paso al sofá? No se va a enterar de nada. Cuando toma esas pastillas, se queda inconsciente. ¡Si lo sabré yo!

Es una buena lección: que se despierte, mañana, en el puto sofá amarillo. Me gusta la idea. Me encanta.

Lo voy a hacer.

Bruja.

(…)

¡Ya está! ¡Qué sorpresa se va a llevar, cuando abra los ojos! ¿Qué se había creído esta mujer? Seguro que esta noche, voy a dormir como un tronco…

(…)

A las 6 a.m., un extraño silbido se ha introducido en mis sueños. No lo he reconocido y he intentado seguir durmiendo pero a las 6:03 a.m., la misma melodía ha interrumpido mi duerme vela. No sabía la procedencia de aquel sonido, hasta que un nuevo aviso, ha movido algo en la mesilla. Un iPhone, último modelo, brillaba en la oscuridad.

Un mensaje de Jere. La bruja tiene un teléfono para comunicarse con su amante… ¡Será…!  Me ha invadido la rabia y he querido ir a despertar a mi mujer, la que me está poniendo los cuernos, para preguntarle quién es Jere pero antes, he leído el mensaje:

“Ya está hecho.”

¿Hecho? ¿El qué?

Con el iPhone en la mano, he salido de la habitación y  me he acercado al sofá. El primer impacto me ha dejado anonadado: rojo. Todo era rojo.

El bulto sin forma, oculto bajo las sábanas, debe ser ella. La sangre ha empapado la gruesa manta…Las gotas se deslizan hacia el suelo, resbalando por la piel del sofá amarillo.

La ventana está abierta.

El iPhone suena en mi mano. Otro mensaje. Lo miro horrorizado.

“Tendrás que tirar el sofá amarillo. ; – )”

Lo suelto como si ardiera.

Tengo que llamar a la policía.

12 pensamientos en “El sofá amarillo nº 4 : Hoy, duermes en el sofá.

  1. Plas plas plas plas… me gusta este drama marital, donde en cierto forma … no se deja cometer una injusticia.
    Siento lo del sofá amarillo…. pero bueno.. es que tenían que haberlo utilizado para hablar, y se civilizados… se acabó el amor.. se acabó.. pero no ha tiros…. un poco de seriedad. :-)

  2. que fuerte.. eso es una pesadilla sí o sí!!!!!

    no comulgo con ruedas de molino nunca, pero digo yo, no es más fácil mandar a chorrarla to y allá c’uno con sus caunás?? es decir, que siempre existe la posibilidad de irse a la cama sin aguantar a nadie en el cortijo…

    hablando de cama.. ceno, baño y a dormir yo que me levanto a las cinco!!! eso si, me voy a la cama SOLA!!

  3. ¡Santo Dios, qué historia! Desde luego que imaginación no te falta y le estás sacando mucho jugo a ese sofá amarillo, ahora ensangrentado. Me he reído mucho al leer la descripción que hace ella del marido, sobre todo con lo de “las palmaditas que se da en la barriga cuando acabamos de hacer el amor”. Será de satisfacción, ¿no? ¡Ja,ja,ja!

    • Por supuesto, “él” está satisfecho. Ella… Ella, sólo ve esa maldita raja del trasero y el pijama de goma gastada que cae y cae…
      El sofá amarillo ya está limpio y esperando a ver que le depara el nº 5. Tienes razón, le estoy sacando jugo…
      Un abrazo.

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